Normatividad y regulaciones
Exportación de productos cárnicos de Brasil a México: requisitos y contexto sanitario
La carne brasileña ya es la segunda más importada, ¿cuál es el impacto a la industria nacional?

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En los últimos seis años, el consumo de carne en México experimentó un crecimiento del 18.9%, alcanzando las 10.7 millones de toneladas en 2024; pero, debido a que la producción nacional no ha seguido el mismo ritmo, las importaciones se incrementaron un 32.7%. Durante el Seminario Interactivo de Aduanas 2025, se destacó que la exportación de productos cárnicos hacia el mercado mexicano proviene principalmente de Estados Unidos, Brasil y Canadá.
Ernesto Salazar, Gerente de Estudios Económicos y Comercio del Consejo Mexicano de la Carne (COMECARNE) señaló en una ponencia que tuvo lugar el 28 de octubre: “En 2024 fueron 17 los países de los cuales nosotros adquirimos algún producto cárnico, el principal es Estados Unidos y aquí algo importante que se suscitó, es que el volumen importado de Brasil, que alcanzó 291,000 toneladas logró superar a Canadá, país que tradicionalmente figuraba en segundo lugar”.
Dado el aumento de las importaciones provenientes de Brasil, vale la pena abundar en los requisitos, el contexto sanitario, la situación económica y política que potenció este crecimiento, así como las implicaciones para los productores nacionales y las perspectivas rumbo a 2026 para el sector cárnico en México.

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¿Por qué aumentaron las importaciones de carne brasileña?
Recordemos que a través del T-MEC, el país ha forjado relaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá, que durante años han sido muy sólidas; por otro lado, las transacciones con Brasil se rigen principalmente por dos Acuerdos de Complementación Económica (ACE) en el marco de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración):
1). ACE 55 (sector automotriz). Es el acuerdo más importante entre ambos países y se enfoca exclusivamente en el comercio de vehículos y autopartes.
Estado actual: Desde julio de 2023, existe el libre comercio para vehículos pesados (camiones y autobuses), sumándose al libre comercio que ya existía para vehículos ligeros y autopartes bajo ciertas reglas de origen.
Importancia: El sector automotor representa cerca de la mitad del intercambio comercial total entre ambas naciones.
2). ACE 53 (Preferencias arancelarias fijas). Este acuerdo cubre una lista limitada de productos (aproximadamente 800 incisos arancelarios) que no pertenecen al sector automotor.
Funcionamiento: No elimina los aranceles por completo para todo, sino que otorga descuentos porcentuales (preferencias) en productos específicos como químicos, plásticos y algunos alimentos.
Situación actual: En agosto de 2025, ambos gobiernos firmaron nuevos acuerdos de cooperación en salud, agricultura y energía, y se han iniciado diálogos para modernizar y ampliar el ACE 53, buscando que más productos tengan beneficios arancelarios.

Entonces, ¿estos acuerdos han impulsado el comercio de carne? Adriane Cruvinel, agregada Agrícola de la Embajada de Brasil en México, ofreció una ponencia el pasado 29 de octubre como parte del Seminario Interactivo de Aduanas 2025, en la cual señaló:
“En los últimos años, el comercio ha crecido un 45% en valor y 12% en volumen, esto se debe al arancel cero que impulsó la importación de carne de Brasil a México”.
Pero, ¿a qué se refiere con esta exención arancelaria y cuándo comenzó? Como hemos mencionado, aunque no existe un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambas naciones, el ACE 53 y 55 sí permiten que fluya el intercambio, pero los productos están sujetos a aranceles.
Sin embargo, en mayo de 2022, con el objetivo de contener el alza de precios en alimentos básicos, el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador implementó una política pública llamada “Paquete Contra la Inflación y la Carestía” (PACIC).
Dentro de dicho esquema, México otorgó arancel cero a una serie de productos agroalimentarios, entre ellos diversas proteínas animales, lo que redujo de forma inmediata el costo de importación y amplió el número de proveedores viables para el mercado nacional. Antes de esta medida, algunos insumos —como la carne de ave— enfrentaban aranceles de hasta 75%, lo que hacía económicamente inviable su importación desde países fuera de Norteamérica.
En este contexto, durante los últimos años, se han incrementado las importaciones de carne brasileña que se basan en los aranceles cero del PACIC, mientras que a nivel normativo se enmarcan en el ACE 53 y tienen su sustento técnico en varios requisitos zoosanitarios que Cruvinel explicó a profundidad en su ponencia.

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Exportación de productos cárnicos de Brasil a México
La experta detalló los requisitos y el contexto sanitario que sustentan las exportaciones de carne de Brasil a México:
1). El Sistema de Inspección y Certificación. La base de la confianza sanitaria es el Servicio de Inspección Federal (SIF) de Brasil, que cuenta con más de 100 años de existencia y supervisa más de 5,000 establecimientos.
Inspección permanente: En las plantas de sacrificio, un inspector del Ministerio de Agricultura está presente en todo momento para realizar las revisiones ante-mortem y post-mortem.
Certificado negociado: Cada producto requiere un certificado específico negociado con SENASICA, que garantiza el cumplimiento de las "hojas de requisitos" mexicanas tanto en salud pública como en salud animal.
Declaración adicional: Se exige un documento anexo que detalla el nombre, número de registro y dirección de cada sitio involucrado (sacrificio, proceso o depósito), para asegurar la trazabilidad total.

2). Mecanismos de autenticidad. Para prevenir fraudes, México exige criterios de seguridad estrictos en la documentación:
Código de Autenticidad: Un código único de 11 dígitos que puede verificarse en la página web del Ministerio de Agricultura de Brasil para confirmar que los datos del certificado coinciden con los registros oficiales.
Elementos Físicos: El uso de tinta azul para firmas y sellos, un sello con la leyenda "Original" y una marca de agua con la fecha de emisión.

3). Contexto sanitario y protocolos específicos. El comercio se ha mantenido gracias a la agilidad para resolver crisis sanitarias:
Influenza aviar: Tras detectarse el primer caso en Brasil, se aplicó el principio de regionalización. Esto permitió cerrar solo el estado afectado (Río Grande del Sur) y mantener el flujo del resto del país, evitando un desabasto mayor de pechuga de pollo en México.

Fiebre aftosa y requisito de pH: Aunque Brasil es libre de aftosa sin vacunación, México mantiene el requisito de maduración sanitaria. Esto implica enfriar la carne de res por al menos 24 horas y verificar que el pH en el músculo longissimus dorsi haya bajado adecuadamente para eliminar cualquier riesgo viral.
En la actual administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, el gobierno ha priorizado la seguridad sanitaria y la protección del sector agropecuario, ambas naciones han firmado memorándums para facilitar el comercio de carne brasileña y mejorar la regulación en salud (COFEPRIS y ANVISA).
Además, en septiembre de este año, una delegación mexicana visitó 14 nuevas plantas en Brasil para verificar la trazabilidad del ganado, que es la mayor exigencia de México para garantizar que la carne sea segura.

Aunque Brasil es libre de aftosa sin vacunación, México mantiene el requisito de maduración sanitaria.
¿Qué tipo de carne importa México desde Brasil y para qué?
El crecimiento de las importaciones no ha sido homogéneo en todas las categorías; según lo expuesto durante el seminario, México importa de Brasil productos cárnicos con un perfil específico, orientados principalmente al procesamiento industrial.
Por ejemplo, en el caso de la carne de res, Brasil ha incrementado sus envíos hacia México principalmente con carne bovina magra, de menor contenido de grasa intramuscular y con precios más competitivos, un perfil que resulta particularmente atractivo para la industria de procesamiento cárnico, que la utiliza de forma intensiva en la elaboración de hamburguesas, carne molida, embutidos, productos formados y preparaciones listas para cocinar, donde el control del contenido graso y el costo por kilogramo son variables críticas.
De acuerdo con la ponencia de Adriane Cruvinel, este flujo responde a una estrategia de complementariedad: al importar carne más magra desde Brasil para procesos industriales, México puede destinar su producción nacional de mayor marmoleo y valor agregado a mercados de exportación, particularmente Estados Unidos, donde los cortes premium y la carne con mayor infiltración de grasa tienen una prima de precio más alta.

La agregada agrícola de la Embajada de Brasil en México subraya que, en términos económicos, se trata de una optimización del portafolio productivo, tanto para la industria mexicana como para los exportadores brasileños.
Por otro lado, en el segmento de carne de ave, las importaciones desde Brasil se concentran de manera significativa en pechuga de pollo, un corte que registra alta demanda por parte de la industria alimentaria mexicana, especialmente para productos empanizados, cocidos, marinados y listos para el consumo.
Este, se considera un insumo clave para plantas de valor agregado, cadenas de restaurantes y fabricantes de alimentos preparados, donde la estandarización del tamaño, la calidad microbiológica y la disponibilidad constante son factores determinantes.
Aunque Estados Unidos sigue siendo el primer exportador de productos cárnicos a México, en el caso de las aves, se envían principalmente cortes como pierna y muslo, lo que reduce la disponibilidad de pechuga en los volúmenes y condiciones que requiere la industria nacional; esta brecha abrió una oportunidad para Brasil, que cuenta con capacidad productiva, plantas habilitadas y certificaciones sanitarias específicas para atender esta demanda.

Los productores mexicanos piden aranceles a la carne bovina brasileña
No obstante que, el PACIC ha logrado contener el alza de precios en el sector cárnico, desde la óptica de los productores mexicanos, el aumento de las importaciones de carne brasileña coincide con un choque sanitario y comercial interno que ha alterado de forma significativa el equilibrio del mercado.
Uno de los factores más relevantes es la crisis provocada por el gusano barrenador, que derivó en el cierre de las importaciones de ganado mexicano en pie por parte de Estados Unidos, uno de los principales destinos históricos de la producción nacional.
Si bien, los productores reconocen que una parte relevante de la carne importada desde Brasil se destina a procesos industriales, advierten que el volumen creciente de importaciones coincide con un contexto interno particularmente adverso para el sector pecuario.
“Como consecuencia del cierre, más de 1,186,000 cabezas de ganado que tradicionalmente se exportaban a Estados Unidos permanecerán en el mercado mexicano”, advirtió Macarena Hernández, directora general de COMECARNE, en entrevista con El Heraldo de México el pasado 10 de diciembre.

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Este freno en las exportaciones mexicanas generó un incremento abrupto de la oferta interna de ganado, justo en un periodo en el que las importaciones de productos cárnicos, particularmente desde Brasil, alcanzaron niveles históricamente altos.
Para los productores nacionales, esta combinación ha creado un cuello de botella comercial, presionando los precios internos y reduciendo los márgenes de rentabilidad, especialmente para pequeños y medianos ganaderos.
A este escenario se suman los costos adicionales derivados de la vigilancia sanitaria; según datos compartidos por Comecarne, alrededor del 35% del hato nacional, principalmente ubicado en el sur del país, debe ser inspeccionado animal por animal para su movilización, un proceso que implica mayores gastos en manejo, transporte, bienestar animal y tiempos logísticos.
Dichos costos, en un contexto de recursos limitados para SENASICA, están siendo absorbidos mayoritariamente por los propios productores; por ello, el sector pecuario considera que el crecimiento acelerado de las importaciones —aunque esté respaldado por protocolos sanitarios robustos— acentúa una desventaja estructural frente a competidores internacionales con mayores economías de escala, apoyos gubernamentales y costos de producción más bajos.

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Perspectivas para el sector cárnico nacional en 2026
Macarena Hernández, directora general de Comecarne, dijo en entrevista con El Heraldo de México, que las prospecciones para 2026 presentan un escenario de crecimiento moderado y diversos desafíos económicos y sanitarios. Las principales proyecciones para el sector cárnico son:
Crecimiento del consumo. Se prevé un crecimiento más moderado del 2.7% para el próximo año, cifra significativamente menor al 4.4% registrado al cierre de 2025.
Presión en los precios. Se advierte que los precios enfrentarán presiones al alza debido a una "alineación negativa" de factores, entre los que destacan el brote del gusano barrenador, los altos precios y menor producción en Estados Unidos, y la posible exclusión de la carne de res y de cerdo del paquete antiinflacionario del gobierno (PACIC).
Impacto de la exclusión del PACIC. Si la proteína animal sale de este paquete, México tendrá que realizar importaciones de otros países con precios más altos, lo que dificultará mantener costos bajos para las familias.
Reorientación del abasto nacional. Debido al cierre de exportaciones por el gusano barrenador, se estima que más de 1,186,000 cabezas de ganado que antes se enviaban a Estados Unidos se quedarán en México; sin embargo, Hernández se ve esto como una oportunidad para fortalecer el abasto interno y ayudar a contener los precios locales.
Incremento en costos operativos. Los productores enfrentarán mayores costos debido a la estricta vigilancia sanitaria. Se estima que el 35% del hato nacional (ubicado en el sur) debe ser inspeccionado animal por animal para su movilización, un gasto que actualmente asume el productor ante la disminución de recursos en SENASICA.
Resiliencia de la producción. A pesar de los retos, Comecarne espera que la producción nacional continúe creciendo, siguiendo la tendencia de los últimos 10 años, impulsada por una demanda interna fortalecida.
Adriane Cruvinel advirtió que, de eliminarse el beneficio del PACIC, la importación de productos como la carne de ave de Brasil a México se volvería inviable, ya que tendrían que enfrentar un arancel del 75%; en este sentido, coincide con Hernández, en que el resultado sería un incremento de precios e inflación que golpearía a los consumidores mexicanos.

La experta de la Embajada de Brasil mencionó que el evento de la influenza aviar ya demostró cómo la interrupción del flujo comercial impacta directamente en el costo de la carne de pollo en México.
Por ello, enfatizó que “México necesita importar y creo que van a renovar, pero todavía no tenemos la información, ojalá sea pronto porque el año pasado fue el día 31 de diciembre y este tipo de retraso genera mucha incertidumbre tanto para los empresarios mexicanos como para los brasileños, no es un proceso saludable para nadie”.
México pide la misma apertura para exportar a Brasil
En 2026, se espera que el gobierno de México endurezca los términos del PACIC, estableciendo límites en el volumen de importaciones de carne brasileña para evitar un impacto en los ganaderos locales, también se esperan controles más estrictos en las aduanas mexicanas debido a la crisis del gusano barrenador.
Asimismo, el gobierno de Sheinbaum ha buscado condicionar la fluidez de estas exportaciones a que Brasil facilite la entrada de productos como el aguacate y el limón mexicano, bajo un esquema de "ganar-ganar", ejemplos de ello son:
1). El anuncio de la SADER. El 22 de julio de 2025, Julio Berdegué, al frente de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), confirmó que, tras años de negociaciones, Brasil finalmente publicó el protocolo fitosanitario que permite la entrada del aguacate Hass mexicano. Este movimiento fue interpretado por analistas y cámaras de comercio (como el Consejo Mexicano de la Carne) como la “moneda de cambio” técnica para mantener la apertura de México a la carne brasileña bajo el PACIC.

2). Encuentro Empresarial México-Brasil. Durante la visita del vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, a la Ciudad de México, el 27 y 28 de agosto de este año, se firmaron varios Memorándums de Entendimiento. En estas reuniones, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el canciller Juan Ramón de la Fuente enfatizaron la necesidad de una “relación complementaria”.
Ebrard mencionó explícitamente que el objetivo es equilibrar la balanza: si México facilita la importación de alimentos básicos para controlar la inflación, Brasil debe abrir sus puertas a productos estrella mexicanos (como aguacate, limón y productos procesados).
3). Comunicados de la ALADI y Secretaría de Economía. Dentro del marco de la modernización del ACE 53 (Acuerdo de Complementación Económica), las delegaciones de ambos países han emitido declaraciones sobre la transición de un modelo de "concesiones unilaterales" (como lo era el PACIC inicial) a uno de beneficios mutuos.
Ante el contexto político actual, caracterizado por las amenazas de aranceles globales y las tensiones comerciales con Estados Unidos, ambos países aceleraron estos acuerdos de reciprocidad para fortalecer un bloque comercial latinoamericano independiente.

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4). Presión de la CNOG. La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) ha sido la fuente que más ha impulsado esta “condición”. En sus peticiones al gobierno federal (reportadas en medios como El Economista), los ganaderos mexicanos exigieron que, si se permitía la entrada masiva de carne de Brasil, el gobierno debía garantizar que los productores mexicanos tuvieran las mismas facilidades para exportar sus propios excedentes al mercado brasileño.
Como hemos podido notar, el fortalecimiento del bloque comercial entre las dos economías más grandes de América Latina parece irreversible, pero su éxito a largo plazo no reside solo en eliminar aranceles, sino en la homologación sanitaria y la complementariedad industrial.
El reto para el sector cárnico mexicano en 2026 será capitalizar la abundancia de ganado retenido para fortalecer el abasto interno, mientras el gobierno utiliza el acceso al mercado nacional como una herramienta de negociación para posicionar el agro mexicano en Brasil.
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Periodista digital con experiencia en medios como El Universal, Univision, Condé Nast y TecScience. Apasionada por la investigación y el storytelling.





