Seguridad e inocuidad alimentaria
Listeria en alimentos: claves del Reglamento 2024/2895 y su impacto en la industria alimentaria
Conoce las nuevas exigencias obligan a rediseñar APPCC, vida útil y estrategias de inocuidad en alimentos RTE

Periodista especializada Senior
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A partir de julio de 2026, la Unión Europea implementará un endurecimiento significativo en los criterios microbiológicos aplicables a alimentos listos para consumo (RTE, por sus siglas en inglés), mediante el Reglamento (UE) 2024/2895, que actualiza los requisitos previamente establecidos en el Reglamento (CE) No 2073/2005.
El cambio más relevante es contundente y transforma el paradigma de control de Listeria monocytogenes:
Antes: se permitía hasta 100 UFC/gramos durante la vida útil del producto.
Ahora: se exige ausencia de Listeria monocytogenes en 25 gramos durante toda la vida útil.
Este ajuste normativo responde a evidencia epidemiológica acumulada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que ha documentado la persistencia de brotes de listeriosis asociados a alimentos refrigerados, incluso dentro de los límites previamente aceptados.
Desde una perspectiva industrial, este cambio no es incremental: implica una reconfiguración estructural de los sistemas de inocuidad, especialmente en:
categorías de alto riesgo como cárnicos listos para consumo
productos lácteos
pescados ahumados
alimentos preparados refrigerados

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Implicaciones técnicas: del cumplimiento al rediseño del control de riesgos
El nuevo criterio de “ausencia en 25 gramos durante toda la vida útil” elimina la flexibilidad que anteriormente permitía gestionar el crecimiento de Listeria mediante modelos predictivos o validaciones de shelf-life. Ahora, el enfoque se desplaza hacia la prevención absoluta de contaminación y proliferación.
a) Reconfiguración del APPCC
Los sistemas de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (APPCC) deberán ser revisados en profundidad:
Redefinición de puntos críticos de control (PCC) enfocados en prevención de recontaminación post-proceso
Integración de controles más estrictos en zonas de alto riesgo (high care y high risk areas)
Validación más robusta de medidas de control (letalidad térmica, barreras múltiples, pH, actividad de agua)
En particular, las etapas posteriores al tratamiento térmico (rebanado, envasado, manipulación) se convierten en el principal foco de riesgo.
b) Revisión de vida útil (shelf-life)
El concepto tradicional de vida útil basado en crecimiento controlado pierde viabilidad. Ahora se requiere:
Estudios de vida útil bajo condiciones reales y de abuso térmico
Ensayos de desafío (challenge tests) más exigentes
Uso de modelos predictivos con criterios más conservadores
Esto impacta directamente en la reformulación de productos, especialmente aquellos con perfiles “clean label”, donde la reducción de conservadores limita las barreras microbiológicas.
c) Intensificación del monitoreo ambiental
El control ambiental pasa de ser una herramienta de verificación a un elemento crítico de control:
Programas de muestreo ampliados en superficies, drenajes, equipos y aire
Identificación de nichos persistentes de Listeria
Implementación de zonificación microbiológica (zonas 1 a 4)
La tendencia apunta hacia sistemas de monitoreo continúo apoyados en herramientas de digitalización y análisis de datos.

La actualización del Reglamento (UE) 2024/2895 refuerza los criterios microbiológicos para Listeria monocytogenes en alimentos listos para consumo, elevando el estándar de seguridad en toda la cadena alimentaria. Foto: Freepik
El reto microbiológico: una bacteria adaptada a condiciones industriales
Listeria monocytogenes representa un desafío singular en la industria alimentaria debido a su capacidad de adaptación:
Crecimiento en refrigeración
A diferencia de otros patógenos, Listeria puede proliferar a temperaturas de refrigeración (0–4 °C), lo que la convierte en un riesgo crítico en alimentos listos para consumo.
Formación de biofilms
Uno de los mayores retos es su capacidad para formar biofilms persistentes en superficies industriales:
Adhesión a acero inoxidable, plásticos y juntas
Protección frente a agentes sanitizantes convencionales
Recolonización continua de líneas de producción
Estos biofilms pueden actuar como reservorios crónicos de contaminación, dificultando su erradicación incluso con programas de limpieza estándar.
Resistencia ambiental
Listeria presenta tolerancia a condiciones adversas:
Amplio rango de pH (4.4–9.6)
Alta resistencia a salinidad
Capacidad de sobrevivir en ambientes secos y húmedos
Este perfil exige estrategias de control más sofisticadas, integrando múltiples barreras (hurdle technology).

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Tecnologías emergentes: el papel del ozono en el control de Listeria y biofilms
Ante el endurecimiento regulatorio, la industria está acelerando la adopción de tecnologías avanzadas de sanitización. Entre ellas, el ozono (O₃) está ganando protagonismo como una solución eficaz y sostenible.
a) Mecanismo de acción
El ozono es un potente agente oxidante que actúa mediante:
Oxidación de membranas celulares
Inactivación de enzimas esenciales
Degradación de material genético
Esto lo convierte en altamente efectivo contra bacterias, virus y hongos, incluyendo Listeria monocytogenes.
b) Eficacia frente a biofilms
Diversos estudios han demostrado que el ozono:
Penetra matrices de biofilm
Reduce significativamente la carga microbiana en superficies complejas
Mejora la eficacia cuando se combina con limpieza mecánica previa
Esto lo posiciona como una herramienta clave para atacar nichos persistentes en planta.
c) Aplicaciones industriales
El ozono puede implementarse en distintas fases:
Sanitización de superficies y equipos (ozono gaseoso)
Tratamiento de agua de proceso
Desinfección de ambientes (aire en salas de alto riesgo)
Además, presenta ventajas operativas:
No deja residuos químicos
Se descompone en oxígeno
Compatible con estrategias de sostenibilidad y reducción de químicos
d) Limitaciones y consideraciones
Sin embargo, su implementación requiere control técnico:
Dosificación precisa para evitar corrosión o impacto en materiales
Seguridad ocupacional (exposición controlada)
Validación específica por tipo de producto y proceso

A partir de julio de 2026, la normativa europea exigirá la ausencia de Listeria monocytogenes en 25 g durante la vida útil del producto, salvo validación científica del fabricante. Foto: Freepik
Implicaciones para México y Latinoamérica
Aunque se trata de una regulación europea, su impacto trasciende fronteras. Para exportadores de alimentos hacia la Unión Europea —incluyendo empresas de México y Latinoamérica— el cumplimiento será obligatorio.
a) Requisitos para exportación
Validación de procesos bajo los nuevos criterios microbiológicos
Certificación de sistemas de inocuidad alineados con estándares europeos
Trazabilidad robusta y documentación técnica
b) Efecto en regulaciones locales
Históricamente, las normativas europeas han influido en la evolución regulatoria global. Es previsible que:
Autoridades sanitarias en LATAM adopten criterios más estrictos
Se actualicen normas nacionales en microbiología de alimentos
Se incremente la presión sobre empresas para elevar estándares
c) Competitividad y diferenciación
Las empresas que logren adaptarse rápidamente podrán:
Acceder a mercados de alto valor
Diferenciarse en términos de inocuidad y calidad
Reducir riesgos de retiros de producto (recalls)

El nuevo reglamento extiende el control de Listeria desde producción hasta distribución, cerrando brechas regulatorias en alimentos listos para consumo. Foto: Freepik
De la gestión del riesgo a la eliminación del riesgo
El Reglamento (UE) 2024/2895 marca un punto de inflexión en el control de Listeria monocytogenes. El paso de un límite permisible a un criterio de ausencia durante toda la vida útil redefine el estándar de inocuidad en alimentos listos para consumo.
Este cambio obliga a la industria a evolucionar desde un enfoque reactivo hacia uno preventivo y basado en diseño:
Rediseño de procesos y entornos productivos
Integración de tecnologías avanzadas de sanitización
Fortalecimiento de la cultura de inocuidad
En este nuevo escenario, herramientas como el ozono, junto con estrategias integradas de control microbiológico, no serán opcionales, sino elementos centrales para garantizar el cumplimiento normativo y la sostenibilidad operativa.
La regulación europea no solo eleva el estándar: redefine las reglas del juego para toda la cadena global de alimentos.

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Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.





