Seguridad e inocuidad alimentaria
Sistemas alimentarios 360: claves para fortalecer sostenibilidad y seguridad alimentaria regional
América Latina enfrenta el reto de transformar sus sistemas alimentarios con innovación científica, economía circular y cadenas de suministro resilientes.

Periodista especializada Senior
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La acelerada transformación de los sistemas alimentarios en América Latina y el Caribe ha colocado a la ciencia, la innovación y la gobernanza multinivel como pilares estratégicos para garantizar seguridad alimentaria, salud pública y sostenibilidad ambiental.
El Webinar ILSI Mesoamérica: Sistemas Alimentarios 360, organizado por ILSI Mesoamérica abordó los sistemas alimentarios desde una perspectiva holística, sustentada en la definición de la FAO, que los entiende como un entramado interdependiente compuesto por producción primaria, transformación, distribución, comercialización, consumo, prácticas culturales, medio ambiente, y resultados en salud.
La propuesta de los especialistas enfatizó la necesidad de articular estos elementos mediante enfoques basados en evidencia, análisis multidisciplinarios y herramientas que permitan evaluar impactos de manera transversal.

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Un contexto global que exige rediseñar los sistemas alimentarios
Los expertos contextualizaron los retos actuales dentro de una crisis multifactorial:
incremento de enfermedades no transmisibles asociadas a dietas
deterioro de los recursos naturales
presiones sobre la agricultura derivadas del cambio climático
asimetrías regulatorias
Además, destaca un sistema alimentario que aún no transita totalmente hacia modelos resilientes, trazables y sostenibles.
Según la FAO, más de 300 millones de personas en el mundo padecen inseguridad alimentaria severa, mientras que, simultáneamente, aumentan las tasas de obesidad y sobrepeso incluso en países de ingresos medios. Esta paradoja revela un sistema que, si bien ha logrado avances en productividad, no siempre distribuye alimentos seguros, nutritivos y accesibles.
La situación se complejiza por la vulnerabilidad climática. Sequías prolongadas, huracanes, variaciones en disponibilidad hídrica y degradación de suelos afectan la productividad agrícola y elevan los riesgos para la estabilidad de cadenas de suministro.
En este escenario, los sistemas alimentarios actuales requieren un rediseño sustentado en innovación tecnológica, gobernanza integrada y un enfoque centrado en el consumidor, pero también en el ambiente.
Enfoque 360: un sistema alimentario que se analiza como un ecosistema complejo
El encuentro propuso entender los sistemas alimentarios como ecosistemas complejos, donde cada componente influye en los resultados finales. Este enfoque 360 involucra:
Producción primaria: eficiencia agrícola, conservación de recursos y adopción de prácticas regenerativas.
Transformación industrial: incorporación de tecnologías para garantizar inocuidad, nutrición y reducción de desperdicios.
Distribución y logística: optimización de transporte, almacenamiento, cadena de frío y trazabilidad digital.
Entorno alimentario: disponibilidad, accesibilidad, etiquetado, educación nutricional y preferencias culturales.
Salud pública: impacto de dietas, calidad nutricional, cargas de enfermedades y políticas de prevención.
Sostenibilidad: medición de huella ambiental, uso eficiente de agua y energía, emisiones y gestión de residuos.
Los expertos insistieron en que la integración de estos elementos requiere modelos de análisis basados en sistemas dinámicos, capaces de identificar interacciones y retroalimentaciones, así como de anticipar consecuencias no deseadas de intervenciones públicas o privadas.

Los sistemas alimentarios de la región requieren transformaciones estructurales para garantizar seguridad alimentaria.Foto: Freepik
Ciencia y evidencia como base para decisiones de política pública
La necesidad de fortalecer el vínculo entre la evidencia científica y la toma de decisiones, fue uno de los mensajes centrales. En sectores como nutrición, inocuidad o envases y embalajes, persiste la brecha entre lo que demuestra la ciencia y lo que se incorpora efectivamente en las regulaciones.
Los especialistas destacaron tres prioridades para la región:
1. Mejorar la calidad de los datos y su integración
Los sistemas alimentarios requieren datos robustos sobre composición de alimentos, exposición dietaria, impacto ambiental y patrones de consumo. La fragmentación actual limita la capacidad de predecir riesgos y evaluar políticas.
2. Impulsar evaluaciones de riesgo basadas en ciencia
La región debe consolidar comités técnicos multidisciplinarios que evalúen ingredientes, aditivos, contaminantes y procesos con metodologías armonizadas con Codex Alimentarius.
3. Promover marcos regulatorios modernos y adaptativos
Las transiciones hacia dietas saludables y sostenibles requieren políticas integradas, y que los gobiernos adopten enfoques regulatorios más flexibles, dinámicos y coherentes con estándares internacionales.
Nutrición y salud: la urgencia de transformar los patrones alimentarios
Respecto al papel de la nutrición dentro del sistema alimentario, destacan las tendencias globales como el aumento de dietas con exceso de alimentos procesadas, brechas en acceso a alimentos frescos y la necesidad de modelos dietarios que equilibren salud y sostenibilidad.
La evidencia presentada indica que el diseño de políticas públicas basadas únicamente en nutrientes críticos resulta insuficiente. Los sistemas alimentarios 360 requieren considerar:
calidad de la matriz alimentaria
densidad nutrimental
biodegradabilidad y origen del producto
impacto en la microbiota
patrones culturales y socioeconómicos
Además, es clave abordar la malnutrición en todas sus formas: desnutrición, carencias micronutricionales, sobrepeso y obesidad, a través de estrategias integrales que involucren a industria, gobiernos y academia.
Sostenibilidad y cambio climático: un sistema alimentario bajo presión
Uno de los temas con mayor énfasis fue la sostenibilidad ambiental. El sistema alimentario es responsable de cerca del 34% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según FAO, y enfrenta crecientes presiones para reducir su impacto.
Los tres grandes desafíos que destacan son:
1. Uso eficiente de recursos naturales
Los sistemas alimentarios deben adaptarse a la escasez hídrica, la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad. La adopción de agricultura regenerativa, rotaciones diversificadas y manejo integrado del agua es prioritaria.
2. Transformación tecnológica para reducir huella
Las industrias de alimentos deben invertir en tecnologías de eficiencia energética, envases sostenibles, menor desperdicio y digitalización de procesos.
3. Resiliencia ante eventos climáticos extremos
La región requiere fortalecer cadenas de suministro, diversificación de cultivos y modelos de producción descentralizados para enfrentar desastres naturales.
Inocuidad alimentaria: pilar indispensable para sistemas resilientes
En América Latina, los brotes de enfermedades transmitidas por alimentos continúan generando costos económicos, hospitalizaciones y afectaciones reputacionales a empresas.
El panel de expertos enfatizó que la inocuidad debe abordarse desde una perspectiva preventiva basada en riesgos, promoviendo:
sistemas HACCP fortalecidos
integración de tecnologías como análisis predictivo, NIR, sensores en línea y monitoreo en tiempo real
mejora en prácticas de manufactura
armonización regulatoria
capacitación en toda la cadena
También se sobresalió el papel de la ciencia del comportamiento, para mejorar prácticas en manipuladores, distribución y consumo.

Los sistemas alimentarios deben adaptarse a la escasez hídrica, la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad.Foto: Freepik
Innovación y digitalización: el nuevo ADN de los sistemas alimentarios
La transformación tecnológica fue un eje transversal del webinar. Se discutió el papel de herramientas avanzadas como inteligencia artificial, machine learning, computación en la nube, automatización, packaging inteligente, sensores IoT y plataformas de trazabilidad blockchain.
Estas tecnologías permiten:
optimizar inventarios
mejorar productividad agrícola
reducir mermas
asegurar calidad y frescura
facilitar la trazabilidad de punta a punta
crear ecosistemas colaborativos entre proveedores, fabricantes y distribuidores
La digitalización, según los panelistas, es un componente indispensable para avanzar hacia sistemas alimentarios más integrados, seguros y sostenibles.
El entorno alimentario y el comportamiento del consumidor
Los sistemas alimentarios no pueden transformarse sin cambios en el entorno alimentario. Los factores que más influyen en las decisiones de compra son:
disponibilidad y precio
comunicación clara y etiquetado
marketing responsable
educación nutricional
cultura culinaria
percepciones de riesgo o beneficio
Para lograr impacto, se requiere una participación activa de la industria en mejorar reformulaciones, ofrecer alternativas saludables y garantizar transparencia en la información que recibe el consumidor.
Gobernanza y multisectorialidad: la llave para avanzar hacia sistemas resilientes
En el webinar destaca que la gobernanza es el verdadero motor para la transformación del sistema alimentario. Los expertos coincidieron en que la región necesita:
marcos regulatorios más coherentes
mayor cooperación entre países
participación del sector privado
estrategias de salud pública con enfoque sistémico
alianzas intersectoriales a largo plazo
La visión 360 implica que todos los actores compartan responsabilidad: agricultores, industria, autoridades sanitarias, academia, organizaciones civiles y consumidores.
El encuentro concluyó con una visión orientada al futuro: los sistemas alimentarios mesoamericanos deben convertirse en plataformas sostenibles, resilientes y basadas en ciencia.
La región tiene oportunidades significativas para avanzar en innovación, regulación y eficiencia productiva, pero requiere acelerar su transición hacia modelos colaborativos y sustentados en evidencia.
El enfoque 360 ofrece una hoja de ruta robusta para que gobiernos, industria y academia construyan soluciones que garanticen:
alimentos seguros, nutritivos y accesibles
cadenas productivas ambientalmente responsables
sistemas resilientes ante eventos climáticos y económicos
políticas públicas informadas por ciencia
consumidores con entornos alimentarios más saludables
Finalmente, la transformación de los sistemas alimentarios no es opcional, sino indispensable para la estabilidad económica, la salud pública y la sostenibilidad del planeta. La región mesoamericana, con su diversidad agrícola y potencial innovador, tiene la capacidad de liderar el cambio si articula ciencia, tecnología y gobernanza en una misma dirección.

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Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.





