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Innovación en café: cómo crear productos que respondan a nuevas tendencias
El origen del grano, las preferencias de consumo y la escalabilidad marcan los retos de innovación

Analista de Contenido
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El desarrollo de nuevos productos de café enfrenta desafíos que van más allá de incorporar sabores, ingredientes o presentaciones. La innovación, obliga a las empresas a identificar las preferencias de los consumidores, actualizarse sobre las tendencias del sector, seleccionar materias primas con características diferenciadas y diseñar propuestas que puedan reproducirse a gran escala sin comprometer su calidad.
Tales decisiones cobran relevancia en un mercado mundial del café que alcanzaría un valor de 263,500 millones de dólares en 2026 y podría llegar a 375,500 millones en 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) de 5.2%, según estimaciones de Grand View Research.
Dicha expansión avanza en paralelo con una profunda transformación en los hábitos de consumo. La creciente demanda de bebidas frías, cafés de origen único y líneas de especialidad abre un amplio horizonte para la innovación, pero simultáneamente impone retos operativos y sensoriales sin precedentes para los desarrolladores.
Durante una reciente cata de café, realizada en Ciudad de México, Sergio Álvarez, Senior Manager Coffee Development de Starbucks en Seattle, explicó algunos de los factores que intervienen en la creación de nuevos productos, desde la identificación de tendencias hasta la evaluación sensorial y las posibilidades de comercialización.

Durante la cata, se probaron cafés de tres orígenes: México, Sumatra y Etiopía.
Las tendencias de consumo orientan la innovación en café
El primer paso para desarrollar nuevos productos de café es comprender cómo evolucionan las preferencias del consumidor, identificar nuevas ocasiones de consumo y determinar qué experiencias busca en una bebida.
“A mí me gusta el café negro, el expreso o el americano; sin embargo, al desarrollar un catálogo de productos, no podemos enfocarnos en nuestras preferencias personales, sino en las que consume la gente. Tenemos que probar todos los métodos presentes en las tiendas Starbucks y los que acostumbran los clientes”, señaló Álvarez.
Para la creación de nuevas propuestas, el experto mencionó: “Nos basamos mucho en lo que pasa en las 37,000 tiendas con las que cuenta la compañía en más de 70 países, pero también en las tendencias de la industria porque el consumo del café ha evolucionado increíblemente durante la última década”.
Uno de los cambios más relevantes es la creciente aceptación del café frío, particularmente entre consumidores jóvenes. Esta transformación plantea nuevas exigencias para los desarrolladores, que deben considerar cómo se comportan los perfiles sensoriales en diferentes temperaturas y métodos de preparación.
“Para las nuevas generaciones, su primer café probablemente es un cold brew; por ello, debemos desarrollar opciones que se puedan disfrutar tanto calientes como heladas”, explica Sergió Álvarez.
El potencial de estas innovaciones encuentra un claro respaldo en las proyecciones del sector. Según datos de Mordor Intelligence, el segmento de café listo para beber (ready-to-drink o RTD) prospecta una CAGR del 7.52% para el periodo 2026-2031. En paralelo, las categorías de origen único y café de especialidad consolidan su protagonismo en la industria, con una expansión anual estimada del 6.86% durante el mismo lapso.
Este panorama evidencia que la innovación en la industria cafetalera avanza en dos frentes complementarios: el desarrollo de soluciones enfocadas en la conveniencia y la creación de experiencias de alto valor, apalancadas en la calidad, el origen y el perfil sensorial del grano.

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Escalabilidad: uno de los mayores desafíos para innovar en café
No obstante, la simple identificación de una tendencia resulta insuficiente. El verdadero desafío para las compañías radica en transformar estos insights en formulaciones consistentes que cautiven al consumidor y que, simultáneamente, garanticen la viabilidad operativa a escala industrial.
Al respecto, el Senior Manager Coffee Development de Starbucks, dice: “Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos, al crear nuevos productos, es la escalabilidad; es decir, el producto no estará en dos tiendas, estará en miles de tiendas, en diferentes países”.
El experto pone como ejemplo un café mexicano que buscan promocionar en Japón, donde existen más de 3,000 tiendas, las cuales, deben tener un stock de al menos 50 bolsas cada una. Para que el producto llegué al lejano oriente, deben garantizar una producción suficiente, además de estandarizar su calidad y sabor.
Ante este escenario de complejidad técnica, las compañías suelen recurrir a estrategias de mitigación de riesgo como los lanzamientos de temporalidad o las ediciones limitadas (LTO, por sus siglas en inglés), evaluando la viabilidad del producto en el mercado antes de integrarlo de manera permanente a su portafolio o comprometer sus líneas de producción.
“A veces esa escala puede ser un poco limitante, pero, en otros casos puede ser una ventaja; por ejemplo, aquí en México, el 90% del café que se sirve en nuestras tiendas es mexicano, desde el Expreso Roast hasta el latte”, puntualiza Álvarez.

Sergio Álvarez muestra cómo sorber el café para percibir mejor sus aromas y sabores.
Del origen agronómico al perfil sensorial: los determinantes del sabor
La complejidad sensorial del café radica en una cadena de factores que se gestan desde la etapa de cultivo. El origen geográfico, la altitud, los microclimas, la genética de la variedad y los métodos de procesamiento poscosecha son variables críticas que modulan los aromas, la acidez, el cuerpo y la estructura general del producto final.
Para ilustrar este impacto, Álvarez presentó durante la cata tres orígenes contrastantes, evidenciando cómo la latitud y el manejo poscosecha diseñan perfiles diametralmente opuestos:
Tenejapa, Chiapas: Cultivado entre 1,200 y 1,800 metros sobre el nivel del mar y sometido a un proceso de lavado. Este método entrega un perfil limpio, caracterizado por notas a chocolate, nueces tostadas, miel y acentos cítricos.
Sumatra, Indonesia: Destacado por su técnica de despulpado húmedo (wet-hulling), un proceso que potencia el cuerpo de la bebida y resalta notas amaderadas y especiadas.
Etiopía: Procesado bajo secado natural al sol. Al secar el grano con la cereza intacta, esta técnica favorece la transferencia de azúcares, resultando en perfiles marcadamente frutales que evocan bayas, cerezas y mermeladas.
Este ejercicio comparativo subrayó el rol fundamental de las operaciones unitarias primarias en la arquitectura del sabor. Mientras que el café lavado exige retirar la pulpa y el mucílago antes del secado para obtener perfiles más nítidos, el proceso natural permite una fermentación que transforma por completo las características fisicoquímicas de la bebida final.
Para los equipos de investigación y desarrollo (I+D), dominar estas variables representa una ventaja estratégica. Comprender a fondo el impacto del origen y el procesamiento permite seleccionar materias primas con atributos intrínsecos superiores, reduciendo así la dependencia de saborizantes o ingredientes añadidos para lograr la diferenciación de un producto en el mercado.

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La formulación de mezclas como herramienta estratégica en I+D
Más allá del posicionamiento de los cafés de origen único, el diseño de mezclas (blends) representa un vehículo invaluable para la creación de perfiles sensoriales altamente diferenciados.
Álvarez puntualizó que la combinación estratégica de granos provenientes de distintas latitudes permite orquestar experiencias de consumo complejas, inalcanzables mediante la extracción de un solo origen.
Por ello, la selección técnica de cada componente dentro de la mezcla responde a objetivos sensoriales específicos, ya sea para modular la intensidad, el cuerpo, la acidez, el espectro aromático o la estructura general de la bebida.
Desde la óptica de I+D, este proceso exige definir un perfil objetivo (target profile) y evaluar de forma paramétrica la contribución de cada materia prima en la formulación final.
En este sentido, el especialista enfatizó que la evaluación de calidad no se basa en un estándar único; un café, puede registrar niveles de acidez elevados sin que dicho atributo resulte armónico o agradable al paladar. Por ello, el análisis sensorial no solo cuantifica la intensidad de notas como la acidez o el cuerpo, sino que calibra su calidad y complejidad dentro del balance de la formulación.
Estos parámetros técnicos son fundamentales para los desarrolladores, ya que permiten identificar los atributos críticos de cada grano y establecer criterios de evaluación estandarizados para asegurar la consistencia del producto final.

Después de añadir agua, alrededor de los cuatro minutos, se forma una capa de café en la superficie, llamada costra, la cual se rompe suavemente con una cuchara.
Evaluación sensorial: el filtro crítico en el desarrollo de productos
La evaluación sensorial constituye una fase crítica para certificar que una formulación cumple con el perfil objetivo. Durante la cata, Álvarez detalló que los paneles de expertos diseccionan una matriz compleja de atributos, analizando meticulosamente el espectro aromático, la acidez, el cuerpo y la complejidad general en taza.
Tal escrutinio técnico es un proceso iterativo; un lote debe superar múltiples rondas de validación antes de obtener la aprobación definitiva para sus etapas de tueste, formulación de blends o escalado comercial.
No obstante, la calidad intrínseca del grano es solo la mitad de la ecuación. Las variables de preparación alteran drásticamente el perfil organoléptico, por lo que el especialista delineó los cuatro pilares técnicos que rigen una extracción estandarizada:
Ratio de extracción (Proporción): La calibración matemática exacta entre la masa de café y el volumen de agua.
Granulometría (Molienda): El tamaño de partícula ajustado a los requerimientos termodinámicos de cada método de extracción.
Preservación de volátiles (Frescura): La conservación de las características intrínsecas del grano, priorizando una molienda inmediata a la preparación para mitigar la oxidación.
Calidad del solvente (Agua): La composición fisicoquímica y carga mineral del agua, elemento que constituye más del 98% de la bebida final.
Para los equipos de I+D, el dominio de estas variables es imperativo, ya que una misma formulación puede entregar experiencias diametralmente opuestas dependiendo de su ejecución. Álvarez enfatizó que, una vez definido el perfil rector, la receta debe someterse a pruebas de estrés simulando los métodos de extracción reales del consumidor. Esto incluye evaluar de manera rigurosa la interacción fisicoquímica del café al combinarse con leche u otras bases líquidas.
Bajo esta visión integral, el protocolo de validación trasciende el análisis aislado del café y garantiza la consistencia del producto en su escenario de consumo real.

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Innovación cafetalera: resiliencia frente a la volatilidad del mercado internacional
Más allá de la complejidad técnica y sensorial, el desarrollo de nuevos productos está intrínsecamente condicionado por la dinámica macroeconómica. En el mercado internacional del café, las fluctuaciones bursátiles, las disrupciones en los volúmenes de exportación y el creciente riesgo agroclimático impactan directamente tanto en la disponibilidad de la materia prima como en la estructura de costos operativos de las empresas.
Los recientes informes de la Organización Internacional del Café (OIC), correspondientes al ciclo 2025-2026, evidencian un panorama de marcada volatilidad. Como reflejo de esta inestabilidad, en septiembre de 2026 el precio indicativo compuesto se fijó en 262.18 centavos de dólar por libra. Esta contracción mensual del 8.7% respondió, fundamentalmente, a los rápidos ajustes en las expectativas de una mayor oferta global, impulsada principalmente por Brasil.
Para mitigar estos riesgos, los equipos de desarrollo y los líderes de la cadena de suministro deben implementar estrategias de adaptación transversales:
Diversificación del sourcing: Ampliar las redes de abastecimiento estratégico para reducir la vulnerabilidad y la dependencia de orígenes o proveedores específicos.
Resiliencia agrícola y tecnológica: Integrar prácticas agronómicas climáticamente inteligentes y aprovechar la versatilidad de los métodos de procesamiento poscosecha para maximizar el perfil sensorial de diversas materias primas.
Formulación de alto valor: Priorizar el diseño de blends (mezclas) y líneas de especialidad que incrementen el margen de rentabilidad del producto final, blindándolo frente a las guerras de precios de las categorías comerciales.
En este sentido, si bien las tensiones en las cadenas de suministro añaden capas de complejidad a la toma de decisiones, también actúan como un catalizador para la eficiencia y la innovación.
La clave del éxito industrial radica en transformar esta incertidumbre en una ventaja competitiva: escalar las tendencias de consumo hacia productos diferenciados que garanticen una calidad estandarizada, viabilidad operativa y una adaptación ágil a los constantes vaivenes del mercado global.
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Periodista digital con experiencia en medios como El Universal, Univision, Condé Nast y TecScience. Apasionada por la investigación y el storytelling.





