Bebidas
Comunicación inteligente: conectar innovación, ciencia y consumidor en la era digital
En la industria de alimentos el desafío está en evolucionar hacia una comunicación inteligente y traducir complejidad científica en mensajes comprensibles

Directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad en ALAIAB
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En un ecosistema donde las conversaciones digitales se multiplican a la velocidad del clic, hablar de alimentos y bebidas es hablar de emociones, creencias y, cada vez más, desinformación. La industria de alimentos y bebidas opera hoy en un entorno en el que la narrativa pública no solo se construye en laboratorios, plantas o mesas de negociación sino y quizás sobre todo en los algoritmos y los comentarios.
Las cifras muestran que casi un tercio de las noticias falsas en internet están vinculadas con la alimentación. Y estas piezas de desinformación circulan hasta siete veces más rápido que las veraces.
Este fenómeno no es casual, los alimentos y bebidas tocan nuestra identidad, nuestras preferencias y nuestras expectativas de bienestar. Cuando algo nos preocupa, no checamos, compartimos. Y esa lógica viral erosiona un activo central para nuestro sector: la confianza.
La desinformación alimentaria tiene un rasgo distintivo, la cercanía emocional. Todos comemos, todos opinamos y todos creemos saber de nutrición y tecnología alimentaria. Esa familiaridad abre espacio a interpretaciones simplificadas o alarmistas que dominan los algoritmos porque lo emocional rinde más que lo verificable.
Las plataformas, enfocadas en maximizar atención, amplifican aquello que genera reacción. Por eso, los mitos alimentarios no solo se difunden, se instalan, se repiten y se vuelven difíciles de desmontar.

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A esto se suma un factor que llegó para quedarse, la inteligencia artificial (IA). La producción masiva de contenidos, imágenes hiperrealistas y videos manipulados está sofisticando viejos problemas y creando nuevos desafíos para quienes trabajamos en comunicación.
Pero la IA también es una aliada poderosa. Hoy podemos monitorear millones de conversaciones en tiempo real, segmentar con precisión quirúrgica y evaluar tanto las emociones como los niveles de confianza de manera instantánea. La clave no está en temer a la tecnología, sino en usarla con criterio ético y propósito comunicacional.
En este contexto, el desafío es claro: necesitamos evolucionar hacia una comunicación inteligente, capaz de anticipar, contextualizar y traducir complejidad científica en mensajes comprensibles. La ciencia avanza, pero su credibilidad depende de cómo la contamos. Ya no basta con ofrecer un producto de calidad.
Hoy, la percepción es tan importante como el producto mismo. Por eso, como sector, tenemos la responsabilidad de explicar de manera clara y accesible el robusto viaje científico que realiza cada producto antes de llegar al consumidor.
Ese viaje que incluye investigación, análisis de riesgo, controles de calidad, evaluaciones toxicológicas, ensayos sensoriales y exigentes verificaciones regulatorias, es un proceso multidisciplinario que garantiza seguridad y calidad. Cuando las personas comprenden ese recorrido, la seguridad deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una evidencia tangible.

La clave no está en temer a la tecnología, sino en usarla con criterio ético y propósito comunicacional. Foto: Freepik
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Por eso, el futuro alimentario exige un enfoque comunicacional que combine tres elementos clave:
Transparencia: mostrar los procesos, las fuentes de evidencia y los criterios científicos contribuye a reconstruir confianza. La transparencia es hoy uno de los antídotos más efectivos frente a la masividad de la información.
Inteligencia digital: no basta con estar en redes, hay que entenderlas. La escucha social y la respuesta basada en datos deben ser parte del ADN comunicacional. Anticipar tendencias, no solo reaccionar a crisis, es la diferencia entre comunicar y gestionar.
Alianzas: en un entorno masivo y cambiante, la confianza se construye en red. Trabajar junto a científicos, organizaciones de consumidores, instituciones académicas y actores del ecosistema alimentario fortalece mensajes, permite crear consensos y multiplica la legitimidad.
Este enfoque también implica un compromiso profesional. Para quienes venimos de las relaciones públicas, la responsabilidad comunicacional frente a la desinformación es enorme.
No basta con corregir datos, tenemos la tarea de educar, contextualizar y promover pensamiento crítico. Comunicar responsablemente es un atributo esencial, sobre todo en la industria de alimentos y bebidas, donde cada mensaje impacta en el consumidor.
Desde la industria de alimentos y bebidas asumimos ese desafío con convicción: comunicar mejor para que el consumidor decida mejor. Apostar por la evidencia, por la claridad, por la coherencia. Invertir en canales digitales que no solo informen, sino que acompañen. Fortalecer alianzas que eleven el debate público. Y visibilizar, con transparencia, el trabajo científico que existe detrás de cada alimento y bebida que llega a la mesa.
La comunicación inteligente no es una tendencia, es una necesidad urgente para garantizar que las decisiones alimentarias del mañana se tomen con evidencia y no con ruido. Nuestro rol, como comunicadores, es asegurar que la ciencia llegue a las personas con la misma velocidad -y la misma fuerza- con la que viajan los mitos.
El rigor científico es nuestro pilar innegociable, y nuestra visión es seguir trabajando desde la ciencia, la colaboración y la transparencia para fortalecer esta confianza en la industria.
Ese es el desafío. Y también la oportunidad.

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Directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad en ALAIAB
Licenciada en Relaciones Públicas e Institucionales por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), con certificación de la Public Relations Society of America (PRSA). Cuenta con formación de posgrado en Gestión Estratégica para el Desarrollo Sostenible, Políticas Públicas y Gestión Parlamentaria, y Derecho Alimentario y Agronegocios. Además, posee una certificación de la Universidad de Harvard en Estrategias de Sostenibilidad para el Negocio, orientada a la integración de la sostenibilidad en la estrategia corporativa. Actualmente, es Directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de Industrias de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), donde lidera la estrategia regional de posicionamiento, comunicación y sostenibilidad de la industria. Representa a ALAIAB ante organismos multilaterales como Naciones Unidas, impulsando el diálogo y la cooperación internacional en torno a políticas ambientales, comunicación institucional y sistemas alimentarios sostenibles.





