Seguridad e inocuidad alimentaria
El desafío invisible en planta: cómo controlar Salmonella resistente en biofilms y superficies alimentarias
La resistencia de Salmonella en biofilms redefine la inocuidad: tecnologías de precisión como los bacteriófagos ganan terreno en la industria alimentaria

Periodista especializada Senior
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El incremento global de Salmonella resistente a antimicrobianos (AMR, por sus siglas en inglés) se ha consolidado como uno de los riesgos emergentes más complejos para la inocuidad alimentaria.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la resistencia antimicrobiana asociada a patógenos transmitidos por alimentos no solo compromete la salud pública, sino que incrementa la carga económica derivada de brotes, retiros de producto (recalls) y pérdida de confianza del consumidor.
Bajo ese contexto, Salmonella enterica se mantiene como una de las principales causas de enfermedades transmitidas por alimentos a nivel mundial, representando una preocupación crítica para la salud pública.
En las últimas décadas, la emergencia de cepas de Salmonella multirresistentes a los fármacos ha agravado este panorama, limitando las opciones terapéuticas en la práctica clínica y aumentando la necesidad urgente de encontrar alternativas eficaces y específicas para su control en la cadena alimentaria.
Tradicionalmente, la industria alimentaria ha dependido de sanitizantes químicos (como compuestos de amonio cuaternario o ácido peroxiacético) y, en el ámbito ganadero, del uso de antibióticos.
Sin embargo, estos métodos presentan limitaciones significativas: los sanitizantes químicos a menudo fallan en erradicar bacterias protegidas estructuralmente, mientras que el uso extensivo de antibióticos ha impulsado el desarrollo de la resistencia antimicrobiana (AMR).
Además, procedimientos de limpieza extrema pueden alterar de forma no deseada las comunidades microbianas ambientales, eliminando la competencia natural y favoreciendo la recolonización por patógenos más persistentes.

Biofilms de Salmonella en superficies de acero inoxidable representan un riesgo persistente de contaminación cruzada en plantas de alimentos. Foto: Freepik
Salmonella y biofilms: el problema estructural en la industria
La relevancia de Salmonella como patógeno alimentario es ampliamente documentada. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), causa millones de infecciones anuales a nivel global, siendo responsable de numerosos brotes asociados a carne, huevo, lácteos y productos listos para consumo (RTE).
Salmonella es responsable de eventos adversos frecuentes, especialmente los serotipos S. Enteritidis y S. Typhimurium. Su capacidad para persistir en las plantas de procesamiento no solo provoca brotes de enfermedades, sino que también genera importantes pérdidas económicas debido a los retiros de productos (recalls) y la pérdida de confianza del consumidor.
La formación de biofilms es un mecanismo clave de persistencia. Estas estructuras se desarrollan en una amplia variedad de superficies en las plantas de procesamiento, incluyendo:
Equipos de procesamiento: Superficies de contacto directo con los alimentos.
Superficies de infraestructura: Drenajes de suelo, paredes, techos y tuberías.
Materiales comunes: Acero inoxidable y plásticos como el polietileno (PE) y el polipropileno (PP), donde las bacterias encuentran nichos para adherirse y prosperar.
Los biofilms son comunidades complejas que ofrecen una protección superior a las bacterias en comparación con su estado libre (planctónico). Su dificultad de eliminación radica en:
Resistencia a la sanitización convencional: La matriz de sustancias poliméricas extracelulares actúa como una barrera física que limita la penetración de agentes químicos como el Vanquish™ (basado en amonio cuaternario).
Protección estructural y sinergia microbiana: En ambientes industriales, Salmonella suele formar biofilms mixtos con microorganismos ambientales (como Pseudomonas), los cuales proporcionan una protección adicional y aumentan la tolerancia del patógeno ante el estrés ambiental y los desinfectantes.

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Caso reciente: fagos contra Salmonella resistente y biofilms
Ante este desafío, la biotecnología ha comenzado a posicionar a los bacteriófagos (virus que infectan bacterias) como una alternativa viable para el control específico de patógenos.
La investigación reciente ha destacado al fago P6, aislado de efluentes de granjas de patos, como un agente biocontrolador prometedor para lisar específicamente cepas de S. Typhimurium y S. Enteritidis. Sus características técnicas lo hacen ideal para entornos industriales:
Alta estabilidad: Mantiene su actividad lítica en condiciones extremas, incluyendo temperaturas de hasta 50 °C y un amplio rango de pH (3–13).
Eficiencia de adsorción: Presenta una alta capacidad de unión a su huésped bacteriano (~98% en pocos minutos), lo que garantiza una intervención rápida.
Eficacia en matrices alimentarias: El uso de fagos y sus endolisinas derivadas (como la LysP6) ha demostrado una reducción efectiva de Salmonella en diversas matrices:
Se ha validado su eficacia en la reducción de la carga bacteriana en alimentos como leche, huevo y carne de cerdo, logrando disminuciones significativas de la población de patógenos.
En aplicaciones específicas, el fago P6 logró reducir la presencia de Salmonella en heces de animales en hasta 1.64 órdenes de magnitud, demostrando su potencial desde la fase de producción primaria.
El fago P6 y su endolisina recombinante LysP6 (especialmente cuando se combina con agentes permeabilizantes como EDTA) son herramientas potentes contra los biofilms:
Prevención y eliminación: Son capaces de reducir los biofilms formados por diversos serotipos de Salmonella entre un 44% y un 75% en solo 3 horas.
Eficacia en superficies plásticas: Su acción es efectiva en materiales como PE y PP, atacando el biofilm en diferentes etapas de su desarrollo y expandiendo el rango de acción sobre cepas multirresistentes.

La matriz extracelular de los biofilms protege a Salmonella frente a sanitizantes convencionales, dificultando su eliminación. Foto: Freepik
Repercusión para la industria de alimentos
La implementación de bacteriófagos abre nuevas posibilidades operativas dentro de los sistemas de inocuidad:
Sanitización de superficies: Complementan la limpieza química tradicional, especialmente en "puntos ciegos" o lugares de difícil acceso donde los químicos no penetran eficazmente.
Tratamiento de alimentos listos para consumo (RTE): Proporcionan una capa de seguridad adicional sin alterar las propiedades organolépticas del producto.
Control en la cadena de frío: Dado que bacterias como Pseudomonas prosperan a bajas temperaturas y protegen a Salmonella, el uso de fagos específicos en refrigeración es crucial para prevenir la persistencia a largo plazo.
El uso de fagos puede incorporarse como un Punto Crítico de Control (PCC) o una medida de intervención validada para controlar la contaminación cruzada. Su capacidad para atacar selectivamente al patógeno sin dañar la microbiota beneficiosa o neutra permite mantener un equilibrio ecológico que, de otro modo, se vería alterado por sanitizaciones indiscriminadas.

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Comparación con métodos tradicionales
La comparación entre sanitizantes químicos, antibióticos y bacteriófagos debe entenderse desde una lógica microbiológica y operativa: cada uno actúa bajo mecanismos distintos, lo que explica sus diferencias en especificidad, desarrollo de resistencia, impacto sobre la microbiota y desempeño frente a biofilms. En la siguiente tabla se explica cada parámetro con enfoque técnico:
Parámetro | Sanitizantes químicos | Antibióticos | Bacteriófagos |
Especificidad | Baja. Acción inespecífica (oxidación, disrupción de membranas). Eliminan toda microbiota. | Media. Actúan sobre blancos específicos, pero con espectro amplio o intermedio. | Alta. Reconocimiento específico de receptores bacterianos (ej. Salmonella). |
Resistencia | Alta. Inducen tolerancia, adaptación y fortalecimiento de biofilms ante exposición repetida. | Muy alta. Generan resistencia genética (MDR) y transferencia horizontal de genes. | Baja–moderada. Puede ocurrir, pero es controlable mediante coevolución y uso de cocktails de fagos. |
Impacto en microbiota | Alto. Eliminación indiscriminada, alteración del ecosistema microbiano. | Alto. Disbiosis y presión selectiva que favorece bacterias resistentes. | Bajo. Preservan microbiota benéfica debido a su alta especificidad. |
Eficacia en biofilms | Limitada. Baja penetración en matriz EPS; requieren altas concentraciones. | Limitada. Difusión restringida y baja actividad en bacterias en estado latente. | Alta. Penetran biofilms, producen enzimas (depolimerasas) y se replican dentro de la estructura. |
Retos técnicos y regulatorios
A pesar de su potencial, la implementación de fagos enfrenta desafíos relevantes:
Especificidad: Al ser altamente específicos, se requiere una selección cuidadosa de los fagos para cubrir todos los serotipos presentes en una planta.
Resistencia bacteriana: Las bacterias pueden desarrollar mecanismos de defensa contra los fagos, lo que hace necesario el uso de cocktails de fagos (mezclas de diferentes tipos) para asegurar una eliminación completa.
La seguridad es primordial para la aprobación comercial:
Evaluación genómica: Se debe garantizar la ausencia de genes de resistencia a antibióticos o genes de virulencia en el genoma del fago, como se ha confirmado en el caso del fago P6.
Aprobaciones globales: Organismos como la FDA (EE. UU.) y la EFSA (Europa), junto con el Codex Alimentarius, continúan evolucionando sus marcos para permitir el uso de estas tecnologías biotecnológicas en la cadena alimentaria.

Los bacteriófagos emergen como una herramienta de biocontrol capaz de penetrar y desestructurar biofilms de Salmonella. Foto: Freepik
¿Qué dice la investigación?
Investigadores han identificado nuevos bacteriófagos (virus que infectan bacterias) capaces de inhibir eficazmente cepas de Salmonella multirresistentes y eliminar los biofilms (biopelículas) que estas forman en alimentos y superficies de procesamiento. Estos hallazgos, publicados entre 2024 y 2026, representan una alternativa sostenible y segura ("verde") a los antibióticos en la industria alimentaria.
Los hallazgos más relevantes son :
Fago W5 y otros aislados: El bacteriófago W5 ha demostrado actuar como un "misil de precisión" capaz de lisar (romper) bacterias planctónicas y destruir biofilms de Salmonella en materiales de envasado, leche, carne y huevos.
Eficacia en biofilms: Nuevos estudios, como los realizados con los fagos vB_SenS_S124 y vB_SenS_S532, muestran que pueden reducir la formación de biofilms hasta en un 72% y erradicar biofilms maduros en hasta un 85%.
Mecanismo de acción: Estos fagos líticos no solo matan a la bacteria, sino que a menudo se utilizan en "cócteles" (mezcla de varios fagos) para aumentar el espectro de acción y prevenir la aparición de resistencias.
Seguridad: El análisis genómico del fago W5 confirmó la ausencia de genes de virulencia o resistencia a antibióticos, lo que lo hace seguro para su uso en alimentos.
Eficacia en superficies: Se ha demostrado que el tratamiento con fagos puede reducir la Salmonella en superficies de acero inoxidable, incluso bajo condiciones de almacenamiento refrigerado (4 °C).
Este avance es crucial, ya que los biofilms formados por Salmonella en equipos de procesamiento son muy difíciles de eliminar con los desinfectantes convencionales, lo que supone un alto riesgo para la seguridad alimentaria.

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Tendencias: hacia la biocontrol de precisión
El futuro de la seguridad alimentaria se dirige hacia el biocontrol de precisión:
Cocktails y sinergia: El uso de mezclas de fagos y endolisinas (como LysP6) expande el rango de huéspedes y mejora la eficacia.
Hurdle Technology (Tecnología de obstáculos): Integrar fagos con bioconservadores y otros métodos de conservación física para crear múltiples barreras contra los patógenos.
Digitalización: El monitoreo en tiempo real de la composición del biofilm (mediante secuenciación de 16S rRNA) permitirá intervenciones dirigidas y personalizadas para cada planta de procesamiento.
Esto abre la puerta a sistemas de inocuidad más dinámicos y adaptativos.

Equipos de procesamiento mal higienizados pueden actuar como reservorios de Salmonella resistente en entornos industriales. Foto: Freepik
Impacto en sostenibilidad y AMR
El uso de bacteriófagos se alinea perfectamente con las estrategias globales contra la resistencia antimicrobiana (AMR) al reducir la dependencia de antibióticos en la producción animal y de químicos agresivos en las plantas.
Al ser agentes biológicos naturales y biodegradables, su impacto ambiental es mínimo en comparación con los residuos químicos de las limpiezas intensas, promoviendo una industria alimentaria más sostenible y segura para el consumidor final.
Además, el control biológico de patógenos contribuye a:
Sistemas alimentarios más resilientes
Reducción de riesgos sanitarios
Cumplimiento de estándares internacionales
El control de Salmonella resistente en biofilms representa un desafío estructural que trasciende las estrategias tradicionales de sanitización. La evidencia científica reciente confirma que los biofilms actúan como reservorios persistentes que comprometen la eficacia de los sistemas de inocuidad.
En este contexto, los bacteriófagos emergen como una herramienta de alto valor técnico, capaz de transformar el enfoque hacia un modelo de biocontrol de precisión. Sin embargo, su adopción requerirá avances en regulación, validación industrial e integración con sistemas existentes como HACCP.
Para la industria alimentaria en México y Latinoamérica, el reto no es solo tecnológico, sino estratégico: evolucionar hacia soluciones que combinen eficacia microbiológica, sostenibilidad y cumplimiento normativo en un entorno cada vez más exigente.

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Periodista especializada Senior
Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.





