Diseño e innovación
Tendencias de packaging en Interpack 2026: materiales, costos y presión sobre recursos
Nuevos materiales y modelos de reutilización transforman eficiencia y sostenibilidad industrial

Analista de Contenido
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El packaging de alimentos tiene nuevas opciones de materiales. Foto: Interpack.
En el marco de Interpack 2026, una de las ferias globales más relevantes para las industrias de envase, embalaje y procesamiento, celebrada en Düsseldorf, Alemania, las conferencias técnicas pusieron sobre la mesa un cambio estructural en el packaging: el aumento en los costos de materiales y los límites en la disponibilidad de recursos están orillando al sector a migrar hacia modelos circulares más eficientes y sostenibles.
El encuentro, organizado por Messe Düsseldorf con una periodicidad trianual, se celebra del 7 al 13 de mayo de 2026 y reúne a miles de expositores y especialistas de más de 150 países, abarcando soluciones para alimentos, bebidas, farmacéutica, cosmética y bienes de consumo.
Además de la exposición tecnológica, Interpack integra un programa de conferencias donde fabricantes, desarrolladores de materiales y actores industriales discuten tendencias clave en sostenibilidad, eficiencia operativa, digitalización y nuevos modelos de negocio en packaging; es precisamente en este espacio, donde se delinean las transformaciones que posteriormente escalan a nivel global.
Cabe mencionar que, este 2026, las tendencias de packaging relacionadas con la sostenibilidad y reutilización no giran únicamente en torno a la sostenibilidad discursiva, sino que responden a restricciones operativas concretas como la disponibilidad de materias primas, costos crecientes y exigencias regulatorias (recordemos que, en México, el año pasado se aprobó la Ley General de Economía Circular).
Marco general del packaging: entre la sostenibilidad y la escasez
Uno de los mensajes más consistentes en Interpack es que la transición hacia soluciones sostenibles está generando nuevas problemáticas; por ejemplo, la migración acelerada de plásticos hacia materiales basados en papel y cartón —impulsada por regulaciones y percepción del consumidor— está elevando la demanda de recursos forestales.
Este cambio, lejos de resolver el problema, introduce nuevos riesgos: presión sobre bosques, aumento de precios y potencial escasez de materia prima. En otras palabras, el cartón, aunque ampliamente adoptado como alternativa, enfrenta límites estructurales para escalar como solución única.
Frente a este escenario, la industria comienza a explorar rutas que rompen con la lógica tradicional de “material sustituto” para avanzar hacia modelos más complejos que combinan nuevas materias primas, eficiencia de recursos y ciclos de uso extendidos.

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Tendencias presentadas en Interpack
1). Nuevas materias primas: del residuo al recurso industrial
Entre las propuestas más disruptivas presentadas en las conferencias de Interpack se encuentra el uso de residuos textiles como base para materiales de packaging; este enfoque, elimina la necesidad de recursos vírgenes como madera, plástico o agua, y aprovecha un flujo creciente de desechos con baja tasa de reciclabilidad.
El material resultante —basado en mezclas de poliéster y fibras textiles— ofrece propiedades clave para aplicaciones industriales: rigidez, resistencia, durabilidad y compatibilidad con maquinaria existente (troquelado, termoformado e impresión).
Además, al tratarse de un proceso mecánico, no requiere agua ni químicos adicionales y reduce hasta en 82% la huella de carbono frente al cartón tradicional.
2). El límite del cartón como solución universal
Interpack también evidenció un consenso emergente: el cartón no puede absorber por sí solo la transición global hacia un packaging sostenible. La creciente demanda de empaques de papel —particularmente en e-commerce— podría derivar en aumentos de costos y tensiones en la cadena de suministro.
Este punto es especialmente relevante para alimentos y bebidas, donde el volumen de empaques es elevado y la presión por optimizar costos logísticos es constante; en este contexto, la sostenibilidad empieza a medirse no solo en términos ambientales, sino en disponibilidad y estabilidad de suministro.




3). Reutilización: de tendencia a modelo operativo
Más allá del material, uno de los cambios más relevantes es el avance hacia modelos de packaging reutilizable, alineados con los nuevos modelos de economía circular que avanzan cada vez más alrededor del mundo.
Bajo esta lógica, el proceso industrial cambia de “usar y desechar” a “usar múltiples veces”, lo que modifica directamente la ecuación económica y ambiental.
Un caso presentado en las conferencias ilustra este cambio: una empresa de telecomunicaciones sustituyó cajas de un solo uso por soluciones reutilizables para servicios de leasing, intercambio y logística inversa.
Los resultados fueron contundentes:
Reducción de 60% en costos de packaging
Emisiones de CO₂ 4.5 veces menores
Punto de equilibrio alcanzado en el tercer uso
4). Compatibilidad industrial: condición para escalar
Otra tendencia transversal es que las innovaciones en materiales deben integrarse sin fricción en los procesos existentes. La posibilidad de utilizar nuevas soluciones en maquinaria actual reduce barreras de adopción y acelera su implementación en entornos industriales.
Esto responde a una realidad operativa: en sectores como alimentos y bebidas, donde las inversiones en líneas de producción son elevadas, cualquier cambio tecnológico debe demostrar viabilidad técnica y económica en el corto plazo.

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Hacia un packaging más estratégico
Tanto en las conferencias como en el piso de Expo, Interpack 2026 ha dejado claro que la industria del empaque se encuentra en una fase de madurez donde la sostenibilidad ya no es un concepto aspiracional, sino una respuesta pragmática ante la escasez de recursos y la volatilidad de precios.
La transición evidencia que soluciones populares como el cartón no son infinitas ni universales; por ello, el éxito de las empresas dependerá de su capacidad para diversificar materias primas —apostando por innovaciones como las fibras textiles— y para adoptar modelos de reutilización que rompan definitivamente con la linealidad del residuo.
En última instancia, el futuro del sector se juega en la integración de estas nuevas soluciones dentro de la infraestructura industrial ya existente.
La capacidad de escalar materiales disruptivos sin comprometer la velocidad de las líneas de producción, sumada al cumplimiento de normativas como la Ley General de Economía Circular, define el nuevo estándar competitivo.
Aquellas organizaciones que logren equilibrar la eficiencia de costos con una reducción real del impacto ambiental no solo estarán protegiendo el entorno, sino asegurando su propia viabilidad operativa en un mercado global cada vez más restrictivo.
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Periodista digital con experiencia en medios como El Universal, Univision, Condé Nast y TecScience. Apasionada por la investigación y el storytelling.






