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Contaminación por plásticos: INC-5.2 concluyó sin consenso en Ginebra
Sin consenso global, México y LATAM enfrentan nuevos retos en la gestión de plásticos y envases

Periodista especializada Senior
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Para la industria de packaging en México y Latinoamérica, el vacío global multiplica el peso de los regímenes nacionales y subnacionales
La segunda parte de la quinta sesión del Comité Intergubernamental de Negociación (INC-5.2) para un tratado global jurídicamente vinculante que ponga fin a la contaminación por plásticos concluyó en Ginebra el 15 de agosto de 2025 sin consenso.
El resultado prolonga la incertidumbre regulatoria, pero acelera la presión de mercado y reputación: más de 2 mil 600 participantes trabajaron durante 10 días sin acordar el texto, principalmente por la fractura entre límites a la producción de plástico y un enfoque enfocado solo en gestión de residuos.
Para la industria de packaging en México y Latinoamérica, el vacío global multiplica el peso de los regímenes nacionales y subnacionales, eleva el riesgo de fragmentación normativa, y revaloriza las estrategias empresariales de diseño circular, sustitución de resinas, trazabilidad de aditivos y reuso.

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¿Por qué importa a la cadena de valor alimentaria?
En marzo de 2022, la UNEA-5/14 dio mandato para elaborar un instrumento jurídicamente vinculante que abarque todo el ciclo de vida del plástico (diseño, producción, uso, gestión, aditivos) y no solo los residuos marinos.
Tras cinco rondas la comunidad internacional llegó a Ginebra (INC-5.2) para intentar cerrar un texto final. No hubo acuerdo y la sesión se aplazó sin fecha, con un “texto del presidente” revisado, pero sin apoyo suficiente.
Para alimentos y bebidas, esto implica que las decisiones de inversión en envases, materias primas, tecnologías de reciclaje y esquemas de reuso deben apoyarse en tendencias regulatorias regionales y en compromisos voluntarios pre-competitivo.
Negociaciones estancadas: producción vs. residuos
La línea de fractura se consolidó entre:
Coalición de alta ambición (Europa, SIDS y otros) que defiende topes a la producción de plásticos vírgenes y controles a aditivos peligrosos a lo largo del ciclo de vida, y
Grandes productores de hidrocarburos y plásticos que rechazan límites globales y priorizan reciclaje, gestión de residuos y compromisos nacionales voluntarios.
Aditivos y sustancias peligrosas: el debate sobre aditivos químicos colisiona con la disponibilidad de alternativas equivalentes y con la trazabilidad en cadenas complejas de suministro alimentario. Se reportaron intentos de eliminar o debilitar la sección de producción y de aditivos en borradores intermedios, lo que provocó rechazo de países pro-ambición y de ONG.

Para alimentos y bebidas, la agenda de seguridad química y contacto con alimentos converge con la de envases. Foto: Freepik
Ginebra sin acuerdos, ¿cuáles son los próximos pasos?
INC-5.2 terminó sin adoptar un texto. El común denominador de las reacciones: mejor ningún tratado que uno débil; y al mismo tiempo, aprovechar la convergencia lograda por la mayoría en el enfoque de ciclo de vida completo para preparar la siguiente ronda o vías alternativas (reformas de procedimiento o acuerdos entre países afines).
¿Hay horizontes alternativos? Análisis recientes plantean opciones como permitir votaciones, y no solo consenso, amarrar componentes bajo convenios existentes o que bloques de “países consumidores” avancen en coaliciones de voluntad con estándares compatibles.
Para la industria, cualquiera de estos caminos sugiere convergencia regulatoria gradual (definiciones, métricas, trazabilidad, obligaciones de información), incluso sin tratado multilateral inmediato.
Aunque no hay tratado, la presión pública y científica sube: análisis recientes documentan microplásticos en tejidos humanos (incluido el cerebro) y asociaciones con riesgos reproductivos; ello aumenta el riesgo reputacional y la probabilidad regulatoria. Para alimentos y bebidas, la agenda de seguridad química y contacto con alimentos converge con la de envases.
El horizonte 2060 del OECD Global Plastics Outlook proyecta casi el triple de uso y residuos de plásticos si no cambian las políticas; el reciclaje crecería, pero seguiría por debajo del 20%, con más de la mitad a vertedero.
Por otra parte, actores como la Business Coalition for a Global Plastics Treaty insisten en reglas armonizadas, obligaciones de diseño (eliminar plásticos y aditivos problemáticos), reuso y responsabilidad extendida del productor (EPR).
Grandes FMCG han pedido estándares globales precisamente para evitar mosaicos regulatorios que encarecen el cumplimiento. Tras el fracaso de Ginebra, varias organizaciones publicaron llamados y “lecciones” para la siguiente fase.

El horizonte 2060 del OECD Global Plastics Outlook proyecta casi el triple de uso y residuos de plásticos si no cambian las políticas. Foto: Freepik
Implicaciones para México y América Latina: tres palancas regulatorias ya activas
Sin tratado, el terreno se juega en leyes nacionales y locales:
Prohibiciones y restricciones a plásticos de un solo uso en Colombia (Ley 2232) con primeras prohibiciones en vigor desde 2024, y cronograma hasta 2030; impacto directo en servicio de alimentos, delivery y retail.
Chile: Ley 21.368 limita utensilios y envases desechables, impulsa retorno y reuso en alimentos, y prohíbe gradualmente poliestireno expandido en foodservice; presión competitiva para exportadores que venden en ese mercado.
Perú: Ley 30884 restringe plásticos de un solo uso y tecnopor en alimentos y bebidas; refuerza la señal para alternativas y ecodiseño.
Brasil: modelo de logística reversa y actualizaciones en residuos que fortalecen esquemas EPR y la economía circular; clave para cadenas regionales de abastecimiento de resina reciclada.
México: desde 2020–2021 prohíbe bolsas y múltiples desechables (vasos, cubiertos, contenedores, palitos, globos, aplicadores) salvo compostables certificados; hay criterios técnicos (NACDMX-010-AMBT-2019) y listados de proveedores autorizados por SEDEMA. Esto incide directamente en foodservice, QSR, retail, e-commerce de alimentos y bebidas. A nivel nacional no existe una prohibición federal integral, y la fragmentación estatal obliga a gestionar cumplimiento estado por estado.
Finalmente, INC-5.2 no entregó un tratado, pero reforzó dos certezas:
el vector regulatorio seguirá creciendo por presiones científicas y de mercado y
el sector de alimentos, bebidas y packaging que adelante decisiones (diseño, reuso, EPR, trazabilidad de aditivos) ganará ventaja en costo de cumplimiento y reputación.
Para México y LATAM, la estrategia ganadora combina lectura fina de las leyes locales, estándares corporativos superiores a mínimos legales y gobernanza de datos lista para auditorías. El tratado global llegará —o surgirán acuerdos entre bloques—, pero las empresas líderes ya están operando como si el marco estuviera firmado.

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Periodista especializada Senior
Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.





