Diseño e innovación
El envase como decisión estratégica de negocio en México
Para Jesús Núñez, presidente de la Zona Norte de la Asociación Mexicana de Envase y Embalaje (AMEE), el envase dejó de ser un costo operativo para convertirse en una palanca de competitividad

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Durante años, el envase se evaluó casi siempre por su costo por unidad y su capacidad de proteger el producto. Hoy esa visión se queda corta. En esta charla con Jesús Núñez, Presidente de la Asociación Mexicana de Envase y Embalaje – Zona Norte, el envase influye cobra relevancia en la competitividad del producto en el anaquel, en la rentabilidad de largo plazo y en la capacidad de la industria mexicana para competir globalmente.
Un envase que no llama la atención no sobrevive
La premisa en este sentido es directa: en un anaquel saturado, el envase compite con decenas de alternativas en segundos. Además de proteger y conservar, debe comunicar valor, facilitar el uso y justificar su precio.
Por eso, decidir sobre materiales, formatos y diseño involucra a áreas que antes participaban poco en este tipo de decisiones: marketing, finanzas, operaciones y sustentabilidad… todas en conjunto.

Nearshoring: una oportunidad para el fabricante nacional
Entre las oportunidades que se vislumbran en el horizonte, el nearshoring es una bastante relevante para los fabricantes mexicanos de envase.
La relocalización de cadenas de suministro hacia Norteamérica puede aumentar la demanda de proveedores cercanos, con menores tiempos de entrega y mayor flexibilidad.
El contexto comercial también pesa. En octubre de 2025, durante The Food Tech Summit & Expo, el propio Núñez advirtió que los aranceles generaban una "doble pinza": proveedores que venden más caro y clientes que presionan los márgenes.
El especialista señaló además que el sector exporta cerca del 15% de la producción nacional y que, de ese volumen, alrededor del 85% va a Estados Unidos.
En un mundo cambiante, estos datos se modifican con el paso del tiempo, pero la posición geográfica y estratégica de México se mantiene.
La sostenibilidad ya no es opcional
En la actualidad, la sostenibilidad ha dejado de ser un diferenciador voluntario para convertirse en un requisito de rentabilidad a largo plazo. Esto se refleja en la regulación, en las metas de reciclabilidad y contenido reciclado que se ha fijado la industria y en las exigencias de clientes y retailers.
Un ejemplo es el caso del frasco de Yakult, donde el ecodiseño y el acopio se trabajan en conjunto sin perder identidad de producto.

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Innovación, tecnología y asociatividad
Al pensar en las tres palancas para que la industria mexicana "no solo sobreviva, sino compita a nivel global", Núñez menciona:
Innovación: nuevos materiales, estructuras y formatos que respondan a la demanda del consumidor y a los objetivos de sustentabilidad.
Tecnología: automatización, control de calidad y digitalización de procesos de envasado.
Asociatividad: trabajar entre empresas, cámaras y asociaciones para compartir conocimiento, escalar pilotos y fortalecer la cadena de valor.
¿Qué significa el envase para las marcas de alimentos y bebidas?
Lejos de tener un solo rol, el envase de alimentos resulta fundamental en distintos ejes, por lo que se aconseja:
Involucrar al envase desde el inicio del desarrollo del producto, no al final.
Medir el envase por su impacto en el negocio (rotación, merma, logística, percepción de marca), no solo por su costo unitario.
Anticipar la regulación y las expectativas de sostenibilidad como parte de la planeación.
Evaluar proveedores nacionales frente a un entorno de incertidumbre comercial y logística.
Como apunta Núñez, el envase forma parte de la estrategia de negocio. Las marcas y los proveedores que lo integren a sus decisiones de innovación, sostenibilidad y cadena de suministro estarán mejor posicionados en un mercado más exigente y competitivo.
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