Envasado y procesamiento
Glass Canned Wines: tecnología, calidad y sostenibilidad en el mundo del vino
Glass Canned Wines eleva el vino en lata con calidad premium, tecnología Vinsafe™ y alta sostenibilidad

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La historia del vino siempre ha estado ligada a la tradición: la botella, el corcho, la etiqueta que se contempla antes del descorche. Pero el mercado actual ansía otro tipo de consumo, (por lo menos una parte de él), donde los rituales logren reunir otro tipo de atributos.
El mundo actual es rápido, cada vez está más fragmentado y los consumidores demandan inmediatez y sostenibilidad. Para cumplir con estas expectativas se requiere más qie tradición y romanticismo: exige tecnología, eficiencia y nuevos lenguajes sensoriales.
En ese punto exacto de tensión entre herencia y evolución nace Glass Canned Wines, un proyecto que, lejos de solo “enlatar vino”, está reconfigurando cómo se produce, se transporta, se conserva y se consume hoy una de las bebidas más emblemáticas del mundo.
“La gente tiene miedo porque no conoce la lata”, explica Joan Antón, fundador Aluvinum Wines, compañía de la que se desprende este proyecto específico. La seguridad con la que comparte este argumento proviene de la certeza que solo puede tener quien ha estudiado cada variable técnico-sensorial y cada curva de comportamiento del consumidor. “Pero cuando entiendan que dentro hay un vino de primera prensada, muchas veces mejor que el de algunas botellas, la percepción va a cambiar” aseguró… y ese cambio ya comenzó.

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La lógica tradicional dicta: lo mejor va a botella y lo restante a formatos alternativos. Glass Canned Wines opera justo al revés:
Solo usan vinos de primera prensada. Nunca emplean segundas prensadas, ni agua para rebajar
Incorporan uvas reconocidas como Cabernet, Merlot y Chardonnay para facilitar el entendimiento del producto
Los vinos que seleccionan para su portafolio (con tranquilos, espumosos, sangrías y spritz), son exactamente los mismos que ganan premios en botella
El proyecto trabaja con cooperativas de España que gestionan más de 350 millones de kilos de uva, y paga a los productores precios justos determinados por ellos mismos, no por alguna bodega. Un hecho poco común en la industria, donde los agricultores suelen quedarse en el extremo más débil de la cadena de valor.
“Sabemos de qué va, porque muchos de nuestras familiares y amigos o tienen viñedos o han trabajado con viñedos. Y muchos de nosotros, con 14, 15 años íbamos a vendimiar. Pasa que creemos que la gente merece cobrar lo que toca, un precio justo. Por eso compramos el vino en cooperativas donde se ponen de acuerdo y los payeses fijan el precio de vino a partir del kilo de uva o el litro a final de temporada. Esto hace que cobren un precio justo y digno para que puedan seguir trabajando estas vides que son las que nos dan a todos de comer”, compartió el especialista.
La decisión es estratégica y ética: un vino de baja calidad no soporta la exigencia tecnológica de una lata premium.

Tecnología alimentaria que transformó para siempre al vino en lata
Durante décadas, el vino en lata tuvo un problema: el sabor metálico. El aluminio reaccionaba con el vino, especialmente a temperaturas extremas. Todo cambió cuando la empresa australiana Barokes desarrolló en 2008 el sistema Vinsafe™, una película epóxica interna que:
Aísla completamente el vino del metal
Evita migraciones aromáticas y de partículas
Permite estabilidad incluso ante variaciones térmicas
Hace posible conservar vinos de alta calidad sin defectos
Glass Canned Wines usa esta tecnología desde el día uno ¡y la lleva más lejos! El interior de cada lata incluye una micro-capa de polímero epoxi especialmente seleccionada para vinos como los suyos. La bodega controla:
pH
índice de acidez
contenido natural de hierro y cobre del vino
carbonatación integrada y no inyectada
Los espumosos se carbonatan lentamente en tanque para generar burbujas finas y estables, integradas de manera más amable que la carbonatación forzada típica de las bebidas RTD.
Para vinos tranquilos se trabaja con nitrógeno, creando un entorno inerte que aumenta la estabilidad sin necesidad de aditivos artificiales.
Esta es la presentación ideal para vinos jóvenes como los suyos, diseñados para brindar momentos de disfrute, sin necesidad de esperar por años de guarda.
Sostenibilidad medible: el aluminio como materia prima
En relación al vino y la reciclabilidad, el aluminio posee ventajas por encima de otras opciones de materiales:
Es 100% reciclable, infinidad de veces. Por eso, sus latas incluyen el sello de Metal Recycles Forever, empleado en la Unión Europea.
Su ciclo completo de reciclaje tarda sólo 60 días. Así lo avala Nielsen, desde su distribución, compra y consumo hasta el desecho, reciclaje y rellenado.
El peso por unidad es de 15 gramos, frente a los 400–800 g del vidrio. Esto reduce el consumo de combustibles fósiles y facilita el manejo del producto.
Se enfría hasta 4 veces más rápido que una botella, por su baja masa térmica.
Requiere menor consumo energético en refrigeración y transporte, reduciendo significativamente la huella de carbono.

Innovación que democratiza: nuevos consumidores, distintos momentos
El mercado del vino ha cambiado: la Generación Z no quiere descorchar, ni necesitar de una serie de artefactos para disfrutar el vino a plenitud como el ritual que ha sido para sus padres. Lo que buscan es inmediatez. Aunque para vinos tradicionales, esto es un problema, en formatos como el de Glass Canned Wines, brinda una oportunidad monumental.
La lata responde a los nuevos momentos de consumo:
Tiene cabida en sitios como terrazas y piscinas donde el vidrio está prohibido
Es de fácil consumo en festivales, conciertos, estadios y eventos deportivos
Hoteles y servicios de catering facilitan su operación al prescindir de cristalería
Presenta oportunidades de negocio a través del e-commerce y entregas instantáneas
Permite el disfrute de coctelería rápida y controlada, sin necesidad de elaborar recetas ni requerir capacitación del personal
Apta para su consumo individual, sin generar desperdicios ni la pérdida de burbujas en botellas que se quedan a medio consumo
Joan Antón lo resumió así: “La gente joven no entiende la botella. Entiende la lata. Entiende el RTD. Entiende la inmediatez.”
“Cada uno se adapta a lo que quiere. Por ejemplo, si hablamos de países nórdicos, obviamente que les gusta tener sabores novedosos, pero, sobre todo, tienen una gran conciencia ambiental; para ellos, esto es lo que más importa. En el mercado mexicano nos va perfecto tener una amplia gama para entrar a restaurantes con espumosos, vinos tranquilos, sangrías y spritz para dar otros momentos de consumo y propuestas de aperitivos en horas que tienen menos tráfico de gente”, complementó.




Un portafolio diseñado para la experiencia, no solo para el contenido
El diseño de Glass Canned Wines es minimalista, elegante, reconocible sin leer una sola letra. Para atraer mercados globales como Japón, Rusia, México y Eruopa las latas se adaptan a:
Regulaciones por país
Requerimientos de etiquetado y alérgenos
Versiones kosher y sin alcohol
Reformulaciones de acuerdo a la norma correspondiente
La lata establece una herramienta estratégica para la industria alimentaria, es un formato que aporta ventajas difíciles de ignorar:
Seguridad y eficiencia operativa
No se rompe
Se enfría más rápido
Se vende por unidad
Reduce mermas
Facilita inventarios rotativos
Maximiza la rentabilidad en piso
Permite activar distintos momentos de consumo a lo largo del día, en múltiples entornos y ocasiones
No requiere de bartenders o mixólogos especializados, de la elaboración de jarabes ni de la compra de insumos adicionales; en el caso de los spritz y sangrías, es suficiente con verter y decorar.
Amplía el ticket de consumo sin saturar la operación, agilizando el servicio
Permite entradas comerciales graduales
Resulta ideal para mercados donde el vino por copa ya está ocupado por etiquetas tradicionales. Compite bastante bien por la calidad de los insumos empleados y presenta opciones novedosas como la sangría, el spritz, los espumosos y los rosados frescos que se vuelven puertas de entrada perfectas para conocer la marca.
“Cuando hacemos espumosos nos gusta que la burbuja quede integrada, no inyectamos la burbuja de forma arrebatadora, sino que lo ponemos en un tanque y la vamos añadiendo poco a poco para que se integre con una carbonatación amable… hemos intentado hacer una sangría bien hecha, ir a buscar las recetas originales de todos nuestros productos para replicarlas lo más fielmente posible”, explicó Antón.
Obviamente siempre se puede mejorar, pero hay ciertos puntos que tenemos que asimilar, como que el vino está vivo y evoluciona; lo pongas donde lo pongas, siempre varía. Vinos carbonatados como nuestros espumosos, las sangrías o los spritz son más estables porque el gas carbónico y el azúcar les dan estabilidad, pero hay ciertos vinos tranquilos con poca azúcar, porque el vino rosado de por sí lleva unas notas dulces de la misma uva y ya está en un punto óptimo”
“Por temas legislativos y gubernamentales, nos vemos obligados a poner un freno a la recomendación de consumo de dos años en lata. Esto no quiere decir que el vino está malo, porque las botellas de vino no tienen fecha de caducidad, con lo cual en lata también podemos decir que aguanta”, apuntó.

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La barrera cultural: la última frontera
Toda innovación necesita tiempo. Al vino en tetrapak le ha tomado décadas normalizarse, a las presentaciones con taparrosca también; la lata se encuentra ahora en esa transición.
“La gente tiene miedo porque no lo conoce. Pero cuando entiendan que la lata es solo un packaging —que dentro hay vino de primera categoría— el consumo se va a disparar”, afirmó Joan Antón, respecto a las opciones que presenta Glass Canned Wines.
Superar esa barrera no es un asunto técnico, sino comunicacional: requiere educación, catas, storytelling y presencia en nuevos momentos de consumo, sobre todo ante un futuro que pretende ser más estable, sostenible y global.
La tendencia apunta a hacia el consumo de:
menos alcohol
menos azúcar
menos complejidad
más conveniencia
más sostenibilidad
más RTD premium
Ante esto, la lata no es una moda, es la respuesta natural a un consumidor que vive en la inmediatez, a una industria que necesita soluciones eficientes y a un planeta que exige circularidad.
Glass Canned Wines no quiere reemplazar a la botella. Quiere complementarla, expandirla, democratizarla y llevar el vino donde antes no llegaba. Con ello, está abriendo una nueva etapa para la categoría.

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Editora de Contenidos en The Food Tech®️
Comunicóloga con más de 10 años como creadora de contenidos para medios impresos, digitales y audiovisuales sobre la industria de alimentos y bebidas. Sommelier de té, especialista en cata, maridaje, producción y calidad de Camellia Sinensis.





