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¿Cuáles son las preferencias del consumidor mexicano en 2026? Esto dice Worldpanel by Numerator

Salud, precio y valor guían decisiones en un entorno económico y geopolítico cada vez más exigente

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Laura Herrera

Analista de Contenido

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Preferencias del consumidor mexicano en 2026

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El pasado domingo, la Coparmex publicó un análisis sobre el panorama económico y social de México para este 2026, señalando que “será un año complejo, marcado por un crecimiento moderado, riesgos en seguridad, así como el desafío de mantener el desarrollo respaldado por el empleo formal. Al mismo tiempo, el país enfrenta la oportunidad de recuperar la certidumbre jurídica y económica, fortalecer la inversión y aprovechar la integración regional y la relocalización productiva”; pero ¿esto cómo se traduce en las preferencias de compra de los consumidores mexicanos?

Primero, es importante mencionar que, a nivel global, 2025 fue un año de grandes tensiones económicas debido a los aranceles impuestos por Estados Unidos a más de 100 países y a su guerra comercial con China, que provocó disrupciones en las cadenas de suministro, las rutas logísticas y tuvo un impacto en los precios de diversos productos.

A tres días de iniciar el 2026, la intervención militar de EU en Venezuela generó una mayor incertidumbre en el mapa geopolítico mundial, lo cual se ha visto reflejado en las moderadas prospecciones de crecimiento para la mayoría de los países este año. Sin embargo, en este complejo contexto, en el que EU busca reducir su dependencia de las importaciones y manufactura china, es donde entra la oportunidad a la que se refiere la Coparmex, para que México aproveche el nearshoring.

Frente a este escenario, ¿cuáles son las tendencias de consumo que se esperan en México este año? Para responder esta pregunta, consultamos varios informes de Worldpanel by Numerator, cuyos resultados desglosaremos a lo largo de este texto.

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¿Cuáles son las preferencias del consumidor mexicano en 2026?

Las preferencias de consumo en México estarán marcadas por un entorno de reajustes económicos, nuevas regulaciones fiscales y una preocupación sin precedentes por el bienestar personal, de acuerdo con los Consumer Insights de 2025 y los reportes: ¿Cómo el shopper redefinirá su consumo ante el IEPS 2026?, El efecto salud: Cómo las decisiones sobre salud están moldeando el comportamiento de consumo y Tendencias de consumo 2026 de Worldpanel by Numerator.

A continuación, detallamos las tendencias clave de los shoppers mexicanos:

1). La salud como prioridad ineludible

La preocupación por el bienestar ha alcanzado niveles nunca vistos en México, impulsada por las altas tasas de obesidad y diabetes en el país, pero ¿de qué tamaño es el problema?

  • 70% de los adultos presentan sobrepeso u obesidad

  • 40% de niños y adolescentes viven con esta condición

  • 18% de los adultos padecen diabetes

En este sentido, el reporte de Worldpanel by Numerator enfocado en el IEPS muestra que las principales preocupaciones que los hogares mexicanos expresaron en torno a su salud son:

  • El peso (52.2%)

  • El Estrés (50.9%)

  • La Diabetes (46%)

Estas cifras no solo describen un problema de salud pública, sino que influyen directamente en cómo los hogares evalúan precio, formulación y frecuencia de consumo.

  • 8 de cada 10 consumidores señalaron que intentan reducir el consumo de azúcar, aunque sin eliminarlo completamente.

La razón no es rechazo a la salud, sino una negociación práctica entre bienestar, sabor y presupuesto.

  • 28% de los consumidores percibe que las versiones sin azúcar son más caras, lo que limita su adopción en hogares sensibles al precio.

  • 28% declara insatisfacción con el sabor, un factor crítico en categorías de alta repetición como bebidas, lácteos y productos indulgentes.

Dicho comportamiento explica por qué 36% de los consumidores prefiere azúcar “real” frente a edulcorantes artificiales. Más que una resistencia al cambio se trata de una preferencia por ingredientes conocidos y perfiles sensoriales familiares, especialmente en un contexto donde el consumo también cumple una función emocional.

¿Cómo esto impacta a la industria de alimentos y bebidas? Para generar un cambio relevante en la innovación: las propuestas extremas —“cero”, “sin”, “totalmente libre”— enfrentan mayor fricción que aquellas enfocadas en reducciones graduales, porciones controladas y reformulaciones silenciosas.

El consumidor acepta pagar por salud solo cuando esta no implica sacrificar sabor, hábito o accesibilidad. Para la industria, el reto no es convencer al consumidor de cuidarse sino ofrecer soluciones que le permitan hacerlo sin romper su rutina ni su presupuesto.

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2). Impacto del IEPS

El Congreso aprobó, a finales de 2025, un incremento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a bebidas saborizadas que fue propuesto en el Paquete Económico 2026.

Por lo cual, este año, el gravamen pasó de 1,64 pesos por litro, a 3,08 pesos para refrescos y jugos; mientras que —por primera vez—, las bebidas light, cero o dietéticas, endulzadas con edulcorantes naturales o artificiales, también serán gravadas con 1,5 pesos por litro.

Este cambio amplía el impacto fiscal a un espectro mayor de productos y elimina la percepción de que existen “categorías refugio” completamente libres de presión impositiva.

La experiencia del IEPS en 2014, cuando se aplicó por primera vez en México, ofrece un punto de referencia clave; en aquel momento, los datos mostraron que el consumidor no abandonó la categoría, pero sí ajustó su comportamiento:

  • El volumen de refrescos cayó 7.1%, reflejando una reducción en cantidad o frecuencia.

  • El gasto promedio aumentó 10.9%, impulsado por el alza de precios y la permanencia del hábito de consumo.

Este antecedente, muestra que el consumidor mexicano protegió sus preferencias, incluso en entornos de encarecimiento, y absorbió parte del impacto vía ajustes en otras partidas del gasto.

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Sin embargo, Worldpanel by Numerator subraya que 2026 no es comparable linealmente con 2014. El ajuste fiscal ocurre ahora en un entorno significativamente distinto:

  • El salario mínimo diario pasó de 66 a 312 pesos, lo que eleva el ingreso nominal, pero no elimina la sensibilidad al precio.

  • Los programas sociales crecieron de 320,000 millones a 1.1 billones de pesos, incrementando la liquidez en ciertos hogares, pero de forma heterogénea.

  • Existe una conciencia de salud mucho más alta, que introduce un segundo filtro en la decisión de compra, además del precio.

Esta combinación genera un consumidor más sofisticado: no solo compara precios, sino que pondera valor, impacto en la salud y funcionalidad del producto. El resultado esperado para 2026 no es una baja importante del consumo, sino una reconfiguración del gasto.

En términos prácticos, el IEPS empuja al consumidor a:

  • Reducir frecuencia de compra, especialmente en bebidas de alta repetición.

  • Migrar hacia formatos más grandes, que diluyen el impacto del impuesto por unidad.

  • Alternar marcas, combinando opciones mainstream, marca propia y premium según el momento de consumo.

  • Diversificar canales, buscando mejores precios en discounters o promociones en canal moderno, sin abandonar el canal tradicional.

¿Cómo esto impacta a la industria de alimentos y bebidas? El IEPS actúa como un acelerador de decisiones que ya estaban en marcha con la optimización de portafolios, ajuste de presentaciones, reformulaciones graduales y estrategias de precio más quirúrgicas.

Para el consumidor mexicano en 2026, el impuesto no significa dejar de consumir, sino consumir distinto, priorizando aquello que percibe como más valioso dentro de un presupuesto cada vez más vigilado.

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3). Indulgencia controlada, premiumización y formatos

En un contexto de presión inflacionaria y mayor conciencia de salud, la indulgencia no desaparece en 2026, pero se concentra en menos momentos y en decisiones mejor justificadas. El consumidor mexicano opta por darse gustos más selectivos, priorizando productos que ofrezcan una experiencia sensorial clara y una percepción elevada de valor.

Los datos muestran que, aunque el gasto total se optimiza, las marcas premium ganan peso dentro de las compras; de hecho, en 2025, este segmento pasó de representar 18% a 18.8% del gasto, explicando 33% del crecimiento del consumo masivo.

En alimentos y bebidas, esta premiumización no responde a un consumo más frecuente, sino a una selección más cuidadosa: el consumidor compra menos veces, pero elige mejor en categorías donde el placer sigue siendo relevante.

Dicha lógica se traduce en una preferencia clara por formatos medianos y grandes, que permiten diluir el impacto del precio por porción sin renunciar a la experiencia:

  • 70% de las marcas que crecieron lo hicieron en tamaños medianos

  • 60% crecieron en tamaños grandes

  • Solo 36% lo logró en formatos XL

Los formatos pequeños pierden dinamismo relativo, ya que el consumidor prioriza costo por uso, planeación y menos viajes de compra, especialmente en categorías de uso cotidiano como lácteos, bebidas, ingredientes y productos indulgentes.

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¿Cómo esto impacta a la industria de alimentos y bebidas? La premiumización no se expresa necesariamente en presentaciones más pequeñas o exclusivas, sino en productos con mejor calidad percibida, recetas más cuidadas y atributos claros, integrados a formatos que justifican el gasto.

En lugar de pagar más por unidad, el consumidor prefiere pagar mejor por uso, asegurando que el producto forme parte de varios momentos de consumo en el hogar. Desde una perspectiva industrial, este comportamiento exige ajustar portafolios y estrategias de empaque.

Las oportunidades están en:

  • Propuestas premium accesibles, con beneficios claros y tangibles

  • Formatos optimizados, que equilibren precio, porción y frecuencia

  • Mensajes centrados en experiencia y valor, más que en exclusividad

En 2026, la indulgencia en alimentos y bebidas no compite con la racionalidad, se integra a ella. El consumidor mexicano no abandona el placer, pero lo canaliza hacia productos y formatos que le permiten maximizar valor sin comprometer su presupuesto, consolidando una premiumización más funcional que aspiracional.

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4). Omnicanalidad con cifras récord: comprar mejor implica comprar en más lugares

La omnicanalidad no se trata únicamente de más puntos de contacto, sino de una estrategia activa de optimización del gasto, en la que el shopper asigna roles específicos a cada canal según la misión de compra, el presupuesto disponible y el momento de consumo.

Entre 2022 y 2025, el número promedio de puntos de venta visitados por los hogares mexicanos pasó de 18 a 26, alcanzando hasta 28 establecimientos en regiones del Centro y Sureste del país. Esta dispersión responde a una comparación sistemática de precios, formatos y promociones, especialmente en categorías de alta rotación como alimentos y bebidas. Ante este panorama:

  • El Canal Moderno alcanzó una participación histórica de 60.9%. Para el consumidor, estos canales funcionan como el espacio donde se concentran las compras planeadas, los abastecimientos principales y las categorías donde el precio por unidad es determinante.

  • Los discounters explican un tercio del crecimiento del gasto. Su propuesta —precios bajos consistentes, surtido limitado y marcas propias— encaja con un consumidor que busca eficiencia y control del presupuesto. Para alimentos y bebidas, estos canales se consolidan como puntos estratégicos para volumen, rotación y penetración en hogares sensibles al precio.

  • El canal tradicional sigue siendo clave por cercanía y frecuencia. Tiendas de barrio, misceláneas y mercados continúan formando parte de la rutina diaria, especialmente para compras pequeñas, reposiciones rápidas y productos de consumo inmediato. En este canal, el consumidor privilegia conveniencia y tiempo, aun cuando el precio unitario sea más alto.

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La clave está en que el consumidor no elige un canal sobre otro, sino que los combina de forma complementaria:

  • Canal moderno y discounters para abastecimiento y control de gasto.

  • Canal tradicional para reposición, urgencia y consumo inmediato.

¿Cómo esto impacta a la industria de alimentos y bebidas? Esta omnicanalidad consolidada tiene implicaciones directas:

  • Surtidos diferenciados por canal, evitando estrategias uniformes

  • Arquitecturas de precios coherentes, que soporten la comparación activa

  • Formatos y empaques adaptados a la misión de compra de cada canal

  • Gestión logística más compleja, pero crítica para asegurar disponibilidad y rotación

En 2026, la omnicanalidad ya no es una ventaja competitiva, sino un requisito operativo, debido a que los mexicanos compran en más lugares no por dispersión, sino porque entienden que cada canal cumple una función específica dentro de su estrategia para maximizar valor, eficiencia y satisfacción en el consumo de alimentos y bebidas.

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5). Bienestar funcional y nuevos detonadores

El avance de soluciones médicas para el control de peso, en particular los agonistas del GLP-1, introduce en 2026 un detonador estructural distinto a los observados en años anteriores.

A diferencia de tendencias impulsadas solo por percepción o aspiración, este fenómeno actúa directamente sobre la fisiología del consumidor, modificando apetito, saciedad y patrones de ingesta.

Los datos de Worldpanel by Numerator muestran que:

  • 26% de los hogares en América Latina ya ha escuchado sobre estos tratamientos

  • 11% declara utilizarlos o estar considerando su uso

  • México presenta un interés 27% superior al promedio regional, posicionándose como uno de los mercados más sensibles a este cambio

Este nivel de adopción puede parecer aún limitado, pero su impacto es relevante, ya que se concentra en consumidores urbanos, de ingreso medio y medio-alto, con alto gasto en FMCG (Fast Moving Consumer Goods) y fuerte influencia en tendencias de consumo.

Entre quienes los usan o evalúan:

  • 59% redujo su consumo de bebidas azucaradas

  • 55% disminuyó productos grasos

  • 51% evita alimentos con azúcar

Este factor acelera el crecimiento de hidratación funcional, bebidas sin azúcar y productos proteicos listos para consumo.

¿Cómo esto impacta a la industria de alimentos y bebidas? El auge de estos tratamientos no influirá en la desaparición de categorías, sino en:

  • Menores volúmenes por ocasión

  • Mayor exigencia nutricional

  • Preferencia por productos con función clara y mensaje comprensible

Las oportunidades se concentran en propuestas que comuniquen:

  • Beneficios funcionales específicos (energía, proteína, hidratación)

  • Porciones controladas y formatos eficientes

  • Recetas limpias y fáciles de entender

En contraste, los productos percibidos como “calóricos vacíos” o indulgencias sin justificación funcional enfrentan mayor presión, especialmente en hogares expuestos a este tipo de soluciones médicas.

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¿En qué contexto económico aterrizan estas tendencias?

Como hemos mencionado, la situación geopolítica es tensa, sobre todo tras la intervención en Venezuela y las amenazas del presidente Donald Trump hacia otras naciones, que incluyen a México. Sin embargo, pese a las hostilidades, nuestro país cerró 2025 como el principal socio comercial de Estados Unidos.

Datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos (U.S. Census Bureau) y del Departamento de Comercio, señalan que, entre enero y octubre de 2025, las exportaciones de Estados Unidos tuvieron como destinos principales:

  • México con 281.5 mil millones de dólares

  • Canadá con 280.4 mil millones de dólares

  • China con 90.4 mil millones de dólares

Mientras que las importaciones de EU llegaron desde:

  • México con 444.1 mil millones de dólares

  • Canadá con 323.6 mil millones de dólares

  • China con 265.8 mil millones de dólares

Las cifras muestran que, en 2025, las exportaciones de EU hacia México y Canadá representan, en conjunto, más del 30% del total estadounidense; mientras que el 26.8% (más de 1 de cada 4 dólares) de las importaciones de EU provienen de sus vecinos del norte y sur. Esto supera significativamente a China, cuya participación cayó al 9.3% en el mismo periodo debido a las políticas arancelarias y el nearshoring.

Este 2026, se revisará el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el cual jugará un papel crucial para el crecimiento económico del país en los próximos años, pero aún con las hostilidades de Trump, los datos muestran que el intercambio comercial también beneficia a los estadounidenses.

Además, los esfuerzos de Trump por regionalizar la manufactura ponen a México como el lugar ideal para impulsar el nearshoring. Por otro lado, el país también firmará en febrero el Acuerdo Global Modernizado, anteriormente conocido como Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM).

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El acuerdo, que entró en vigor hace 25 años, busca diversificar la economía de México y la Unión Europea, en un momento crucial para ambas partes, debido a las presiones de EU y al aumento de los aranceles.

Las actualizaciones de este tratado comercial que impactarán a la industria alimentaria serán principalmente:

Para México

  • Liberalización agropecuaria sin precedentes: 86% del sector agrícola quedará libre de aranceles de inmediato y otro 10% en siete años, impulsando exportaciones de aguacate, berries, carne, miel y procesados.

  • Protección de productos emblemáticos: La UE reconocerá indicaciones geográficas mexicanas como vainilla de Papantla, mango ataúlfo, arroz de Morelos, café y tequila.

  • Impulso a PyMEs: Se introduce un capítulo para apoyar la integración de PyMEs mexicanas a cadenas transatlánticas, reduciendo la concentración del comercio en grandes corporativos.

Para la Unión Europea

  • Protección de indicaciones geográficas: Se reconocen más de 350 productos europeos (vinos, quesos, embutidos), blindándolos contra imitaciones.

  • Apertura agroalimentaria: Se eliminan aranceles para exportaciones europeas como quesos, vinos, leche en polvo y aceite de oliva.

  • Diversificación de cadenas de suministro: El acuerdo facilita que industrias europeas utilicen a México como socio confiable en el reacomodo global de manufactura (nearshoring).

Por otra parte, este 2026 se espera otro momento que promete traer una derrama económica importante: el Mundial de futbol. Dicho evento tendrá como sedes a México, Canadá y Estados Unidos y se celebrará entre el jueves 11 de junio y el domingo 19 de julio.

De acuerdo con datos compartidos por la Secretaría de Turismo y la propia presidenta Claudia Sheinbaum, se espera la llegada de 5.5 millones de visitantes al país; principalmente en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, que serán las sedes mexicanas del Mundial; asimismo, se prospecta una derrama de más de 3 mil millones de dólares.

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Hacia una nueva inteligencia de consumo en México

A lo largo del artículo hemos visto que el panorama de 2026 revela a un consumidor mexicano que ha pasado de la resiliencia a la estrategia y lejos de abandonar sus categorías preferidas ante la presión inflacionaria o los nuevos ajustes del IEPS, ha sofisticado su toma de decisiones, balanceando la gestión de su propio presupuesto y bienestar.

Por otro lado, la salud ya no es un concepto abstracto, sino un filtro pragmático que, sumado a una omnicanalidad récord, obliga a las marcas a justificar cada peso invertido en sus productos a través de valor real, funcionalidad y transparencia.

Para la industria de alimentos y bebidas, el éxito en este año complejo no vendrá de fórmulas genéricas, sino de la capacidad de adaptarse a un mercado de contrastes. La oportunidad reside en equilibrar la indulgencia responsable con soluciones nutricionales accesibles, entendiendo que el consumidor está dispuesto a pagar por calidad siempre que no comprometa su economía familiar.

Aquellas empresas que logren integrar formatos inteligentes, reformulaciones graduales y una presencia estratégica en los canales de descuento serán las que se consoliden en los hogares mexicanos.

Finalmente, 2026 marca el inicio de una era donde factores biológicos y tecnológicos —desde el auge de tratamientos GLP-1 hasta la optimización logística del nearshoring— dictarán las reglas del juego. El desafío para las organizaciones será dejar de ver al consumidor como un ente pasivo y empezar a interactuar con un estratega que busca, por encima de todo, maximizar su bienestar en un entorno de constante cambio.

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