Lácteos y derivados
Aditivos alimentarios en productos lácteos, esto dice la CXS 192-1995
Claves para interpretar la GSFA del Codex en lácteos: clasificación, uso de aditivos y cumplimiento regulatorio para optimizar formulaciones y asegurar acceso a mercados internacionales

Periodista especializada Senior
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En un contexto de cadenas de suministro cada vez más interconectadas, el Codex Alimentarius se ha consolidado como el principal referente internacional para la armonización de normas alimentarias. Desarrollado por la FAO y la OMS, su objetivo es doble: proteger la salud del consumidor y facilitar prácticas equitativas en el comercio de alimentos.
Para la industria láctea —uno de los sectores más regulados y con mayor intercambio internacional—, el Codex representa una base técnica crítica para el cumplimiento normativo, especialmente en mercados donde las legislaciones nacionales toman como referencia directa sus disposiciones.
En este marco, la Norma General para los Aditivos Alimentarios (CXS 192-1995) adquiere una relevancia estratégica. Esta norma define qué aditivos pueden utilizarse, en qué alimentos y en qué condiciones, lo que impacta directamente en la formulación, el etiquetado y la exportación de productos lácteos. El Boletín de la FDI N.° 540/2026 proporciona precisamente una guía interpretativa para facilitar su implementación en este sector.
Alcance y estructura de la CXS 192-1995
La CXS 192-1995, conocida como General Standard for Food Additives (GSFA), es un sistema estructurado que organiza el uso de aditivos alimentarios a nivel global. Su enfoque se basa en listas positivas, lo que significa que solo los aditivos explícitamente autorizados pueden emplearse en determinadas categorías de alimentos.
La GSFA se estructura en torno a tres elementos clave:
Listas positivas de aditivos: incluyen sustancias autorizadas junto con sus funciones tecnológicas.
Categorías de alimentos: sistema jerárquico que clasifica los alimentos en grupos específicos.
Niveles máximos permitidos (MPLs): límites cuantitativos o cualitativos para el uso de cada aditivo.
Este sistema permite una interpretación sistemática, aunque no siempre intuitiva, especialmente en matrices complejas como los productos lácteos.
Un aspecto crítico, destacado en el boletín de la FDI, es que la GSFA no opera de manera aislada. Su aplicación debe considerarse en conjunto con normas específicas del Codex para productos lácteos.
Cuando existe conflicto, prevalecen las normas específicas, lo que introduce un nivel adicional de complejidad regulatoria que requiere interpretación técnica experta.

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Sistema de clasificación: cómo ubicar productos lácteos en la GSFA
Uno de los mayores retos para la industria es el correcto encuadre de sus productos dentro del sistema jerárquico del Codex. La guía del FIL-IDF busca simplificar este proceso mediante un sistema paso a paso.
Categorías relevantes
01.1 Leche y bebidas lácteas: Incluye desde leche líquida hasta bebidas con sabor.
01.2 Leches fermentadas y productos a base de cuajo: Categoría clave para yogures y kéfir.
01.6 Quesos y productos análogos: Con subdivisiones para quesos madurados, no madurados y procesados.
01.7 Postres lácteos: Helados, pudines y mousses con base láctea.
La clasificación correcta es vital porque un aditivo permitido en un postre lácteo (categoría 01.7) podría estar estrictamente prohibido en una leche entera pasteurizada (categoría 01.1.1). Los errores comunes suelen ocurrir al confundir "bebidas lácteas" con "leche", donde la primera permite una variedad de estabilizantes que la segunda restringe.
Cada subcategoría tiene reglas específicas, lo que implica que un mismo aditivo puede ser permitido en un producto pero no en otro, incluso dentro del mismo portafolio.
El Boletín 540 enfatiza que errores en la clasificación pueden derivar en incumplimientos regulatorios, incluso si el aditivo en sí es ampliamente utilizado.
Errores comunes
Clasificar bebidas lácteas como leche simple.
No distinguir entre queso natural y queso procesado.
Aplicar categorías genéricas en lugar de específicas.
Estos errores pueden impactar directamente en auditorías, exportaciones y registros sanitarios.

La correcta clasificación de productos lácteos en la GSFA es clave para determinar los aditivos permitidos. Foto: Freepik
Principios técnicos para el uso de aditivos
El uso de aditivos no es arbitrario y debe responder a una justificación tecnológica. Según los principios del Codex, un aditivo solo debe usarse si cumple una función que no puede lograrse por otros medios económicamente viables.
Buenas Prácticas de Manufactura (BPM): El aditivo debe usarse en el nivel mínimo necesario para lograr el efecto deseado.
Seguridad: Todos los aditivos en la GSFA han sido evaluados toxicológicamente por el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA).
No inducción a error: El uso del aditivo no debe ocultar deficiencias en la calidad de la materia prima o en el procesamiento, ni engañar al consumidor sobre la naturaleza del producto.

Estabilizantes como carragenina y pectinas son esenciales para la textura y estabilidad en yogures y bebidas lácteas.Foto: Freepik
Aditivos clave en el sector lácteo: funciones y límites
En el sector lácteo, los aditivos desempeñan un papel tecnológico esencial para garantizar estabilidad, textura, vida útil y aceptación sensorial, siempre bajo los límites establecidos por la CXS 192-1995 (GSFA) y las normas específicas del Codex.
Los estabilizantes y espesantes, como carragenina, goma guar y pectinas, son ampliamente utilizados en yogures, bebidas lácteas y postres para controlar la sinéresis, mejorar la viscosidad y mantener la homogeneidad del sistema. Su uso suele regirse por quantum satis o por límites específicos según la categoría.
Los emulsionantes, como mono y diglicéridos de ácidos grasos, facilitan la dispersión de la fase grasa, siendo clave en productos como quesos procesados y bebidas enriquecidas, donde se requiere una textura uniforme y estable.
En cuanto a conservadores, su aplicación es más restringida en lácteos, debido a la naturaleza perecedera de estos productos y a las regulaciones más estrictas. Se emplean principalmente en ciertas categorías como quesos procesados o postres, con límites claramente definidos.

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Interpretación de niveles máximos permitidos (MPLs)
La GSFA utiliza dos formas principales de expresar los límites:
Límites numéricos (mg/kg): Cantidades específicas que no deben excederse por razones de seguridad o tecnológicas.
Quantum Satis (BPM): Indica que no hay un límite numérico establecido, y el fabricante debe usar la cantidad mínima para lograr el efecto técnico.
Es fundamental considerar la interacción entre múltiples aditivos; si se usan dos conservadores con la misma función, a menudo se aplica una regla de proporcionalidad para no exceder la ingesta diaria admisible.
Desde una perspectiva técnica, el desafío radica en gestionar la interacción entre múltiples aditivos dentro de una misma matriz láctea. La suma de efectos funcionales, así como posibles sinergias o redundancias, debe evaluarse cuidadosamente para evitar incumplimientos.
Además, es esencial verificar que el cumplimiento de los MPLs sea consistente con otras regulaciones aplicables en mercados destino, especialmente en estrategias de exportación multirregional.

La norma CXS 192-1995 establece los límites y condiciones de uso de aditivos en alimentos a nivel global. Foto: Freepik
Interacción con regulaciones nacionales y regionales
Aunque el Codex es la referencia internacional, no siempre es ley obligatoria inmediata.
Unión Europea: Posee su propio sistema (Reglamento 1333/2008), a menudo más restrictivo que el Codex.
Estados Unidos (FDA): Utiliza el concepto de sustancias GRAS (Generally Recognized as Safe).
América Latina: Muchos países armonizan directamente con el Codex, pero algunos estados del Mercosur tienen reglamentaciones técnicas específicas.
Estrategia de exportación: Para empresas globales, el cumplimiento debe basarse en el "denominador común más estricto" o en formulaciones diferenciadas por mercado.
Retos actuales y tendencias regulatorias
La industria láctea enfrenta hoy la presión del movimiento "Clean Label" (etiquetado limpio), que busca reducir o eliminar aditivos percibidos como "químicos" en favor de ingredientes naturales.
Reevaluación: Organismos científicos revisan constantemente la seguridad de aditivos tradicionales bajo nuevas metodologías.
Productos infantiles: El escrutinio es máximo en fórmulas para lactantes, donde el Codex impone restricciones severas.
Actualizaciones: La GSFA es un sistema en evolución constante. La FIL-IDF, a través de documentos como el Boletín N°540/2026, proporciona la guía necesaria para que los operadores se mantengan al día con estos cambios.
La correcta aplicación de la norma CXS 192-1995 es mucho más que un ejercicio de cumplimiento legal; es un habilitador estratégico del comercio internacional.
Finalmente, al seguir las directrices armonizadas del Codex y las guías técnicas de la industria, las empresas lácteas aseguran la competitividad y, sobre todo, la confianza del consumidor global.

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Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.






