Panificación y snacks
Cómo mantener la indulgencia con porciones controladas: entrevista con Lourdes Ramírez de Mondelēz Snacking México
El desafío está en conservar la experiencia sensorial mientras cambian los hábitos de consumo.
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Hay algo que el consumidor de snacks no parece dispuesto a negociar: el placer. Aunque existe una mayor preocupación por el bienestar y por la cantidad de lo que se consume, la indulgencia conserva una función que va más allá del hambre.
Puede marcar una pausa, acompañar un momento de estrés o simplemente convertirse en una pequeña recompensa durante el día.
El State of Snacking 2026, elaborado por Mondelēz International, Mintel y Black Swan Data, muestra justamente esa convivencia.
El reporte identifica la salud y la indulgencia como una de las principales tensiones del mercado actual. En Estados Unidos, por ejemplo, “sentirse reconfortado” es la principal asociación que consumidores de distintas generaciones tienen con los snacks, mientras que darse un gusto aparece como una de sus principales motivaciones.
La pregunta para la industria, entonces, no parece ser cómo hacer que el consumidor deje de buscar productos indulgentes, sino cómo conservar esa experiencia cuando también espera tener mayor control sobre lo que come.
Esta es una de las principales tesis de Lourdes Ramírez, directora senior de Research and Development de Mondelēz Snacking México, en entrevista exclusiva para The Food Tech.
Una porción más pequeña no tiene por qué significar menos experiencia
Si bien actualmente los consumidores jóvenes no están dispuestos a sacrificar la indulgencia ni la sensorialidad, lo que si ha cambiando es la atención que ponen en el tamaño de la porción.
Aunque este cambio podría parecer sencillo, tiene implicaciones importantes para el desarrollo de alimentos. Es decir, si el consumidor quiere una cantidad más controlada, el producto tiene que ser capaz de entregar suficiente satisfacción en esa cantidad.
La experta lo resume desde una perspectiva de desarrollo: se trata de encontrar “el snack correcto, en el momento correcto, hecho de la forma correcta”. En ese planteamiento, la porción forma parte del diseño del producto y no únicamente de la comunicación en el empaque.
La relación entre tamaño de porción y consumo tampoco es nueva para la investigación en alimentos. Una revisión publicada en Appetite encontró que, en los estudios analizados, cuando aumentaba el tamaño de la porción también aumentaba la cantidad consumida.
Los autores señalan que en este comportamiento intervienen señales sensoriales y visuales, además de factores cognitivos y relacionados con hambre y saciedad.
Por eso, reducir el contenido de un snack no resuelve por sí mismo el desafío. La cantidad tiene que dialogar con la experiencia que entrega el producto.

Cuando el tamaño cambia, la sensorialidad cobra mayor peso
Aquí aparece una de las variables más interesantes para los equipos de investigación y desarrollo: si hay menos producto, cada bocado tiene que hacer más dentro de la experiencia del consumidor.
Los datos del State of Snacking, nuevamente, apuntan en esa dirección. En su edición 2025, 81% de los consumidores encuestados dijo prestar atención a la experiencia sensorial de sus snacks —incluidos sabor, gusto y textura—, mientras que 69% señaló buscar opciones con porciones controladas.
Incluso siete de cada diez consumidores afirmaron que preferirían una porción pequeña de un snack indulgente antes que una porción mayor de una alternativa baja en grasa o azúcar.
Esto ayuda a entender por qué la reformulación y la innovación sensorial tienen que avanzar juntas. Una reducción en la cantidad no puede traducirse automáticamente en una experiencia menos atractiva.
El sabor sigue siendo fundamental, pero la textura está ganando terreno como espacio de innovación.
La ciencia sensorial ayuda a explicar por qué. La textura, el aroma y el sabor no solo determinan si un alimento resulta agradable: también influyen en la velocidad con la que se consume, la percepción de saciedad y la cantidad ingerida.
Una revisión publicada en Science Talks señala que las propiedades sensoriales de los alimentos participan en la regulación de qué, cuánto y por qué comemos.
Entonces ¿cuál es el nuevo equilibrio para los snacks?
Lo que busca el consumidor | Lo que implica para el desarrollo |
|---|---|
Disfrute | Mantener una experiencia sensorial atractiva |
Control de la cantidad | Diseñar porciones y formatos adecuados |
Mejor perfil nutricional | Reformular sin comprometer aceptación |
Nuevas experiencias | Explorar sabor y, cada vez más, textura |
Diferentes ocasiones | Adaptar el producto al momento de consumo |
La otra parte de la ecuación está en la formulación. Durante la entrevista, Ramírez explicó que, por ejemplo, la estrategia Better for You contempla opciones como la reducción de azúcar y el uso de otros elementos sensoriales capaces de compensar aquello que podría percibirse como una pérdida de atractivo.
Ahí el reto deja de ser simplemente nutricional. Reducir azúcar, grasa u otro componente puede modificar el dulzor, el cuerpo, la textura, el aroma o la sensación en boca.
Por eso, una reformulación requiere observar cómo responde el sistema completo y no únicamente qué ingrediente se elimina o disminuye.






