Seguridad e inocuidad alimentaria
Tensiones comerciales y seguridad alimentaria: la fragilidad del corredor agroalimentario México–EE. UU.
Los aranceles y disputas bilaterales han puesto bajo presión a las cadenas de suministro transfronterizas.

Profesor-investigador y Decano Asociado de Investigación y Posgrados Científicos en la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey
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La creciente tensión comercial entre Estados Unidos y México está generando riesgos para la seguridad alimentaria en Norteamérica. Las políticas arancelarias recientes y propuestas han perturbado un corredor agroalimentario altamente integrado, provocando volatilidad en los mercados y poniendo en aprietos tanto a productores mexicanos como a consumidores estadounidenses (Jacobo-Velázquez, 2025).
La administración de Donald Trump llegó a proponer un arancel general del 25% a todas las importaciones mexicanas; si bien esa medida nunca se implementó, su amenaza disparó la incertidumbre, alterando contratos y logística en la cadena de suministro.
A ello se sumó la expiración de un acuerdo bilateral sobre el comercio de jitomate, que dio paso a un arancel de aproximadamente 21% a las exportaciones mexicanas de tomate desde julio de 2025, lo que incrementó la presión sobre las ya tensas cadenas transfronterizas de alimentos.
México abastece cerca del 90% de las importaciones de aguacate de Estados Unidos, así como una gran proporción de jitomates, bayas y chiles. Debido a esta interdependencia, cualquier barrera comercial tiene efectos inmediatos a ambos lados de la frontera (FAO, 2022).
Incluso la mera amenaza de aranceles ha generado volatilidad de precios, renegociación de contratos y disrupciones logísticas, evidenciando la fragilidad del sistema alimentario norteamericano ante choques políticos (Puma et al., 2015).

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Cadenas de suministro agroalimentarias bajo presión
El flujo continuo de alimentos entre México y Estados Unidos depende de cadenas de suministro just-in-time, en las que productos perecederos cruzan la frontera a diario. Las políticas arancelarias introducen perturbaciones severas en esta dinámica.
Por ejemplo, la tarifa al jitomate mexicano implicó que empresas exportadoras y compradoras estadounidenses tuvieran que reorganizar envíos y buscar proveedores alternativos con poca anticipación (Jacobo-Velázquez, 2025). Este tipo de cambios forzados encarece la logística y puede derivar en desabasto temporal.
Entre las consecuencias destacan la volatilidad de precios, que dificulta la planeación de agricultores y distribuidores (Brander et al., 2023), y las dificultades logísticas que derivan en pérdidas de calidad y desperdicio de alimentos. Importar de proveedores más lejanos también implica mayores costos y emisiones de carbono (Li et al., 2022).
Impacto en productores mexicanos
Los productores agropecuarios de México, especialmente pequeños y medianos, resienten profundamente la volatilidad arancelaria. Al depender en gran medida del mercado estadounidense, un arancel puede erosionar la rentabilidad de sus cultivos de la noche a la mañana (Jacobo-Velázquez, 2025).
Ante menores ingresos, muchos se ven forzados a redirigir su producción al mercado interno (menos lucrativo) o abandonar cultivos de exportación, lo que impacta el empleo rural y la inversión en prácticas sostenibles (Queiroz et al., 2022).
Solo en Sinaloa, uno de los principales polos exportadores, cientos de miles de empleos dependen de la producción de jitomate. La incertidumbre desincentiva además la adopción de innovaciones agrícolas de largo plazo.
Seguridad alimentaria en Estados Unidos
En Estados Unidos las políticas arancelarias repercuten en el acceso a alimentos frescos, sobre todo, en los sectores más vulnerables. Al depender de México para frutas y hortalizas fuera de temporada, los aumentos de precios reducen la disponibilidad y consumo de productos saludables en comunidades de bajos ingresos (Ludema & Yu, 2016).
El encarecimiento de frutas y verduras puede ahondar la desigualdad alimentaria: mientras los hogares con mayores recursos absorben los costos, los más vulnerables optan por alternativas baratas y calóricas, afectando su salud y nutrición (Jacobo-Velázquez, 2025).

La interdependencia agroalimentaria entre México y EE. UU expone a ambos países a choques políticos y económicos que amenazan los ecosistemas agrícolas. Foto: Freepik
Consecuencias ambientales
Las externalidades ambientales también son significativas. En México, algunos agricultores podrían optar por cultivos intensivos en agua o expandir la frontera agrícola, con riesgos de deforestación, degradación del suelo y sobreexplotación de acuíferos (Martínez-Meléndez & Bennett, 2016). Otros intensifican prácticas existentes con más ciclos de siembra o insumos químicos, aumentando la presión sobre ecosistemas frágiles.
En Estados Unidos sustituir importaciones con producción doméstica fuera de temporada requiere mayor energía, agua y transporte desde proveedores más lejanos, lo que incrementa emisiones de carbono y desperdicio alimentario (Li et al., 2022).
Reflexión final
Los desafíos descritos subrayan la importancia de construir una resiliencia binacional. La diversificación de mercados de exportación para México, la modernización de infraestructura transfronteriza y políticas de apoyo a pequeños productores son medidas necesarias (Thow & Nisbett, 2019).
Asimismo, la cooperación regional y los sistemas de alerta temprana de organismos internacionales resultan cruciales para anticipar disrupciones (Glauber et al., 2025).
En conclusión, aunque el impacto total de los aranceles aún está en desarrollo, los riesgos para la seguridad alimentaria, la equidad económica y la sostenibilidad ambiental ya son evidentes.
Más que reaccionar a cada crisis, se necesita una planificación proactiva y coordinada entre naciones para salvaguardar la estabilidad del suministro de alimentos en la región (Jacobo-Velázquez, 2025).
Referencias bibliográficas
Brander, M., Bernauer, T., & Huss, M. (2023). Trade policy announcements can increase price volatility in global food commodity markets. Nature Food, 4(4), 331-340. https://doi.org/10.1038/s43016-023-00729-6
FAO. (2022). The State of Agricultural Commodity Markets: The Geography of Food and Agricultural Trade: Policy Approaches for Sustainable Development. Food and Agriculture Organization of the United Nations.
Glauber, J., Piñeiro, V., & Gianatiempo, J. P. (2025). Impact of proposed U.S. tariffs on agricultural trade flows in the Western Hemisphere. International Food Policy Research Institute (IFPRI).
Jacobo-Velázquez, D. A. (2025). Tariffs and food security in the US–Mexico agricultural corridor. Nature Food. https://doi.org/10.1038/s43016-025-01198-9
Ludema, R. D., & Yu, Z. (2016). Tariff pass-through, firm heterogeneity and product quality. Journal of International Economics, 103(C), 234–249. https://doi.org/10.1016/j.jinteco.2016.09.008
Li, M., Jia, N., Lenzen, M., Malik, A., Wei, L., Jin, Y., & Raubenheimer, D. (2022). Global food-miles account for nearly 20% of total food-systems emissions. Nature Food, 3(6), 445–453. https://doi.org/10.1038/s43016-022-00531-w
Martinez-Meléndez, L. A., & Bennett, E. M. (2016). Trade in the US and Mexico helps reduce environmental costs of agriculture. Environmental Research Letters, 11(5), 055004. https://doi.org/10.1088/1748-9326/11/5/055004
Puma, M. J., Bose, S., Chon, S. Y., & Cook, B. I. (2015). Assessing the evolving fragility of the global food system. Environmental Research Letters, 10(2), 024007. https://doi.org/10.1088/1748-9326/10/2/024007
Queiroz, M. M., Fosso Wamba, S., Chiappetta Jabbour, C. J. C., & Machado, M. C. (2022). Supply chain resilience in the UK during the coronavirus pandemic: A resource orchestration perspective. International Journal of Production Economics, 245, 108405. https://doi.org/10.1016/j.ijpe.2021.108405
Thow, A. M., & Nisbett, N. (2019). Trade, nutrition, and sustainable food systems. The Lancet, 394(10200), 716–718. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(19)31292-9
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Profesor-investigador y Decano Asociado de Investigación y Posgrados Científicos en la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey
Su trabajo se centra en bioingeniería, alimentos funcionales y la articulación de estrategias de investigación aplicada con impacto en salud, sostenibilidad e innovación tecnológica. Es Nivel III del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadores y miembro regular de la Academia Mexicana de Ciencias.





