Seguridad e inocuidad alimentaria

Sistemas alimentarios 360: claves para fortalecer sostenibilidad y seguridad alimentaria regional

América Latina enfrenta el reto de transformar sus sistemas alimentarios con innovación científica, economía circular y cadenas de suministro resilientes.

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Guillermina García

Periodista especializada Senior

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La acelerada transformación de los sistemas alimentarios en América Latina y el Caribe ha colocado a la ciencia, la innovación y la gobernanza multinivel como pilares estratégicos para garantizar seguridad alimentaria, salud pública y sostenibilidad ambiental.

El Webinar ILSI Mesoamérica: Sistemas Alimentarios 360, organizado por ILSI Mesoamérica abordó los sistemas alimentarios desde una perspectiva holística, sustentada en la definición de la FAO, que los entiende como un entramado interdependiente compuesto por producción primaria, transformación, distribución, comercialización, consumo, prácticas culturales, medio ambiente, y resultados en salud.

La propuesta de los especialistas enfatizó la necesidad de articular estos elementos mediante enfoques basados en evidencia, análisis multidisciplinarios y herramientas que permitan evaluar impactos de manera transversal.

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Un contexto global que exige rediseñar los sistemas alimentarios

Los expertos contextualizaron los retos actuales dentro de una crisis multifactorial:

  • incremento de enfermedades no transmisibles asociadas a dietas

  • deterioro de los recursos naturales

  • presiones sobre la agricultura derivadas del cambio climático

  • asimetrías regulatorias

Además, destaca un sistema alimentario que aún no transita totalmente hacia modelos resilientes, trazables y sostenibles.

Según la FAO, más de 300 millones de personas en el mundo padecen inseguridad alimentaria severa, mientras que, simultáneamente, aumentan las tasas de obesidad y sobrepeso incluso en países de ingresos medios. Esta paradoja revela un sistema que, si bien ha logrado avances en productividad, no siempre distribuye alimentos seguros, nutritivos y accesibles.

La situación se complejiza por la vulnerabilidad climática. Sequías prolongadas, huracanes, variaciones en disponibilidad hídrica y degradación de suelos afectan la productividad agrícola y elevan los riesgos para la estabilidad de cadenas de suministro.

En este escenario, los sistemas alimentarios actuales requieren un rediseño sustentado en innovación tecnológica, gobernanza integrada y un enfoque centrado en el consumidor, pero también en el ambiente.

Enfoque 360: un sistema alimentario que se analiza como un ecosistema complejo

El encuentro propuso entender los sistemas alimentarios como ecosistemas complejos, donde cada componente influye en los resultados finales. Este enfoque 360 involucra:

  • Producción primaria: eficiencia agrícola, conservación de recursos y adopción de prácticas regenerativas.

  • Transformación industrial: incorporación de tecnologías para garantizar inocuidad, nutrición y reducción de desperdicios.

  • Distribución y logística: optimización de transporte, almacenamiento, cadena de frío y trazabilidad digital.

  • Entorno alimentario: disponibilidad, accesibilidad, etiquetado, educación nutricional y preferencias culturales.

  • Salud pública: impacto de dietas, calidad nutricional, cargas de enfermedades y políticas de prevención.

  • Sostenibilidad: medición de huella ambiental, uso eficiente de agua y energía, emisiones y gestión de residuos.

Los expertos insistieron en que la integración de estos elementos requiere modelos de análisis basados en sistemas dinámicos, capaces de identificar interacciones y retroalimentaciones, así como de anticipar consecuencias no deseadas de intervenciones públicas o privadas.

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Los sistemas alimentarios de la región requieren transformaciones estructurales para garantizar seguridad alimentaria.Foto: Freepik

Ciencia y evidencia como base para decisiones de política pública

La necesidad de fortalecer el vínculo entre la evidencia científica y la toma de decisiones, fue uno de los mensajes centrales. En sectores como nutrición, inocuidad o envases y embalajes, persiste la brecha entre lo que demuestra la ciencia y lo que se incorpora efectivamente en las regulaciones.

Los especialistas destacaron tres prioridades para la región:

1. Mejorar la calidad de los datos y su integración

Los sistemas alimentarios requieren datos robustos sobre composición de alimentos, exposición dietaria, impacto ambiental y patrones de consumo. La fragmentación actual limita la capacidad de predecir riesgos y evaluar políticas.

2. Impulsar evaluaciones de riesgo basadas en ciencia

La región debe consolidar comités técnicos multidisciplinarios que evalúen ingredientes, aditivos, contaminantes y procesos con metodologías armonizadas con Codex Alimentarius.

3. Promover marcos regulatorios modernos y adaptativos

Las transiciones hacia dietas saludables y sostenibles requieren políticas integradas, y que los gobiernos adopten enfoques regulatorios más flexibles, dinámicos y coherentes con estándares internacionales.

Nutrición y salud: la urgencia de transformar los patrones alimentarios

Respecto al papel de la nutrición dentro del sistema alimentario, destacan las tendencias globales como el aumento de dietas con exceso de alimentos procesadas, brechas en acceso a alimentos frescos y la necesidad de modelos dietarios que equilibren salud y sostenibilidad.

La evidencia presentada indica que el diseño de políticas públicas basadas únicamente en nutrientes críticos resulta insuficiente. Los sistemas alimentarios 360 requieren considerar:

  • calidad de la matriz alimentaria

  • densidad nutrimental

  • biodegradabilidad y origen del producto

  • impacto en la microbiota

  • patrones culturales y socioeconómicos

Además, es clave abordar la malnutrición en todas sus formas: desnutrición, carencias micronutricionales, sobrepeso y obesidad, a través de estrategias integrales que involucren a industria, gobiernos y academia.

Sostenibilidad y cambio climático: un sistema alimentario bajo presión

Uno de los temas con mayor énfasis fue la sostenibilidad ambiental. El sistema alimentario es responsable de cerca del 34% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según FAO, y enfrenta crecientes presiones para reducir su impacto.

Los tres grandes desafíos que destacan son:

1. Uso eficiente de recursos naturales

Los sistemas alimentarios deben adaptarse a la escasez hídrica, la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad. La adopción de agricultura regenerativa, rotaciones diversificadas y manejo integrado del agua es prioritaria.

2. Transformación tecnológica para reducir huella

Las industrias de alimentos deben invertir en tecnologías de eficiencia energética, envases sostenibles, menor desperdicio y digitalización de procesos.

3. Resiliencia ante eventos climáticos extremos

La región requiere fortalecer cadenas de suministro, diversificación de cultivos y modelos de producción descentralizados para enfrentar desastres naturales.

Inocuidad alimentaria: pilar indispensable para sistemas resilientes

En América Latina, los brotes de enfermedades transmitidas por alimentos continúan generando costos económicos, hospitalizaciones y afectaciones reputacionales a empresas.

El panel de expertos enfatizó que la inocuidad debe abordarse desde una perspectiva preventiva basada en riesgos, promoviendo:

  • sistemas HACCP fortalecidos

  • integración de tecnologías como análisis predictivo, NIR, sensores en línea y monitoreo en tiempo real

  • mejora en prácticas de manufactura

  • armonización regulatoria

  • capacitación en toda la cadena

También se sobresalió el papel de la ciencia del comportamiento, para mejorar prácticas en manipuladores, distribución y consumo.

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Los sistemas alimentarios deben adaptarse a la escasez hídrica, la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad.Foto: Freepik

Innovación y digitalización: el nuevo ADN de los sistemas alimentarios

La transformación tecnológica fue un eje transversal del webinar. Se discutió el papel de herramientas avanzadas como inteligencia artificial, machine learning, computación en la nube, automatización, packaging inteligente, sensores IoT y plataformas de trazabilidad blockchain.

Estas tecnologías permiten:

  • optimizar inventarios

  • mejorar productividad agrícola

  • reducir mermas

  • asegurar calidad y frescura

  • facilitar la trazabilidad de punta a punta

  • crear ecosistemas colaborativos entre proveedores, fabricantes y distribuidores

La digitalización, según los panelistas, es un componente indispensable para avanzar hacia sistemas alimentarios más integrados, seguros y sostenibles.

El entorno alimentario y el comportamiento del consumidor

Los sistemas alimentarios no pueden transformarse sin cambios en el entorno alimentario. Los factores que más influyen en las decisiones de compra son:

  • disponibilidad y precio

  • comunicación clara y etiquetado

  • marketing responsable

  • educación nutricional

  • cultura culinaria

  • percepciones de riesgo o beneficio

Para lograr impacto, se requiere una participación activa de la industria en mejorar reformulaciones, ofrecer alternativas saludables y garantizar transparencia en la información que recibe el consumidor.

Gobernanza y multisectorialidad: la llave para avanzar hacia sistemas resilientes

En el webinar destaca que la gobernanza es el verdadero motor para la transformación del sistema alimentario. Los expertos coincidieron en que la región necesita:

  • marcos regulatorios más coherentes

  • mayor cooperación entre países

  • participación del sector privado

  • estrategias de salud pública con enfoque sistémico

  • alianzas intersectoriales a largo plazo

La visión 360 implica que todos los actores compartan responsabilidad: agricultores, industria, autoridades sanitarias, academia, organizaciones civiles y consumidores.

El encuentro concluyó con una visión orientada al futuro: los sistemas alimentarios mesoamericanos deben convertirse en plataformas sostenibles, resilientes y basadas en ciencia.

La región tiene oportunidades significativas para avanzar en innovación, regulación y eficiencia productiva, pero requiere acelerar su transición hacia modelos colaborativos y sustentados en evidencia.

El enfoque 360 ofrece una hoja de ruta robusta para que gobiernos, industria y academia construyan soluciones que garanticen:

  • alimentos seguros, nutritivos y accesibles

  • cadenas productivas ambientalmente responsables

  • sistemas resilientes ante eventos climáticos y económicos

  • políticas públicas informadas por ciencia

  • consumidores con entornos alimentarios más saludables

Finalmente, la transformación de los sistemas alimentarios no es opcional, sino indispensable para la estabilidad económica, la salud pública y la sostenibilidad del planeta. La región mesoamericana, con su diversidad agrícola y potencial innovador, tiene la capacidad de liderar el cambio si articula ciencia, tecnología y gobernanza en una misma dirección.

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