Seguridad e inocuidad alimentaria
El futuro de los sistemas alimentarios: cómo avanzar hacia modelos sostenibles y regenerativos
La sostenibilidad y la regeneración se consolidan como ejes estratégicos para transformar los sistemas alimentarios y fortalecer su resiliencia

Periodista especializada Senior
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La transformación de los sistemas alimentarios se ha consolidado como uno de los mayores desafíos estructurales de nuestro tiempo. Alimentar a una población creciente, bajo condiciones de cambio climático, degradación de suelos, presión sobre los recursos naturales y desigualdad social, obliga a replantear no solo cómo se producen los alimentos, sino bajo qué modelos económicos, sociales y ambientales se organizan los sistemas productivos.
En este contexto, conceptos como sostenibilidad, resiliencia y, más recientemente, regeneración, han dejado de ser aspiracionales para convertirse en ejes estratégicos de política pública, cooperación internacional y toma de decisiones empresariales.
La articulación entre los esfuerzos de la cooperación internacional y el sector privado para la regeneración es fundamental para lograr un cambio transformacional significativo, ya que no es posible avanzar de manera aislada. La cooperación internacional busca integrar la innovación, la inclusión de todos los sectores, y la colaboración multiactor.
Aunque existe la percepción de que la cooperación internacional trabaja más con gobiernos y ONG, dejando al sector privado más aislado, la realidad es que el trabajo conjunto es posible y necesario
En el Webinar Buenas Prácticas para favorecer la Sostenibilidad y Regeneración, organizado por ILSI Mesoamérica, Dixania Azofeifa Duarte, Gerente de Proyectos de Economía Circular y Plásticos PNUD Costa Rica, detalla cómo la cooperación internacional puede apoyar al sector privado en temas de sostenibilidad y economía circular.

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Sostenibilidad: la base imprescindible de los sistemas alimentarios
El punto de partida de cualquier estrategia de transformación es la sostenibilidad entendida en su sentido integral. De acuerdo con la experta, la sostenibilidad se sostiene sobre tres pilares interdependientes:
viabilidad económica
responsabilidad social
protección ambiental
“Lejos de ser dimensiones aisladas, su equilibrio determina la capacidad de los sistemas alimentarios para perdurar en el tiempo sin comprometer los recursos de las generaciones futuras”, explica Azofeifa.
Un elemento relevante subrayado por las ponentes es que la base económica no puede ignorarse. Sin rentabilidad, eficiencia operativa y estabilidad financiera, las empresas, especialmente pymes agroalimentarias, difícilmente pueden invertir en mejoras ambientales, innovación tecnológica o programas sociales. La sostenibilidad, por tanto, no es un obstáculo al negocio, sino una condición para su permanencia.
Desde esta lógica, los sistemas alimentarios sostenibles deben avanzar hacia modelos productivos que optimicen el uso de insumos, reduzcan pérdidas y desperdicios, mejoren la gestión del agua y la energía, y garanticen condiciones laborales dignas en toda la cadena de valor.
Estas acciones se alinean directamente con varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS):
ODS 2. Hambre Cero
ODS 12. Producción y consumo responsables
ODS 13. Acción por el clima

Los sistemas alimentarios sostenibles deben avanzar hacia modelos productivos que optimicen el uso de insumos, reduzcan pérdidas y desperdicios.Foto Webinar ILSI Mesoamérica
De la sostenibilidad a la regeneración: un cambio de paradigma necesario
Uno de los aportes centrales del encuentro fue la diferenciación entre sostenibilidad y regeneración. Mientras la sostenibilidad busca reducir impactos negativos y mantener equilibrios, la regeneración plantea un enfoque más ambicioso: restaurar, mejorar y fortalecer activamente los ecosistemas y las comunidades que sostienen los sistemas alimentarios.
Este cambio de paradigma es particularmente relevante para América Latina, donde décadas de explotación intensiva de suelos agrícolas han derivado en pérdida de fertilidad, menor biodiversidad y reducción de la calidad nutricional de los alimentos.
Bajo este contexto, la regeneración implica prácticas como la restauración de suelos, la diversificación productiva, la protección de la biodiversidad y el fortalecimiento de economías locales
El enfoque regenerativo también incorpora una dimensión social profunda. No se trata únicamente de regenerar ecosistemas naturales, sino también de regenerar relaciones económicas y sociales, promoviendo inclusión, equidad y prosperidad para las comunidades que participan en la producción de alimentos.
Materialidad: priorizar para transformar con impacto
La experta destacó la importancia de trabajar desde el análisis de materialidad. Para las organizaciones del sector alimentario, no es viable abordar simultáneamente todos los retos sociales y ambientales. La clave está en identificar aquellos aspectos que son realmente significativos para su operación, su entorno y sus grupos de interés.
El análisis de materialidad permite a las empresas y a las instituciones priorizar temas como uso del agua, emisiones, condiciones laborales, relación con comunidades locales o gestión de residuos, en función de su impacto y relevancia estratégica.
Este ejercicio es fundamental para diseñar hojas de ruta realistas que conduzcan, paso a paso, de la sostenibilidad hacia modelos regenerativos.
El rol de la cooperación internacional en la transformación de los sistemas alimentarios
Desde la perspectiva del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la cooperación internacional actúa como facilitador de procesos de cambio estructural, más que como ejecutor aislado de proyectos. Su papel se articula en varios frentes clave.
Uno de ellos es el apoyo técnico y normativo, mediante el desarrollo de marcos de referencia, guías y políticas públicas que orienten a los países y a los sectores productivos hacia prácticas sostenibles y regenerativas.
Dixania Azofeifa indica que “otro eje fundamental es la facilitación de diálogos multiactor, espacios donde convergen gobiernos, empresas, organizaciones civiles y academia para construir soluciones consensuadas”.
Asimismo, la cooperación internacional impulsa mecanismos de financiamiento e incentivos económicos, orientados a acelerar la adopción de prácticas sostenibles.
Estos instrumentos incluyen pagos por servicios ambientales, fondos para innovación, programas de pequeñas donaciones y esquemas de financiamiento climático, que permiten reducir barreras económicas para productores y empresas.

Los mecanismos que promueven la coherencia política para lograr sistemas alimentarios globales más resilientes y justos se centran en la necesidad de diseñar políticas que consideren múltiples interacciones.Foto: Freepik
Incentivos financieros y proyectos territoriales: catalizadores del cambio
El webinar destacó ejemplos concretos de cómo los incentivos financieros pueden favorecer la sostenibilidad y la regeneración. Programas de pago por conservación forestal, iniciativas de economía circular y fondos para innovación en reducción de emisiones o gestión de residuos son herramientas clave para alinear intereses económicos con objetivos ambientales y sociales.
Un aspecto relevante es que estos instrumentos no se limitan a grandes empresas. Existen programas diseñados para pymes, cooperativas y organizaciones comunitarias, que reconocen su papel estratégico en la transformación de los sistemas alimentarios locales. La articulación entre empresas ancla, proveedores y comunidades permite amplificar el impacto de estas iniciativas a lo largo de la cadena de valor.
Políticas públicas y coherencia sistémica: la visión de la OCDE
En el webinar se presentó un análisis que incorporó las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que subraya la necesidad de diseñar políticas públicas coherentes e integradas para sistemas alimentarios sostenibles.
De acuerdo con este enfoque, las políticas deben considerar las interacciones entre seguridad alimentaria, medios de vida rurales, comercio internacional y protección ambiental. La OCDE advierte que la falta de coherencia puede generar efectos secundarios no deseados, incluyendo distorsiones de mercado, inequidades sociales o impactos ambientales transfronterizos.
Asimismo, se enfatiza la importancia de reducir la complejidad regulatoria sin sacrificar rigor técnico, así como de basar las decisiones en evidencia científica, evaluaciones de impacto y procesos de consulta amplia con las partes interesadas.

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Certificación, medición y valor empresarial
Otro elemento clave abordado fue el papel de las certificaciones y sistemas de medición como herramientas para consolidar la sostenibilidad y avanzar hacia la regeneración. Más allá de su valor reputacional, las certificaciones permiten estandarizar prácticas, mejorar la transparencia y facilitar el acceso a mercados y financiamiento.
En un entorno donde los consumidores y los inversionistas demandan cada vez mayor trazabilidad y responsabilidad, el desempeño en sostenibilidad se traduce en creación de valor empresarial.
Estudios y experiencias compartidas durante el webinar señalan que las organizaciones con estrategias sólidas en sostenibilidad y regeneración tienden a fortalecer su posicionamiento, reducir riesgos y aumentar su resiliencia frente a crisis futuras.
Hacia sistemas alimentarios regenerativos y resilientes
Finalmente, la transformación de los sistemas alimentarios no puede lograrse de manera aislada. Requiere visión de largo plazo, colaboración multiactor y un compromiso real por integrar sostenibilidad y regeneración en el corazón de las decisiones productivas y políticas.
Favorecer sistemas alimentarios regenerativos implica repensar la relación entre producción, naturaleza y sociedad, y reconocer que el futuro de la seguridad alimentaria depende de la capacidad de restaurar los ecosistemas y fortalecer a las comunidades que los sostienen.
Desde la cooperación internacional hasta el sector privado, el reto es compartido, pero también lo es la oportunidad de construir un modelo alimentario más justo, resiliente y sostenible para la región y el mundo.

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Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.





