Cárnicos y alternativas plant-based
De tradición ancestral a industria emergente: el potencial de los insectos comestibles en México
De la entomofagia ancestral a la innovación alimentaria: los insectos comestibles emergen como proteína sostenible y oportunidad económica en México

Periodista especializada Senior
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La humanidad se enfrenta a un desafío sin precedentes: para el año 2050, se estima que la población mundial alcanzará los 10 mil millones de personas, lo que exigirá un aumento drástico en la producción de alimentos en un planeta con recursos finitos.
Ante esta realidad, la búsqueda de fuentes de proteína alternativas se ha vuelto una prioridad para la seguridad alimentaria global. En este escenario, la entomofagia —el consumo de insectos— surge no solo como una curiosidad culinaria, sino como una solución viable y sostenible.
A nivel mundial, se estima que más de 2 mil millones de personas ya consumen insectos de manera regular en más de 100 países. Sin embargo, México ocupa un lugar privilegiado en este mapa, siendo el país con la mayor diversidad de insectos comestibles registrada, con más de 300 a 545 especies identificadas según diversas fuentes.
Para México, la entomofagia no es una moda reciente, sino una tradición ancestral que forma parte de la identidad gastronómica y cultural desde tiempos prehispánicos.
En el Webinar: Insectos comestibles y sus oportunidades en México, organizado por la iniciativa Ingenia del Tec de Monterrey, Celeste Ibarra, Profesora Investigadora del Departamento de Bioingeniería para la región Centro-Occidente en el Tecnológico de Monterrey, destaca que para 2050, al crecer la población, se tendrá que aumentar la producción de alimentos, por lo cual los especialistas en Ciencia de los Alimentos buscan la forma de contribuir en solucionar este reto.
“Y para ello muchos de los investigadores en el área de alimentos, están trabajando en el desarrollo de fuentes de alimentos alternativas, y dentro de estos alimentos alternativos se encuentran los insectos comestibles”, subraya Ibarra.

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La especialista posiciona a los insectos comestibles como una fuente alternativa de proteína altamente eficiente frente a la ganadería convencional:
Presentan menor emisión de gases de efecto invernadero comparados con bovinos.
Requieren significativamente menos superficie agrícola.
Poseen una conversión alimenticia superior, frente a ratios cercanos a 10:1 en bovinos.
Esto los convierte en una alternativa alineada con estrategias internacionales de sostenibilidad y transición hacia sistemas alimentarios resilientes.
Por otra parte, el interés internacional por los insectos ha crecido exponencialmente en la última década. Países de Europa, Asia y Norteamérica están liderando la industrialización de este sector.
Tendencias internacionales: Actualmente, existen aproximadamente 250 empresas a nivel mundial dedicadas a la industrialización de insectos. Países como Tailandia son líderes globales en la producción de grillos, mientras que Francia destaca en la cría del gusano amarillo de las harinas (Tenebrio molitor) y Estados Unidos y España encabezan la producción de moscas soldado para diversos usos.
Reconocimiento como proteína alternativa: Organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han señalado que los insectos son esenciales para alcanzar la seguridad alimentaria hacia 2030, ya que cubren de forma óptima las necesidades de calorías y aminoácidos del organismo humano.
Mercados emergentes y casos de éxito: En Europa, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha emitido opiniones favorables calificando al grillo doméstico (Acheta domesticus) y otros insectos como "novel food" (nuevos alimentos) seguros para el consumo. Esto ha permitido la comercialización de productos innovadores como snacks, harinas para panadería, suplementos alimenticios e incluso helados y alimentos para mascotas.
Los insectos en el contexto mexicano
En México, la entomofagia es un puente entre el pasado prehispánico y la innovación culinaria moderna.
Historia y especies emblemáticas: Los cronistas europeos ya daban fe de la afición de emperadores como Moctezuma por alimentos como el ahuautle (huevera de chinche de agua). Entre las especies más representativas destacan:
Chapulines: Un regalo del estado de Oaxaca, consumido desde tiempos precolombinos por su textura crujiente y sabor cítrico.
Escamoles: Conocidos como el "caviar mexicano", son larvas de la hormiga Liometopum apiculatum que se encuentran en las raíces del maguey; son altamente valorados en la alta cocina.
Gusanos de maguey: Tanto el rojo (chinicuil) como el blanco, son larvas de lepidópteros que habitan en el agave y son un símbolo de estados como Hidalgo y Tlaxcala.
Jumiles: Chinches de monte apreciadas en Guerrero y Morelos, a veces consumidas vivas por sus propiedades anestésicas.
Regiones de consumo: Aunque se consumen en todo el país, la mayor concentración se da en el centro y sur (Oaxaca, Hidalgo, Puebla, Estado de México, Ciudad de México y Chiapas). No obstante, el centro-norte (Zacatecas y San Luis Potosí) es una región vital para la recolección de escamoles y gusanos de maguey.
Percepción cultural: La percepción del insecto en México oscila entre el alimento silvestre de subsistencia en zonas rurales y el manjar gourmet en restaurantes exclusivos, donde su precio puede ser muy elevado.

Los insectos comestibles emergen como una alternativa proteica sostenible con potencial para transformar la formulación cárnica. Foto: Freepik
Ventaja competitiva global en biodiversidad entomofágica
Celeste Ibarra destacó la posición estratégica de México dentro del mercado potencial de insectos comestibles:
Más de 300 especies identificadas para consumo humano.
Mayor diversidad registrada a nivel mundial.
Tradición ancestral consolidada en múltiples regiones.
El consumo histórico en estados del centro y sur —chapulines, escamoles, gusanos de maguey o chicatanas— ofrece una ventaja cultural frente a mercados occidentales donde la aceptación aún es limitada.
La especialista enfatiza que gran parte de estas especies aún no han sido estudiadas científicamente, lo que abre oportunidades para:
investigación nutrimental
caracterización funcional
desarrollo de ingredientes innovadores
Esto posiciona a México como potencial líder en investigación aplicada y desarrollo industrial dentro de proteínas alternativas.

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Valor nutrimental y funcional: más allá de la proteína
Aunque comúnmente asociados a su contenido proteico, los insectos destacan por su densidad nutrimental integral.
Sus principales atributos son:
contenido proteico de hasta 60-64% en algunas especies
aporte relevante de minerales como hierro y calcio
presencia potencial de compuestos bioactivos en estudio
La especialista subraya que el interés científico actual incluye evaluar funcionalidades adicionales para la salud humana, lo que podría impulsar aplicaciones en:
alimentos funcionales
suplementos
nutrición deportiva

De la tradición gastronómica al laboratorio de innovación: la proteína de insecto avanza hacia aplicaciones industriales. Foto creada con IA
Oportunidades de mercado
El mercado de los insectos en México ofrece oportunidades vastas en múltiples dimensiones:
Nutrición y salud: Los insectos poseen un alto valor nutritivo, comparable o superior a fuentes vegetales como el frijol o el maíz. Algunas especies contienen hasta un 60-64% de proteína en su peso seco. Además, son ricos en micronutrientes esenciales como hierro, calcio, vitaminas (tiamina) y grasas saludables.
Sostenibilidad ambiental: La cría de insectos tiene una huella hídrica y de carbono significativamente menor que la ganadería tradicional. Por ejemplo, para producir un kilo de carne de res se requieren al menos 10 kilos de alimento, mientras que los insectos tienen una tasa de conversión mucho más eficiente, produciendo un kilo de biomasa con solo dos kilos de alimento. Además, emiten menos gases de efecto invernadero y requieren mucho menos espacio.
Innovación gastronómica: Existe un auge en la integración de insectos en productos procesados como sales, barras nutricionales, pan, salsas y dulces. La exportación representa una oportunidad dorada, dado que México posee la mayor diversidad de especies, aunque este camino aún requiere trámites gubernamentales para cumplir con normativas internacionales.
Economía local: La recolección y cultivo de insectos son motores económicos para comunidades rurales. En el centro-norte de México, un recolector puede obtener ingresos anuales de hasta 4,390 USD por la venta de escamoles y gusanos. Esta actividad también fomenta la participación de las mujeres en la cadena de valor.

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Retos y barreras
A pesar del potencial, el sector enfrenta obstáculos considerables:
Normativa y regulación: Existe una laguna dentro de las normativas mexicanas; no hay una regulación clara que diferencie las cientos de especies, lo que dificulta la homogeneización de procesos.
Percepción del consumidor: Barreras psicológicas como la neofobia (miedo a probar alimentos nuevos) y el disgusto siguen presentes en sectores de la población no familiarizados con la tradición. La solución propuesta por expertos es la educación alimentaria y la "invisibilización" del insecto a través de harinas o polvos en productos cotidianos.
Escalabilidad y sostenibilidad: La recolección actual se basa mayoritariamente en poblaciones silvestres, lo que ha llevado a la sobreexplotación de especies como el gusano de maguey y los escamoles. La transición hacia granjas controladas es necesaria para garantizar la inocuidad y la disponibilidad constante sin dañar el ecosistema.
Competencia: Los insectos compiten con otras proteínas alternativas como las basadas en plantas (plant-based) o la carne cultivada, que a menudo cuentan con mayor inversión publicitaria.
La especialista plantea tres soluciones estratégicas clave:
Educación y comunicación científica
Campañas mediáticas
Reformulación de productos
Particularmente relevante para la industria es la recomendación de integrar insectos como ingredientes transformados (harinas o polvos) para mejorar la aceptación sensorial.

El desarrollo tecnológico permite integrar insectos como ingredientes invisibles en alimentos de alto valor nutrimental. Foto: Freepik
Perspectiva regulatoria
El marco legal es uno de los puntos más críticos para el desarrollo del negocio en México.
1) Marco legal actual
Actualmente, no hay una norma específica para la explotación y procesamiento de insectos comestibles. Las empresas mexicanas operan bajo la NOM-251-SSA1-2009, que regula las prácticas de higiene para el proceso de alimentos en general, clasificando a los insectos dentro de "alimentos tradicionales".
2) Comparativa internacional
Mientras que la Unión Europea ya tiene sistemas de autorización claros para exportadores de terceros países, México aún no ha gestionado como Estado los permisos necesarios para que sus empresas exporten masivamente a esta región.
Es urgente implementar una reglamentación que controle la recolección silvestre para evitar extinciones y que fomente la seguridad alimentaria mediante estándares de calidad y control de pesticidas en áreas de recolección.
Innovación y casos destacados
México ya cuenta con pioneros que están transformando la entomofagia en industria:
Startups destacadas: Empresas como Griyum procesan grillos para convertirlos en harina utilizada en panadería y botanas, cumpliendo con estándares de inocuidad. OptiProt comercializa larvas de tenebrio molitor enteras y en polvo como ingredientes versátiles para licuados o repostería.
Investigación académica: Instituciones como la UNAM, el ITESM y el CIATEJ realizan investigaciones de vanguardia sobre compuestos bioactivos, aprovechamiento de la quitina y estrategias para incorporar insectos en la dieta diaria.
Integración en cadenas de valor: Se observa una tendencia creciente de chefs que integran insectos en platillos gourmet, no solo por su valor exótico, sino por su perfil de sabor único (umami, dulce o cítrico) que realza ingredientes como el queso de cabra o el guacamole.




Impacto cultural y social
El auge de los insectos tiene un profundo calado social:
Revalorización de lo ancestral: El interés comercial y científico ayuda a dignificar las prácticas de recolección que han sostenido a pueblos indígenas durante siglos.
Liderazgo de México: Al poseer la mayor biodiversidad, México tiene el potencial de posicionarse como el líder mundial en proteínas alternativas basadas en insectos, si logra transitar de la recolección silvestre al cultivo industrial sostenible.
Turismo culinario: La entomofagia fortalece el turismo culinario, atrayendo a visitantes que buscan experiencias auténticas y exóticas, lo que a su vez revitaliza la economía de las comunidades rurales y ayuda a frenar la migración de jóvenes hacia las ciudades al crear oportunidades locales innovadoras.
Los insectos comestibles representan el alimento sostenible del futuro. México, con su riqueza biológica y herencia cultural, tiene ante sí una oportunidad histórica para encabezar una revolución alimentaria que sea, al mismo tiempo, nutritiva, respetuosa con el medio ambiente y económicamente justa para sus productores rurales.
Celeste Ibarra concluye que los insectos comestibles representan una proteína no convencional con alto potencial para el futuro alimentario debido a su eficiencia ambiental, densidad nutrimental y viabilidad económica.
No obstante, su consolidación industrial dependerá de:
estandarización productiva
regulación clara
evidencia científica robusta
educación del consumidor
Finalmente, México posee una ventaja única por su biodiversidad y tradición cultural, lo que abre una ventana estratégica para posicionarse como referente global en innovación alimentaria basada en insectos.

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Periodista especializada Senior
Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.






