Seguridad e inocuidad alimentaria

Sector hortofrutícola: claves para competir en los mercados internacionales del futuro

El sector hortofrutícola evoluciona entre innovación, sostenibilidad y comercio internacional. México surge como actor clave en las tendencias globales del mercado

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Guillermina García

Periodista especializada Senior

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El sector hortofrutícola atraviesa una de las transformaciones más importantes de las últimas décadas. La convergencia de cambios en los hábitos de consumo, nuevas exigencias regulatorias, tensiones geopolíticas, innovación tecnológica y una creciente demanda de alimentos frescos y saludables está modificando la forma en que frutas y hortalizas se producen, comercializan y distribuyen a nivel global.

En este contexto, México ocupa una posición estratégica. No solo se ha consolidado como uno de los principales exportadores mundiales de frutas y hortalizas, sino que además está influyendo en tendencias relacionadas con sostenibilidad, agricultura protegida, innovación varietal, trazabilidad y abastecimiento internacional.

De acuerdo con datos basados en estadísticas de la Organización Mundial del Comercio, México se mantuvo como el principal exportador mundial de frutas y hortalizas en 2024, con una participación cercana al 7.8% del comercio global del sector.

Sin embargo, el liderazgo exportador no elimina los desafíos. La incertidumbre comercial, los aranceles, el cambio climático, las exigencias fitosanitarias y la creciente competencia internacional obligan a las empresas hortofrutícolas a replantear sus estrategias de crecimiento.

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México como impulsor de tendencias globales

La influencia de México en el mercado internacional de frutas y hortalizas ha dejado de estar limitada al volumen exportado. Actualmente, el país está contribuyendo a definir tendencias que impactan toda la cadena global de suministro.

En entrevista con THE FOOD TECH®, Rubén Ramírez, Country Manager México de International Fresh Produce Association (IFPA), señala que México ocupa actualmente una posición estratégica dentro del sector hortofrutícola global debido a su fuerte participación en el mercado de Estados Unidos, donde una parte significativa de las frutas y hortalizas consumidas provienen de productores mexicanos.

“Esta presencia obliga a la industria nacional a mantener altos niveles de competitividad y a cumplir con los estándares cada vez más exigentes que establecen los retailers y cadenas de autoservicio internacionales”, comenta.

Uno de los factores más relevantes es la capacidad mexicana para abastecer mercados durante ventanas de producción críticas. Gracias a la diversidad climática y geográfica, los productores mexicanos pueden ofrecer suministro continuo de:

  • tomates

  • aguacates

  • berries

  • pimientos

  • pepinos

  • limones

  • mangos

  • otras frutas y hortalizas

El caso del aguacate es especialmente ilustrativo. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estimó una producción mexicana de 2.75 millones de toneladas para 2025, con exportaciones superiores a 1.3 millones de toneladas impulsadas por una sólida demanda internacional. Estados Unidos absorbe aproximadamente el 80% de los envíos mexicanos de aguacate.

“En este contexto, el país se ha convertido en un referente en la adopción de prácticas de agricultura sustentable, agricultura de precisión y tecnologías orientadas a mejorar la productividad y la eficiencia operativa. Estas tendencias están marcando el rumbo del sector y fortaleciendo el posicionamiento de México en los mercados internacionales”, explica Ramírez.

Agrega: “Al mismo tiempo, la industria enfrenta desafíos importantes. La gestión eficiente del agua se ha convertido en una prioridad estratégica debido a la creciente presión sobre este recurso. Asimismo, la disponibilidad de mano de obra representa un reto cada vez mayor, ya que resulta más difícil atraer y retener personal para las actividades agrícolas.”

Las berries representan otro ejemplo del liderazgo mexicano. Datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) muestran que durante 2026 las exportaciones de berries registraron incrementos importantes en volumen, consolidándose como una de las categorías más dinámicas dentro del comercio agroalimentario mexicano.

Más allá de los volúmenes, México está influyendo en la evolución tecnológica de la producción hortícola. La expansión de la agricultura protegida, los sistemas hidropónicos, la agricultura de precisión y el monitoreo digital de cultivos han permitido elevar la productividad y mejorar la eficiencia en el uso de recursos.

Asimismo, las tendencias globales de consumo favorecen cada vez más productos asociados con salud, conveniencia y sostenibilidad. Organizaciones internacionales del sector identifican que los consumidores demandan frutas y hortalizas frescas con atributos diferenciados, menor huella ambiental, empaques sostenibles y cadenas de suministro transparentes.

La agroindustria mexicana ha respondido mediante inversiones en certificaciones internacionales, producción sostenible y programas de responsabilidad social, elementos que hoy forman parte de la competitividad global.

“Hoy, más que nunca, la competitividad del sector está estrechamente ligada a la capacidad de producir de manera más eficiente y sostenible. Esa es precisamente una de las principales fortalezas y áreas de oportunidad que están definiendo la relevancia de la industria hortofrutícola mexicana en el escenario global”, acota el directivo.

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"Los consumidores demandan cada vez más productos frescos, sostenibles y con trazabilidad verificable, impulsando nuevas exigencias para productores y exportadores: Rubén Ramírez, Country Manager México de International Fresh Produce Association (IFPA)". Foto cortesía IFPA

La sostenibilidad como nuevo diferenciador competitivo

La sostenibilidad se ha convertido en uno de los principales motores de transformación del sector hortofrutícola mundial.

Lo que antes era considerado un elemento reputacional ahora constituye un requisito de acceso a numerosos mercados internacionales. Los compradores globales exigen información sobre uso eficiente del agua, reducción de emisiones, protección de biodiversidad, bienestar laboral y trazabilidad.

Diversos análisis del sector señalan que la agricultura regenerativa y las estrategias de sostenibilidad serán algunas de las tendencias más influyentes durante los próximos años.

México posee una ventaja relevante en este ámbito. La creciente adopción de tecnologías de riego tecnificado, monitoreo climático, sensores de humedad y agricultura de precisión permite mejorar la eficiencia hídrica en regiones con alta presión sobre los recursos naturales.

Asimismo, las cadenas de supermercados y distribuidores internacionales están incorporando criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) dentro de sus procesos de compra. Esto obliga a los exportadores mexicanos a demostrar prácticas responsables en toda la cadena de valor.

Las empresas que logren integrar sostenibilidad, productividad y trazabilidad tendrán mayores posibilidades de acceder a mercados premium y establecer relaciones comerciales de largo plazo.

De acuerdo con el Country Manager México de International Fresh Produce Association (IFPA), los consumidores son cada vez más conscientes del impacto ambiental y social asociado a los alimentos que consumen.

“Hoy no solo buscan productos de calidad, sino también garantías de que su producción se realiza bajo criterios de sostenibilidad, uso responsable de recursos naturales y respeto por las comunidades involucradas en la cadena de suministro”, refiere.

Esta evolución en las preferencias del mercado ha impulsado la adopción de auditorías y certificaciones relacionadas con desempeño ambiental, responsabilidad social y gobernanza. Como resultado, un número creciente de exportadores y empresas hortofrutícolas está incorporando estos criterios dentro de sus estrategias operativas y comerciales.

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Los retos actuales del comercio internacional hortofrutícola

A pesar del crecimiento sostenido del comercio mundial de frutas y hortalizas, el entorno internacional presenta desafíos cada vez más complejos.

Uno de los principales riesgos proviene de la creciente incertidumbre geopolítica. Las tensiones comerciales, la revisión de acuerdos internacionales y el resurgimiento de políticas proteccionistas generan volatilidad para productores y exportadores.

La situación adquiere especial relevancia para México debido a su estrecha dependencia del mercado estadounidense.

Aunque Estados Unidos continúa siendo el principal destino de las exportaciones mexicanas, las discusiones sobre aranceles, revisiones comerciales y nuevas reglas de acceso generan incertidumbre para la planeación de inversiones y contratos de largo plazo.

La International Fresh Produce Association (IFPA) ha advertido que la aplicación generalizada de aranceles puede afectar las cadenas de suministro, incrementar costos para consumidores y reducir la competitividad de productores agrícolas.

El caso del tomate mexicano ilustra esta realidad. Tras modificaciones en acuerdos bilaterales con Estados Unidos, surgieron nuevas medidas comerciales y esquemas de precios mínimos para exportación que impactan la dinámica del mercado.

A esto se suma la creciente competencia internacional.

Países como Marruecos han incrementado significativamente sus exportaciones hortofrutícolas hacia Europa y otros mercados, impulsados por estrategias agresivas de diversificación comercial y desarrollo productivo.

En paralelo, naciones latinoamericanas continúan fortaleciendo su presencia en categorías como uvas, arándanos, cítricos y frutas tropicales.

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México se ha consolidado como uno de los principales proveedores mundiales de frutas y hortalizas, impulsando tendencias en sostenibilidad, trazabilidad e innovación agrícola. Foto: Freepik

Cambio climático y presión sobre la producción

El cambio climático representa posiblemente el desafío estructural más importante para el futuro del sector.

Sequías prolongadas, eventos climáticos extremos, variabilidad de temperaturas y fenómenos meteorológicos impredecibles afectan directamente los rendimientos agrícolas y la estabilidad de las cadenas de suministro.

La disponibilidad de agua se ha convertido en una preocupación prioritaria para regiones productoras de México, Estados Unidos, España, Marruecos y América del Sur.

Las empresas hortofrutícolas enfrentan la necesidad de invertir en tecnologías de adaptación climática, gestión eficiente del agua, infraestructura resiliente y variedades más resistentes a condiciones extremas.

Al mismo tiempo, los compradores internacionales comienzan a exigir evidencias concretas sobre resiliencia climática dentro de sus cadenas de abastecimiento.

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Trazabilidad, inocuidad y cumplimiento regulatorio

“La trazabilidad se ha convertido así en un elemento clave para generar confianza y diferenciar productos en los mercados internacionales. En este ámbito, México cuenta con una posición sólida gracias a la experiencia desarrollada por sus productores y exportadores para cumplir con los estándares que exigen los principales compradores globales”, explica Ramírez.

Además, el especialista comenta que existe una relación comercial consolidada a lo largo de décadas entre la industria mexicana y numerosos distribuidores internacionales, particularmente en Estados Unidos.

Esta colaboración ha favorecido el desarrollo de cadenas de suministro altamente integradas y eficientes, así como inversiones continuas en infraestructura productiva y programas de proveeduría en territorio mexicano.

Otro de los desafíos más relevantes es el endurecimiento de los requisitos regulatorios. Mercados como Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Japón y Corea del Sur incrementan constantemente las exigencias relacionadas con inocuidad alimentaria, residuos de pesticidas, trazabilidad y sostenibilidad.

Por otra parte, el experto destaca que la digitalización de las cadenas de suministro está transformando la forma en que se documenta y verifica el cumplimiento regulatorio.

Actualmente, los compradores demandan información detallada sobre origen, prácticas agrícolas, procesos de empaque, condiciones de transporte y certificaciones de calidad.

Esto implica inversiones en plataformas digitales, monitoreo en tiempo real, sensores IoT y sistemas avanzados de gestión documental.

Las empresas que no evolucionen hacia modelos de trazabilidad integral podrían enfrentar barreras de acceso a mercados estratégicos.

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La diversificación de mercados y el cumplimiento de estándares ambientales serán claves para fortalecer la presencia internacional de las exportaciones hortofrutícolas. Foto: Freepik

Oportunidades de crecimiento para el sector hortofrutícola

“Actualmente observamos una generación de baby boomers cuya expectativa de vida continúa aumentando. Se trata de consumidores cada vez más enfocados en el cuidado de su salud, interesados en mantenerse activos, independientes y con buena calidad de vida durante más años. Por ello, muestran una mayor disposición a invertir en productos orgánicos, sostenibles y asociados con beneficios para el bienestar”, indica el experto.

Al mismo tiempo, la generación Z también está impulsando cambios importantes en los patrones de consumo. Es un segmento que, en general, adopta estilos de vida más saludables, reduce ciertos hábitos de riesgo y prioriza el concepto de wellness, entendido como el bienestar físico y mental. Esto se traduce en una creciente preferencia por alimentos frescos, naturales y con perfiles nutricionales más favorables.

Ramírez comenta que a estas tendencias se suma el impacto emergente de los medicamentos GLP-1, que están modificando la relación de los consumidores con la alimentación. Para alcanzar y mantener los resultados asociados a estos tratamientos, muchas personas están adoptando dietas más equilibradas y orientadas al consumo de productos frescos y nutritivos.

Este escenario representa una oportunidad significativa para la industria hortofrutícola. A diferencia de otros sectores alimentarios, no existe la necesidad de reformular productos, modificar ingredientes o adaptar etiquetados para responder a estas nuevas demandas.

“Las frutas y hortalizas ya están alineadas con las tendencias de salud y bienestar que están ganando relevancia a nivel global. Por ello, todo apunta a que la demanda de productos frescos seguirá creciendo y abrirá nuevas oportunidades de desarrollo para la industria en los próximos años”, destaca Ramírez.

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Diversificación de mercados internacionales

Una de las oportunidades más importantes consiste en reducir la dependencia del mercado estadounidense.

Aunque Norteamérica seguirá siendo fundamental para la agroindustria mexicana, existen posibilidades de expansión hacia Europa, Asia y Medio Oriente.

La modernización del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea puede abrir nuevas oportunidades para productos hortofrutícolas mexicanos mediante la reducción de barreras comerciales, simplificación aduanera y fortalecimiento de mecanismos sanitarios.

De igual forma, la creciente relevancia geopolítica de América Latina está impulsando nuevas alianzas comerciales con Europa y otras regiones, generando oportunidades para ampliar mercados de exportación.

La diversificación geográfica también permite reducir riesgos asociados a fluctuaciones regulatorias o comerciales en mercados específicos.

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México se ha consolidado como uno de los principales proveedores mundiales de frutas y hortalizas, impulsando tendencias en sostenibilidad, trazabilidad e innovación agrícola.Foto: Freepik

Innovación tecnológica y agricultura inteligente

La adopción tecnológica constituye otra de las grandes oportunidades de crecimiento.

Herramientas basadas en inteligencia artificial, análisis predictivo, visión computacional, automatización agrícola y agricultura de precisión están modificando profundamente la operación de las empresas hortofrutícolas.

Estas tecnologías permiten optimizar rendimientos, reducir desperdicios, mejorar calidad y aumentar la eficiencia en el uso de recursos.

Además, la digitalización facilita la integración con cadenas globales de suministro cada vez más exigentes en materia de trazabilidad y transparencia.

La próxima década probablemente estará marcada por la consolidación de modelos productivos basados en:

  • datos

  • automatización

  • sostenibilidad

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Valor agregado y diferenciación

Históricamente, gran parte del sector hortofrutícola se ha concentrado en la exportación de productos frescos.

Sin embargo, existe un amplio potencial para desarrollar estrategias de mayor valor agregado.

Productos listos para consumir, frutas cortadas, mezclas funcionales, snacks saludables, ingredientes para la industria alimentaria y soluciones de conveniencia representan segmentos con alto potencial de crecimiento.

“Asimismo, atributos como producción orgánica, certificaciones sostenibles, comercio justo y agricultura regenerativa pueden convertirse en elementos diferenciadores para acceder a nichos premium”, explica el experto.

La demanda internacional ya no se basa exclusivamente en volumen y precio. Cada vez más compradores buscan propuestas que integren calidad, sostenibilidad, innovación y valor nutricional.

Un sector llamado a liderar la transformación alimentaria

El sector hortofrutícola se encuentra en una posición privilegiada dentro de la transformación global de los sistemas alimentarios.

México ha demostrado capacidad para convertirse en un actor estratégico del comercio internacional gracias a su liderazgo exportador, diversidad productiva, cercanía con mercados clave y creciente adopción tecnológica.

No obstante, el futuro dependerá de la capacidad de la industria para responder a desafíos relacionados con geopolítica, sostenibilidad, cambio climático, trazabilidad y cumplimiento regulatorio.

Las oportunidades existen: mayor demanda global de alimentos frescos, nuevos acuerdos comerciales, diversificación de mercados, innovación tecnológica y crecimiento de segmentos premium.

“Las empresas que logren integrar productividad, sostenibilidad, resiliencia y digitalización serán las que definan la siguiente etapa de crecimiento del sector hortofrutícola internacional, y México tiene los elementos para desempeñar un papel central en esa evolución”, concluye.

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