Lácteos y derivados

¿Qué viene para la industria alimentaria en 2026? Aquí los 3 insights globales de Mintel

Las proyecciones revelan cambios en consumo, formulación y experiencias sensoriales

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Laura Herrera

Analista de Contenido

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Tendencias industria alimentaria 2026

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Diciembre es a menudo un mes agobiante para las empresas, no solo por el cierre de reportes, facturación y pago de impuestos, sino también porque surgen interrogantes cruciales: “¿cómo mantendremos nuestra relevancia?”, “¿qué estrategias de innovación implementaremos?” o “¿dónde vale la pena invertir a futuro?”. En respuesta a este contexto de incertidumbre, el webinar "Predicciones 2026 para Alimentos y Bebidas" de Mintel, celebrado el pasado 3 de diciembre, ofrece un panorama claro sobre las principales tendencias que impactarán a la industria alimentaria.

La compañía, experta en investigación de mercados, presentó tres megatendencias que guiarán el comportamiento del consumidor y la innovación en América Latina. Sus prospecciones se fundamentan en un modelo integral que combina rigurosos análisis de lanzamientos globales (GNPD), detallados estudios de consumidor en la región, la inteligencia predictiva extraída de conversaciones sociales a través de la herramienta Black Swan, y el prototipado conceptual asistido por Mintel Sparks.

Cada una de estas tendencias no solo describe un cambio en las preferencias de los consumidores, sino que anticipa un reajuste estructural en la forma en que la industria alimentaria concibe la nutrición, el placer y la conexión cultural con los productos.

Las tres predicciones clave presentadas por Mintel son:

1). Maxxing Out, Diversity In – Diversificación nutricional y protagonismo de la fibra.

2). Retro Rejuvenation – El regreso estratégico a la tradición y las técnicas ancestrales.

3). Intentionally Sensory – Sensorialidad diseñada con propósito funcional.

Es importante señalar que, aunque Mintel ofreció insights específicos para 2026, también proporcionó señales de evolución de estas megatendencias con prospecciones a largo plazo, hacia el año 2030.

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1. Maxxing Out, Diversity In: de la proteína a la fibra

La primera megatendencia, que se traduce como “maximización fuera, diversidad dentro”, señala un cambio fundamental; mientras que, en 2025, el enfoque nutricional ha estado predominantemente centrado en la proteína, para 2026 se priorizará la diversificación de nutrientes e ingredientes. Asimismo, se buscará aprovechar la vasta biodiversidad de la región latinoamericana mediante el regreso a los insumos tradicionales, donde la fibra se consolidará como otro gran protagonista.

¿Esto significa que la proteína dejará de ser relevante?

El interés por la proteína sigue siendo alto en la región, pero ya observamos señales de saturación similares a las que ocurrieron antes en Europa y Estados Unidos”, explicó Ana Paula Gilsogamo, Associated Principal de Food and Drinks Insights Latam en Mintel. Esto no implica que la proteína pierda relevancia, sino que su comunicación y su rol funcional deben evolucionar.

La proteína ya no puede depender solo del claim “alto en”. Gilsogamo señaló que muchos lanzamientos en Latinoamérica permanecen anclados en una narrativa cuantitativa: más gramos = más valor. Sin embargo, esto limita la innovación y genera desalineación entre el beneficio prometido y las necesidades reales de segmentos específicos.

Ella enfatizó: “A partir de ahora, los productos con proteína van a tener que diversificarse, dejando de enfocarse únicamente en la cantidad y abordando otros puntos como la calidad, la eficacia y la absorción”.

¿Cómo pasar del enfoque cuantitativo al cualitativo? Sí, lo sabemos, no es tan fácil, pero la experta nos habló de tres ejemplos:

  • Oikos Japón, que reformula su yogur alrededor del mensaje: “la proteína no significa nada si tu cuerpo no la absorbe”, introduciendo el concepto de eficacia proteica.

  • Un producto de Guatemala, que integra en su empaque una tabla con recomendaciones diferenciadas de ingesta diaria según el perfil del consumidor (adulto activo, adulto mayor, adolescente), educando al usuario y combatiendo la creencia de que “más proteína siempre es mejor”.

  • Nutren Senior (Brasil), desarrollado para personas mayores de 50 años, segmenta su propuesta en torno a pérdida de masa muscular y absorción reducida, dos problemas fisiológicos reales que requieren formulaciones adaptadas.

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Gilsogamo mostró el ejemplo de un producto guatemalteco que incluye una tabla de ingesta recomendada para distintos perfiles de consumo.

Durante el webinar, también se hizo énfasis en que esta evolución deja atrás la idea de que la proteína es exclusiva para atletas o consumidores fitness. Países de la región comienzan a incorporar mensajes vinculados a:

  • Menopausia y cambios hormonales

  • Salud muscular en adultos mayores

  • Recuperación funcional

  • Bienestar metabólico

Todo esto permite que la categoría se expanda a públicos históricamente desatendidos.

La fibra se vuelve el siguiente gran activo funcional. El desplazamiento no es abrupto, ya hemos visto que aún tenemos “proteína para rato”, pero Gilsogamo mencionó que “la fibra será nuestra próxima gran apuesta porque su consumo en Latinoamérica sigue siendo insuficiente y porque su impacto va más allá de lo digestivo”.

De acuerdo con la especialista, la fibra se consolidará por cuatro razones:

1). Riesgo nutricional regional. La FAO y la OMS señalan que América Latina presenta una ingesta muy por debajo del mínimo recomendado.

2). Multifuncionalidad emergente. Se conecta con la microbiota, el estado de ánimo (eje intestino–cerebro), aporta textura y saciedad, además de ser benéfica para la piel y bienestar general.

3). Potencial narrativo. Muchas marcas están aprovechando el humor, el diseño y la indulgencia para desestigmatizarla. Gilsogamo mencionó el ejemplo de “Al-Trono” (originaria de Perú), cuyo posicionamiento es “hacer caquita puede ser un placer”, una comunicación fresca que quiebra tabúes.

4). Expansión de categorías. La fibra ya aparece en bebidas mainstream como Guaraná Antarctica Zero en Brasil, y en harinas funcionales que mezclan chía, quinoa roja o sésamo para aumentar densidad nutricional.

La especialista destacó otro caso importado de Estados Unidos: Flora Fiber, un suplemento diseñado por la creadora de la marca de helados Jeni’s Splendid Ice Creams, que asocia fibra con mood, belleza y cravings control. Este ejemplo ilustra cómo la fibra está mutando de “ingrediente médico” a “ingrediente aspiracional”.

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Diferencias generacionales en el mercado. En el webinar, se subrayó que la diversificación nutricional no solo responde a una evolución científica o funcional, sino también a patrones generacionales distintos. Los datos presentados por Ana Paula Gilsogamo muestran que la demanda de proteína y fibra varía significativamente entre grupos etarios, lo que obliga a la industria a replantear la segmentación tradicional.

Los adultos jóvenes siguen siendo los principales impulsores de la proteína, mientras que los mayores de 55 años muestran un interés más marcado por la fibra”, explicó Gilsogamo. Esta diferencia no es anecdótica: responde a necesidades fisiológicas y expectativas de bienestar profundamente distintas.

Por un lado, los jóvenes (18–24 años) priorizan claims como alto en proteína para objetivos asociados a energía, rendimiento físico y tonificación muscular. En contraste, los adultos mayores valoran más los beneficios asociados a la salud digestiva, metabolismo, saciedad y confort alimentario, ámbitos donde la fibra desempeña un rol central.

Esta brecha abre oportunidades de innovación específicas:

  • Proteínas segmentadas por etapa de vida, como formulaciones de alta biodisponibilidad para adultos mayores o productos dirigidos a mujeres en menopausia, que ya ganan terreno en mercados como Reino Unido y Brasil.

  • Fibras con beneficios ampliados, desde mezclas de semillas que mejoran la microbiota hasta bebidas con prebióticos incorporados que resultan más atractivas para consumidores mayores.

  • Mensajes diferenciados, que permitan conectar con motivaciones diversas: desempeño y conveniencia para jóvenes; bienestar integral y digestión confortable para generaciones de mayor edad.

Esta tendencia confirma que, en 2026, la innovación nutricional será menos homogénea y más sensible a las micro-necesidades fisiológicas de cada grupo, reforzando la idea de que la diversificación no es solo una cuestión de ingredientes, sino de audiencias. Los lanzamientos más prometedores combinan: proteína + fibra, plantas tradicionales, textura funcional y formatos accesibles.

Mirando a 2030. Las dietas serán menos prescriptivas y más diversas: colores, plantas, combinaciones y alimentos culturalmente relevantes. La tecnología (apps, IA, influencers especializados) tenderá a descentrar las calorías para poner atención en la diversidad y densidad nutricional.

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2. Retro Rejuvenation: tradición, memoria y biodiversidad como guías del futuro

La segunda megatendencia parte de un fenómeno emocional profundo, en un entorno marcado por incertidumbre económica, avances tecnológicos acelerados y una sensación colectiva de saturación cognitiva, los consumidores encuentran estabilidad en los sabores, técnicas y rituales del pasado; sin embargo, la ponente enfatizó que no se trata de una nostalgia estática, sino de un recurso dinámico que ayuda a construir resiliencia.

Los consumidores no están volviendo a un año específico, sino a la sensación de simplicidad y control que asociamos con el pasado”, señaló Ana Paula Gilsogamo. En otras palabras, la nostalgia adquiere un propósito funcional: reconectar al consumidor con identidades, prácticas culinarias y técnicas que brindan certeza en medio del caos.

a). Ingredientes ancestrales revalorizados en formatos modernos. Un hallazgo central es el papel creciente de la biodiversidad latinoamericana. Mintel destaca que la región es uno de los principales centros de diversidad genética del mundo, un activo que será cada vez más relevante para la innovación.

Los ingredientes tradicionales y locales no solo ofrecen beneficios nutricionales, sino una conexión emocional y cultural que hoy cobra más valor que nunca”, señaló la experta. Algunos ejemplos citados durante el webinar incluyen:

  • Leche Gloria (Perú): Combina maíz morado, quinoa, kiwicha y cañihua con notas de canela y clavo, integrando herencia andina con un formato de consumo masivo.

  • Surreal Bisks (Brasil): Snacks elaborados con frijoles y cassava, dos ingredientes fundamentales de la dieta latinoamericana, ahora reposicionados como fuentes densas de proteína y fibra.

  • Yerba Madre & Xeque Mate (Brasil/EU): Reinterpretaciones del mate en bebidas listas para beber, algunas con base alcohólica, que muestran la versatilidad de ingredientes tradicionales fuera de su contexto original.

  • Tepache RTD (México–EU): Refrescos basados en un fermentado ancestral mexicano, ahora presentados como sodas modernas, funcionales y premium.

En estos casos, el producto final se aleja del folclor para situarse en la intersección entre tradición y conveniencia contemporánea.

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b). Técnicas culinarias ancestrales ante un nuevo contexto de resiliencia. La ponente también vinculó esta tendencia con las crecientes presiones del cambio climático, la inflación y la intermitencia en las cadenas de suministro.

Métodos como la fermentación, el encurtido y la deshidratación están siendo reevaluados no solo por nostalgia, sino porque resuelven problemas actuales: conservación, desperdicio y accesibilidad”, explicó Gilsogamo.

La especialista destaca que hacia 2030 estas prácticas se consolidarán como estrategias de resiliencia productiva y de consumo. Los ejemplos presentados incluyen:

  • Protein Pop (Chile): Snack a base de legumbres con producción local para asegurar disponibilidad pese a variaciones climáticas o tarifarias.

  • Side-streams de nopal (México): Proyectos que aprovechan el agua residual del nopal para crear ingredientes funcionales, alineados con economía circular.

Este enfoque muestra cómo la tradición no es solo un recurso emocional, sino una plataforma para resolver retos contemporáneos.

c). Transmisión digital de la herencia culinaria. Una de las señales más distintivas de esta tendencia es la manera en que la tradición se revitaliza mediante herramientas digitales. Gilsogamo lo resumió así: “La tecnología no elimina la tradición, la amplifica”.

Algunos ejemplos de este cambio son:

  • Adultos mayores que adoptan redes sociales para transmitir recetas, técnicas y saberes culinarios, como en la campaña “Abuela Intelligence”, donde la sabiduría culinaria se contrasta con la IA

  • Comunidades indígenas conectadas, que comparten prácticas agrícolas o rituales alimentarios con audiencias urbanas

  • Recetas y técnicas reinterpretadas por creadores digitales jóvenes, que transforman platillos tradicionales en contenido aspiracional.

Este cruce entre herencia y tecnología permite que el conocimiento gastronómico se mantenga vivo, compartido y actualizado.

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d). Millennials: la generación que impulsa el retorno al pasado. El webinar también destacó un insight generacional clave: los millennials —la “generación puente” entre lo analógico y lo digital— son quienes más impulsan el renacimiento de sabores tradicionales en formatos prácticos.

El millennial busca algo que le recuerde a casa, pero que esté listo en dos minutos”, explicó Gilsogamo. Algunos ejemplos son:

  • Sipsopa (Perú): Sopas tradicionales como ajiaco o chupe en versión instantánea.

  • Iansa (Chile): Guisos listos con ingredientes patrimoniales.

  • Knorr + Yunno (México): Chilaquiles instantáneos en formatos on-the-go.

Esto demuestra que la nostalgia no implica complejidad, sino relevancia emocional + conveniencia moderna.

Mirando hacia 2030. Mintel proyecta que esta tendencia se profundizará hacia finales de la década, impulsada por la necesidad de sistemas alimentarios más adaptativos, consumidores con ecoansiedad creciente, presión sobre la disponibilidad de ingredientes globales y revalorización de ingredientes locales ante crisis climáticas. La tradición, en este sentido, deja de ser un recuerdo y se convierte en una estrategia de continuidad, tanto para marcas como para sistemas alimentarios.

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3. Intentionally Sensory: diseño sensorial como estrategia de bienestar

La tercera megatendencia plantea un giro decisivo: la sensorialidad deja de ser un recurso estético o lúdico —como vimos en los años de los “dirty sodas” o chocolates virales— para convertirse en una herramienta estratégica de bienestar emocional, inclusividad y diferenciación funcional.

La multisensorialidad seguirá siendo importante, pero ahora debe ir acompañada de un propósito. El diseño sensorial ya no será solo diversión: tendrá que responder a necesidades específicas de los consumidores”, dijo Ana Paula Gilsogamo.

Esto posiciona color, textura, aroma y sonido como elementos centrales en la formulación y el desarrollo de productos.

a). La textura como nuevo territorio de innovación. Mintel Black Swan mostró que el interés por texturas específicas crece aceleradamente en Latinoamérica. En México, palabras como melted, crunchy, crackly y glassy registran incrementos significativos en conversaciones digitales (de hasta 76%), lo que revela una búsqueda activa de experiencias multisensoriales complejas.

La textura amplía la percepción del producto porque no solo se siente en la boca: se ve, se escucha y genera una respuesta emocional”, apuntó la experta. Algunos ejemplos presentados en el webinar son:

  • Turkish Cotton Candy (Europa): Algodón de azúcar con capas múltiples de aromas y texturas.

  • Helados Vidriados (Argentina): Helados recubiertos con chocolate cristalizado que producen un “crack” audible al partirse.

  • Concepto Mintel Sparks — Ice Cream Glassy Crunch: Prototipo desarrollado por IA donde el helado incorpora fruta fresca, una capa vítrea y un audio atractivo para redes sociales.

Estas innovaciones no solo añaden indulgencia, crean momentos compartibles, impulsando visibilidad digital orgánica.

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b). El aroma como modulador del estado de ánimo. Mintel mostró datos contundentes:

  • 49% de los mexicanos

  • 45% de los colombianos

  • 37% de los peruanos

Coinciden en que el aroma de un alimento o bebida puede mejorar su bienestar emocional. En este sentido, la expositora sugiere que esta relación abre una nueva frontera entre alimentos y categorías como belleza, perfumería y wellness. Ejemplos presentados:

  • Zen IPA (Ecuador): Cerveza con CBD y perfiles aromáticos tropicales diseñada para inducir relajación.

  • Lúcia (Brasil): Bebida con jambu (hierba que provoca un hormigueo leve) para estimular sensaciones físicas similares a un cóctel, pero sin alcohol.

  • Sodas mexicanas con notas florales y tropicales, inspiradas en tendencias sensoriales de K-beauty.

El aroma deja de ser un atributo pasivo para convertirse en una herramienta funcional del bienestar.

c). Sensorialidad inclusiva: diseñar para nuevas audiencias. Uno de los elementos más avanzados de esta megatendencia es la idea de sensorialidad adaptada a las capacidades, preferencias y limitaciones de diversos grupos. La especialista anticipa que de aquí a 2030 será una parte indispensable del NPD.

Veremos más productos pensados para personas neurodivergentes, para consumidores que toman GLP-1, para adultos mayores y para niños. La sensorialidad será una herramienta de inclusión”, destaca Ana Paula.

Públicos destacados en la presentación:

Consumidores neurodivergentes (TEA, TDAH, etc.), algunos ejemplos son:

  • Granola táctil suave (Brasil): Formulada con texturas uniformes y previsibles, diseñada para niños con hipersensibilidad sensorial.

  • Restaurantes inclusivos donde tanto el diseño del menú como la acústica y las texturas de los platos se adaptan a neurodivergencias.

Usuarios de medicamentos GLP-1. Con apetito reducido, estos consumidores buscan porciones pequeñas pero intensas en sabor, aroma y textura. Gilsogamo señala que “la multisensorialidad concentrada será clave para que continúen disfrutando los alimentos”.

Adultos mayores. Necesitan texturas más suaves, empaques fáciles de abrir y colores contrastantes. Esta tendencia se conecta con las diferencias generacionales mencionadas en la primera megatendencia.

Generación Alpha. Principalmente expuestos a colorantes naturales, lo que impulsa paletas suaves, tonos “pastel bio” y acabados mate.

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d). Experiencias multisensoriales como nuevas ocasiones de consumo. El webinar también exploró cómo la sensorialidad está modificando las ocasiones sociales:

  • Fiestas temáticas basadas en café, donde música, maquillaje y coctelería multisensorial convergen.

  • Productos que funcionan como “terapia alimentaria”, diseñados para relajación, enfoque o confort emocional.

Muchas de estas ocasiones multisensoriales sustituyen prácticas sociales de generaciones anteriores. Están creando rituales propios”, mencionó la ponente. Incluso las mascotas aparecen en este panorama, con treats especiales diseñados para integrarlas a celebraciones festivas.

Hacia 2030. En Mintel proyectan que la multisensorialidad será un pilar del bienestar integral:

  • Los alimentos saludables adoptarán estéticas más caóticas, con mezclas de texturas y colores inesperados

  • Los alimentos procesados tendrán que justificar su existencia a través de experiencias sensoriales superiores

  • Las marcas integrarán color, sonido, aroma y tacto en una narrativa funcional, no solo estética.

La experiencia será total: comemos con la boca, pero también con los ojos, la nariz y los oídos”, apunta Gilsogamo.

Las predicciones 2026 de Mintel configuran un mapa donde la innovación deberá integrar densidad nutricional, narrativa cultural y diseño sensorial, las marcas que logren alinear estos tres ejes podrán anticipar un consumidor que no solo busca rendimiento funcional, sino experiencias holísticas que respondan al contexto emocional, climático y económico de la región.

Para la industria, el desafío no es menor: implica revisar portafolios, ampliar la exploración de ingredientes locales, reformular categorías tradicionales y entender que la sensorialidad —lejos de ser un accesorio— se convertirá en un componente central del bienestar moderno.

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Prospecciones hacia 2030

En términos generales, el análisis de Mintel proyecta que hacia 2030 la industria alimentaria deberá gestionar simultáneamente:

  • Consumidores que buscan diversidad en cada comida (colores, plantas, variedades)

  • Sistemas alimentarios más frágiles por el impacto climático

  • Mayor atención sobre microbiota y personalización nutricional

  • Una demanda creciente por alimentos vinculados con cultura, territorio y memoria

El consumidor latinoamericano se volverá más creativo, híbrido y exigente, combinando tradición con funcionalidad y exigencias sensoriales más complejas.

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Laura Herrera

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Periodista digital con experiencia en medios como El Universal, Univision, Condé Nast y TecScience. Apasionada por la investigación y el storytelling.

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