Envases inteligentes: Calidad de vida del producto

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Envases inteligentes: Calidad de vida del producto


El centro tecnológico Gaiker-IK4 de España coordina una investigación basada en un sistema de envases inteligentes con el fin de alargar la vida de los alimentos.

Lo primero que el hombre aprendió a envasar fue el agua. De eso hace ya muchos años, tantos que, en la actualidad, prácticamente todos los alimentos tienen su propio envase. Desde los frascos, las latas y los bidones hasta las bandejas y el envasado al vacío.

Pero las técnicas de envasado también han ido cambiando con el tiempo, según los hábitos y las necesidades de consumo. Por eso, el centro tecnológico Gaiker-IK4, junto a otro grupo de empresas del sector alimentario, está probando un nuevo sistema de envasado, orientado al sector cárnico, compuesto por aditivos naturales antioxidantes y antimicrobianos incorporados en el film del envase con el objetivo de alargar la vida de los alimentos.

Esta investigación está enmarcada en el macroproyecto estatal Futural, en el que se están siguiendo seis pilares de desarrollo relacionados con el sector alimenticio. La investigadora Inmaculada Angulo coordina desde Gaiker-IK4 la línea de Desarrollo de Nuevos Sistemas de Envasado. “En el proyecto hay muchas empresas, desde la que crea el principio activo y la que lo incorpora al envase hasta la que lo suministra al usuario final, que es el consumidor”, explica.

Evitar la degradación del alimento al inhibir el crecimiento de bacterias y moho superficial y la pérdida de seguridad por la proliferación de patógenos alimentarios es el objetivo que Gaiker-IK4 se ha propuesto alcanzar con estos envases activos y así, de paso, adaptar el tipo de envasado a las nuevas necesidades del consumidor.

¿Tanto han cambiado esas necesidades? “Ahora las unidades familiares son más pequeñas, por lo tanto, las porciones que se ofrecen al consumidor en los envases también deben ir en proporción. Por otro lado, al no hacer la compra diaria, por la falta de tiempo, cada vez se están requiriendo más los productos que duren en el tiempo y que sean más fácilmente asequibles en la estantería”, expone la investigadora de Gaiker-IK4. “también ha habido cambios relacionados con la distribución. Si es a larga distancia se pide un envasado a largo tiempo, con trazabilidad, detección de contaminantes…”, apunta.

 

Aditivos naturales en envases inteligentes

 

Lo más llamativo de este nuevo sistema de envasado es que está basado en aditivos naturales. ¿De dónde salen? De algo tan común como la cerveza.

“En el proceso de elaboración de la cerveza, el grupo Mahou-San Miguel -uno de los participantes en el proyecto- obtiene un producto que ellos conocen como torta de cebada. Después de lavar este producto varias veces, lo tiraban a la basura porque no les servía para nada. Ahora, esa torta de cebada se está aprovechando porque hemos descubierto que es rica en polifenoles. Además, es natural, y da menos problemas a la hora de incorporarlo en un material de envase”, aclara la investigadora.

Además de ser un aditivo natural, la torta de cebada también es, según expone, un buen antioxidante y antimicrobiano, “así que hemos conseguido valorar un subproducto de la cerveza que se estaba tirando a la basura”. Una vez obtenido el aditivo, la empresa Nanobiomaters se encarga de incorporar el principio activo en nanoarcillas. “Las nanoarcillas son un estupendo portador de aditivos. Además son excelentes absorbedoras y si son laminales actúan a su vez como barrera al paso de gases”. La incorporación del aditivo en nanoarcillas cumple dos funciones: permitir una liberación controlada en el alimento y evitar que se produzcan problemas organolécticos, sobre todo de olor.

El siguiente paso es incorporarlo en el material de envase, al film, proceso del que se encarga la empresa Amcor Flexibles. “Se está trabajando hacerlo mediante dos vías: por extrusión, que es cuando va incorporado en la misma matriz plástica del envase, o barnizado, que es el método más habitual. Ahora estamos comprobando si el principio activo actúa mejor con uno u otro método y si lo hace en contacto directo o indirecto con los radicales libres de la atmósfera del envasado”, apunta Angulo.

 

Aportes

 

Uno de los problemas con el que generalmente se encuentran la mayoría de los productos que se envasan en el mercado es que suelen tener un alto contenido en grasa, que tiende a oxidarse con el tiempo, produciendo alteraciones organolépticas en el alimento, como los sabores y olores rancios.

¿Qué van a aportar estos envases con respecto a este problema? “Básicamente evitan que los productos que tienen alto contenido en grasas se oxiden fácilmente y produzcan un deterioro en un tiempo menor. Por otra parte, al tener un aditivo antimicrobiano, provocan que la calidad del producto envasado sea muy buena y dure más tiempo porque si existe un contaminante va a crecer exponencialmente”, aclara.

La investigación de estos nuevos envases está siendo probada con productos cárnicos.

Aquí es donde entran las empresas Eroski y Covap, ambas distribuidoras de alimentos, que están experimentando el producto, una con la carne de vacuno, otra con porcino. “Ahora estamos en un punto crítico del proyecto”, revela Angulo en mitad de la conversación. ¿Por qué? “Igual tenemos que redireccionar el producto final. Eroski y Covap presentan el producto al consumidor por eso marcan los requerimientos que debe tener el envase final. Se propuso probar con la carne fresca pero es un producto perecedero a quince das, si el principio activo dura más tiempo no tendrá sentido utilizarlo en ese producto. La gente no se fiará de la calidad de la carne. En función de cómo se comporte el alimento igual tenemos que redireccionarlo a platos precocinados”.

 

Los problemas

 

A pesar de que las investigaciones van muy avanzadas, Inmaculada Angulo aún no es capaz de predecir durante cuánto tiempo más serán capaces, estos envases, de alargar la vida del producto. “La carne es una matiz muy compleja y teniendo en cuanta que probablemente cambiemos de producto, no sabrá decir cuánto más podrá aguantar un alimento en buenas condiciones”.

Pero además, se han encontrado con otro pequeño inconveniente. “Este aditivo es de color café, así que, o se pone en una bandeja de color negro en el fondo del envase o sino no tiene una presentación muy aceptable para el consumidor. Aunque eso también depende del alimento que vaya a ser envasado porque ese color tampoco es limitante. Existen muchos laminados, aluminios metalizados…”, puntualiza.

Europa acaba de aprobar un reglamento específico para la Unión Europea sobre los envases inteligentes de alimentos que permiten alargar la duración de un producto o aportar indicaciones sobre su frescura.

Esta noticia ha sido bien acogida entre este grupo de investigadores, ya que ahora pueden comercializar este tipo de productos sin ninguna limitación.

A pesar de ello, Angulo ve difícil que estos envases lleguen al mercado antes de dos o tres años y eso que Mahou ya tiene en proceso de patente el aditivo extraído a partir de la cerveza. Han pensado en algún otro uso para este aditivo? “En principio, en aplicarlo directamente al alimento, pero también podrá usarse en cosmética”, adelanta.

Por Tamara de la Rosa


Autor

Carlos Juárez

Licenciado en Periodismo con más de 15 años de experiencia reporteril. Cubro fuentes mundiales, de economía y negocios para THE LOGISTICS WORLD y THE FOOD TECH. Colaborador en UnoTV y Crítico de cine y cultura en Gaio Ninja y Grupo Fórmula Yucatán.


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