Diseño e innovación
Packaging: actualidad, innovación y tendencias rumbo a 2034
El plástico está en el centro del debate, ¿cómo cambiaría su uso en la industria de alimentos y bebidas?

Analista de Contenido
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El packaging ya no solo es un contenedor, sino un diferenciador de marca, una herramienta de sostenibilidad y un factor clave en la experiencia del consumidor, pero ¿te imaginas cómo será en el futuro? El Retail Institute de la Universidad Leeds Beckett, en colaboración con Industry Group, publicó este año un reporte de investigación en el que prospecta cuáles serán las innovaciones y tendencias rumbo a 2034.
Sin embargo, antes de pasar al futuro del packaging, vale la pena hacer un breve recuento de cómo surgió y cuáles han sido los avances que nos han traído a los temas que dominan la agenda en la actualidad: sostenibilidad, regulaciones ambientales, digitalización, economía circular y hábitos de consumo más conscientes.

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Breve historia del packaging
Antes de la revolución industrial no existía el sector de alimentos y bebidas como lo conocemos hoy en día; es decir, no podíamos ir al supermercado y comprar vinagre de arroz para hacer sushi o pasta italiana importada para cocinar un fetuccini al pesto. El comercio alimentario estaba limitado a ciertos productos, dado que los medios de transporte no permitían llevar grandes volúmenes de mercancías de un lugar a otro y tampoco había condiciones óptimas de procesamiento que garantizaran su conservación.
El packaging tuvo sus albores en la transición de los humanos de cazadores-recolectores a agricultores, cuando surgió la necesidad de almacenar agua, semillas y alimentos. En ese contexto, “se utilizaron cestas, hojas, cortezas, pieles y huesos como recipientes naturales”, señala la tesis de maestría El envase y embalaje. Historia, tecnología y ecología, defendida por Ana María Losada Alfaro en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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Ana María explica que para considerarse “envases”, los contenedores “deben cumplir una función como protectores, dosificadores, conservadores, almacenadores, transportadores y comercializadores”; en este sentido, los primeros enfocados en el comercio surgieron en:
Grecia y Roma -alrededor del 200 a.C.-. Estaban elaborados con cuero, madera y reforzados con partes metálicas, así como grandes ánforas de barro, que se utilizaban tanto para almacenar como para transportar productos como aceites y vinos.
Egipto, Grecia y Medio Oriente. Desde el 8000 a.C., utilizaban vidrio y cerámica para almacenar y comerciar perfumes, aceites y esencias.
China. Desde el siglo I d.C., comenzó a emplear papel para envolver hierbas, especias y objetos de lujo.
Más tarde, en los siglos XVII y XVIII surgieron las primeras cajas de cartón impresas y suajadas, usadas en productos como cerillos y fécula de maíz. Sin embargo, el mayor desarrollo del comercio internacional, la industria alimentaria y el packaging comenzó con el surgimiento de las máquinas que aceleraron los procesos de producción y el descubrimiento de nuevas técnicas de procesamiento.

Los primeros contenedores fueron hechos de barro y cerámica. Foto: Freepik
Revolución industrial y packaging
Durante los siglos XVIII y XIX, la revolución industrial fue neurálgica para el nacimiento y consolidación de la industria alimentaria moderna. A partir de este periodo surgieron las primeras empresas: Baker's Chocolate en 1764, King Arthur Flour en 1790, Cirio en 1856, Nestlé (Anglo-Swiss Condensed Milk Company) en 1866, Heinz en 1869, Quaker Oats Company entre 1877 y 1901, Campbell's Soup en 1869 y Kellogg's (Corn Flakes) entre 1890 y 1906.
Su desarrollo estuvo estrechamente vinculado al packaging y a la incorporación de nuevas técnicas de procesamiento de alimentos, como la appertización, surgida en 1809. Este método consiste en esterilizar los alimentos mediante calor en recipientes herméticamente cerrados, como tarros de vidrio o latas.
De hecho, en 1810 Peter Durand patentó la lata de hojalata, que impulsó el crecimiento del sector de conservas. En 1876 se patentaron los tarros de vidrio con tapa roscada, lo que permitió el crecimiento de la industria farmacéutica y de alimentos líquidos como la leche en botella retornable.
En la recta final del siglo XIX, los cereales Kellogg’s innovaron sus empaques y comenzaron a venderse en una bolsa de Waxtite encerada y termosellada, envuelta en una caja de cartón que llevaba impresa la marca y un texto publicitario, ¿te suena? Su packaging fue tan exitoso que sobrevive hasta nuestros días.

Packaging en el siglo XX y la época actual
Aunque la industria alimentaria ya se había consolidado, el siglo XX fue una época dorada para el packaging, marcado por la diversificación de materiales, la automatización de procesos y el auge de los autoservicios, que convirtió a los envases y empaques en un medio publicitario y de comunicación masiva. Repasemos algunas innovaciones en materiales que transformaron la industria:
Vidrio. En 1903 se creó la primera máquina para la fabricación en serie de envases de vidrio, lo cual hizo más barato el embotellado de bebidas.
Latas. Aunque ya se usaban para conservas y sopas, las primeras latas de cerveza surgen en 1935 y en 1959 se hacen más ligeras con la introducción del aluminio, pero su “boom” llega después de 1962 cuando se inventa el anillo “easy-tab” que permitió abrirlas fácilmente.
Tetra Pak. La empresa sueca desarrolló la primera máquina para envases con forma de tetraedro en 1951, su primera máquina se exportó en 1954 y revolucionó el packaging de lácteos y bebidas.
Plástico. Desde 1909 se usó en tapas y utensilios, pero su introducción al mercado de alimentos llegó poco a poco con la creación del celofán (1924), del PVC (1927), del nylon (1938) y del polietileno (1933); sin embargo, la innovación que transformó la industria fue el PET (1977).

El siglo XXI arrancó con nuevas preocupaciones relacionadas con el cambio climático, la contaminación ambiental y el uso excesivo de plásticos, que han impulsado hábitos de consumo más conscientes, así como nuevas regulaciones ambientales enfocadas en:
Promover el uso de envases reciclables, biodegradables o reutilizables.
Reducir el uso de plásticos de un solo uso.
Generar materiales bioplásticos a base de algas, hongos y celulosa.

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¿Cómo será el packaging en 2034?
Haciendo un recuento histórico, podemos ver que el packaging inició de forma funcional y artesanal, pasando a lo industrial y global; aunque, actualmente se ha convertido en una herramienta estratégica de conservación, logística, comercialización y marketing, la cual enfrenta importantes desafíos para adaptarse a las nuevas dinámicas de sostenibilidad y economía circular. Pero ¿cuáles son las tendencias rumbo a 2034?
La investigación del Retail Institute de la Universidad Leeds Beckett e Industry Group prospecta que el objetivo principal para la industria de alimentos y bebidas será equilibrar el crecimiento estratégico con la responsabilidad ecológica. Para 2034, se espera que el packaging viva una transformación impulsada por la sostenibilidad, la regulación, la innovación digital y la evolución de los materiales.

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Materiales: El futuro más allá del plástico convencional
Cabe señalar que el plástico seguirá siendo importante, pero su uso cambiará debido a la fuerte presión regulatoria y por parte de los consumidores. Las tendencias son:
Dominio de los envases de fibra. Se prevé que el mercado mundial de envases crezca significativamente, y los envases de fibra (como pasta y cartón moldeado) liderarán el consumo (40%) y el crecimiento. ¿Por qué? Son materiales renovables y más fáciles de reciclar que el plástico.
Transformación del plástico: No desaparecerá, pero se moverá hacia formatos biodegradables y reciclables; de hecho, las legislaciones exigirán que todos los envases sean reciclables para 2030 y los plásticos más difíciles de reciclar podrían prohibirse.
Se priorizarán los plásticos monomateriales en lugar de los complejos polímeros multicapa, que son difíciles de reciclar, para simplificar los procesos de clasificación y gestión de residuos.
Alternativas emergentes: Se explorarán otras opciones como envases de papel o metal, plásticos de origen biológico (bio-sourced) y biodegradables, pero su adopción dependerá de superar limitaciones como una funcionalidad que aún es inferior y una mayor huella de carbono en su fabricación y transporte.
Asimismo, los sistemas de reutilización y relleno (reuse and refill) tienen un gran potencial para reducir drásticamente el uso de materiales y la generación de residuos. Modelos como el sistema REFILLOmat de la empresa Würth, que utiliza latas rellenables con aire comprimido en un entorno B2B, son un ejemplo de éxito.

Los envases de fibra (como pasta y cartón moldeado) dominarán las tendencias. Foto: Freepik
El Rol de la IA y la Trazabilidad Digital
En la actualidad, ya se habla del packaging inteligente como una tendencia para el futuro, pero mientras avanza la digitalización, este podría ser un pilar fundamental en la industria, incorporando:
IA para mejorar la eficiencia: Tiene el potencial de mejorar toda la cadena de valor; por ejemplo, en los sistemas de clasificación de residuos, la IA puede optimizar la separación de materiales, incluidos los plásticos flexibles, aumentando las tasas de reciclaje y haciendo que los materiales reciclados sean más viables económicamente.
Trazabilidad y Transparencia: Los envases aprovecharán tecnologías como macrodatos (big data), blockchain, NFC, códigos QR y sensores para múltiples propósitos. Estas herramientas permitirán:
Rastrear la procedencia de los productos.
Garantizar la frescura y la seguridad alimentaria.
Ofrecer a los consumidores interacciones personalizadas y acceso a información detallada sobre el producto y su impacto ambiental.
Automatización en la producción: La automatización, incluyendo formadoras, envolvedoras y selladoras de cartón robotizadas, se volverá habitual para aumentar la productividad y la uniformidad en las líneas de envasado, respondiendo al aumento de la demanda y los costes laborales.

El packaging inteligente podría ser un pilar fundamental en la industria. Foto: Freepik
La nueva relación entre consumidores y marcas a través del empaque
Si actualmente el packaging es prácticamente una herramienta de marketing, en el futuro se espera que pueda convertirse en un canal de comunicación más directo, transparente e interactivo para conectar a las marcas con los consumidores:
El Consumidor informado y exigente: Para 2034, los consumidores exigirán envases más ecológicos, respaldados por campañas educativas y regulaciones más estrictas. Gracias a tecnologías como los códigos QR, podrán acceder a información verificada sobre el ciclo de vida del producto, su huella de carbono y su correcta forma de reciclaje, lo que les permitirá tomar decisiones de compra más conscientes.
Lucha contra el "Greenwashing": La confianza será clave, se espera que la legislación defina y prohíba legalmente el greenwashing o ecopostureo. Esto obligará a las marcas a ser transparentes y a respaldar sus afirmaciones de sostenibilidad con datos verificables, fortaleciendo la confianza del público.
Interacción personalizada y valor agregado: Los envases inteligentes ofrecerán interacciones personalizadas con los consumidores. Una marca podría usar un código NFC para ofrecer recetas, descuentos exclusivos o información sobre la historia del producto. Este nivel de interacción directa y valiosa fortalecerá la lealtad y diferenciará a las marcas que inviertan en innovación sostenible.
Educación y colaboración: El envase será una herramienta educativa. A través de campañas de comunicación y la información accesible en el propio empaque, se buscará mejorar la alfabetización ambiental de los consumidores, enseñándoles sobre el impacto de sus elecciones y cómo participar activamente en una economía circular.
En definitiva, en 2034 el packaging será más sostenible, inteligente y comunicativo, estará dominado por materiales de fibra y plásticos monomateriales reciclados, fortalecido con IA para la eficiencia y la trazabilidad. Además, funcionará como un puente de confianza y diálogo entre marcas y un consumidor cada vez más informado y comprometido con el medio ambiente.
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Periodista digital con experiencia en medios como El Universal, Univision, Condé Nast y TecScience. Apasionada por la investigación y el storytelling.






