Suplementos alimenticios
EPA y DHA en alimentos: fortificación estratégica para el desarrollo cognitivo infantil
Descubre cómo la fortificación de alimentos con DHA y EPA puede mejorar la nutrición en México y cerrar brechas de consumo

Consultor científico y regulatorio | Profesor en Nutrición y Nutrición Clínica | Gerente del Instituto de Nutrición LALA
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Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga, en particular el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), son componentes esenciales de las membranas neuronales y desempeñan un papel clave en la maduración cerebral y el desarrollo cognitivo durante la infancia.
El DHA se acumula activamente en el cerebro durante etapas críticas de su desarrollo, especialmente durante la gestación y los primeros años de vida, periodos en los que la síntesis endógena es limitada y la disponibilidad dietaria suele ser insuficiente.
El EPA, por su parte, participa en la regulación de procesos inflamatorios y neurofuncionales que influyen en el desempeño cognitivo y conductual, por lo que alcanzar ingestas adecuadas de estos ácidos grasos a través de la alimentación resulta determinante. [1-4]
Diversos organismos internacionales recomiendan una ingesta combinada de al menos 250 mg diarios de EPA y DHA para la población general, mientras que en niños y adolescentes las recomendaciones pueden varían según:
la edad
la etapa de desarrollo
el estado nutricional
Sin embargo, la ingesta habitual de DHA y EPA suele ser insuficiente, principalmente por el bajo consumo de pescado y otros productos marinos. [5,6]

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Fortificación de alimentos como estrategia para mejorar la ingesta de omega-3
Esta situación ha impulsado el desarrollo de alimentos fortificados con estos dos omega-3 como una estrategia complementaria para mejorar el aporte dietario sin requerir cambios sustanciales en los patrones alimentarios. La fortificación permite incrementar el consumo de omega-3 de forma gradual y sostenida mediante alimentos de consumo habitual. [7,8]
Es importante señalar que, si bien la fortificación de alimentos con EPA y DHA no está diseñada para cubrir por sí sola la totalidad de los requerimientos diarios, debido principalmente a limitaciones de costo y accesibilidad, así como a restricciones tecnológicas y sensoriales, sí puede desempeñar un papel relevante como facilitador para reducir la inadecuación en la ingesta de estos ácidos grasos.
Aportes parciales y sostenidos pueden contribuir de manera significativa al consumo total, especialmente en poblaciones con bajo acceso o aceptación de alimentos de origen marino. [7,8]
La evidencia reciente confirma que la baja ingesta de omega-3 constituye un problema de alcance global. El Índice Omega-3, definido como el porcentaje de EPA y DHA respecto al total de ácidos grasos presentes en la membrana de los eritrocitos, muestra que la mayoría de los países presentan valores bajos o muy bajos.
En México, el Índice Omega-3 promedio es cercano a 4.3 %, lo que indica un estatus bajo. Valores superiores a 6 % corresponden a un estatus moderado, mientras que niveles mayores a 8 % se asocian con un estatus deseable y mejores beneficios en salud. [9]

La fortificación con DHA y EPA permite mejorar la ingesta de omega-3 sin modificar hábitos alimentarios en la población infantil. Foto: Freepik
Evidencia científica y desafíos tecnológicos en la incorporación de EPA y DHA
Desde la perspectiva del desarrollo cognitivo infantil, el DHA cumple un rol estructural fundamental, participando en la formación de sinapsis, la plasticidad neuronal y la fluidez de las membranas celulares, procesos esenciales para el aprendizaje, la memoria y el procesamiento de la información. Una ingesta adecuada de DHA durante la infancia temprana favorece un desarrollo cerebral óptimo. [1,2]
Estudios observacionales y ensayos clínicos aleatorizados indican que una ingesta adecuada de DHA, sola o en combinación con EPA, se asocia con beneficios consistentes en funciones cognitivas específicas en niños, particularmente en atención, memoria de trabajo, aprendizaje verbal y velocidad de procesamiento.
Estos efectos tienden a ser más evidentes en niños con bajo estatus basal de omega-3. [2,3,10]
Aunque el EPA no cumple una función estructural equivalente a la del DHA, su papel como modulador de la inflamación y de la neurotransmisión complementa los efectos del DHA, contribuyendo a un entorno neurobiológico más favorable, caracterizado por condiciones que optimizan la comunicación neuronal y la regulación de procesos inflamatorios, para el desarrollo cognitivo y conductual durante la infancia. [3,10]
La adición de EPA y DHA en productos alimenticios presenta importantes desafíos tecnológicos, ya que estos lípidos son altamente susceptibles a la oxidación, lo que puede afectar la estabilidad, la calidad sensorial y el valor nutricional del alimento.

El bajo Índice Omega-3 en México evidencia la necesidad de estrategias como alimentos fortificados para mejorar la salud cognitiva infantil. Foto: Freepik
¿Cuál es el papel de la tecnología?
Para abordar estas limitaciones, se han desarrollado tecnologías de encapsulación y microencapsulación que mejoran la estabilidad y la biodisponibilidad de los ácidos grasos omega-3.
Gracias a estas tecnologías, el EPA y el DHA se han incorporado con éxito en diversos alimentos funcionales, como:
productos lácteos (leche y yogur)
productos de panadería,
embutidos y otros productos cárnicos
fórmulas infantiles
suplementos en polvo
Mejorando su estabilidad y biodisponibilidad sin comprometer las propiedades sensoriales del producto. [1, 8,11,12]
En conjunto, la fortificación de alimentos con EPA y DHA, apoyada en tecnologías adecuadas de estabilización, representa una estrategia prometedora para contribuir a mejorar el estatus de omega-3 en la población mexicana, particularmente durante etapas críticas del desarrollo cognitivo infantil, como complemento a otras acciones orientadas a promover una alimentación más balanceada. [5-9]

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Referencias:
Lauritzen L, Brambilla P, Mazzocchi A, Harsløf LBS, Ciappolino V, Agostoni C. DHA effects in brain development and function. Nutrients. 2016;8(1):6. doi:10.3390/nu8010006.
Van der Wurff ISM, Meyer BJ, de Groot RHM. Effect of omega-3 long-chain polyunsaturated fatty acid supplementation on cognition in children and adolescents: a systematic review. Nutrients. 2020;12:3115. doi:10.3390/nu12103115.
Gómez-Pinilla F. Brain foods: the effects of nutrients on brain function. Front Syst Neurosci. 2011;5:71008. doi:10.3389/fnsys.2011.00008.
Koletzko B, Lien E, Agostoni C, Böhles H, Campoy C, Cetin I, Decsi T, Dudenhausen JW, Dupont C, Forsyth S, Hoesli I, Holzgreve W, Lapillonne A, Putet G, Secher NJ, Symonds M, Szajewska H, Willatts P, Uauy R; World Association of Perinatal Medicine Dietary Guidelines Working Group. The roles of long-chain polyunsaturated fatty acids in pregnancy, lactation and infancy: review of current knowledge and consensus recommendations. J Perinat Med. 2008;36(1):5-14. doi: 10.1515/JPM.2008.001. PMID: 18184094.
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Office of Dietary Supplements. (s. f.). Omega-3 Fatty Acids — Health Professional Fact Sheet. National Institutes of Health. Recuperado el día de mes de año, de https://ods.od.nih.gov/factsheets/Omega3FattyAcids-HealthProfessional/
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Schuchardt JP, Beinhorn P, Hu XF, Chan HM, Roke K, Bernasconi A, Hahn A, Sala-Vila A, Stark KD, Harris WS. Omega-3 world map: 2024 update. Prog Lipid Res. 2024 Jul;95:101286. doi: 10.1016/j.plipres.2024.101286. Epub 2024 Jun 13. PMID: 38879135.
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Consultor científico y regulatorio | Profesor en Nutrición y Nutrición Clínica | Gerente del Instituto de Nutrición LALA
Ingeniero Químico con Maestría en Ciencias y un Doctorado en Salud Pública. Más de 20 años de experiencia en la ciencia y regulación de alimentos, suplementos y micronutrientes. Ha participado en Codex, ANAISA, ALANUR e ILSI, y colaborado en la revisión de normativas en varios países de la región. Fue líder de segmento en dsm-firmenich en Suiza, enfocándose en reducir las deficiencias de micronutrientes. Actualmente, es profesor en la Universidad Panamericana y consultor en temas científicos y regulatorios para la industria de alimentos y suplementos. Recientemente se incorporó como Gerente en el Instituto de Nutrición LALA.






