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Reciclaje de poliestireno: uno de los múltiples retos del envase

El reciclaje de poliestireno plantea retos de acopio, separación y transformación para la industria de alimentos y bebidas. El caso de Yakult muestra cómo una empresa puede avanzar hacia la circularidad de un envase icónico mediante campañas de recuperaci

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Ingrid Cubas

Editora de Contenidos en The Food Tech®️

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Reciclaje de poliestireno con yakult

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Pocos envases se reconocen tan rápido como el frasco de Yakult. Esa identidad visual es una ventaja de marca, pero también una complicación para la sustentabilidad, pues modificar un diseño con tanta historia implica equilibrar higiene, costo, accesibilidad y reciclabilidad, sin comprometer la viabilidad de un microorganismo vivo.

De este desafío habló Javier Mancera, Jefe de Sustentabilidad de Yakult México, durante la grabación del videopodcast de The Food Tech en el marco de THE FOOD TECH® | SUMMIT & EXPO 2025.

Un envase icónico con una historia de diseño

Las primeras botellas de Yakult, producidas en 1935, solían ser de vidrio y se recuperaban para reutilizarse. El frasco de plástico llegó en 1968 y su forma actual la creó el diseñador japonés Isamu Kenmochi, con la meta de lograr un envase original, estable y reconocible al instante en cualquier país.

El material elegido fue el poliestireno, y según la propia compañía cada frasco requiere solo tres gramos de este componente.

Ese mismo material es el centro del reto que la empresa tiene en la actualidad. En México, de acuerdo con lo comentado en el episodio, menos del 0.01 % del poliestireno se recicla actualmente.

¿Por qué es complejo reciclar el poliestireno?

El poliestireno de alto impacto (HIPS), común en envases de yogur, flanes y gelatinas, figura entre los 10 plásticos más problemáticos y evitables identificados por el Pacto de los Plásticos de México, coordinado por WWF México con apoyo técnico de WRAP. La lista considera factores como la dificultad de reciclarlo a escala y el riesgo de que se fugue al ambiente.

Mancera ha señalado en ese marco que identificar correctamente el poliestireno es el primer paso para mejorar su acopio y reciclaje, y que esto solo se logrará mediante la colaboración entre empresas. En la práctica, el problema no es solo tecnológico: sin una separación y recolección eficientes, el material nunca llega a las plantas recicladoras.

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Acopio y reciclaje: lo que ya está en marcha

Desde 2022, Yakult México opera una campaña de acopio de frascos de Yakult, Yakult 40 LT y Sofúl LT para beber. Según la empresa, se han enviado a reciclar más de 14 millones de frascos, que se muelen, lavan y procesan para generar una resina con 25% de contenido reciclado, aprobada por la FDA para contacto con alimentos. Además, estiman que este material puede reducir hasta 55 % la huella de carbono frente al uso de recursos nuevos.

En el episodio, Mancera también abordó el proceso R-Flex para el reciclaje del poliestireno y las iniciativas de acopio persona a persona.

Colaboración en la cadena: el piloto del Pacto de los Plásticos

El tema no se resuelve de forma aislada. Entre julio y octubre de 2025, un estudio piloto del Pacto de los Plásticos de México, liderado por Danone, Lala y Yakult, y realizado con Ecolana, Resirene y Grupo México Recicla, recuperó 504 kilogramos de HIPS postconsumo mediante centros de acopio y personas recicladoras de base en Ciudad de México, Estado de México y Puebla. A la fecha, el esfuerzo suma más de una tonelada.

Entre las recomendaciones del Pacto para este tipo de envases está mejorar la identificación del material desde el diseño, por ejemplo indicando el número de polímero.

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El reto adicional: cuidar un probiótico mientras se avanza hacia la circularidad

A diferencia de otros productos, el envase de Yakult protege una bacteria viva. Cualquier cambio de material o diseño debe preservar la inocuidad y las condiciones que mantienen viable al probiótico, un criterio que limita las opciones de rediseño

Algunos de los aprendizajes que su camino deja a la industria de alimentos y bebidas son:

  • El ecodiseño empieza en el origen. Los cambios desde el diseño generan impactos sostenibles incluso en envases pequeños.

  • El acopio es tan crítico como la tecnología de reciclaje. Sin material recuperado, no hay resina reciclada.

  • La colaboración multiplica el alcance. Los pilotos conjuntos permiten escalar lo que una sola empresa no logra.

  • Reciclado y seguridad alimentaria deben ir juntos. El contenido reciclado en contacto con alimentos requiere aprobaciones regulatorias y control de calidad.

El caso del frasco de Yakult muestra que la circularidad en envases alimentarios es un trabajo de largo plazo, que combina diseño, infraestructura de acopio, alianzas y cumplimiento regulatorio, lo que asienta un ejemplo útil de cómo avanzar sin sacrificar la identidad ni la funcionalidad del producto.

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Ingrid Cubas

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Comunicóloga con más de 10 años como creadora de contenidos para medios impresos, digitales y audiovisuales sobre la industria de alimentos y bebidas. Sommelier de té, especialista en cata, maridaje, producción y calidad de Camellia Sinensis.