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Economía circular y empaques flexibles: el cambio regulatorio que transformará la industria en México
La nueva Ley de Economía Circular en México impulsa el futuro de los empaques flexibles: más costos, trazabilidad y rediseño obligatorio. Descubre cómo impacta al sector y qué acciones deben implementar las empresas para mantener su competitividad.

Periodista especializada Senior
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La entrada en vigor de la Ley General de Economía Circular en México marca un punto de inflexión estructural para la industria de empaques flexibles. Más allá de una actualización normativa, se trata de un cambio sistémico que promueve la forma en que los materiales deben ser diseñados, producidos, utilizados y recuperados dentro del ciclo económico.
El objetivo central de esta legislación es claro:
extender la vida útil de los materiales
reducir la generación de residuos
acelerar la transición de un modelo lineal hacia uno circular
Sin embargo, esta transformación implica impactos financieros, operativos y tecnológicos inmediatos para fabricantes, convertidores y usuarios de empaques.
Bajo este contexto, el sector de empaques flexibles, principalmente los basados en estructuras multicapa, se posiciona como uno de los principales focos regulatorios, dada su complejidad técnica y baja reciclabilidad actual.

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La ley entró en vigor el 20 de enero de 2026. A partir de esa fecha, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dispone de un plazo de 180 días para emitir los reglamentos y acuerdos necesarios, así como para publicar el Programa Nacional de Economía Circular.
En el Webinar La nueva regla del juego: Empaques Flexibles, Gabriel Santos, Socio de la Asociación Mexicana de Envase y Embalaje (AMEE) destaca que este programa es fundamental, ya que establecerá los sectores prioritarios, entre los cuales el plástico ha sido explícitamente señalado debido a su alto impacto.
Santos advierte que la industria debe estar atenta a la publicación de la Norma Oficial Mexicana de Economía Circular y otros mecanismos como el Registro Nacional de Economía Circular, donde todos los fabricantes deberán inscribirse.
El impacto de la nueva legislación es profundo y transversal, afectando toda la cadena de valor del empaque flexible. Históricamente, el empaque cumplía funciones claras: contener, proteger y transportar. Hoy, estas características son insuficientes. La nueva legislación exige que los empaques también sean:
Trazables
Reciclables o valorizables
Diseñados bajo principios de economía circular
Compatibles con sistemas de recuperación
Esto implica que el diseño deja de ser únicamente técnico y se convierte en una decisión estratégica con implicaciones regulatorias.

La implementación de sistemas de trazabilidad será clave para cumplir con los requisitos de economía circular en empaques flexibles. Foto: Freepik
El impacto financiero "no es negociable"
El especialista enfatiza la desmitificación de la economía circular como un concepto meramente ético o "romántico". "Es un cambio regulatorio con impacto financiero directo a cada uno de los fabricantes, distribuidores y productores. Este impacto al final no es negociable", refiere Santos
Se estima que la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) representará entre el 2% y el 5% del valor del producto. Además, los costos iniciales de rediseño técnico para cumplir con la ley podrían oscilar entre el 5% y el 12%.
Estos números no incluyen los costos administrativos ni las auditorías externas que serán necesarias para validar el cumplimiento ante la ley. El ponente advirtió que las empresas con márgenes de utilidad bajos deben tener especial cuidado, ya que estos nuevos costos podrían absorber gran parte de su rentabilidad.

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El ecodiseño como obligación legal
El diseño de empaques ya no puede enfocarse únicamente en las funciones tradicionales de contener, proteger y transportar. La nueva ley introduce el ecodiseño como una obligación regulatoria. Según el experto, en la fase de diseño se pueden mitigar hasta el 80% de los impactos ambientales de un empaque.
Santos explicó que el empaque moderno debe ser ahora sustentable y circular, incorporando criterios de durabilidad, separabilidad y reciclabilidad. Esto implica una migración acelerada hacia:
Monomateriales: Transición de estructuras complejas a soluciones de solo polietileno (PE/PE) o solo polipropileno (PP/PP) para facilitar su reciclaje.
Eliminación de aluminio: Sustitución de láminas de aluminio por materiales de alta barrera transparentes u óxidos.
Tintas y adhesivos compatibles: Uso de adhesivos "desmontables" o hidrosolubles que permitan separar las capas del empaque durante el proceso de lavado en el reciclaje, permitiendo recuperar materiales por densidad.

La responsabilidad extendida del productor obliga a las empresas a gestionar el impacto ambiental durante todo el ciclo de vida del empaque. Foto: Freepik
Responsabilidad extendida y gestión circular
La ley establece que fabricantes, comercializadores e importadores son responsables del producto durante toda su vida útil, no solo hasta que se desecha. Esto obliga a las empresas a realizar un Análisis de Ciclo de Vida (ACV) y registrar sus planes de gestión circular.
Un elemento clave en esta estructura es el Organismo Coordinador. Este ente, que puede ser privado (como la AMEE), facilitará a las empresas la inscripción en el registro nacional y promoverá estrategias de circularidad sectoriales. Santos señaló que actuar como sector ofrece un mayor poder de negociación y eficiencia en comparación con los esfuerzos individuales.
Santos expone que el 35% de los plásticos en México se destinan a envases y embalajes, lo que representa aproximadamente entre 3,000 y 4,000 toneladas. Por esta razón, el artículo tercero transitorio de la ley exige que para los años 2026, 2027 y 2030 se incluyan metas específicas para el plástico.
Por otra parte, estructuras que hoy tienen tasas de reciclaje cercanas a cero, como los multimateriales, laminados y coextruidos, estarán bajo un intenso escrutinio regulatorio.
La presión se centrará en transformar estos materiales en opciones valorizables, dado que materiales como el PET ya tienen canales de reciclaje establecidos, pero otros como el BOPP metalizado enfrentan grandes retos.

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Retos de inocuidad y contenido reciclado (PCR) e importaciones
Durante la sesión de preguntas, se abordó la complejidad del uso de Resina Post-Consumo (PCR) en empaques primarios de alimentos. Santos aclaró que, aunque la ley fomenta la circularidad, existe un conflicto normativo con las exigencias de inocuidad de agencias como la FDA o COFEPRIS.
"Yo creo que esto se va a tener que alinear como una segunda etapa... hasta ahorita no he visto donde alinean esto para hacer una solicitud directa de contenido PCR en empaque primario", explica Gabriel Santos.
Un punto crucial discutido en las mesas de trabajo previas a la ley fue la protección de la industria nacional frente a las importaciones, particularmente de China.
La ley actual se redactó para incluir no solo al productor, sino también al distribuidor, fabricante y usuario. Esto significa que cualquier empresa que comercialice materiales en México, aunque sean fabricados en el extranjero (como España o China), deberá cumplir con las mismas regulaciones de economía circular, buscando así una competencia leal.

La innovación en adhesivos y tintas compatibles con reciclaje será determinante para mejorar la valorización de materiales flexibles. Foto: Freepik
Hoja de ruta para las empresas
Para concluir, Gabriel Santos ofreció recomendaciones estratégicas para que las empresas no queden rezagadas:
Corto plazo: Establecer alianzas con recicladores y especialistas, y comenzar con estrategias de ecodiseño.
Auditoría técnica: Analizar el portafolio actual de productos para identificar aquellos de "alto riesgo" legislativo y clasificarlos por su grado de reciclabilidad.
Presupuesto y capacitación: Es vital asignar recursos financieros específicos para la transición y capacitar al personal técnico en nuevas habilidades de diseño circular.
Certificaciones: Buscar laboratorios y asociaciones que emitan certificados de reciclabilidad para validar las nuevas estructuras ante las autoridades y el mercado.
"Economía circular no es hacer lo reciclable al final, sino hacerlo circular desde el inicio", comenta Santos y subraya que el cambio de mentalidad es necesario para sobrevivir en este nuevo entorno.
La ley ya es una realidad y, aunque su implementación será gradual, las empresas que comiencen su transformación hoy tendrán una ventaja competitiva crítica frente a aquellas que esperen a que la presión regulatoria sea insostenible.
El sector enfrenta un doble desafío:
Adaptarse a un entorno regulatorio más exigente
Mantener competitividad en costos y desempeño
Sin embargo, también abre oportunidades:
Innovación en materiales
Acceso a nuevos mercados
Diferenciación competitiva
La clave estará en la anticipación, esperar a que los reglamentos estén completamente definidos puede resultar costoso. En cambio, las empresas que comiencen hoy a rediseñar, medir y colaborar estarán mejor posicionadas para liderar la transición.
Finalmente, en este nuevo paradigma, el empaque deja de ser un componente operativo y se convierte en un activo estratégico dentro de la economía circular.

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Periodista especializada Senior
Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.





