Normatividad y regulaciones
¿Informa o confunde? El desafío del etiquetado de alimentos según la ciencia
Expertos critican el etiquetado reduccionista y proponen un enfoque más científico y educativo

Equipo editorial de contenidos
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En el contexto actual, la forma en que se etiquetan los alimentos ha generado una creciente preocupación entre científicos y expertos en nutrición. De acuerdo con Flavia Fayet-Moore, Nutrition Scientist & Space Nutritionist and CEO, existe una creciente discrepancia entre lo que muestran las etiquetas de los productos alimenticios y lo que realmente respalda la ciencia.
Esta desconexión, advierte durante la conferencia "Crear conciencia con ciencia: ¿Cómo otros países enfrentan la crisis del etiquetado de alimentos? En el marco de THE FOOD TECH® I SUMMIT & EXPO 2025, está creando confusión en los consumidores y afectando su capacidad para tomar decisiones informadas sobre su salud y alimentación.
El problema del reduccionismo en el etiquetado
Fayet-Moore destaca que uno de los principales problemas radica en la simplificación excesiva de los alimentos. El etiquetado, en lugar de reflejar la complejidad de la composición nutricional, tiende a utilizar símbolos o clasificaciones reduccionistas que pueden ser engañosos.
Un ejemplo de ello es el sistema de estrellas utilizado en países como Australia, donde los alimentos reciben una puntuación que supuestamente indica su valor nutricional. Sin embargo, este sistema no siempre toma en cuenta la sinergia entre los distintos ingredientes ni los beneficios integrales que pueden ofrecer en conjunto.

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Errores comunes en la interpretación de las etiquetas
Este reduccionismo puede llevar a errores de interpretación importantes. Por ejemplo, se suele pensar que un vaso de jugo de naranja natural es una opción más saludable que una bebida dietética.
No obstante, el jugo puede contener una alta cantidad de azúcares naturales que, en exceso, también representan un riesgo para la salud metabólica. En contraste, una bebida dietética, si bien artificialmente endulzada, puede tener un menor impacto glucémico.
Esto no significa que las bebidas dietéticas sean “saludables” per se, pero sí refleja cómo el contexto nutricional completo debe ser considerado antes de emitir un juicio.
Alimentos penalizados injustamente
Otro caso es el de las nueces, comúnmente percibidas como un alimento que engorda debido a su alto contenido graso. Sin embargo, múltiples estudios científicos han demostrado que el consumo regular de nueces no solo no contribuye al aumento de peso, sino que también reduce el riesgo cardiovascular.
Este tipo de alimentos, ricos en grasas saludables, fibra y antioxidantes, suele ser penalizado en los sistemas de etiquetado que se enfocan únicamente en el contenido de grasa total, sin diferenciar entre tipos de grasa o considerar los beneficios generales del alimento.

El etiquetado frontal simplificado puede inducir a la confusión si no refleja la complejidad nutricional real de los alimentos. Foto: THE FOOD TECH®
La necesidad de un enfoque más integral y científico
La experta insiste en que, aunque es importante mantener sistemas de clasificación para orientar al consumidor, es urgente innovar y alejarse del enfoque reduccionista. La alimentación es un campo complejo, en el que múltiples factores influyen en los efectos de un alimento sobre la salud.
Por eso, no basta con simplificar la información a una puntuación o color. Es necesario integrar conocimiento científico actualizado y comprender que los alimentos no son buenos o malos en sí mismos, sino que su impacto depende de su calidad, cantidad, frecuencia de consumo y del contexto dietético general.
Innovación y educación: Pilares del cambio
Por otro lado, Fayet-Moore subraya que la falta de financiamiento en salud pública, común en muchos países, no debe ser una excusa para detener la innovación. En su opinión, centrarse en la escasez de recursos promueve una mentalidad de adversidad que frena el progreso.
En cambio, es necesario asumir un liderazgo proactivo, buscar soluciones creativas e invertir en educación nutricional desde etapas tempranas de la vida.
“Si una compañía quiere ir un paso adelante, debe hacer ciencia”, señala. Pero también aclara que no se trata solo de marketing, sino de responsabilidad. Educar al consumidor es una herramienta poderosa para empoderarlo y ayudarlo a tomar decisiones informadas.
Por ello, aboga por comenzar la educación alimentaria desde la infancia, ya que las percepciones que se construyen desde temprana edad tienden a mantenerse en la vida adulta.
Hacia un etiquetado más justo y útil
En resumen, Flavia Fayet-Moore hace un llamado urgente a replantear la manera en que se comunican los valores nutricionales de los productos. El etiquetado debe evolucionar para reflejar la verdadera complejidad de los alimentos, en lugar de simplificarla al extremo.
Además, invita a empresas y profesionales del sector de la alimentación a invertir en ciencia, innovación y educación, pilares fundamentales para construir un entorno alimentario más justo, claro y saludable para todos.
Con información de Julio Sánchez

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