Panificación y snacks
Loovies Styx: el snack crocante y nutritivo, sin harinas, aceites ni fritura, formulado con vegetales y fruta
Ganador en la categoría Alimentos del Premio a la Innovación Alimenticia 2026 de The Food Tech®, concentra 150 g de producto fresco en una porción crocante de 22 g. Su desarrollo resolvió desafíos de textura, sabor, sodio, vida útil y escalamiento sin fr

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Una ensalada de 14 vegetales y una fruta, equivalente a 150 gramos de producto fresco, convertida en un snack crocante, sin harinas, sin aceites, sin freír y sin hornear… esa es la propuesta de Styx, el primer producto de Loovies Biotech de México, que el pasado 30 de septiembre recibió el reconocimiento a Producto Innovador en la categoría de Alimentos en el Premio a la Innovación Alimenticia 2026 de The Food Tech, entregado durante la primera jornada de THE FOOD TECH® | SUMMIT & EXPO en el Centro Banamex, con aval del Institute of Food Technologists (IFT).
Al resolver un reto estructural, donde la crocancia, sabor y estabilidad están presentes en un snack hecho casi por completo de vegetales, dentro de una categoría donde se recurre a las harinas, grasas y sodio, Loovies sienta un precedente que, en conjunto, parecía imposible.

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Un snack que busca transformar la categoría
Héctor M. Sánchez, fundador y CEO de Loovies, explicó en entrevista exclusiva para The Food Tech®, el punto de partida para la creación de Loovies Styx con una escala imaginaria, separando a lo que resta a la salud de aquello a lo que suma.
A su juicio, los productos con beneficio funcional real enfrentan dos límites: sabor menos competitivo y necesidad de cadena de frío o vida de anaquel corta.
Cifras de la propia empresa, sugieren que el consumidor mexicano ingiere alrededor de 12 kg de snacks al año, el doble de la media internacional que Loovies ubica en 6 kg, con 2.2 momentos de consumo al día. Por ello, visualizan este momento como el de "menor retorno nutricional" del día, de forma que el directivo identifica que la oportunidad está en el volumen de consumo de snacks.
Fue así como decidieron intervenir en un hábito ya arraigado en niños y adultos, sin pedirle al consumidor que lo cambie, presentando una oportunidad de encontrar nutrición e indulgencia en el mismo snack.
De "imposible" a 332 iteraciones
Cuando Loovies planteó el proyecto a laboratorios y food labs en México y Estados Unidos, la respuesta fue que se trataba de un producto imposible, pues al estar formulado sin harina, sin calor intenso y sin aceite podría ser teóricamente posible, pero la experiencia en torno a su consumo no sería agradable.
Por ello, el desarrollo requirió de 332 iteraciones de formulación hasta este mes de octubre, y la combinación de tecnologías y conocimientos de equipos de R+D en México, Estados Unidos, España, Canadá y Suiza, este último especializado en sabor.
A lo largo del trayecto, tres retos concretos marcaron el proceso:
Textura. Encontrar la curva óptima de presión y tiempo para obtener la mayor crocancia posible. La empresa recurrió a algoritmos de inteligencia artificial que, según Sánchez, permitieron simular en poco tiempo pruebas que en laboratorio habrían tomado entre siete y ocho años.
Paleta de sabor. Equilibrar el tipo y la cantidad de cada vegetal para que sus notas amargas, dulces o ácidas se compensen entre sí y la mezcla resulte lo más neutra y equilibrada posible, de modo que baste una cantidad mínima de saborizante de origen natural.
Tecnología de secado. Apenas hace año y medio encontraron la pieza que, a decir del CEO, hizo "click" con el resto: el proceso se apoya en tecnología canadiense de vacío con energía de microondas controlada (REV™, Radiant Energy Vacuum), integrada en NutrionIQ™, su propia plataforma que reúne los algoritmos, el desarrollo de sabor y la línea de producción.

Sal, calorías y etiquetado frontal
Uno de los desafíos más complejos fue competir sensorialmente con productos altos en sodio en un mercado acostumbrado al picante y la sal. Loovies adquirió en Estados Unidos un proceso físico que reduce la sal de aproximadamente 400 micras a 2 micras, de modo que se disuelve más rápido en la boca y genera mayor percepción de salado con menos sodio.
El segundo equilibrio fue calórico: al tratarse de un producto densamente nutritivo, algunas combinaciones de vegetales sobrepasaban el perfil buscado, por lo que hubo que ajustar la mezcla. El resultado, es un producto con 250 fitonutrientes derivados de sus ingredientes.
Además, Styx no lleva sellos. Los ingredientes, incluida la lista de vegetales, aparecen en el etiquetado, como exige la norma mexicana.
Sobre la conservación nutrimental, el CEO sostiene que el proceso es poco invasivo: en el nutriente más sensible, la vitamina C, estima una pérdida de entre 4 y 6 %, con una retención de entre 94 y 96 % y hasta 99 % en otros componentes.
Un orgullo regulatorio para Loovies se encuentra detrás de la máxima calificación entre 15 sistemas internacionales de perfilado nutricional otorgado a Styx. Dicha calificación se apoya en un artículo del Prof. Dr. Javier Morán, del Instituto Universitario de Innovación Alimentaria y Regulatoria de la Universidad Católica de Murcia, publicado en PriMera Scientific Medicine and Public Health.
El trabajo evalúa este único producto frente a 43 marcos de etiquetado frontal y perfilado, obligatorios, voluntarios y en proyecto, y concluye que no activaría advertencias en los sistemas obligatorios, entre ellos el de México, y que obtendría una clasificación "A" en Nutri-Score.
“El bloque que es más conservador en autorizar nuevos ingredientes, el que tiene el umbral más bajo es Europa. La Unión Europea tiene el marco regulatorio más estricto que hay, entonces lo que quisimos hacer fue irnos justamente a lo más difícil y la verdad es que nos sentimos muy orgullosos con el resultado que logramos", expresó el directivo.

Vida útil, sustentabilidad y siguientes pasos
Styx se envasa en aluminio de alta barrera frente a luz, oxígeno y humedad, con una vida de anaquel estimada de 12 meses sin refrigeración, un punto clave para su distribución y para el uso cotidiano en casa o en la lonchera.
En sustentabilidad, la empresa destaca dos argumentos: al no freír ni usar químicos para colorantes, evita residuos aceitosos de difícil manejo, y el aluminio es reciclable con muy poca pérdida.
Los vegetales provienen de distintas regiones del país, principalmente Michoacán y el sur de México. A futuro, Loovies contempla parcelas propias con cultivo hidropónico y consumo mínimo de agua.
La planta, ubicada en el Estado de México, se encuentra en los últimos ajustes de instalación para que el producto esté disponible al público general entre finales de noviembre y principios de diciembre de 2026, solo por canal digital.
La venta arrancará a través del MomBoard de la compañía, una comunidad de mamás que participó en el desarrollo del producto, desde la selección del contenido de vegetales hasta el nombre, el sabor y la forma del snack, y que cuenta con invitaciones para que otras madres compren en la plataforma.
Más que una decisión comercial, aclara Sánchez, responde a un límite técnico: la producción inicial es limitada y debe crecer al ritmo de la demanda. Estiman llegar a retail en 18 a 24 meses y a Estados Unidos en el segundo trimestre de 2027.
La línea inicial incluye tres sabores naturales:
Fuego
Chile limón
Tamarindo chile
La plataforma ya tiene otros tres productos en desarrollo, previstos para salir algunos meses después de Styx, presentando distintas consistencias a partir de una selección diferente de ingredientes.

Los aprendizajes que este producto deja para el sector
Menos pasos, menos pérdidas. Para Loovies, la mayor pérdida nutrimental ocurre cuando el alimento pasa por muchos procesos térmicos, de molienda o químicos. Desde su perspectiva, reducir etapas es parte de su propuesta de valor.
Sabor sin exceso de sodio. La reducción del tamaño de partícula de la sal es una vía física para sostener la percepción sensorial en mercados acostumbrados a lo salado y picante, que bien vale seguir explorando y aplicando en otros rubros.
Etiquetado y percepción. Quedar libre de sellos no equivale a ser nutricionalmente denso, y viceversa; comunicar la diferencia sigue siendo un reto, incluso, reconoce el CEO, para una explicación que "una mamá pueda contar a otra".
Costo y escala. Por ahora, la producción resulta elevada, por lo que el acceso masivo depende de economías de escala que aún no existen, pero se tienen mapeadas.
IA en el desarrollo. La inteligencia artificial acortó ciclos de prueba, pero no sustituye el factor humano de volver a intentar tras el error.
Para quienes desarrollan nuevos productos, el fundador resume su consejo en dos palabras directas: "equivócate rápido".
Según argumenta, la velocidad sin fundamento crea empresas efímeras; fundamento sin velocidad, empresas irrelevantes.
Por si fuera poco, la propia Loovies asume que su producto nunca estará "terminado": el mercado, afirma su CEO, seguirá exigiendo ingredientes limpios, trazabilidad y pruebas, no solo promesas, que apunten hacia la mejora continua.
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Comunicóloga con más de 10 años como creadora de contenidos para medios impresos, digitales y audiovisuales sobre la industria de alimentos y bebidas. Sommelier de té, especialista en cata, maridaje, producción y calidad de Camellia Sinensis.





