Lácteos y derivados

Ftalatos en empaques alimentarios: gestión del riesgo, normativas y avances en materiales seguros

En altas dosis actúan como disruptores endócrinos, lo que impulsa normas más estrictas

author-thefoodtech.com
Laura Herrera

Analista de Contenido

Última actualización:

Ftalatos en empaques alimentarios: gestión del riesgo, normativas y avances en materiales seguros

Compartir

bookmark-thefoodtech.combookmark-thefoodtech.combookmark-thefoodtech.combookmark-thefoodtech.combookmark-thefoodtech.combookmark-thefoodtech.com

En los años 70, la llegada del PET revolucionó los empaques alimentarios al ofrecer una alternativa más económica, resistente y fácil de transportar frente a materiales tradicionales como el vidrio, el cartón o el papel; por ello, durante las siguientes décadas, la incorporación de nuevos plásticos al packaging fue en aumento a nivel mundial. No obstante, su regulación se ha ido endureciendo debido a su impacto ecológico y los posibles riesgos para la salud asociados a compuestos como los ftalatos.

Cabe mencionar que los ftalatos —como los DBP, BBP y DEHP—, no solo se han utilizado en envases alimentarios, sino también en productos como juguetes infantiles e incluso dispositivos médicos porque otorgan flexibilidad, transparencia y durabilidad a materiales como el cloruro de polivinilo (PVC); sin embargo, dado que no están unidos químicamente al polímero, tienen la capacidad de liberarse o migrar, lo cual ha despertado las alertas sanitarias porque estudios sugieren que pueden actuar como disruptores endocrinos (EDCs).

Durante la última década, la atención global sobre los componentes químicos migrantes en materiales en contacto con alimentos (MCA) se ha intensificado, dando paso a investigaciones científicas, evaluaciones toxicológicas y revisiones regulatorias —como las realizadas por la European Food Safety Authority (EFSA) y la Food and Drug Administration (FDA)— que han resaltado la necesidad de controlar la migración química desde los envases hacia los alimentos.

Recientemente, el tema regresó al centro del debate por el caso Chobani: En 2024, algunas líneas de yogurts de la marca fueron sometidas a análisis independientes del proyecto PlasticList, donde se detectaron trazas de ftalatos en envases, lo que derivó en una demanda colectiva presentada en abril de 2025 en la Corte del Distrito Sur de California, EU.

Debido a que no existe un retiro oficial del producto; más que una crisis, la discusión actual representa una oportunidad para impulsar el desarrollo de empaques más seguros, transparentes y sostenibles, reforzar estándares regulatorios y avanzar hacia materiales alternativos como PET, considerado más estable y libre de ftalatos.

nota-imagen-thefoodtech.com

TE PUEDE INTERESAR:

La revolución de los empaques en snacks: ¿a dónde apuntan las tendencias?

VER NOTA

¿Qué son los ftalatos y por qué se usan en empaques?

Los ftalatos, o ésteres del ácido ftálico (PAEs, por sus siglas en inglés), son compuestos químicos del ácido 1,2-bencenodicarboxílico con diferentes alcoholes. Se utilizan principalmente como plastificantes o agentes químicos para ablandar o suavizar los plásticos que por naturaleza son rígidos, señala la Agència Catalana de Seguretat Alimentària (ACSA) en un boletín de 2023.

Por dichas características, son ampliamente utilizados en la industria del polímero desde la década de 1930. Los ftalatos, también se emplean en diversos materiales y procesos de la industria alimentaria, donde actúan como plastificantes y aditivos funcionales en los materiales en contacto con alimentos (MCA):

En materiales plásticos: Mejoran la extensibilidad, elasticidad y procesabilidad de polímeros como el PVC.

Aditivos y soporte: Funcionan como agentes de soporte, por ejemplo, como solventes en la producción de MCA.

Componentes específicos: Están presentes en una variedad de elementos del envase, incluyendo:

  • Adhesivos, selladores y recubrimientos.

  • Tintas de impresión y barnices.

  • Films y plásticos para envolver alimentos.

  • Gomas de sellado (como las juntas de PVC en tapas de vidrio).

Además de los envases directos, la contaminación alimentaria por ftalatos puede ocurrir por el contacto con otros materiales a lo largo de la cadena de producción, como tubos, líneas de transporte o guantes de PVC durante la manipulación.

imagen-nota-thefoodtech.com

¿Qué tipos de ftalatos se usan en la industria alimentaria?

Es importante señalar que, los ftalatos utilizados en aplicaciones alimentarias pueden dividirse en dos grandes grupos: los de bajo peso molecular (como DEHP y DBP), asociados principalmente con efectos sobre la salud reproductiva y mayor capacidad de migración; y los de alto peso molecular (como DINP), que tienden a migrar menos pero siguen bajo evaluación toxicológica. También existen alternativas no ftalato como DEHT, un tereftalato empleado como sustituto del DEHP cuyo perfil toxicológico aún se investiga.

Pese a sus diferencias, todos estos compuestos comparten una característica central: no forman un enlace químico permanente con los polímeros del envase (PVC, PP u otros). Su unión es física, no covalente, lo que significa que permanecen dentro del plástico como moléculas “libres” capaces de desplazarse y, eventualmente, migrar hacia los alimentos.

La Agència Catalana de Seguretat Alimentària (ACSA) destaca que esta débil interacción permite que los ftalatos se difundan hacia la superficie del material y entren en contacto con el alimento, especialmente cuando hay condiciones que favorecen el movimiento molecular:

  • Temperatura elevada. El calor flexibiliza la estructura del plástico y facilita la movilidad interna de los ftalatos. Estudios muestran incrementos de migración a temperaturas de 40 °C o durante procesos térmicos como la pasteurización.

  • Presencia de grasas. Al ser compuestos lipofílicos, migran con mayor facilidad hacia alimentos grasos (aceites, lácteos, carnes, mantequillas, yogures). Por ello, la Unión Europea prohíbe ciertos ftalatos en envases destinados a alimentos con alto contenido lipídico.

  • Tiempo de almacenamiento. La migración es acumulativa. EFSA y ACSA documentan incrementos medibles tras semanas de contacto, incluso en condiciones de refrigeración.

  • Manipulación y presión mecánica. La flexión, fricción o compresión del envase puede generar microespacios que aceleran la liberación, especialmente en films, tapas y sistemas de cierre.

  • Otras condiciones. El contenido de etanol en bebidas alcohólicas (actuando como solvente), el bajo pH de bebidas suaves, y la exposición a la luz solar también pueden influir en la migración de PAEs.

Este fenómeno de migración es un factor clave en la exposición humana a los ftalatos, ya que la dieta a través de alimentos y agua contaminados es considerada la principal vía de exposición, de acuerdo con el estudio “Critical Review on the Presence of Phthalates in Food and Evidence of Their Biological Impact”, publicado en 2020 en la International Journal of Environmental Research and Public Health.

nota-imagen-thefoodtech.com

TE PUEDE INTERESAR:

FDA se opone a prohibir los ftalatos en materiales de envasado de alimentos

VER NOTA

Evaluación del riesgo y regulación internacional

Las mencionadas características de los ftalatos hacen que su comportamiento físico-químico tenga implicaciones directas en la evaluación de riesgo y en los marcos normativos internacionales. Organismos como EFSA, FDA y Codex Alimentarius han establecido criterios, límites y metodologías específicas para controlar su presencia en materiales en contacto con alimentos.

Dicha base científica ha impulsado revisiones toxicológicas, actualizaciones regulatorias y, en algunos casos, restricciones o procesos de sustitución que buscan reducir la exposición poblacional, especialmente en grupos vulnerables como mujeres embarazadas, niños y personas con alta ingesta de productos grasos o procesados.

  • Estados Unidos. La FDA permite nueve ftalatos en materiales de envasado y en 2022 rechazó una petición que solicitaba la prohibición de ocho ftalatos en MCA, al considerar que la exposición dietética no supera los niveles seguros.

  • Unión Europea. El Reglamento (UE) 10/2011 establece límites de migración específicos (SML) para sustancias como DEHP, DBP, BBP, DINP y DIDP, mientras que la EFSA (2019) revisó las ingestas diarias tolerables (IDT) y estimó que los materiales en contacto con alimentos contribuyen entre 3% y 23% de la exposición total entre consumidores de alto consumo. Sin embargo, la UE cuenta también con el reglamento REACH, en el que ftalatos como DEHP, DBP, BBP y DIBP han sido clasificados como sustancias extremadamente preocupantes (SVHC) por su evidencia como disruptores endocrinos, lo que implica mayor control, restricciones y potencial sustitución en diversas aplicaciones.

  • Codex Alimentarius. Establece lineamientos generales sobre el control de migración de plastificantes y otros contaminantes en MCA. Aunque su adopción depende de cada país, sirve como referencia internacional para armonizar criterios de inocuidad y evaluación toxicológica.

La gestión del riesgo prioriza mantener la exposición por debajo de límites seguros, no la eliminación total. Según la EFSA, la exposición dietética actual está muy por debajo de la IDT de grupo, mientras que la FDA sostiene una postura similar, pero el desafío técnico persiste: reducir ftalatos sin perder funcionalidad en los envases exige innovaciones que ofrezcan alternativas seguras y viables.

imagen-nota-thefoodtech.com

El caso Chobani y la percepción pública

En diciembre de 2024, el proyecto PlasticList —con pruebas realizadas en un laboratorio acreditado ISO/IEC 17025— reportó rastros de ftalatos en dos yogures de la marca Chobani. Esto derivó en la demanda colectiva Wysocki v. Chobani LLC (2025), la cual alega publicidad engañosa debido al uso del claimOnly Natural Ingredients”.

Otros análisis —como los de la empresa de empaques Placon, de 2025— señalan que el origen más probable es la migración desde envases de polipropileno (PP), ya que algunos aditivos, catalizadores o plastificantes pueden incorporarse durante su fabricación.

La verificación realizada por varios expertos, confirman que no existe un retiro oficial del mercado ni evidencia concluyente de daño en consumidores, pero sí un riesgo reputacional y regulatorio para la marca.

Los aprendizajes técnicos del caso podrían resumirse en los siguientes puntos:

  • Necesidad de trazabilidad completa del envase (resinas, tintas, adhesivos, aditivos).

  • Evaluación periódica de NIAS (sustancias añadidas de forma no intencional).

  • Comunicación científica clara para no confundir detección con riesgo toxicológico.

  • Auditorías de proveedores y control reforzado de materiales multicomponente.

Asimismo, la demanda contra Chobani ilustra cómo la percepción pública puede amplificar un hallazgo analítico, especialmente cuando existe un desajuste entre etiquetado, material utilizado y expectativas de transparencia.

nota-imagen-thefoodtech.com

TE PUEDE INTERESAR:

¿Cómo la detección avanzada de patógenos protege la nutrición infantil?

VER NOTA

Innovación y alternativas en materiales para contacto con alimentos

La sustitución de ftalatos en empaques es un reto técnico debido a su eficacia como plastificantes, pero la preocupación por su migración ha acelerado la innovación en materiales más seguros. La industria avanza en tres frentes principales: reemplazo de plastificantes, control de migración y diseño toxicológico desde el origen.

Dichas alternativas incluyen ftalatos de mayor peso molecular (DINP, DIDP) y polímeros intrínsecamente libres de ftalatos, como PET —considerado el estándar de seguridad—, PP, HDPE y LDPE. También se impulsa el uso de catalizadores libres de ftalatos para evitar contaminaciones no intencionales, como las señaladas en el caso Chobani. En envases multicapa, la incorporación de barreras funcionales permite bloquear la migración de sustancias no autorizadas o residuales.

La ingeniería explora biopolímeros y recubrimientos avanzados, aunque su viabilidad depende de controlar la migración química, incluso en materiales biodegradables. En paralelo, crece la adopción de políticas NIAS, que exigen trazabilidad rigurosa, certificaciones de calidad y ensayos de migración para garantizar materiales libres de contaminantes.

El diseño de envases incorpora ahora criterios toxicológicos desde la etapa conceptual: modelado de exposición, condiciones reales de uso (grasas, temperatura, etanol) y evaluación de co-exposición a múltiples ftalatos. Este enfoque refleja una transición hacia empaques más seguros, regulatoriamente robustos y alineados con las expectativas del consumidor y la ciencia de materiales.

imagen-nota-thefoodtech.com

Conclusiones e insights para profesionales del empaque

El debate actual sobre ftalatos muestra que la industria debe mirar más allá de la conformidad normativa mínima; el desafío real, es equilibrar funcionalidad, seguridad y sostenibilidad.

Incidentes de contaminación como el de Chobani subrayan la necesidad de un control riguroso en toda la cadena de valor:

1). Pruebas de migración periódicas: Es esencial realizar ensayos continuos para garantizar que la migración de ftalatos sea segura, especialmente al considerar factores críticos como la presencia de alimentos grasos, el tiempo de almacenamiento y la temperatura.

2). Evaluación rigurosa de proveedores: El control de calidad debe ir más allá del producto final. Los profesionales deben exigir informes de pureza y que los proveedores utilicen catalizadores de polipropileno libres de ftalatos para evitar la contaminación por sustancias "No Añadidas Intencionalmente" (NIAS).

3). Colaboración funcional: Las áreas de I+D, Calidad y Marketing deben alinearse. El diseño del envase debe incluir criterios toxicológicos y regulatorios desde la fase inicial, y el marketing debe ser transparente para evitar el escepticismo del consumidor.

Más allá de la formulación, este caso es un recordatorio de que en la actualidad, el empaque no solo es una capa de protección, sino un puesto de control químico que requiere una vigilancia constante, certificaciones rigurosas y una reingeniería proactiva para mantener la confianza del consumidor.

icon-thefoodtech.com
banner expo.thefoodtech.com

30 SEP - 1 OCT 2026 CIUDAD DE MÉXICO

Asiste al evento líder de ingredientes, aditivos, soluciones, procesamiento y packaging para la industria de A&B