Las marcas de alfajores expandieron la mira

 |   mayo 7, 2020
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Las marcas de alfajores expandieron la mira


Es un clásico de la merienda en el patio de la escuela, el liceo o la facultad, “engaña al estomago” entre comidas, y endulza el café de la tarde. Los alfajores son parte de la dieta de los uruguayos, tanto que llegan a comer unos 10 millones cada mes.

Los de chocolate son los preferidos del mercado (se consumen a razón de unos cinco millones mensuales); los de nieve y de maicena suman tres millones, y los elaborados en las panaderías y el sector informal suponen el consumo de otros dos millones más.

El auge del alfajor no conoce fecha de vencimiento y su crecimiento en ventas trascendiendo el mercado infantil, le reporta a la industria una facturación que ronda los 30 millones de dólares al año.

De nieve, chocolate, maicena, triples, y generalmente rellenos de dulce de leche, estas golosinas ocupan un lugar de preferencia para el público uruguayo a pesar incluso de las recomendaciones de las autoridades de Primaria que invitan a los niños a comer frutas frescas en lugar de snacks y dulces.

Lejos de ello, Uruguay se ubica segundo en el ranking regional de países consumidores de alfajores, sólo por detrás de Argentina que lidera con una media de 140 millones de unidades por mes. La rivalidad se limita a los vecinos rioplatenses ya que en Brasil este producto no genera ventas voluminosas.

Los alfajores en Uruguay

En tanto, el mercado uruguayo ha crecido sostenidamente en los últimos años. Para Punta Ballena, se mantiene un ritmo de crecimiento del 5% anual, sostenido en parte en la relación precio-calidad, explica el empresario Agustín Vignola, gerente de Marketing de la firma.

Las marcas coinciden en que el aumento que ha experimentado el sector se debe en buena medida a la incorporación de jóvenes y adultos al mercado del alfajor. Su ingreso amplió los límites para un alimento cuyos principales consumidores siguen siendo los niños (de seis a 12 años).

De hecho, la ligazón entre el público infantil y el alfajor sigue pautando la zafra del producto: el mayor nivel de ventas se da en los meses de clases (de marzo a noviembre).

Sin embargo, la caída registrada durante el verano -cuando no hay clases y el helado se convierte en rey- se estacionó en un 25% en los últimos años, luego de ubicarse casi en un 40%. La explicación está en que no sólo los más pequeños comen alfajores, también lo hacen sus padres o hermanos mayores.

La conquista del nuevo público se logró gracias a productos de “mayor valor agregado, con la cantidad de relleno, más capas, diferente textura y otros tipos de relleno y galleta”, apunta Gerardo Paciel, gerente de Marketing de Durulte, la empresa que elabora Portezuelo.

La marca produce unos tres millones de alfajores al mes y cuenta con una variedad de 20 clases de esta golosina. Punta Ballena también ha apostado a nuevos productos y su catálogo suma 27 tipos.

Alfajores de todos los sabores

Esta diversidad en sabores y marcas trajo por otra parte una atomización del mercado. “Todos hemos ido haciendo cosas para ganar nichos en este mercado, que aparenta estar un poco saturado. Si bien surgen novedades de las distintas empresas, éstas van en busca del mismo público”, señala Juan Cedrés, director de la fábrica que elabora los tradicionales alfajores De las Sierras de Minas.

La plaza local es el principal destino de los alfajores uruguayos, sin embargo, tanto Portezuelo como Punta Ballena (las líderes de la industria) exportan a Brasil. Portezuelo además vende sus golosinas en Estados Unidos, España y Paraguay. Punta Ballena no vende fuera del Mercosur, ya que sus alfajores no tienen conservantes por lo que su vida útil ronda los 40 días, 80 menos que los exigidos en otros países.

Industriales y artesanales

El mercado local del alfajor es liderado por Durulte (que además de su marca principal Portezuelo elabora otras como Black, Oro, Chocopecas, Soft, Solanas y Varadero), con casi el 50% en alfajores de chocolate, según informes de auditoría de mercado.

El segundo lugar lo ocupa Punta Ballena que supera el 20%. No obstante, la firma asegura ser “la número uno en la mente del consumidor y por ende en las ventas”, gracias a la creación de nuevos alfajores y segmentos de mercado, pese a que “vemos como nos copian sistemáticamente cada desarrollo”.

Mientras, la multinacional de origen inglés Kraft Foods con sus marcas Cadbury (elaborada por Portezuelo), Milka y Oreo (importadas desde Argentina), registra más de un 10% de market share. Luego aparece la argentina Arcor con Bagley y Bon o Bon, con un 6%. Un tercer escalafón lo ocupan una serie de marcas con menor participación (cerca del 5%) que son fuertes en algunos barrios de Montevideo o en zonas específicas del interior del país.

En ese grupo se encuentran los alfajores artesanales De las Sierras de Minas, los primeros del Uruguay. La fábrica, que comenzó a trabajar en 1953, produce actualmente unas 500.000 unidades al mes. El 50% de lo fabricado queda para la propia marca y la mitad restante se vende a otras compañías como Punta Ballena, indicó Cedrés. La fábrica da trabajo a unas 40 personas y factura unos 300,000 dólares mensuales.

Uno de los diferenciales de estos alfajores es su receta familiar de masa tipo bizcochuelo (y no con galletitas como la mayoría de la competencia), rellena de dulce de leche y revestida de cobertura de merengue. La otra distinción es que De las Sierras de Minas destina el 60% de su producción a los alfajores de nieve cuando el resto de las empresas se enfoca mayoritariamente a los de chocolate en una relación de tres a uno. De todos modos, la empresa proyecta comenzar a elaborar un producto bajo un proceso más industrial, distinto al artesanal de chocolate que ya produce.

También con un perfil artesanal se lanzó al mercado Pablo Frioni con sus Marley, bautizados como alfajores “bajoneros”. Frioni explica que ese concepto, que remite al efecto posterior a fumar un cigarrillo de marihuana, es sólo un gancho marketinero para atraer a “tribus urbanas” como skaters, surfers, rastafaris, amantes del rock, el hip hop y el reggae, quienes encarnan el público objetivo de la marca.

Para reforzar el contacto con ese público, los Marley suelen hacerse presentes en “toques”, en la playa o en eventos de deportes alternativos. Esa estrategia también se diseminó a Facebook, donde estos alfajores cosechan 4.934 “Me gusta”.

La empresa, que produce unas 20.000 unidades por mes, se propone a largo plazo llegar a Argentina, donde ya registró la marca. A corto plazo, Frioni busca mejorar el sistema de distribución de sus alfajores ya que hoy sólo llegan a algunos barrios de Montevideo (Cordón, Pocitos, Punta Carretas, Buceo, Malvín, hasta Carrasco), Colonia y Rocha.

Contra la mala fama

Además de la puja dentro del sector, los alfajores deben enfrentar la competencia de las galletitas, las obleas rellenas, los snacks y las barras cerealeras en la disputa por el mercado de la merienda y el desayuno.

A su vez, el alfajor, como los caramelos, viene precedido muchas veces de una mala fama ya sea por sus efectos sobre la salud bucal, por aquello de que “el dulce pica los dientes”, o simplemente por las dudas respecto a la calidad de las materias primas utilizadas.

En esa línea, las autoridades de Primaria recomendaron en febrero pasado consumir más frutas en las escuelas en lugar de alfajores ricos en grasas, entre otras golosinas. Los fabricantes de alfajores defienden la “nobleza” de su producto.

“Últimamente hay una gran confusión de las autoridades que intentan prohibir el consumo de alfajores en los colegios. La prohibición no es una salida, sino que se tiene que educar, decirle a los niños qué pueden comer, en qué momento y en qué cantidad”, destaca Vignola, gerente de Marketing de Punta Ballena. “Todos los alimentos son importantes para una dieta saludable siempre y cuando se consuman en su justa medida”, indica.

Fuente: El País.com.uy




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