Lácteos y derivados
Productos formulados para usuarios de GLP-1: el caso Nestlé y qué implica para la industria
La expansión de estos fármacos plantea nuevos retos para desarrollar alimentos con mayor densidad nutricional y formatos adaptados.
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Los medicamentos que actúan sobre el receptor GLP-1 dejaron de ser una opción asociada principalmente con el tratamiento de la diabetes. Su uso para el control de peso crece con rapidez y comienza a modificar hábitos que van más allá de la consulta médica.
La consultora internacional Gallup reportó en julio de 2026 que 11% de los adultos en Estados Unidos utiliza actualmente medicamentos GLP-1 para perder peso. La cifra casi cuadruplica el 3% registrado en 2024. Además, 15% dijo haberlos utilizado alguna vez.
La percepción también refleja esa expansión. De acuerdo con Ipsos, 26% de los estadounidenses afirma que él mismo o alguien de su círculo inmediato utilizó un medicamento de prescripción para perder peso durante los tres meses previos a la encuesta de junio de 2026. La proporción aumentó ocho puntos respecto de marzo.
Esta expansión está generando un efecto que alcanza a la industria de alimentos.
Los GLP-1 actúan sobre mecanismos relacionados con la regulación del apetito y la saciedad. En el caso de semaglutida, la información de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos también indica un retraso del vaciamiento gástrico.
Ese mecanismo puede acompañarse de reacciones gastrointestinales como náuseas, vómitos y diarrea. La consecuencia para la alimentación es relevante: una persona puede consumir menos cantidad de comida o tener dificultades para tolerar determinados alimentos.
La recomendación conjunta del American College of Lifestyle Medicine, la American Society for Nutrition, la Obesity Medicine Association y The Obesity Society señala que la alimentación durante el tratamiento debe mantener la suficiencia nutricional pese a una posible reducción de la ingesta energética.
El documento recomienda priorizar alimentos con alta densidad nutricional y contempla formatos como bebidas proteicas, barras y productos fortificados cuando sean necesarios para cubrir requerimientos específicos.
Aquí aparece el reto para formulación: si el consumidor come menos, cada porción adquiere mayor relevancia para aportar proteína, fibra, vitaminas, minerales y otros nutrientes.

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Nestlé trabaja en el desarrollo de productos específicos
El caso de Nestlé parte precisamente de este cambio. La compañía trabaja en el desarrollo de productos dirigidos a personas que utilizan medicamentos GLP-1 y estudia cómo responder a algunas de las necesidades nutricionales asociadas con la pérdida de peso.
De acuerdo el director de tecnología, Stefan Palzer, en declaraciones a Reuters, la compañía multinacional utiliza ciencia nutricional e inteligencia artificial para analizar investigación clínica, identificar combinaciones de nutrientes y evaluar formulaciones destinadas a estos consumidores.
Estudian necesidades relacionadas con masa muscular, hidratación e ingesta nutricional, a partir de los cambios que pueden acompañar una pérdida rápida de peso.
De igual forma se encuentran analizando nutrientes como proteína y colágeno, además de combinaciones de micronutrientes orientadas a necesidades específicas.
En Estados Unidos se lanzó un batido con 35 gramos de proteína para fortalecer la salud muscular durante la pérdida de peso. En este mismo sentido, pero en Asia y Australia, lanzaron una versión con mayor contenido de proteína de su bebida de malta.
Palzer afirmó que Nestlé ya ha patentado combinaciones de ingredientes propios diseñadas para reducir el apetito entre los consumidores que experimentan, por ejemplo, aumento de hambre después de interrumpir el uso de fármacos con GLP-1.
Ahora, algo que es sumamente relevante a destacar en este caso es el uso de inteligencia artificial. De acuerdo con lo narrado por el director de tecnología, Nestlé utiliza sistemas internos para analizar literatura científica, simular el comportamiento de consumidores e identificar tendencias, además de trabajar con una base de aproximadamente 120 mil recetas.
Entre estas herramientas se encuentra Food Genie, una plataforma interna que ayuda a científicos y desarrolladores a predecir cómo podrían funcionar las recetas e identificar oportunidades de reformulación.
La compañía también prueba simulaciones de consumidores basadas en inteligencia artificial para anticipar su respuesta ante nuevos productos y declaraciones de salud antes de que lleguen al mercado.
El sistema también analiza conversaciones en redes sociales para detectar señales de tendencias emergentes y ayudar a determinar si se trata de cambios pasajeros o de preferencias que pueden mantenerse.

La proteína se vuelve un atributo estratégico
Uno de los primeros retos está relacionado con la proteína. La recomendación conjunta de organizaciones de nutrición señala que alcanzar una ingesta suficiente puede ser más difícil durante el tratamiento debido a la reducción del apetito y a cambios en las preferencias alimentarias.
Por ello, el documento contempla alimentos proteicos de menor volumen y formatos como bebidas o barras cuando sea necesario complementar la alimentación.
Para los desarrolladores, esto abre varias vías de trabajo:
Mayor concentración de proteína: aumentar el aporte sin elevar demasiado el volumen de la porción.
Formatos de pequeño tamaño: facilitar el consumo cuando existe menor apetito.
Combinación de nutrientes: integrar proteína con fibra, vitaminas o minerales.
Diversificación de formatos: trasladar estos atributos a bebidas, yogures, cereales, barras y snacks.
Sin embargo, incrementar la proteína no garantiza por sí mismo la preservación de la masa muscular. La evidencia actual apunta a que la alimentación debe acompañarse de actividad física y entrenamiento de fuerza.
Más nutrientes en menos volumen
La proteína no es el único componente que adquiere relevancia. Una menor ingesta energética también puede reducir la cantidad total de vitaminas, minerales, fibra y otros nutrientes que una persona obtiene de los alimentos.
La recomendación científica plantea priorizar alimentos ricos en nutrientes, entre ellos cereales integrales, leguminosas, frutas, vegetales, lácteos, proteínas magras, huevos, nueces y semillas.
Esto puede llevar a la industria hacia productos con mayor densidad nutricional sin necesidad de crear una categoría completamente nueva. Un cereal, un yogur, una bebida o una barra pueden responder a estas necesidades mediante su composición y formato.
El reto está en definir qué combinación aporta valor. No basta con añadir proteína, fibra o micronutrientes: la formulación debe considerar:
concentración
biodisponibilidad
textura
sabor
tolerancia
tamaño de porción

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DESCARGAREl efecto también aparece en la canasta de compra
Los cambios asociados con GLP-1 no se limitan a la fisiología. También comienzan a observarse en las decisiones de compra.
Un estudio publicado en el Journal of Marketing Research analizó datos de transacciones de hogares estadounidenses y encontró que el gasto en alimentos para el hogar cayó 5.3% durante los seis meses posteriores a la adopción de estos medicamentos.
El efecto varió entre categorías. El gasto en snacks salados disminuyó 10.1%, mientras que el yogur registró el mayor incremento entre las categorías que aumentaron su gasto.
El estudio también encontró una reducción de 8% en el gasto destinado a restaurantes de servicio limitado. Los resultados apuntan a un cambio tanto en el volumen de consumo como en la composición de la canasta.
McKinsey identifica una tendencia similar. Su análisis de consumidores que comenzaron a utilizar GLP-1 encontró reducciones en varias categorías densas en calorías y aumentos en productos como yogur, barras nutricionales y snacks de carne.
Estos datos en conjunto plantean una pregunta para la industria: ¿es necesario desarrollar una categoría exclusiva para quienes utilizan estos medicamentos?
El caso de Nestlé muestra una posible respuesta. La compañía estudia necesidades específicas de los usuarios, pero varios de los atributos que aparecen en esta búsqueda también responden a tendencias más amplias de nutrición funcional.
Proteína, fibra, densidad nutricional, micronutrientes, porciones controladas y formatos convenientes pueden tener aplicaciones fuera de los consumidores que utilizan GLP-1.
Esto abre una posibilidad para la industria: desarrollar plataformas de producto capaces de responder a diferentes necesidades nutricionales en lugar de limitar la innovación a una etiqueta asociada con un medicamento.
Un alimento con mayor concentración proteica, por ejemplo, puede resultar relevante para personas que buscan mantener masa muscular, consumidores con necesidades específicas de nutrición o usuarios de GLP-1.

Formulación con evidencia, no sólo con tendencia
El crecimiento de los GLP-1 también plantea un límite para la innovación. No todo producto con proteína, fibra o vitaminas responde automáticamente a las necesidades de una persona que utiliza estos medicamentos.
La recomendación científica insiste en priorizar alimentos nutricionalmente densos y señala que los suplementos o productos fortificados deben utilizarse de acuerdo con las necesidades individuales.
Para investigación y desarrollo, esto significa responder preguntas concretas: qué nutrientes deben concentrarse, en qué cantidades, mediante qué ingredientes y en qué formatos.
También implica resolver aspectos sensoriales y tecnológicos. Un producto de pequeño volumen puede tener una alta densidad nutricional, pero debe conservar sabor, textura, estabilidad y facilidad de consumo para resultar viable.
Los GLP-1 están generando así un nuevo escenario para la industria de alimentos. Su impacto no termina en la reducción del apetito: también modifica las condiciones bajo las cuales un producto debe entregar nutrición.
Si bien la oportunidad ya llegó a los equipos de innovación, el siguiente desafío será determinar qué soluciones cuentan con evidencia suficiente y pueden convertirse en productos con una necesidad nutricional clara detrás.







