Seguridad e inocuidad alimentaria
Agricultura sostenible y regenerativa: el estándar para producir alimentos con bajo impacto ambiental. Entrevista con Heriberto Rodríguez de Grupo Herdez
La agricultura regenerativa transforma la producción de alimentos hacia modelos más sostenibles y eficientes

Periodista especializada Senior
Última actualización:

La presión global por producir alimentos de manera más eficiente, resiliente y con menor impacto ambiental ha impulsado un giro estratégico hacia modelos agrícolas regenerativos y sostenibles. En un contexto marcado por el cambio climático, la degradación de suelos y la necesidad de garantizar seguridad alimentaria a largo plazo, este enfoque se ha consolidado como una de las rutas más viables para fortalecer la cadena de suministro y cumplir con las expectativas regulatorias y de los consumidores.
La agricultura regenerativa se ha convertido en un elemento clave para que las empresas de alimentos y bebidas avancen hacia metas más ambiciosas de sostenibilidad, ya que promueve prácticas como:
diversificación de cultivos
manejo integral de suelos
reducción de agroquímicos
captura de carbono
En México y Latinoamérica, la industria de alimentos y bebidas está acelerando la adopción de estos modelos a través de programas que integran a productores, fomentan la transición a técnicas de bajo impacto y garantizan materias primas con trazabilidad ambiental. Desde iniciativas de conservación de suelos hasta la implementación de cadenas productivas más eficientes, el sector está demostrando que la regeneración no solo es posible, sino estratégica.
¿Qué es la agricultura regenerativa sostenible?
La agricultura regenerativa y sostenible es un enfoque avanzado de producción agroalimentaria que busca restaurar, mantener y mejorar los sistemas naturales que sostienen la vida, al mismo tiempo que garantiza la viabilidad económica de los productores y la disponibilidad de alimentos seguros y nutritivos.
A diferencia de la agricultura convencional, cuyo objetivo principal es maximizar el rendimiento, la agricultura regenerativa se centra en regenerar los ecosistemas: recuperar la salud del suelo, aumentar la biodiversidad, mejorar la infiltración y retención de agua, y fortalecer la resiliencia frente a eventos climáticos extremos. Este modelo parte de la premisa de que los suelos vivos y funcionales son la base de la productividad agrícola a largo plazo.
México es el cuarto productor mundial de alimentos, y hacia 2050 la demanda global podría aumentar hasta un 70%. Todo esto en un contexto de sequías, olas de calor y plagas que amenazan la producción. Por eso, adoptar prácticas sustentables ya no es opcional: es la mejor manera de garantizar abasto, calidad y trazabilidad en el largo plazo.
En entrevista con THE FOOD TECH®, Heriberto Rodríguez, Subdirector de Operaciones de Grupo Herdez, destaca el compromiso de la compañía con el cuidado de los recursos para una industria agroalimentaria sostenible. A través de su Programa de Agricultura Sustentable y Regenerativa (PASyR), en el que participan principalmente pequeñas y medianas empresas, y desde 2016, la empresa impulsa acciones para cuidar el agua, elevar la productividad y reducir emisiones en el campo mexicano.
Las prácticas regenerativas, como la agricultura de conservación, los cultivos de cobertura, la rotación diversificada, la agroforestería y el pastoreo planificado, permiten capturar carbono, mejorar la fertilidad del suelo y devolver funcionalidad a los ecosistemas agrícolas.
Así, la agricultura regenerativa y sostenible no solo produce alimentos, sino que contribuye a restaurar los sistemas naturales, fortalecer la resiliencia de las cadenas de valor y responder a la creciente demanda global por productos de bajo impacto ambiental.

Para que la agricultura sostenible se convierta en un motor de calidad y resiliencia, es necesario integrar a los productores en cadenas de valor que reconozcan y premien el esfuerzo en campo. Foto: Freepik
Hacia un campo más sustentable
El Programa de Agricultura Sustentable y Regenerativa (PASyR) tiene como objetivo brindar acompañamiento técnico a los productores en diversos cultivos como:
tomate
maíz
cebolla
cilantro
tomatillo
Gracias a innovaciones como el riego por goteo, la cero labranza, el manejo agroecológico de plagas y la conservación de suelos, se ha logrado ahorrar hasta 60% de agua y aumentar la productividad hasta 11%, incluso en condiciones climáticas adversas.
Además, el programa impulsa prácticas para:
cuidar el agua
elevar la productividad
reducir emisiones en el campo mexicano
Entre los resultados más recientes destacan:
Más de 8 mil hectáreas con manejo sustentable y regenerativo.
Ahorro de hasta 60% de agua y 11% más productividad en cultivos clave.
Cero detecciones de plaguicidas en producto terminado.
De acuerdo con Heriberto Rodriguez, el programa inició buscando soportar plenamente todo el tema de calidad e inocuidad de las materias primas que van a nuestras fábricas. “Eso lo hacemos a través de nuestro programa de Buenas Prácticas Agrícolas del buen uso y manejo de los productos químicos que realiza el agricultor, más una serie de lineamientos enfocados en el tema de calidad y en el tiempo hemos ido incorporando el tema del medio ambiente y específicamente en los últimos dos años tratado el tema que tiene que ver con agricultura regenerativa, el cuidado de los suelos y el agua”, subraya.
Impacto de la agricultura sostenible en la calidad e inocuidad de los alimentos
La relación entre prácticas agrícolas sostenibles y calidad alimentaria va mucho más allá del marketing. Sistemas de producción que conservan la estructura y fertilidad del suelo tienden a producir cultivos con perfiles más estables de nutrientes y compuestos funcionales, al tiempo que reducen el riesgo de contaminación por patógenos, micotoxinas o residuos químicos.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) destaca que prácticas como la agroforestería y la gestión integrada de cultivos pueden mejorar la resiliencia frente a eventos climáticos, reduciendo pérdidas de rendimiento y manteniendo calidad en escenarios de estrés.
La inocuidad alimentaria se juega, en gran medida, en el campo. La calidad del agua de riego, la gestión de estiércol, el control de animales domésticos y silvestres en parcelas, el almacenamiento en condiciones adecuadas y el manejo fitosanitario responsable inciden directamente en la probabilidad de contaminación microbiológica y química que luego se arrastra a etapas de procesamiento.
En ese sentido, el Subdirector de Operaciones de Grupo Herdez explica cómo contribuye con la agricultura sostenible a garantizar productos inocuos y trazables para los consumidores. “ A través del desarrollo del cultivo que se va hacia la plantación o la siembra hasta llegar a la cosecha, los análisis de agua, de suelo, de la planta y del fruto nos indican la viabilidad de llevar las materias primas a nuestras plantas con cero riesgo de tener un problemas con la inocuidad”.
Los códigos de prácticas del Codex para reducción de micotoxinas, metales y otros contaminantes en cereales, frutos, leche y otros productos, se apoyan precisamente en la adopción de buenas prácticas en campo y postcosecha.
La trazabilidad desde el campo hasta el producto terminado está ganando peso como requisito obligatorio en diversos mercados. Sistemas de agricultura de precisión y plataformas digitales que capturan prácticas por lote permiten a las empresas conectar datos de manejo en finca con especificaciones de calidad, alertas tempranas y requisitos de certificación. Este enfoque se alinea con las exigencias de seguridad alimentaria y facilita demostrar cumplimiento frente a auditorías de clientes globales.
Buenas prácticas sostenibles en la agricultura
El directivo de Grupo Herdez señala que el indicador más contundente es el de cero hallazgos en temas de inocuidad. “Cuidamos mucho la calidad de los parámetros fisicoquímicos que deben tener todas las materias primas en términos de color, acidez, firmeza y todo lo que deba de llevar.
Destaca que la compañía tiene un manual de calidad e inocuidad bajo el cual operan las fábricas y es ese manual que está plenamente enlazado con el Programa de Agricultura Sustentable. “De manera que siempre tienen que crecer juntos, las personas que están como responsables de la parte calidad e inocuidad de plantas participan en la definición de nuestro programa de agricultura con el fin de estar totalmente alineados y buscar que los productos lleguen de manera segura a nuestros consumidores”, enfatiza.
En ese sentido, el directivo destaca que sin la capacitación no será posible generar la cultura que la empresa está buscando. “Tenemos foros de capacitación en diferentes regiones del país en la que los proveedores agrícolas asisten, y en caso de que alguno no pueda asistir, un colaborador de nuestro programa tiene que ir a darle la capacitación en sitio en su empresa con el fin de asegurar el 100% de los proveedores haya recibido la capacitación”, comenta Rodríguez.
El experto enfatiza que la respuesta de los proveedores agrícolas es muy buena porque están comprometidos con la calidad y la inocuidad de sus productos, y además saben que el objetivo es lograr cero riesgos en la cadena de comercialización.

La agricultura regenerativa y la agroecología están ganando espacio en portafolios de grandes compañías y en políticas de financiamiento verde. Foto: Freepik
¿Cómo acelerar la adopción de prácticas sostenibles en el campo mexicano?
“Hoy el agricultor está enfocado en obtener la producción con la cantidad, calidad y la inocuidad debida y algo que sin duda les ayudaría mucho son los proyectos de adopción de tecnologías que tienen un costo significativo.”
Rodriguez refiere que los sistemas de tecnificación de riego que tienen un costo importante que se amortiza en aproximadamente cuatro o cinco años, y que necesitan una inversión inicial. Por ello, los agricultores necesitan acceso a créditos y apoyo de parte del gobierno a largo plazo.
Por otra parte, señala que la aplicación de un programa de agricultura debidamente alineada entre los productores y la manufactura dedicada a los productos que la empresa pone en el anaquel es sumamente importante para el éxito del programa.
“Creo que es un aprendizaje que nos ha permitido sostener el programa, obviamente lo que nos soporta es el resultado que tenemos en la calidad de nuestros productos y la satisfacción de los proveedores agrícolas, y si le sumo aprendizaje hay una aceptación total de la tecnología, una nueva forma de hacer las cosas del beneficio para el medio ambiente”, comenta.
“Algo que nos ha ayudado es que en muchos de los negocios hay un cambio generacional lo cual trae un impulso desde la educación que obtienen en las universidades de total compromiso con el medio ambiente. Y es algo que llegó para impulsar esta relación entre el proveedor agrícola y nuestro programa”, agrega el directivo.
Desafíos y oportunidades para la industria agroalimentaria
La transición hacia una agricultura sostenible que garantice alimentos de calidad enfrenta barreras técnicas, económicas y culturales. En muchos territorios rurales, la adopción de prácticas mejoradas se ve limitada por la falta de acceso a crédito, seguros climáticos, infraestructura de riego eficiente, asistencia técnica y mercados que paguen un diferencial por productos sostenibles.
Además, los pequeños productores suelen enfrentar altos costos relativos para cumplir con estándares y certificaciones exigidos por grandes compradores, lo que amenaza con excluirlos de cadenas globales si no se implementan mecanismos de apoyo.
Sin embargo, estos retos también representan oportunidades estratégicas para la industria de alimentos y bebidas. La creciente atención de bancos multilaterales, fondos climáticos y reguladores a la agricultura como sector clave para la mitigación y adaptación abre la puerta a esquemas de financiamiento verde, alianzas público-privadas y proyectos de impacto que pueden ser co diseñados por empresas líderes de la cadena agroalimentaria.
El Banco Mundial, por ejemplo, ha llamado a una “reorientación drástica” del sistema agroalimentario global, subrayando que un aumento de la inversión climática en agricultura podría generar beneficios significativos en empleo, salud, biodiversidad y seguridad alimentaria, con montos inferiores a los subsidios agrícolas actuales.
La ciencia, la educación y la colaboración multiactor son fundamentales para acelerar este cambio. La proliferación de alianzas regionales en agricultura climáticamente inteligente, pabellones de agricultura sostenible en cumbres climáticas y plataformas de conocimiento en línea está facilitando el intercambio de experiencias y tecnologías entre gobiernos, empresas, centros de investigación y organizaciones de productores.
Para las compañías B2B, el desafío estratégico consiste en pasar de una visión reactiva de cumplimiento mínimo a una visión proactiva de diseño de cadenas regenerativas. Esto implica revisar criterios de selección de proveedores, invertir en programas de acompañamiento técnico, participar en instrumentos financieros innovadores y desarrollar métricas claras para reportar, a inversionistas y clientes, el impacto de la transición hacia una agricultura sostenible.
“México tiene la gran tarea de voltear a ver el campo y ayudar a que tenga un nivel de competitividad no solo de costo sino también de cuidado en el medio ambiente, es decir, hacer un campo altamente competitivo en el mundo”, finaliza.
TE PUEDE INTERESAR:
Agricultura regenerativa apuesta por un enfoque sostenible en la producción de alimentos
Newsletter

Periodista especializada Senior
Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.





