Normatividad y regulaciones
Etiquetado frontal en carne: cómo prepararse para la Fase 3 sin perder margen
Guía técnica para cumplir NOM-051 Fase 3 en productos cárnicos

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En octubre de 2025 inició la tercera y última fase de implementación de la NOM-051-SCFI/SSA1-2010 modificada. Para la industria alimentaria, y en concreto, para el sector cárnico mexicana, esto no solo representa un cambio visual en empaques, sino que implica una transformación operativa que impacta en formulación, producción, logística, comercialización y estrategia de marca.
Para entender de forma técnica cómo funciona el roadmap completo, presentamos esta guía con la que esperamos que los procesadores cárnicos (tanto pequeños productores artesanales hasta grandes integrados) logren cumplimiento normativo eficiente, mientras transforman el desafío regulatorio en ventaja competitiva.
La modificación a la NOM-051-SCFI/SSA1-2010, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 27 de marzo de 2020, estableció un sistema de implementación gradual en tres fases diseñado para dar tiempo razonable de adaptación a la industria alimentaria.
Naturalmente, esta transición presenta complejidad técnica y operativa que, en muchos casos, requiere de inversiones críticas para lograr el cumplimiento que se espera en los tiempos acordados para su implementación.
Estando en 2026, ya estaríamos en la tercera fase que marca la normativa; sin embargo, una actualización aplazó su aplicación, que será más estricta, donde los límites para clasificación de productos como "ALTO EN" se verán reducidos significativamente, y donde las sanciones por incumplimiento ya no serán amonestaciones sino multas sustanciales y, en casos de reincidencia, retiro forzado de productos del mercado.

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Marco regulatorio aplicable a productos cárnicos
La normatividad mexicana para etiquetado de productos cárnicos no se limita a la NOM-051. Existe un ecosistema regulatorio complejo que debe entenderse de manera integral:
NOM-051-SCFI/SSA1-2010 - Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados
Proclamada por las Secretarías de Economía y Salud, así como por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, aplica a todos los productos cárnicos preenvasados. De ella se deriva el uso de sellos de advertencia, tabla nutrimental, lista de ingredientes y declaración de alérgenos
Se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 5 de abril de 2010; sin embargo, su modificación se dio el 27 de marzo de 2020 y fue en ella en la que se incluyeron las tres fases del etiquetado frontal de alimentos y bebidas sin alcohol. La entrada en vigor de su Fase 3 había sido fijada para el 1 de octubre de 2025; sin embargo, se ha ido aplazando para entrar en vigor hasta el 1 de enero de 2028.
Las tres fases de implementación: ¿dónde estamos y qué significa?
FASE | PERIODO | LÍMITES ENERGÍA (kcal/100g sólidos) | LÍMITES SODIO (mg/100g) | LÍMITES AZÚCARES TOTALES (g/100g) | LÍMITES GRASAS SATURADAS (g/100g) |
|---|---|---|---|---|---|
Fase 1 | 1 Oct 2020 – 30 Sep 2023 | ≥275 sobre nutrientes añadidos | ≥350 | ≥10 | ≥10 |
Fase 2 | 1 Oct 2023 – 31 Dic 2027 | ≥275 sobre nutrientes añadidos | ≥1 mg de sodio por kcal o ≥300 mg | ≥10 | ≥10 |
Fase 3: En esta etapa, el cálculo de sellos se aplicará de forma integral a todos los ingredientes, no solo a los "añadidos". | 1 Ene 2028 en adelante | ≥275 sobre todo el contenido | ≥1 mg de sodio por kcal o ≥300 mg | ≥10 | ≥6 |
Implicaciones para productos cárnicos
La mayoría de los productos cárnicos procesados enfrentan desafíos particulares con los sellos de "EXCESO SODIO" y "EXCESO GRASAS SATURADAS". Algunos ejemplos son:
Embutidos como salchichas, chorizo y longaniza, que típicamente exceden límite de sodio y grasas saturadas
Jamones y carnes frías, cuyo límite de sodio es el principal obstáculo
Productos curados como tocino y panceta, que exceden ambos límites significativamente
Hamburguesas y albóndigas que frecuentemente superan el límite de grasas saturadas
Por lo tanto, el uso del sello de "EXCESO SODIO" es casi mandatorio, a menos que se reformule con sustitutos como el cloruro de potasio. Además, para efectos del etiquetado, las grasas trans que están presentes de forma natural en productos cárnicos o lácteos (provenientes de rumiantes) no se contabilizan para el sello de "EXCESO GRASAS TRANS"; solo aplica a aquellas que sean industriales.
Si bien, los valores de energía y azúcares se mantienen igual en las tres fases, a diferencia del sodio y las grasas saturadas, no suelen implicar ajustes críticos en el sector cárnico:
En cuanto a la energía, la mayoría de los embutidos como jamones y salchichas de pavo o pierna se encuentran en un rango de 100 a 180 kcal, por lo que no suelen llevar este sello; no obstante, los productos con muy poca agua y mucha grasa, como el chicharrón seco, el salami, el pepperoni o algunos tipos de tocino llegan a superan las 300-400 kcal y sí deben portar el sello de “EXCESO CALORÍAS”.
Respecto al azúcar, en la industria cárnica se usan azúcares como dextrosa, jarabe de maíz o azúcar de caña principalmente para ayudar a la fermentación (sobre todo en madurados) o para equilibrar el sabor de la sal. Aun así, esto ocurre en cantidades muy pequeñas, usualmente menores al 1% o 2% del peso total del producto, por lo que el sello de “EXCESO AZÚCARES” no es tan recurrente en estos casos, salvo que se trate de productos muy específicos como carnes secas con marinados dulces tipo Jerky de teriyaki o BBQ, o jamones glaseados.
Cabe mencionar que, La NOM-051 no aplica a productos que se venden a granel o que son envasados en el punto de venta a petición del cliente. Solo aplica a productos preenvasados.
En el sector cárnico, se hace obligatorio declarar la especie específica (como ejemplo, "carne de res" o "carne de cerdo") y no solo el término genérico "carne". Asimismo, se deben destacar claramente ingredientes como soya, trigo o lácteos.
NOM-213-SSA1-2018 - Productos y servicios. Productos cárnicos procesados y los establecimientos dedicados a su proceso
Presentada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), tiene como objetivo establecer las disposiciones y especificaciones sanitarias que deben cumplir los productos cárnicos procesados y los establecimientos dedicados a su proceso. Por ello, abarca las especificaciones sanitarias, los métodos de prueba y los requisitos de etiquetado específicos para cárnicos. Su publicación en el DOF ocurrió el 3 de abril de 2019.
NOM-145-SSA1-1995 - Productos cárnicos troceados y curados, productos cárnicos curados y madurados
Abarca embutidos, jamones y productos curados, haciendo hincapié en los requisitos específicos para su elaboración y clasificación.
Fue proclamada el 17 de noviembre de 1999 por José Meljem Moctezuma, entonces Director General de Calidad Sanitaria de Bienes y Servicios; y aprobada por el Comité Consultivo Nacional de Normalización de Regulación y Fomento Sanitario.
NOM-194-SSA1-2004 - Productos y servicios. Especificaciones sanitarias en los establecimientos dedicados al sacrificio y faenado de animales para abasto, almacenamiento, transporte y expendio
Se publicó en el DOF el 18 de septiembre de 2004 por la Secretaría de Salud. Aplica a productos frescos y refrigerados sin procesar, respecto a las especificaciones sanitarias en los establecimientos dedicados al faenado de animales para abasto, corte, deshuese, envasado, almacén y expendio en relación a las especificaciones sanitarias con las que deben cumplir los productos.




Para apegarse a la normativa en su respectiva fase, compartimos esta guía práctica que pretende acompañar las distintas etapas del proceso:
Paso 1: Auditoría completa de portafolio y clasificación de productos
Antes de cualquier modificación de etiquetas o reformulación, es imprescindible realizar una auditoría exhaustiva que determine el estatus regulatorio actual de cada SKU (Stock Keeping Unit) en el portafolio.
1.- Inventario de productos y análisis nutrimental
Consiste en compilar un listado completo de todos los productos cárnicos que la empresa comercializa, incluyendo:
Nombre comercial y denominación genérica
Código SKU
Presentaciones (peso neto por presentación)
Ingredientes actuales (fórmula maestra)
Información nutrimental actual
En este caso, se podría crear una tabla de evaluación en la que se incluyan columnas para registrar valores de: SKU, producto, peso (g), energía (kcal/100g), sodio (mg/100g), azúcares (g/100g), grasas saturadas (g/100g), número de sellos requeridos y el nivel de prioridad en reformulación.
Si la información nutrimental actual proviene de cálculos teóricos y no de análisis de laboratorio certificado, es indispensable realizar análisis físico-químicos completos, ya que COFEPRIS puede requerir evidencia documental de análisis de laboratorio acreditado ante la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA).
2.- Determinación de aplicabilidad de sellos
En cada producto, se requiere comparar valores nutrimentales con los límites permisibles en cada fase correspondiente. Puede que aún estemos en Fase 2, pero una vez que comience la 3 estos valores tendrán que ajustarse:
Si la energía es mayor o igual a 275 kcal por cada 100g de producto, deberá llevar el sello de "EXCESO CALORÍAS"
Si el contenido de sodio es igual o mayor a 350 mg por cada 100g tendrá que presentar el sello de "EXCESO SODIO"
Si el contenido de azúcares totales es igual o mayor a 10 g por cada 100, le corresponde el sello de "EXCESO AZÚCARES"
Y si el conteo de grasas saturadas es igual o mayor a 6 g por cada 100 tendrá que mostrar el sello de "EXCESO GRASAS SATURADAS"
Veamos un ejemplo práctico aplicado a salchichas de cerdo:
Energía: 290 kcal/100g → EXCESO CALORÍAS
Sodio: 720 mg/100g → EXCESO SODIO
Azúcares: 1.2 g/100g → Sin sello
Grasas saturadas: 9.5 g/100g → EXCESO GRASAS SATURADAS
Total: 3 sellos requeridos
3.- Clasificación estratégica del portafolio
Ahora es momento de dividir a los productos del portafolio en cuatro categorías estratégicas:
Categoría A - Sin sellos requeridos (0 sellos):
En este caso, habrá que actualizar la etiqueta con tabla nutrimental a la normativa vigente, así como mantener la formulación que permite al producto estar libre de sellos.
La prioridad de comunicación es alta, pues conviene destacar la ausencia de sellos como beneficio.
Ejemplos: Productos como la pechuga de pollo natural y los cortes magros sin procesar pueden entrar en esta categoría fácilmente.
Categoría B - Sellos mínimos (1 sello):
Bajo este contexto, habría que evaluar el costo-beneficio de una reformulación menor. La prioridad por accionar se considera de nivel medio.
Ejemplos: jamón de pavo bajo en sodio o salchicha de pollo.
Categoría C - Sellos múltiples (2-3 sellos):
Acá se podría hacer una reformulación significativa; o bien, aceptar la presencia de los sellos y preparar una estrategia de comunicación que informe por qué están ahí. En ambos casos, la decisión es de prioridad alta.
Ejemplos: chorizo, salchicha de cerdo o tocino
Categoría D - Sellos máximos (4 sellos):
En este contexto, es indispensable reformular de forma radical, decidir si se optará por descontinuar el producto o desarrollar un reposicionamiento premium. La prioridad de esta acción se considera crítica.
Ejemplos: nuggets, carnes preparadas con salsas, embutidos tradicionales como salami, pepperoni y productos que dependen de nitritos y cloruro de sodio para su vida de anaquel prolongada.

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Paso 2: Estrategias de reformulación técnica para reducción de sellos
La reformulación de productos cárnicos para cumplir con límites de la Fase 3 presenta desafíos técnicos significativos. Tenemos que estar conscientes de que el sodio y las grasas saturadas no solo aportan sabor, sino que además, cumplen funciones tecnológicas críticas en cuando a la preservación y rendimiento del producto, así como en el resultado sensorial que lo hace destacar por su textura.
1.- Reducción de sodio sin comprometer funcionalidad
Este desafío técnico es realmente retador, pues entre las funciones que cumple el sodio en productos cárnicos se encuentran:
La solubilización de proteínas miofibrilares (formación de gel)
Control microbiológico (reducción actividad de agua)
Potenciación de sabor
Retención de humedad
… así que, al reducir la sal se comprometen todas estas funciones simultáneamente. Entre las estrategias de sustitución validadas, podemos encontrar alternativas como:
Sustitutos parciales de sodio:
KCl (cloruro de potasio): Sustituir hasta 30-40% de NaCl
Proporción óptima: 60% NaCl y 40% KCl, pues se debe considerar que puede generar sabor metálico y/o amargo en concentraciones superiores al 40%
Su costo es entre 15 y 25% superior en comparación con la sal común
Sales minerales modificadas: Mezclas comerciales de NaCl + KCl + MgSO₄
Existen distintos ejemplos comerciales en el mercado. Al usarlas se puede alcanzar una reducción de entre el 25 y 35% del sodio total
La declaración en etiqueta que corresponde a este caso tendría que decir "Cloruro de sodio, cloruro de potasio"
Potenciadores de sabor que permiten reducción de sal:
Extractos de levadura (Yeast Extract):
Aportan glutamato natural que, a su vez, trae consigo sabor umami
Su dosis ideal es del 0.5 al 1.5% sobre la masa total
Permite la reducción del 20 al 30% de sal, manteniendo percepción de salinidad
Se declara como "Extracto de levadura"
Hidrolizados de proteína vegetal:
Cumple con una función similar a la del extracto de levadura
Su dosis puede ser de 0.3 a 1%
Se declara como "Proteína hidrolizada de soya/trigo"
Tecnologías de microencapsulación:
Se trata de sal encapsulada que libera sabor en boca, pero no en la matriz del producto
Permite la reducción del 15 al 25% de sal, manteniendo una percepción sensorial agradable y familiar
Sin embargo, su costo puede ser algo elevado, por lo que principalmente es aplicable a productos premium
2.- Reducción de grasas saturadas
Partiendo del hecho de que las grasas saturadas en productos cárnicos provienen de dos fuentes distintas:
Grasa intrínseca: tejido adiposo
Grasas de formulación: grasas agregadas
…hay que entender que el primer caso se refiere a la fracción lipídica presente de forma natural en el tejido muscular (incluyendo la grasa intramuscular o marmoleo y la grasa de cobertura propia del corte), por lo que se considera un componente constitutivo del alimento, cuya modificación está limitada a procesos de selección de materia prima o recorte manual.
En el segundo caso, se trata de aquellas grasas que se integran al producto de manera deliberada durante el proceso de transformación para alcanzar características sensoriales o tecnológicas específicas.
De acuerdo con los criterios de la NOM-051, se determina que existe una adición de grasa cuando se incorporan en la mezcla ingredientes como:
Lípidos de origen animal: como manteca de cerdo, grasa dorsal o sebos provenientes de otros cortes o especies.
Lípidos de origen vegetal: como aceites refinados, grasas hidrogenadas o sustitutos de grasa.
Ingredientes compuestos: cualquier insumo pre-elaborado que contenga grasas entre sus componentes, como las bases para rellenos o emulsiones preparadas.
Algunas de las estrategias validadas para contribuir a la reducción de grasas saturadas son:
Sustitución con grasas de mejor perfil:
Reemplazo de grasa de cerdo con aceite de canola y oliva emulsionado
Uso de grasas vegetales parcialmente hidrogenadas, teniendo cuidado con las grasas trans
Incorporación de aceites de pescado (omega-3) en productos funcionales
Extensores y ligadores que reducen la necesidad de grasa:
Fibra de soya/chícharo: aprovechando el beneficio que tiene al retener humedad y grasa y que reduce la necesidad de incorporar grasa agregada entre un 15 y 25%. Se aconseja que su dosis de uso sea del 2 al 4% sobre la masa.
Almidones modificados: mejoran la textura con menos grasa, pero requieren tener cuidado al usarse en exceso, ya que podrían producir una textura “gomosa”. Su dosis podría ser del 3 al 5% para evitar este efecto indeseable.
Selección de cortes más magros: es decir, elegir pechuga de pollo en comparación con muslos; este simple cambio reduciría el 60% de grasa. O bien, cambiar el lomo de cerdo por espaldilla. Sin embargo, se estima que el costo se podría elevar entre un 10 y 30% en materia prima.
3.- Control de azúcares totales
Como hemos mencionado, este punto es menos crítico que lo que ocurre con el sodio y las grasas, pero aun es importante en:
Productos marinados con salsas dulces (teriyaki), adobados o preparados
Embutidos con lactosa agregada que mejoran la tonalidad del producto
Productos con azúcar como ingrediente funcional, quizá aquellos que han sido curados
En este caso se podría proceder con la sustitución del azúcar empleando edulcorantes no calóricos como la sucralosa o estevia; reduciendo los ingredientes portadores de azúcar, ya sean miel o jarabes; y también, reformulando los marinados que se empleen.
4.- Validación sensorial post-reformulación
Aunque existen distintos protocolos dependiendo del tamaño de las organizaciones y la capacidad de producción de la que disponen, se recomienda seguir un orden similar a este:
Crear un panel interno que esté entrenado, con 8 a 12 evaluadores capacitados
Serán los encargados de realizar la evaluación de atributos como sabor, textura, jugosidad y color de los productos, para asegurarse de que cumplan con las expectativas del mercado
Realizarán comparaciones con las formulaciones originales, con la finalidad de identificar mejoras y oportunidades
Para seguir una metodología ideal, se recomienda el uso de la escala hedónica de 9 puntos, la herramienta más utilizada a nivel mundial para medir el grado de placer o gusto que un alimento produce en una persona. Precisamente, se llama "hedónica" porque se basa en el placer (de ahí que se le conceda la palabra hedonismo). Fue desarrollada originalmente por David Peryam y F.J. Pilgrim del Quartermaster Food and Container Institute del Ejército de Estados Unidos en Chicago, durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1947 y 1957. Así es como se presenta:
Me disgusta extremadamente
Me disgusta mucho
Me disgusta moderadamente
Me disgusta poco
Ni me gusta ni me disgusta (Punto neutro)
Me gusta poco
Me gusta moderadamente
Me gusta mucho
Me gusta extremadamente
Al reformular un producto cárnico para quitarle sellos, el objetivo es que el promedio de calificación de los evaluadores no baje drásticamente. Es decir, si el original tenía un 8.2 (me gusta mucho) y el reformulado saca un 7.5 (me gusta moderadamente), la reformulación se considera exitosa porque sigue en la zona de "gusto".
Desarrollar pruebas de aceptabilidad con consumidores
Aquí, se lleva a cabo una prueba ciega vs. El producto original
Se mide la intención de compra
Registra el umbral de aprobación, esperando que esté por encima del 70% de aceptación, para decidir qué pasa o no al mercado. esto asegura la competitividad frente a la versión original con sello), minimizando el rechazo del consumidor por cambios en el perfil sensorial.
Si el umbral de aprobación es superior o igual al 70% aceptabilidad, esto significa que:
De los 100-150 consumidores que prueben el producto, al menos el 70% deben calificarlo en la zona positiva de la escala (del 6 al 9).
Si solo el 60% de los consumidores dicen que les gusta, el producto no se lanza, aunque sea muy saludable o no tenga sellos, porque el riesgo de fracaso comercial es muy alto.
Prueba de vida de anaquel acelerada
Contribuye a verificar que la reformulación no compromete la vida útil del producto
Requiere de análisis microbiológico y sensorial a distintos intervalos
En resumen, la escala hedónica alertará sobre cuánto se castiga el sabor durante la reformulación, mientras que el umbral de aprobación aporta la seguridad estadística de que, aunque el sabor cambió un poco, a la gran mayoría de los clientes actuales les seguirá pareciendo un producto aceptable. Finalmente, la prueba de vida de anaquel garantiza que otro de los atributos más relevantes del producto no se verá afectado, contribuyendo a evitar también el desperdicio alimentario.




Paso 3: Diseño e implementación del nuevo etiquetado
A nivel visual, estos serían algunos de los principales ajustes a considerar para entrar en norma:
1.- Elementos obligatorios del etiquetado según NOM-051 Fase 3
Panel principal (superficie principal de exhibición):
El producto deberá contar con la denominación que le corresponda, en orden al cumplimiento con la NOM-213 para productos cárnicos procesados y los establecimientos dedicados a su proceso (por ejemplo, “salchicha de cerdo y res", "jamón de pavo" o "chorizo de cerdo")
Uso de sellos de advertencia, siempre y cuando aplique. Los sellos deben ubicarse en la esquina superior derecha de la etiqueta del producto. Su tamaño depende del área del panel principal.
Leyendas precautorias, según aplique. Este caso, se refiere a la inclusión de mensajes como "CONTIENE EDULCORANTES - NO RECOMENDABLE EN NIÑOS", si es que el producto reformulado usa edulcorantes no calóricos. Otra leyenda precautoria solicitada por la autoridad se refiere al contenido de cafeína, pero entre los cárnicos no se trata de un componente habitual.
Panel de información:
La lista de ingredientes del producto deberá mostrar a sus componentes en orden descendente por proporción, se deberá declarar la especie cárnica de forma obligatoria e incluir a los aditivos con número INS (por ejemplo, "fosfato de sodio: INS 450”, así como a los alérgenos destacados como soya, trigo, lácteos, etc.
La tabla de información nutrimental deberá incluir la porción recomendada indicada en gramos y el número de porciones por envase, así como el contenido energético y nutrimental por porción y por 100g. El orden por seguir es: contenido energético, proteínas, grasas (total, saturadas, trans), carbohidratos (total, azúcares), fibra dietética, sodio y otros nutrimentos cuando se hagan declaraciones.
La declaración de contenido neto se expresará en unidades del Sistema Internacional (gramos, kilogramos), se ubicarán en el tercio inferior del panel principal e irán a una altura mínima de números según el contenido neto.
La identificación del fabricante deberá incluir el nombre o razón social, domicilio fiscal completo, RFC y la leyenda: "Hecho en México" o "Producto de México".
La fecha de caducidad o consumo preferente se incluye de forma distinta dependiendo del producto en cuestión:
Productos cárnicos frescos/refrigerados: Fecha de caducidad obligatoria
Productos curados/secos: Consumo preferente permitido
Formato: "CAD: DD/MM/AAAA" o "CONSUMIR PREFERENTEMENTE ANTES DEL: DD/MM/AAAA"
Instrucciones de conservación: Deben incluirse mensajes como: "Manténgase en refrigeración" (0-4°C), "Manténgase en congelación" (-18°C o menos) e instrucciones de preparación cuando aplique.
El Lote indica la clave de identificación de lote de producción y permite trazabilidad en caso de retiro/recall
Antes de enviar a imprenta, realizar revisión interna por:
Departamento técnico/calidad
Departamento regulatorio/legal
Departamento de marketing (verificar que cumplimiento no comprometa comunicación de marca)
Lo anterior es indispensable al considerar los costos que implican los errores y faltas de atención al detalle:
Cambio de diseño de etiqueta: $5,000-15,000 USD (según complejidad)
Re-impresión de etiquetas existentes: Pérdida de inventario
Modificación de moldes/cilindros de impresión: $8,000-25,000 USD
Plazo de producción de nuevas etiquetas: 4-8 semanas

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Paso 4: Actualización de procesos productivos y gestión de transición
Con la finalidad de seguir estos pasos de forma ordenada, se puede emplear un esquema de prioridades para validar avances:
1.- Cronograma de implementación de reformulaciones
Modelo de implementación gradual por línea de producto:
Mes 1-2: Piloto y validación
Producción de lotes piloto con formulación reformulada
Pruebas de estabilidad acelerada
Validación sensorial con panel entrenado
Ajustes finales de formulación
Mes 3-4: Escalamiento industrial
Producción de primeros lotes comerciales (10-20% de volumen regular)
Monitoreo estricto de parámetros de proceso
Validación de vida de anaquel en condiciones reales
Capacitación de personal de producción
Mes 5-6: Transición completa
Agotamiento de inventario con formulación antigua
Producción 100% con nueva formulación
Monitoreo de devoluciones/reclamaciones
Ajustes menores si es necesario
En cuanto a la gestión de inventarios de etiquetas antiguas, si bien, la principal opción sería usar las que ya se tienen hasta que se agoten, se corre el riesgo de que el producto no alcance a adquirirse a la fecha límite de cumplimiento. Por ello, otra vía sería la sobreimpresión o aplicación de etiquetas correctivas, cuyo mayor riesgo sería generar una percepción de informalidad ante los consumidores.
De lo contrario, se optaría por la destrucción y reimpresión que, si bien implica pérdida de inversión en etiquetas antiguas, tiene la ventaja de dar cumplimiento inmediato con la ley y transmitir una imagen profesional.
La última opción se traslada a la donación de productos a bancos de alimentos antes de la fecha límite de transición marcada por la ley. No obstante, esta medida requiere de coordinación logística compleja, pues las donaciones tendrían que exportarse a mercados donde la normativa aún no aplica.
Para verificar el aseguramiento de calidad y cumplimiento continuo, se sugiere implementar un programa de verificación interna en el que se lleven a cabo auditorías de cumplimiento de etiquetado.
A modo de lista, los elementos a verificar serían:
Correspondencia entre tabla nutrimental y análisis de laboratorio
Presencia correcta de sellos (cantidad y tipo)
Ubicación y tamaño de sellos conforme a especificaciones
Lista de ingredientes actualizada y en orden correcto
Declaración de alérgenos presente y visible
Fechas de caducidad legibles y correctas
Lote identificable
Código de barras funcional
Información del fabricante completa y actualizada
Naturalmente, quienes verifiquen esta información deben contar con la debida capacitación para validar la información de manera adecuada. En este sentido, bien vale segmentar las capacitaciones del equipo dependiendo de las labores que desempeñen; por ejemplo:
Personal de producción: verificará los cambios en formulaciones, los parámetros críticos del proceso, la trazabilidad y la identificación visual de los nuevos lotes contra la antigua formulación.
Personal de calidad: estará al pendiente de los nuevos límites de especificación nutrimental, los procedimientos de muestreo y análisis, así como los criterios de liberación del producto y el manejo de inconformidades.
Personal de almacén y logística: identificará a los productos con nuevo etiquetado, segregará a las formulaciones antiguas de las nuevas, aplicará el procedimiento FIFO estricto (First In, First Out) y se encargará del manejo de devoluciones.
El equipo comercial: comunicará los cambios a los clientes, preparará argumentos de ventas sobre los beneficios de la reformulación, y manejará las objeciones sobre los sellos de advertencia y la variación de costos, si es que aplica.
¿Cómo prepararse para inspecciones de COFEPRIS?
Entre la documentación que debe estar disponible se encuentra:
Expediente de cada producto:
Etiqueta aprobada (versión vigente)
Análisis nutrimental de laboratorio acreditado
Fórmula maestra (lista cuantitativa de ingredientes)
Procedimiento de fabricación
Especificaciones de materias primas
Fichas técnicas de aditivos utilizados
Registros de producción:
Bitácoras de producción (lotes, cantidades, fechas)
Registros de control de proceso (temperaturas, tiempos, pH)
Certificados de análisis de materias primas
Resultados de análisis de producto terminado
Certificados y acreditaciones:
Dictámenes de laboratorio acreditado (análisis nutrimentales)
Certificados de proveedores de aditivos
Constancia de capacitación de personal
Sistema de trazabilidad:
Procedimiento escrito de rastreabilidad
Registros de lotes (desde materia prima hasta producto terminado)
Sistema de codificación de lotes
Evidencia de simulacros de rastreabilidad
Se sugiere realizar simulacro de inspección internos de manera trimestral, donde el equipo de calidad actúe como "inspector" y solicite la documentación, verificando tiempos de respuesta (ya que toda documentación debe estar accesible en menos de 2 horas), identificando brechas y generando un plan de acción correctiva.
Los tiempos de respuesta esperados por COFEPRIS cuando se solicita documentación durante inspección son:
Etiquetas y fórmulas: entrega inmediata o en menos de 15 minutos
Análisis de laboratorio: en menos de 1 hora
Registros de producción de lotes específicos: menos de 1 hora
Certificados de proveedores: menos de 2 horas
Procedimientos y manuales: menos de 30 minutos




El cumplimiento como ventaja competitiva
La implementación de la NOM-051 Fase 3 para productos cárnicos no debe verse exclusivamente como una carga regulatoria sino como una oportunidad de transformación estratégica. Las empresas que abordaron este proceso con visión de largo plazo invirtiendo en reformulación, mejorando transparencia y comunicando proactivamente están construyendo ventajas competitivas sostenibles.
Los datos son contundentes:
El 74% de consumidores mexicanos aprueba el etiquetado de advertencia (85% entre padres y madres de familia), y el 79% comprende su significado (Instituto Nacional de la Salud Pública, 2023)
El 44.8% de adultos y 38.7% de jóvenes han disminuido activamente su consumo de productos con sellos (INSP, 2024).
Las empresas que permanecieron pasivas, confiando en que "nadie revisaría las etiquetas", están enfrentando caídas de participación de mercado de hasta 15% en categorías con alta penetración de productos reformulados por competidores.
Más allá del cumplimiento, la transformación de etiquetado representa una oportunidad de reconectar con el consumidor desde la honestidad y la transparencia. En una era donde la confianza es el activo de marca más valioso, demostrar compromiso tangible con la salud pública (no mediante declaraciones aspiracionales sino mediante reformulaciones medibles) genera lealtad duradera.
Para quienes aún no han completado su transición: el momento de actuar es ahora. Cada día de retraso incrementa riesgos regulatorios, pérdida de participación de mercado y erosión de confianza del consumidor. Pero con la guía correcta, el apoyo técnico adecuado y una estrategia clara, el cumplimiento eficiente no solo es posible, también es rentable.
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Editora de Contenidos en The Food Tech®️
Comunicóloga con más de 10 años como creadora de contenidos para medios impresos, digitales y audiovisuales sobre la industria de alimentos y bebidas. Sommelier de té, especialista en cata, maridaje, producción y calidad de Camellia Sinensis.






