Suplementos alimenticios
Creatina más allá del deporte: aplicaciones en salud pública, envejecimiento y nutrición clínica
La creatina ha dejado de ser un suplemento exclusivo para atletas. La evidencia científica más reciente respalda su potencial en salud cerebral, envejecimiento saludable, nutrición clínica y poblaciones con riesgo de insuficiencia de creatina.

Consultor científico y regulatorio | Profesor en Nutrición y Nutrición Clínica | Gerente del Instituto de Nutrición LALA
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La creatina es uno de los suplementos alimenticios más reconocidos en el ámbito deportivo. Durante décadas, su consumo se ha asociado con atletas y personas físicamente activas debido a su capacidad para aumentar las reservas musculares de fosfocreatina y mejorar la fuerza, la potencia y el rendimiento físico. Sin embargo, la evidencia generada en los últimos años muestra que su importancia biológica va mucho más allá del ejercicio y abre nuevas oportunidades para su uso en contextos de salud pública y nutrición clínica. [1,2]
Durante gran parte de las últimas tres décadas, la investigación sobre creatina se concentró en el músculo y el rendimiento físico. No obstante, estudios más recientes han ampliado el foco hacia:
la salud cerebral
el envejecimiento saludable
y la salud ósea,
…contribuyendo a reposicionar el papel de la creatina más allá del ámbito deportivo.
Esta evolución del conocimiento ha impulsado preguntas que hoy trascienden al rendimiento atlético y se relacionan con la función cognitiva, la funcionalidad física y la nutrición poblacional. [3]

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Desde la base: ¿qué es la creatina?
La creatina es un compuesto derivado de los aminoácidos arginina, glicina y metionina que participa en uno de los sistemas energéticos más importantes del organismo.
Aproximadamente el 95% de las reservas corporales de creatina se encuentran en el músculo esquelético, mientras que el resto se distribuye en órganos con alta demanda energética como el cerebro y el corazón.
Cada día el organismo degrada entre 1% y 2% de sus reservas totales, lo que equivale a una necesidad de reposición cercana a 2-4 gramos diarios.
Aunque parte de este requerimiento se cubre mediante síntesis endógena, alrededor del 50% depende de la alimentación, principalmente del consumo de carne y pescado. Esta característica ha llevado a diversos investigadores a plantear que la insuficiencia de creatina podría ser más frecuente de lo que tradicionalmente se ha asumido. [1,4]

Riesgos por bajo consumo
Típicamente, la discusión sobre la creatina se ha centrado en el rendimiento físico. Sin embargo, una nueva línea de investigación propone preguntarse si parte de la población consume menos creatina de la necesaria para mantener una salud óptima.
De esta idea surge el concepto de “insuficiencia de creatina”, entendido como una disponibilidad subóptima para satisfacer las demandas energéticas del organismo.
Vegetarianos, veganos, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas podrían presentar un mayor riesgo, especialmente porque cerca de la mitad de los requerimientos diarios depende de la alimentación.
Además, las reservas musculares de creatina pueden ser entre 20% y 30% menores en vegetarianos y veganos, en comparación con personas omnívoras. [4-6]

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Salud integral: desde el enfoque cerebral hasta la funcionalidad física
Uno de los campos que ha generado mayor interés es la salud cerebral. Aunque el cerebro representa apenas el 2% del peso corporal, consume cerca del 20% de la energía total del organismo en reposo.
Una revisión sistemática y metaanálisis reciente encontró que la suplementación con creatina puede mejorar determinados dominios cognitivos, particularmente memoria y procesamiento cognitivo, aunque los resultados siguen siendo heterogéneos según la edad, el estado nutricional y las condiciones evaluadas.
Estos hallazgos sugieren que la disponibilidad de creatina podría ser especialmente relevante en individuos con reservas reducidas o mayores demandas metabólicas. [7-10]
Los potenciales beneficios no se limitan al sistema nervioso. En un contexto global marcado por el envejecimiento poblacional, la creatina ha mostrado resultados alentadores como estrategia complementaria para preservar masa muscular, fuerza y funcionalidad física.
Esto adquiere relevancia frente a la sarcopenia, una condición caracterizada por la pérdida progresiva de masa y función muscular que incrementa el riesgo de discapacidad, dependencia y caídas en adultos mayores.
Diversas revisiones indican que la suplementación con creatina, particularmente cuando se combina con entrenamiento de fuerza, puede contribuir a mantener la autonomía funcional y mejorar la calidad de vida durante el envejecimiento. [1,2]

Un panorama prometedor, con más de una aplicación
A medida que la investigación avanza, también se exploran aplicaciones potenciales en rehabilitación, recuperación posterior a traumatismos craneoencefálicos, enfermedades neurodegenerativas, afecciones cardiovasculares y síndromes de fatiga crónica.
Aunque la fuerza de la evidencia varía según cada condición, el principio biológico es consistente: mejorar la disponibilidad energética celular en tejidos sometidos a estrés metabólico.
Esta evolución del conocimiento ha impulsado una transformación conceptual importante, pasando de considerar la creatina exclusivamente como un suplemento ergogénico a entenderla como una intervención nutricional con posibles aplicaciones preventivas y terapéuticas a lo largo de todo el ciclo de vida. [1,8,12]
La historia de la creatina está cambiando. Lo que comenzó como una herramienta para mejorar el rendimiento deportivo, ahora se perfila como un nutriente con implicaciones mucho más amplias y relevantes para la salud.
La evidencia actual sugiere beneficios potenciales en adultos mayores, personas con dietas restrictivas, individuos con alta demanda metabólica y personas con diversas condiciones de salud.
Más importante aún: obliga a replantear una pregunta poco explorada hasta ahora: ¿qué ocurre cuando las reservas de creatina son insuficientes para cubrir las necesidades fisiológicas? La respuesta podría tener implicaciones relevantes para la nutrición preventiva y la salud pública en las próximas décadas. [4,6].
Referencias
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Xu C, Bi S, Zhang W, Luo L. Corrigendum: The effects of creatine supplementation on cognitive function in adults: a systematic review and meta-analysis. Front Nutr. 2025;12:1570800. doi:10.3389/fnut.2025.1570800.
Roschel H, Gualano B, Ostojic SM, Rawson ES. Creatine supplementation and brain health. Nutrients. 2021;13(2):586. doi:10.3390/nu13020586.
Homza M, Bychowski M, Kwaśna J, Załęska A, Kaźmierczyk I, Lenart K, et al. Comprehensive effects of creatine supplementation on physical performance, recovery, and health markers across diverse populations. Qual Sport. 2024;36:56519. doi:10.12775/QS.2024.36.56519.
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Consultor científico y regulatorio | Profesor en Nutrición y Nutrición Clínica | Gerente del Instituto de Nutrición LALA
Ingeniero Químico con Maestría en Ciencias y un Doctorado en Salud Pública. Más de 20 años de experiencia en la ciencia y regulación de alimentos, suplementos y micronutrientes. Ha participado en Codex, ANAISA, ALANUR e ILSI, y colaborado en la revisión de normativas en varios países de la región. Fue líder de segmento en dsm-firmenich en Suiza, enfocándose en reducir las deficiencias de micronutrientes. Actualmente, es profesor en la Universidad Panamericana y consultor en temas científicos y regulatorios para la industria de alimentos y suplementos. Recientemente se incorporó como Gerente en el Instituto de Nutrición LALA.





