17 de Junio de 2024

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Test para detectar la intolerancia alimentaria

Redacción THE FOOD TECH®

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Existe un test de intolerancia alimentaria que permite elaborar una dieta personalizada, para asegurar que los alimentos a consumir en el futuro sean adecuados a nuestro organismo. Consiste en una extracción de sangre que se enfrenta a alimentos, colorantes y conservantes.

El beneficio de este test radica en conocer qué alimentos son los que el organismo metaboliza en forma adecuada y cuáles son los que se deberían evitar por ser los causantes de reacciones celulares, originando una variedad de síntomas específicos y un mal funcionamiento metabólico. Entrevistamos a la Dra. Vivian Mayo, Presidente de ALCAT S.A., para conocer detalles de esta técnica.

El test ALCAT se creó en EE.UU. hace más de 20 años y se aplica en Argentina hace aproximadamente cuatro años. Sólo detecta intolerancias alimentarias y constituye una herramienta para el profesional de la medicina y la nutrición, para determinar las pautas dietéticas más adecuadas a cada persona. Los resultados obtenidos no implican ningún tratamiento invasivo ni agresivo, por lo que cualquier persona puede realizárselo.

Énfasis Alimentación: ¿En qué consiste el test ALCAT?

Vivian Mayo: ALCAT Test es un análisis de sangre en el cual se reproduce en el laboratorio la respuesta de nuestras células sanguíneas frente a 150 alimentos distintos, y habituales de nuestra dieta, colorantes y conservantes de uso más común en alimentación. Hacemos una extracción de sangre y la enfrentamos con extractos proteicos de alimentos y de químicos. Estudiamos toda la población de glóbulos blancos y evaluamos la respuesta que tienen frente a aquello a lo que se los enfrenta. El objetivo es el testeo de la reacción antígeno-anticuerpo. Esa reacción es la que va a liberar en el organismo mediadores químicos, que van a originar procesos inflamatorios. Esa es la base del test y de una respuesta de intolerancia alimentaria. Es una respuesta inflamatoria ante un alimento químico al que el organismo se enfrenta, que normalmente no debería originar ningún tipo de reacción pero que a este individuo le está generando un proceso inflamatorio. El test se creó en EE.UU. hace más de 20 años y se aplica en Argentina hace aproximadamente cuatro años. Sólo detecta intolerancias alimentarias.

É. A.: ¿Todas las personas pueden hacerse el test?

V. M.: El test puede practicarse en todas las personas pero hay ciertos recaudos que tienen que tomarse en cuenta. Por ejemplo, ante situaciones como un embarazo, es preferible esperar la gestación y hacérselo después de un tiempo. Para personas que padecen cáncer y que están bajo medicación y una terapia agresiva, también es aconsejable dejar pasar ese periodo. Ante determinada medicación que pueda afectar la lectura en el laboratorio, por ejemplo anticoagulantes, antihistamínicos o corticoides, sólo solicitamos la disminución de la dosis al punto aceptable o  la suspensión por el lapso de una semana.

É. A.: Después de obtener el resultado, ¿cuáles son los pasos a seguir?

V. M.: Los resultados del test están listos al cabo de una semana. Los pasos a seguir van a depender de los objetivos que el paciente tiene. Algunos vienen para priorizar calidad de vida, entonces la idea es saber qué alimentos son sanos. Por lo general, el paciente viene y dice: “Yo como sano”. Pero se refiere a que no come grasa y fritos, no a que tal vez está comiendo una  manzana y este es el alimento causante de sus trastornos digestivos. Para nosotros, el significado de comer sano es totalmente diferente. Entonces, el paciente puede venir por diferentes objetivos. Suspendiendo esa alimentación, va a mejorar ese síntoma. Pero también va a depender de cómo sea el resultado. Porque hay algunos que son sencillos y otros donde tiene que dejar alimentos que son de prioridad, por ejemplo todo derivado lácteo, y tal vez puede que sea importante para él porque padece un trastorno del calcio óseo. Entonces, de esa forma, es indispensable que esté supervisado por un profesional, para poder reemplazar los nutrientes necesarios de ese alimento que no puede comer por otros que sí puede. Tratamos de que el paciente no se encuentre solo. Devolvemos los resultados desde nuestro objetivo y lo ideal es que su nuevo plan alimentario sea continuado por un profesional.
En el caso de que el paciente quiera hacer una consulta, la idea es que se vaya con el conocimiento completo de cuál es el resultado y cómo reemplazar los alimentos que no puede incorporar. Los objetivos son distintos porque una persona que deja de incorporar un alimento y ve desaparecer su síntoma, obviamente puede mantenerse dentro de ese rango y continuarlo solo. Otros, a partir del resultado, quieren elaborar una dieta hipocalórica, también hay quienes quieren que desaparezca determinada picazón, por ejemplo. Los objetivos siempre son diferentes.

É. A.: ¿Qué tipos de resultados se obtienen?

V. M.: Existen resultados positivos altos, positivos medios, positivos bajos y alimentos aceptables. En el laboratorio, el software hace un promedio de las reacciones y de los cambios en las respuestas celulares y, en base a la sangre del paciente sola y la sangre enfrentada al extracto proteico, lo que hace es elaborar una curva de porcentajes. El grado de reacción está dado en colores, que van a depender de la intensidad de la reacción.

É. A.: ¿Cuál fue el origen de esta técnica?

V. M.: Fue fundado en 1986 por Roger Davis Deutsch, como American Medical Testing Laboratories (AMTL Corporation) y adquirido en 2004 por Cell Science Systems, Ltd. Corp. (EE.UU.). Comenzó con estudios que enfrentaban el alimento con el glóbulo blanco. El método es bastante añejo. Lo que se hizo fue enlazar dos técnicas de laboratorio. Nosotros hacemos citometría, pero no es un citómetro común, sino que está modificado para hacer también la lectura de tamaños celulares.

É. A.: ¿Cómo evalúan los pacientes este test? ¿Les resulta positivo?

V. M.: Cuando trabajaba en EE.UU., en el laboratorio, y recibía las muestras de sangre, no tenía el feedback de los pacientes porque los resultados volvían al médico y cada uno seguía su camino. Aquí, como es algo nuevo y el crecimiento empezó de cero, comienzo a ver que el paciente recomienda el test a otro. Obviamente significa que hubo éxito en ese tratamiento. El éxito depende exclusivamente del paciente; si va a cumplirlo va a tener éxito, si no, no.

É. A.: ¿Cómo lo dan a conocer?

V. M.: Por un lado informamos al paciente para que consulte al médico. Y por otro lado informamos al médico. Pero es un camino bastante largo porque las especialidades que se pueden abarcar son muchas, desde un nutricionista, un gastroenterólogo, un clínico, un neurólogo o un endocrinólogo, hasta un dermatólogo o un deportólogo. Hay que ir descartando el síntoma, pero para eso el médico tiene que estar informado de que existe una intolerancia alimentaria y colocarlo como un diagnóstico diferencial. Cuando el médico ya descarta todo, no encuentra nada y el paciente deambula mucho tiempo sin encontrar solución, es ahí donde, leyendo un artículo, comienza a darse cuenta de que posiblemente el problema esté asociado con la alimentación.

É. A.: ¿A qué hay más intolerancia según los resultados?

V. M.: Hay gente conciente de que no incorpora en su alimentación ningún tipo de aditivo porque le hace mal; otros, por un tema de cuidado natural, tampoco lo hacen. Hay quienes son concientes de que ingieren muchos agregados y los necesitan analizar. Existe mucha relación en niños con trastornos en la atención, migrañas, irritación intestinal, pero no puedo adjudicar esto a un producto determinado. Lo que sí veo es que hay muchas reacciones a químicos.

É. A.: ¿En qué países se aplica?

V. M.: En América se aplica en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Venezuela, EE.UU. y Canadá. En Europa, puede probarse en España, Reino Unido, Dinamarca, Italia y Grecia. También se emplea en Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Tailandia,  Singapur y Sudáfrica.

É. A.: ¿Qué relación tiene este test con la medicina antiage?

V. M.: La medicina antienvejecimiento comenzó hace un tiempo relativamente corto en Argentina. La dividiría en dos grupos: interna y externa. La externa tendrá unos 15 años aproximadamente, desde el drenaje linfático y las técnicas de maquinaria, colágeno, implantes, bótox, cirugías plásticas, entre otras. Lo que hace es darle al organismo una visión externa rejuvenecida. La interna, de la que nosotros formamos parte, es mucho más reciente y tiene que ver con la oxidación y el envejecimiento celular. Hace poco tiempo se tomó conciencia de estas dolencias. Al determinar qué alimento metaboliza mejor el organismo y cómo así se producen menos situaciones de oxidación celular, de alguna forma bajamos esta oxidación. De esta forma, y junto con otros estudios, se hace más lento el inexorable proceso de envejecimiento. 

É. A.: ¿Qué diferencia hay entre alergia e intolerancia alimentaria?

V. M.: Es importante tener en cuenta la diferencia que hay entre una alergia y una intolerancia. La alergia es una respuesta aguda, instantánea, de una persona frente a algo a lo que se expone y que, en condiciones normales, no tendría esa respuesta. Por ejemplo, el caso de alguien que es alérgico a una nuez o a una frutilla. La respuesta está mediada por inmunoglobulina: tiene que haber un primer contacto y el organismo origina “soldaditos” de defensa. Entonces, frente a ese estímulo, el organismo siempre va a responder con un síntoma, que cada vez será más crudo y agresivo, e incluso aparecerá en períodos de tiempo más cortos y rápidos. Los síntomas pueden variar: de alergias en la piel y una picazón de labios, hasta edema de glotis y shock anafiláctico. Dependerá de cada persona.
En la intolerancia alimentaria no participan las inmunoglobulinas, sino que es una respuesta de carácter celular e innato. El organismo responde en forma crónica. Puede aparecer a partir de las dos horas, al día siguiente o a los dos días. Son síntomas de tipo inflamatorio pero más leves, no vamos a llegar a un shock anafiláctico, pero podemos tener picazón en el cuerpo, migraña y dolor articular, por ejemplo. El paciente puede convivir con este síntoma.

¿A qué se enfrentan las muestras de sangre?

Los alimentos y conservantes que se evalúan en el ALCAT Test se agrupan en los siguientes paneles:

Alimentos testeados en el panel A:
Ajo-Ananá-Arroz-Atún-Avena-Azúcar de Caña-Banana-Batata-Berenjena-Brócoli-Cacao-Café-Calabaza-Carne Vacuna-Cebada-Cebolla-Centeno-Cerdo-Clara de Huevo-Cola-Espinaca-Fructosa-Frutilla-Leche de Vaca-Levadura de Panadero-Limón-Maíz-Maní-Manzana-Melón(Rocío de Miel)-Menta-Miel-Naranja-Oliva-Papa Blanca-Pavo-Pepino-Pera-Pollo-Repollo-Salmón-Semillas de Girasol-Soja-Té-Tomate-Trigo-Uva-Vainilla-Yema de Huevo-Zanahoria.

Alimentos testeados en el panel B:
Albahaca-Alcaucil-Almendra-Apio-Arveja-Avellana-Azafrán-Caballa-Candida Albicans-Caseína-Castañas de Cajú-Cereza-Champignon-Ciruela-Coliflor-Cordero-Durazno-Espárragos-Garbanzo-Gliadina-Gluten-Hígado-Kiwi-Laurel-Lechuga-Lenguado-Lenteja-Levadura de Cerveza-Malta-Mijo-Mostaza-Nuez-Orégano-Palta-Perejil-Pimienta Negra-Pimiento Rojo-Pomelo-Poroto-Puerro-Remolacha-Repollitos de Bruselas-Sandía-Sardina-Semillas de Lino-Sésamo-Suero de Leche-Trucha-Yerba-Zucchini.

Alimentos testeados en el panel C:
Acelga-Almeja-Arándano-Arenque-Bacalao-Berro-Camarón-Canela-Carne de Venado-Chauchas-Clavo-Coco-Comino-Conejo-Cúrcuma-Curry-Damasco-Datil-Endivia-Eneldo-Frambuesa-Granada-Grosella-Higo-Hinojo-Jengibre-Langosta-Leche de Cabra-Lima-Mango-Manzanilla-Mejillones-Merluza-Mora-Nabo-Nuez Moscada-Ostra-Papaya-Pimentón Dulce-Pimienta Cayena-Pimiento Verde-Pistacho-Rabanito-Radicheta-Salvia-Semillas de Anís-Tapioca-Ternera-Trigo Sarraceno-Zapallo.

Colorantes y conservantes testeados en el panel de 20:
Ácido Benzoico, Ácido Sórbico, Amarillo 5, Amarillo 6, Aspartame, Azul 1, Azul 2, Metabisulfito de Sodio, MSG, Naranja Ácido, Negro Brillante, Nitrato de Potasio, Nitrito de Potasio, Polisorbato 80, Rojo 1, Rojo 3, Rojo 40, Sacarina, Sulfito de Sodio, Verde 3.

Colorantes, conservantes y químicos testeados en el panel de 30:
Ácido Benzoico, Ácido Sórbico, Amarillo 5, Amarillo 6, Aspartame, Azul 1, Azul 2, Benceno, Cloro, Cloruro de Amonio, Etilenglicol, Fenol, Fluoruro, Formaldehído, Lirio Blanco, Metabisulfito de Sodio, MSG, Naranja Ácido, Negro Brillante, Nitrato de Potasio, Nitrito de Potasio, Polisorbato 80, Rojo 1, Rojo 3, Rojo 40, Sacarina, Sulfato de Níquel, Sulfito de Sodio, Tolueno, Verde 3.

Colorantes, conservantes, químicos y fármacos testeados en el panel de 50:
Acetaminofeno, Ácido Benzoico, Ácido Gentísico, Ácido Sórbico, Amarillo 5, Amarillo 6, Aminopenicilina, Amoxicilina, Ampicilina, Ansaid (Flurbiprofeno), Aspartame, Aspirina, Azul 1, Azul 2, Benceno, Cefalosporina, Clinorol, Cloro, Cloruro de Amonio, Estreptomicina, Etilenglicol, Fenol, Fluoruro, Formaldehído, Gentamicina, Ibuprofeno, Indocina, Lirio Blanco, Metabisulfito de Sodio, MSG, Naranja Ácido, Negro Brillante, Neomicina, Nistatina, Nitrato de Potasio, Nitrito de Potasio, Penicilina, Piroxicam, Polisorbato 80, Rojo 1, Rojo 3, Rojo 40, Sacarina, Sulfametoxazol, Sulfato de Níquel, Sulfito de Sodio, Tetraciclina, Tolueno, Verde 3, Voltarén.

 


Redacción THE FOOD TECH®

Equipo editorial de The Food Tech conformado por periodistas especializados en la industria de alimentos, tecnología, negocios, tendencias, nutrición y packaging.

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