Seguridad e inocuidad alimentaria
Cultura de seguridad alimentaria: el reto de capacitar e integrar al personal temporal en entornos productivos
La integración y capacitación del personal temporal es clave para fortalecer la cultura de seguridad alimentaria y reducir riesgos en la producción

Periodista especializada Senior
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Los empleados temporales y de temporada pueden ser una opción rentable para una planta de fabricación de alimentos durante las épocas de máxima producción, la escasez de personal y la gestión de la carga de trabajo. Sin embargo, también pueden presentar algunos desafíos.
Los trabajadores temporales pueden sentir una falta de compromiso con su rendimiento o con la colaboración e integración del equipo, lo que puede amenazar la estabilidad de la cultura laboral y la cultura de seguridad alimentaria de la empresa.
La gestión del capital humano en la industria alimentaria presenta desafíos críticos cuando se integra personal temporal o estacional. El uso de trabajadores temporales es una práctica común motivada por la escasez de mano de obra, fluctuaciones en la producción estacional, la cobertura de licencias o proyectos específicos y la necesidad de habilidades especializadas. No obstante, esta dependencia introduce riesgos significativos que deben ser gestionados mediante un marco estratégico robusto centrado en la cultura de seguridad alimentaria.
En el Webinar Estrategias para reforzar la cultura de seguridad alimentaria entre el personal temporal y de temporada, Janna Hamlett, Profesora Adjunta, Extensión Universitaria de Idaho y Teaony Barcellos, Gerente de Control de Calidad, True West Beef, destacaron diversas estrategias para reforzar la cultura de seguridad alimentaria entre los trabajadores temporales y de temporada, evitando así problemas de seguridad y calidad en sus productos, así como el desperdicio, la degradación de la calidad y las retiradas del mercado.

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Análisis de riesgos asociados al personal temporal
La incorporación de personal que no forma parte de la plantilla permanente de la empresa conlleva riesgos inherentes que afectan tanto la inocuidad del producto como la integridad física del trabajador.
Riesgos de inocuidad alimentaria: El error humano es un factor determinante en los retiros de productos del mercado. Los trabajadores temporales son más propensos a cometer errores en el etiquetado y control de alérgenos, especialmente durante los procesos de cambio de turno o de producto y las verificaciones asociadas. Un ejemplo técnico documentado es la aplicación incorrecta de etiquetas durante un cambio de formato debido a la ausencia del empleado permanente supervisor, lo que derivó en un retiro del mercado por incumplimiento de especificaciones de exportación.
Riesgos de seguridad industrial: Estadísticamente, los empleados nuevos o temporales presentan una mayor frecuencia y severidad en lesiones laborales. Esto tiene un impacto directo en el Índice de Incidentes Registrables (RIR) de la instalación. Riesgos específicos incluyen el manejo inadecuado de herramientas de corte (cuchillos) y la manipulación incorrecta de productos químicos; se han reportado casos graves donde personal sin experiencia mezcló cloro con ácido, generando gas mostaza altamente tóxico.
Desafíos culturales: El personal temporal suele presentar niveles inferiores de compromiso y responsabilidad. La percepción de falta de inversión en la empresa puede reducir el trabajo en equipo y generar animadversión o baja moral entre el personal permanente, quienes pueden ver a los temporales como una amenaza a su estabilidad o crecimiento.
Capacitación basada en principios de aprendizaje
La capacitación es la herramienta fundamental de gestión de riesgos. Para que sea efectiva entre el personal temporal, debe alejarse del modelo de "nadar o hundirse" y enfocarse en la simplificación de tareas.
Principios de andragogía: El programa debe tratar a los trabajadores como adultos capaces y respetados, reconociendo su experiencia previa y enfocándose en tareas específicas que realizarán, evitando la sobrecarga de información irrelevante para su rol.
Capacitación específica por niveles: La duración de la capacitación debe ajustarse a la complejidad del puesto, variando desde 4 hasta 8 semanas en funciones críticas. Es imperativo utilizar herramientas visuales, como guías paso a paso, videos y pictogramas, especialmente útiles para superar barreras lingüísticas y reducir la fatiga ergonómica.
El sistema de "Buddy" (compañeros): Se recomienda asignar un trabajador permanente con experiencia para supervisar y guiar al empleado temporal durante las primeras dos semanas. Es crucial que este mentor posea no solo habilidades técnicas, sino también competencias de gestión de personas para asegurar una transferencia de conocimiento efectiva.
Restricción de tareas críticas: Las tareas asociadas a los Puntos Críticos de Control (PCC), controles preventivos o cumplimiento normativo no deben asignarse a personal temporal hasta que hayan demostrado una progresión y competencia verificada.

La capacitación práctica del personal temporal es clave para reforzar la cultura de seguridad alimentaria y prevenir errores en planta. Foto: Freepik
Evaluación de competencias y monitoreo del desempeño
La gestión de la cultura de seguridad alimentaria requiere una evaluación rigurosa antes y durante la contratación.
Evaluación de habilidades: Es necesario realizar evaluaciones físicas y cognitivas para asegurar que el trabajador es apto para las demandas del puesto. Esto incluye pruebas de alfabetización, habilidades de resolución de problemas y, en sectores como el cárnico, la capacidad de manejo de herramientas específicas.
Retroalimentación continua: Se deben establecer mecanismos de comunicación diaria durante los primeros diez días de empleo, seguidos de sesiones semanales de seguimiento. Esto permite validar la comprensión de las expectativas y corregir desviaciones en tiempo real.
Indicadores de eficacia: La efectividad de la capacitación se mide a través de cuestionarios, pero fundamentalmente mediante la observación directa en planta (auditorías internas) por parte del equipo de Aseguramiento de Calidad (QA). Cualquier no conformidad detectada debe resultar en un reentrenamiento inmediato.
Integración y fortalecimiento de la cultura organizacional
Janna Hamlett explica que para mitigar la brecha entre el personal fijo y el temporal, la empresa debe fomentar un ambiente inclusivo que refuerce la unidad.
Identificadores visuales: El uso de colores diferenciados en cascos o chalecos ayuda a identificar el nivel de formación de un empleado sin estigmatizarlo. Un sistema de progresión basado en el color del casco, según el cumplimiento de módulos de capacitación, motiva al trabajador temporal a avanzar en su desarrollo profesional.
Incentivos y reconocimiento: Aunque el personal sea temporal, debe ser incluido en los programas de incentivos. El reconocimiento no tiene por qué ser monetario; premios como estacionamiento preferencial, menciones en reuniones de turno, indumentaria de la empresa o incluso beneficios alimentarios (almuerzos especiales) son altamente efectivos para elevar la moral y el compromiso.
Liderazgo de supervisores: La cultura de seguridad alimentaria se transmite a través del mando intermedio. Los supervisores deben estar capacitados para gestionar la dinámica de equipo, evitando la creación de "subculturas" que puedan comprometer los estándares de inocuidad.
El empleo de trabajadores temporales y de temporada en la industria del procesamiento de alimentos es una práctica esencial pero compleja, que ofrece soluciones operativas críticas mientras introduce riesgos significativos que deben ser gestionados.
Beneficios de la contratación de personal temporal
De acuerdo con las especialistas, las empresas recurren al personal temporal principalmente por su capacidad para ofrecer flexibilidad ante las demandas del mercado. Los beneficios clave incluyen:
Gestión de fluctuaciones en la producción: Es la solución principal para manejar la producción estacional o variable, especialmente en sectores como la agricultura donde las necesidades de mano de obra aumentan drásticamente durante las épocas de cosecha.
Mitigación de la escasez de mano de obra: Permite cubrir vacantes rápidamente en áreas con poca disponibilidad de trabajadores permanentes.
Estrategia de reclutamiento y selección: Muchas empresas utilizan a las agencias de empleo como un filtro inicial. Esto permite evaluar si un trabajador es apto para la cultura y las exigencias físicas de la planta antes de ofrecerle una posición permanente.
Acceso a habilidades especializadas: El personal temporal puede aportar competencias específicas para proyectos de capital, ingeniería o tareas de limpieza profunda que no requieren un empleado a tiempo completo de forma continua.
Cobertura de licencias y proyectos: Proporciona personal para cubrir ausencias por maternidad, proyectos específicos o bajas imprevistas sin desestabilizar la operación.

Los programas de inducción visual y entrenamiento en sitio facilitan la adopción de buenas prácticas en nuevos colaboradores. Foto: Freepik
Desafíos y riesgos asociados
A pesar de los beneficios, la integración de estos trabajadores Barcellos destaca los retos que pueden comprometer la seguridad y la eficiencia de la planta:
Elevado riesgo de lesiones: Estadísticamente, los empleados nuevos y temporales tienen una mayor frecuencia y severidad de lesiones laborales. Esto afecta directamente el Índice de Incidentes Registrables (RIR) de la instalación. Un ejemplo crítico es el manejo inadecuado de herramientas de corte o el uso incorrecto de químicos, que en casos extremos ha provocado la formación de gases tóxicos por mezclas accidentales.
Riesgos para la inocuidad alimentaria: El error humano es una causa común de retiros del mercado (recalls). Los trabajadores temporales son más propensos a fallos en el control de alérgenos y etiquetado, especialmente durante los cambios de turno o de producto. Se han documentado casos donde la falta de experiencia llevó a aplicar etiquetas incorrectas, comprometiendo los requisitos de exportación.
Desafíos en la cultura laboral: El personal temporal suele tener un menor nivel de compromiso y responsabilidad hacia los objetivos a largo plazo de la empresa. Esto puede generar falta de trabajo en equipo y animosidad con el personal permanente, quienes podrían ver a los temporales como una amenaza a su estabilidad o una carga adicional de supervisión.
Cumplimiento legal y laboral: Existen riesgos complejos relacionados con las leyes de salarios y horas, regulaciones sobre trabajo infantil, estatus migratorio y leyes de privacidad. Los errores en el reporte de horas extras pueden derivar en problemas contables y fiscales serios.
Vulnerabilidades en la defensa alimentaria: La alta rotación y el uso de personal externo dificultan el control de acceso y la verificación de antecedentes, lo que requiere protocolos de seguridad física y supervisión mucho más estrictos para prevenir actos intencionados de contaminación.
Costos operativos ocultos: Aunque ofrecen flexibilidad, el costo por hora del personal temporal puede ser mayor debido a las tarifas de las agencias de contratación. Además, la inversión en capacitación es alta y, a menudo, se pierde rápidamente debido a la rotación.
Aunque el personal temporal es esencial para la continuidad operativa, su uso requiere un enfoque proactivo en capacitación, monitoreo del desempeño y estrategias de integración cultural para mitigar los riesgos inherentes a su condición.

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Comunicación clara y defensa alimentaria (Food defense)
La transparencia informativa es esencial para reducir la ambigüedad y prevenir incidentes intencionado:
Gestión de la comunicación: Se deben definir roles y horarios claros, realizando comprobaciones frecuentes para asegurar que todos los niveles de la organización estén alineados con las necesidades del personal temporal.
Protocolos de defensa alimentaria: La contratación de personal temporal es un punto crítico en el programa de defensa alimentaria. Se deben coordinar con las agencias de empleo verificaciones de antecedentes robustas.
Además, es técnico y necesario restringir el acceso físico mediante códigos o llaves a áreas sensibles de la planta, evitando que los temporales circulen por zonas ajenas a su función específica. Se debe fomentar que el personal permanente vigile y reporte comportamientos inusuales.
Relación con agencias de reclutamiento y mejora continua
El éxito del programa depende en gran medida de la colaboración con los proveedores de servicios de personal.
Responsabilidad compartida: Se debe verificar el cumplimiento legal y laboral de las agencias (salarios, leyes de trabajo infantil, etc.) y establecer acuerdos sobre la responsabilidad compartida en la capacitación básica en Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) e inocuidad alimentaria antes de que el personal llegue a la planta.
Entrevistas de salida: Una táctica infrautilizada pero valiosa es realizar entrevistas de salida con el personal temporal al finalizar su contrato estacional. Esto proporciona métricas directas sobre la efectividad de la capacitación y la percepción de la cultura de seguridad desde una perspectiva externa.
Planificación de la sucesión: Identificar a los trabajadores temporales de alto desempeño permite crear una cantera de talento para roles permanentes, lo cual aumenta el compromiso del trabajador con los objetivos de calidad a largo plazo de la empresa.
La integración de personal temporal no debe considerarse una vulnerabilidad, sino un proceso de gestión de riesgos ajustable. Al implementar estrategias de capacitación técnica específica, monitoreo de competencias, incentivos culturales y comunicación transparente, las organizaciones pueden asegurar que la cultura de seguridad alimentaria se mantenga íntegra, independientemente del estatus contractual del personal. El enfoque debe ser proactivo, tratando al trabajador temporal no como una solución a corto plazo, sino como un integrante crítico del ecosistema de inocuidad de la planta.
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Periodista especializada Senior
Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.





