Suplementos alimenticios

Suplementos alimenticios en México: ¿cómo identificar productos confiables y evitar riesgos regulatorios?

La confianza en suplementos alimenticios exige evidencia, cumplimiento, calidad, trazabilidad y comunicación responsable ante un mercado cada vez más competitivo.

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Ingrid Cubas

Editora de Contenidos en The Food Tech®️

Última actualización:

Suplementos alimenticios MX

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El mercado de suplementos alimenticios en México no ha dejado de crecer desde la pandemia, y esa tendencia se ha quedado instalada en la mente del consumidor de forma permanente.

Juan Pablo Fueyo, especialista en asuntos regulatorios, secretario de la Asociación Nacional de la Industria de Suplementos Alimenticios (ANAISA) y ponente del webinar "¿Cómo identificar un suplemento confiable? Guía para distinguir productos seguros, evitar falsificaciones y comunicar con responsabilidad", organizado por la ANAISA y THE FOOD TECH®, explicó que este crecimiento viene acompañado de una segmentación y especialización cada vez mayor de los productos, junto con profesionales de la salud que están mucho más abiertos a recomendar el consumo de suplementos alimenticios.

Este crecimiento de mercado tiene respaldo cuantitativo: el mercado mexicano de suplementos dietéticos se proyecta con un crecimiento anual compuesto de 5.9% entre 2026 y 2033, con el segmento de vitaminas dominando con 30.02% de participación de mercado en 2026.

Pero el crecimiento del mercado no es la única variable que ha cambiado: Fueyo señaló que cada día aparecen marcas nuevas y nuevos competidores, que los canales de distribución se han ramificado (especialmente, con el e-commerce ganando terreno aunque todavía sin la confianza total del consumidor mexicano), y que los medios de comunicación tradicionales, más regulados y que requieren permisos específicos para publicitar suplementos, han cedido espacio a canales digitales cuya inmediatez multiplica el riesgo de exposición a productos que no cumplen con la regulación.

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Dos tipos de consumidor y dos niveles de vulnerabilidad

Para entender por qué proliferan los productos "milagro" ahora llamados productos "engaño", primero hay que entender qué está buscando el consumidor.

Tal y como se explicó en el webinar, la motivación de consumo se ha segmentado por rango de edad y nivel socioeconómico:

  • La población de 45 años en adelante (NSE A, B, C+) busca salud integral y envejecimiento saludable.

  • El segmento de 20 a 40 años (NSE A, B) se enfoca en activación física, desarrollo muscular y peso saludable.

  • El rango de 18 a 35 años (todos los NSE) busca salud emocional frente a ansiedad, insomnio y estrés.

  • Y las familias con niños pequeños buscan refuerzo inmunológico y desarrollo cognitivo.

Sobre esa base demográfica, Fueyo distingue dos arquetipos de consumidor que reaccionan de forma opuesta ante la misma oferta de mercado:

Esta distinción no es un ejercicio académico; está claro que el consumidor aspiracional sigue siendo el mayor comprador de suplementos y que puede caer fácilmente en engaños mediante la promesa de un resultado rápido.

Además, existe un tercer perfil donde se encuentran los consumidores que buscan un efecto placebo y confían en la recomendación de alguien cercano sin que sea un especialista. Este proceder termina poniendo en riesgo su salud y haciendo un gasto innecesario.

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Los cuatro pilares de la confianza, y las cuatro etapas de un fabricante confiable

A lo largo de su presentación, Fueyo estructuró cuatro pilares que, en conjunto, construyen la confianza del consumidor hacia una marca de suplementos:

  1. Evidencia y cumplimiento. Productos que cumplen con la regulación, ingredientes respaldados por evidencia científica y de seguridad, calidad consistente a través del tiempo y resultados realistas, todo con el soporte documental suficiente para evidenciarlo.

  2. Información responsable. Comunicación a través de profesionales de la salud capacitados, divulgación de información científica (disponible a través del fabricante o en publicaciones científicas que analicen el producto o sus ingredientes), comunicación transparente y publicidad ética que cumpla estrictamente con la regulación de publicidad aplicable.

  3. Canales autorizados. La adquisición de productos a través de plataformas responsables, farmacias, tiendas especializadas, clubes de precios o venta directa; es decir, canales donde se puede verificar el origen del producto, a diferencia de la venta social o en línea no verificada.

  4. Percepción del consumidor. Conveniencia, confianza en la marca y valor percibido del producto, construidos sobre los tres ejes anteriores.

En conjunto, estos pilares coexisten con cuatro etapas que permiten calificar como confiable a un suplemento alimenticio: evidencia, ingredientes, manufactura y prácticas de comercialización.

  • Un fabricante confiable no solo desarrolla productos de calidad, sino que demuestra su compromiso con la seguridad, la transparencia y el cumplimiento en cada etapa del proceso.

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El marco regulatorio mexicano en cuanto a suplementos alimenticios

Un punto destacado durante el webinar fue la explicación del mapa regulatorio vigente en México para suplementos alimenticios. El especialista enumeró seis instrumentos normativos, en el orden en que operan de forma jerárquica:

Al ser cuestionado sobre cómo mantenerse actualizado frente a cambios regulatorios sin reaccionar únicamente cuando surge un problema, Fueyo fue enfático en señalar que, de todos los instrumentos regulatorios mencionados, el único que se ha actualizado consistentemente en los últimos 15 a 18 años es el Acuerdo de aditivos, cuyos listados y actualizaciones son publicaos directamente en la página de internet de COFEPRIS; todos los demás cuerpos normativos no han sido modificados en ese periodo, con la excepción parcial del reglamento de publicidad, que sí tuvo cambios derivados del sistema frontal de etiquetado, aunque no específicamente en materia de suplementos alimenticios.

Su recomendación práctica para cualquier equipo de asunto regulatorio es mantener un monitoreo constante, ya sea con una agencia especializada o con un departamento interno dedicado, y tener presente que cuando la autoridad publica un cambio regulatorio, normalmente otorga un plazo de cumplimiento razonable, en lugar de exigir cumplimiento inmediato.

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La línea delgada entre alimento, suplemento alimenticio y medicamento

Una de las confusiones más recurrentes en la industria, según se explicó, es no saber en qué categoría legal queda clasificado un producto. La Ley General de Salud resuelve esta clasificación a partir de dos criterios: la forma de presentación y la intención de uso.

Esta clasificación no termina en la intención de uso: también depende de los niveles de uso de micro y macronutrientes que contenga el producto:

  • Para alimentos y bebidas no alcohólicas, los niveles de ingesta diaria recomendada e ingesta diaria sugerida están definidos en la NOM-051.

  • Para suplementos alimenticios, con niveles superiores, en el propio Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios.

  • Y para medicamentos, en el Reglamento de Insumos para la Salud.

Fueyo advirtió que el nivel de micro y macronutrientes que tenga un producto puede cambiar su clasificación legal por completo, pues si una fórmula excede los niveles autorizados para comercializarse como suplemento alimenticio, simplemente no podrá venderse bajo esa categoría sin incurrir en incumplimiento regulatorio.

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¿Qué debe verificar el consumidor (y el propio fabricante) en la etiqueta?

Durante un segmento más práctico de la presentación, se expuso una guía de lectura de etiqueta dividida en panel frontal y parte trasera del envase de un suplemento alimenticio.

En el panel frontal se debe mostrar:

  • Marca del producto.

  • Denominación específica (un descriptor del producto; por ejemplo, "aceite de salmón").

  • Denominación genérica (en todos los casos de suplementos alimenticios, debe decir "suplemento alimenticio").

  • Contenido del frasco, en cumplimiento de las normas de protección al consumidor.

En la parte trasera:

  • Indicaciones de consumo (por ejemplo, "tomar de una a tres tabletas tres veces al día") e indicaciones de conservación, si aplica.

  • Información nutrimental, aclarando que el término correcto según el Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios es "información nutrimental", y no "declaración nutrimental" como ocurre en alimentos y bebidas no alcohólicas.

  • Lista de ingredientes, declarada de mayor a menor, según la cantidad presente en el producto; además, para ingredientes de origen botánico, debe incluirse tanto el nombre común como el nombre científico.

  • Señalización clara de cualquier ingrediente que pueda generar una reacción alérgica.

  • Dos leyendas obligatorias: "Este producto no es un medicamento" y "El consumo de este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo usa".

  • Identificación del responsable del producto: fabricante, distribuidor o importador, junto con sus datos de contacto, información que permite al consumidor comunicarse directamente ante cualquier duda o ante una reacción adversa.

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Comunicación responsable frente a publicidad engañosa: la línea que define el riesgo legal

Como parte integral de la presentación, Fueyo también ilustró la diferencia entre comunicación permitida y comunicación ilegal compartiendo un ejemplo directo de la categoría de suplementos deportivos, que vale la pena reproducir porque delimita con precisión lo que la regulación mexicana sí permite comunicar:

La diferencia técnica entre ambas columnas no es de tono, sino de intención de uso, pues cualquier promesa que implique curar, tratar o prevenir una condición específica (como el tránsito intestinal, el estreñimiento o la inflamación abdominal) corresponde a la intención de uso legal de un medicamento, no de un suplemento alimenticio, y por lo tanto exigiría un registro sanitario como cualquier fármaco vendido legalmente en el país.

El experto definió la publicidad engañosa, siguiendo la Ley Federal de Protección al Consumidor, como aquellos mensajes que inducen al error al consumidor, y ubicó ahí el origen de las "promesas milagrosas" que dan lugar a los productos "engaño".

Aunque no todos los productos "engaño" son, por sí mismos, un riesgo directo para la salud; el riesgo aparece cuando el consumidor los usa creyendo en la promesa milagrosa que le vendieron, en lugar de usarlos conforme a su función real.

La responsabilidad de la marca sobre lo que dicen los influencers

Un punto clave que las marcas deben incluir dentro de su marco de responsabilidad es el manejo sobre mensajes de terceros (creadores de contenido o influencers) que recomiendan sus productos.

Fueyo estableció una distinción clara: si ese tercero no fue contratado por la marca, es muy complicado que la empresa tenga responsabilidad legal sobre lo que ese tercero comunique; sin embargo, si la marca detecta que un creador de contenido está hablando de su producto de forma favorable, lo recomendable es contactarlo para asegurar que su comunicación siga los lineamientos tanto de la marca como de la ley.

En el caso contrario (cuando la empresa sí contrata al creador de contenido), COFEPRIS considera ese mensaje como publicidad hecha directamente por la marca, y por lo tanto debe cumplir en su totalidad con el reglamento de control de publicidad.

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Riesgos actuales: productos engaño y falsificaciones

Para concluir la sección de riesgos, se expusieron dos categorías que, aunque relacionadas, tienen implicaciones distintas:

Los productos "engaño" o "milagro" nacen de promesas que inducen al error del consumidor, y su riesgo depende de cómo se use el producto: si el consumidor lo usa creyendo en una cura inmediata que nunca fue la función real del suplemento, ahí sí puede poner en riesgo su salud, incluso su vida.

En cambio, los productos falsificados representan un riesgo estructural distinto: no se sabe quién los fabrica, cómo se distribuyen, si cumplen con cadenas de almacenaje adecuadas (frías o no, según el producto lo requiera) ni si se produjeron bajo condiciones sanitarias apropiadas, lo que los convierte en un riesgo a la salud prácticamente garantizado.

¿Qué distingue a una empresa formal de una con prácticas irregulares?

Esta distinción se sintetiza en dos columnas que cualquier comprador corporativo, distribuidor o profesional de la salud debería usar como lista de verificación antes de recomendar o distribuir un producto:

¿Cómo comunicar credibilidad cuando sí se tiene la evidencia?

Cuando una empresa cuenta con pruebas y evidencia real sobre la calidad y efectividad de su producto, Fueyo recomienda tres frentes de comunicación concretos:

  • mantener una página de internet bien hecha e informativa

  • usar redes sociales de forma estratégica, aprovechando que sus mensajes, aunque limitados en extensión, son poderosos y llegan a un público amplio

  • y contar con un departamento interno dedicado a atender dudas de los consumidores directamente

Este último punto conecta con el requisito de etiquetado de incluir datos de contacto del responsable del producto: no basta con que la información exista en el envase, la empresa necesita también la capacidad operativa de responder cuando el consumidor la busque.

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El webinar deja un mensaje que aplica por igual a fabricantes, distribuidores, profesionales de la salud y equipos de marketing: la confianza de un consumidor hacia un suplemento alimenticio no se construye con una sola acción aislada (una etiqueta bien diseñada, una campaña publicitaria cuidadosa o un canal de venta prestigioso), sino con la coherencia entre las cuatro etapas completas del proceso: evidencia científica y de seguridad, calidad de ingredientes, manufactura conforme a buenas prácticas, y prácticas de comercialización éticas y transparentes.

Cualquier eslabón débil en esa cadena (una promesa exagerada en redes sociales, una leyenda obligatoria omitida en el envase, un ingrediente botánico sin su nombre científico declarado) no solo representa un riesgo regulatorio: es, precisamente, la grieta por la que un producto "engaño" logra parecer, por un momento, un producto confiable.

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Ingrid Cubas

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Comunicóloga con más de 10 años como creadora de contenidos para medios impresos, digitales y audiovisuales sobre la industria de alimentos y bebidas. Sommelier de té, especialista en cata, maridaje, producción y calidad de Camellia Sinensis.

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