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Peligra la seguridad alimentaria ante la falta de suelos sanos

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Histórico
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El suelo es un recurso no renovable, provee el 95% de los alimentos, por ello es necesario aumentar la producción agrícola al menos en un 50% para el 2050.
Es importante hablar de suelos para dimensionar la cantidad de suelos aptos para la agricultura en el planeta, basta con imaginar que la tierra es del tamaño de una manzana en la que un círculo de un centímetro de diámetro equivale al área agrícola global.

De ese punto proviene el 95% de los alimentos que consumimos, y cada año perdemos un poco de esa área debido a la erosión.

El suelo se degrada, se erosiona y pierde fertilidad, el suministro de nutrientes se reduce porque se pierde la capa vegetal en donde se generan y la productividad de los cultivos se ve afectada.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO,  estima que en promedio el rendimiento anual de los cultivos se reduce en 0.3 % debido a la erosión.

Si esto se mantiene, podría haber una reducción del 10 % del rendimiento potencial anual para el 2050 y esto encarecería los alimentos.

Las causas de erosión del suelo son naturales como el exceso de lluvias, las sequías y los vientos intensos. También están las causas generadas por malas prácticas agrícolas, como el exceso del arado o labranza, plantar cultivos en pendientes excesivas y sin curvas a nivel, dejar el suelo descubierto sin capa vegetal, las quemas como práctica cultural ancestral antes de la siembra, el exceso de insumos, la falta de rotación de cultivos entre otras.

La quema del  suelo es una práctica cultural arraigada, que tiene a favor el control de plagas y malezas antes de la siembra a un costo mínimo, pero a largo plazo esta quema termina por erosionarlo, además el fuego se puede salir de control.

Quemar el suelo es quemar vida. La quema del suelo perjudica a los organismos y microorganismos que degradan la materia orgánica, airean el suelo, mejoran su estructura y liberan nutrientes. Además, las quemas contribuyen el calentamiento global por la liberación de CO2 y afectan la calidad del aire.

Todas las tecnologías utilizadas en la agricultura cumplen un papel esencial para aumentar la producción en menor área, en menos tierra, en menos suelo. Lo que ayuda a preservar la frontera agrícola y proteger zonas de bosques.

El aumento de la superficie destinada a la producción de cultivos de 1960 al 2010 fue apenas de un 12%. Es decir, que la productividad agrícola mundial aumentó de un 150 a un 200% y no tuvimos que utilizar más tierra para producir más alimentos.

En menos tierra se producen más alimentos, en 1960 con una hectárea se alimentaban 2 personas, en 2006 con una hectárea se alimentaban 9 personas. Esto es posible por el uso de tecnologías como las semillas mejoradas, las semillas tratadas, el riego, la fertilización, el control de plagas y enfermedades más eficiente, con la biotecnología y hoy con tecnologías de agricultura de precisión y agricultura digital.

Hay varios ejemplos de esto, el primero es que con el uso de la biotecnología, se ha disminuido el uso de productos fitosanitarios o plaguicidas porque tienen incorporada la bacteria Bacillus Thuringiesis, BT, que tiene propiedades insecticidas.

Las semillas biotecnológicas resistentes a herbicidas no requieren labranza antes de la siembra, lo que evita la erosión del suelo y mantiene la cobertura del suelo protegiéndolo y preservando humedad.

Otro ejemplo, son los avances en los productos fitosanitarios, hoy encontramos formulaciones hechas con base en agua, no son inflamables y son biodegradables. También se pueden encontrar en el mercado ingredientes activos que se liberan en condiciones precisas, puede ser con la luz solar, con la humedad o con la temperatura, eso significa más precisión.

El campo de trabajo con los biológicos provenientes del suelo es enorme, porque todos los microrganismos del suelo tienen grandes cualidades para la protegerlo, por eso no se debe quemar.

Por ejemplo, los inoculantes están desarrollados con microorganismos que atraen el nitrogeno o el fósforo del aire hacia el suelo y luego a la raíz de las plantas, las nutre, las ayuda a crecer y tener una mejor capacidad de reacción cuando las ataque una plaga. Hacen el papel de protector y fertilizador al mismo tiempo.

El desarrollo de los biológicos consiste en identificarlos y producirlos con exactitud en el laboratorio, por ejemplo 300 gramos de un inoculante producido por la industria contiene la misma cantidad de Rhizobia que un camión con 4 toneladas de tierra.

La Rhizobia es un microrganismo que atrae el nitrogeno y que vive en la tierra. En otras palabras, se produce un producto que potencia el efecto de un organismo natural.

Sin duda la adopción de las Buenas Prácticas Agrícolas ha sido y es hoy una exigencia imperativa para todos los agricultores. Existen variedad de listas de chequeo que le permiten a los agricultores reducir y manejar el riesgo, desde el uso del Equipo de Protección Personal, EPP; leer, comprender y seguir las instrucciones de la etiqueta; aplicar en condiciones climáticas específicas; contar con la asesoría de un técnico agrícola, usar los insumos correctamente, entre otros.

En un puñado de tierra o de suelo pueden vivir más microrganismos que todos los seres humanos, y que ellos son los que le dan estructura al suelo, le dan la fertilidad para que la semilla logre germinar, crecer y dar una buena cosecha. Se debe pensar en esto antes de quemarlo, sobredosificarlo o ararlo demasiado para que se lo lleve el viento. Hay que protegerlo, y si es necesario recuperarlo. Ver documento relacionado.

*Autor: José Perdomo, Presidente de CropLife Latin America




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