Adaptabilidad para una empresa alimentaria

 |   septiembre 23, 2020
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La industria de alimentos y bebidas abarca una diversidad de perfiles de empresas, productos y cadenas de suministro. Cada uno tienen distintos diferenciadores competitivos, estrategias de mercadeo, consumidores finales, situaciones de estacionalidad, precios y promociones, normas de calidad, frescura de producto y eso sólo por mencionar algunos, la adaptabilidad es clave para cada una de ellas.

Mi primera y muy simple conclusión de un aspecto común a todas ellas, es que desarrollan productos que llevamos a la boca para alimentar nuestros cuerpos, pero también nuestros espíritus.

Pero por supuesto hay más. Por los tipos de producción y actividades de estas empresas, y por algunos factores que incluso escapan de su control, han desarrollado una capacidad “innata” de adaptarse al cambio y lo han hecho muy bien; demostrando esa habilidad de reacción ante las disrupciones actuales y “la barrera muy alta” a sortear para disminuir lo más posible sus tiempos de reacción. Aquellas que lo logren construirán sólidas ventajas competitivas y si lo logran antes que otras, aumentarán su participación en el mercado.

Una de las herramientas que cualquiera de estas empresas debe aprovechar en este viaje sin fin, es el correcto uso de la tecnología que agregue valor a sus procesos.

Nuevos disruptores

Esta capacidad “innata” que mencionamos, tendrá que salir a flote más fuerte que nunca, para enfrentar nuevos disruptores como son los cambios en los hábitos de consumo, regulaciones de cumplimiento, diferentes canales de distribución, formulaciones más sanas y naturales, trazabilidad de punta a punta de sus productos y lotes de fabricación.

También se pondrá a prueba la sustentabilidad del negocio, aún en empresas ya acostumbradas a este tipo de retos. Lo que se defina en este período de transición marcará los nuevos modelos de negocio en esta industria.

Esta pandemia ha influido en el tipo de productos que consumimos, así como en la forma de comprarlos. La compra de alimentos y bebidas por internet han llegado a topes históricos, lo que también provoca cambios en la exhibición de los productos en punto de venta. Los ahora menos compradores que visitan las tiendas, probablemente siguen alguna rutina conocida para llegar a las principales “islas” o pasillos del establecimiento, aunque definitivamente están en busca de otros productos.

Durante la pandemia el número de visitantes a supermercados en la CDMX disminuyó un 67% pero el tiempo de estadía se incrementó un 10%. El reflejo de tan sólo un cambio de muchos en los hábitos de consumo.

La demanda de productos frescos y congelados continúa en aumento y ante la incertidumbre del mercado, las fechas de caducidad se han convertido en una variable más compleja a administrar en las cadenas de suministro y puntos de venta.

En México hay un factor adicional relacionado con nuevas disposiciones de etiquetado de productos que entrarían en vigor el 1 de octubre, y que fue ampliado ahora al 1 de diciembre.

En abril 2021 veremos otra regulación relacionada con publicidad dirigida a menores. Consecuentemente vemos una serie de impugnaciones y cambios en la presentación de los productos bajo lo que se conoce como norma 51.

Y si del consumo pasamos al piso de producción, los manufactureros del ramo han tenido que saber administrar “picos y valles” en la demanda de sus productos. Algunas empresas procesadoras de alimentos como la carne han tenido que implementar verdaderas obras de ingeniería pues sus procesos en piso requieren cercanía de su personal.

Algunos productores variaron o aceleraron sus planes de conversión de venta de alimentos a venta de servicios de alimentos, lo cual conlleva cambios dramáticos en estrategias de venta y distribución.

Al investigar datos para este artículo aprendí que los sectores mayoristas crecen en sus promedios de ventas en función a la mezcla de productos que conforman sus portafolios. En el 2009, cuando el PIB cayó un 5%, las ventas al mayoreo crecieron 10.8%; ahora con una caída del 18.9 del PIB, este mismo sector presenta un crecimiento del 22% contra el año anterior.

Para un adecuado análisis es necesario ir al detalle por línea de producto e incluso por marca. La línea de comestibles dentro de este período, ha crecido un 13.2% con respecto al año pasado:

  • Galletas un 19.6%,
  • Atún 17.1%
  • Huevo 30.8%

El cierre de restaurantes, hoteles y escuelas también ha tenido gran impacto en los fabricantes del ramo. Sabemos de cadenas y afamados restaurantes, que no han podido soportar mantener los gastos fijos sin generar ingresos; siendo las rentas elevadas uno de los factores de mayor influencia, y que para el fabricante representa la pérdida de clientes.

Durante los últimos meses la necesidad de compartir datos exactos entre los jugadores de las cadenas de este sector, se ha incrementado considerablemente pues el tiempo, frescura y calidad en las entregas han ganado mucha importancia.

Contar con sistemas eficientes es fundamental. En la actualidad la tecnología efectiva permite a los manufactureros adaptarse rápidamente a cualquier cambio, pero también existen sistemas que para cualquier ajuste requieren un gran esfuerzo y tiempo de implementación, convirtiéndose en verdaderas anclas contra la velocidad de respuesta necesaria en la actualidad, y que pueden repercutir en pérdidas significativas en la participación de mercado.

Otro reto a mencionar se refiere a la poca disponibilidad de transporte ante el incremento de las necesidades de entrega eficientes provocados principalmente por las ventas online.

Esta situación requiere una vigilancia estrecha de los niveles de inventarios y de servicio a clientes. La capacidad de reacción y rápida adaptabilidad son imposibles sin las herramientas precisas. El personal capacitado, tecnología efectiva, e instalaciones físicas flexibles, entre otros factores son indispensables para lograr esta agilidad.

Esta misma situación ha despertado conciencia para minimizar el riesgo de paro pues como sabemos, empresas de este ramo a pesar de las dificultades y limitación de recursos siguieron trabajando.

Este proceso pudiera darse en tres pasos:

  • Primero dar prioridades a los posibles riesgos.
  • Establecer una estrategia de infraestructura priorizando la migración de los ERP y otros sistemas transaccionales a la nube.
  • Finalmente definir un plan total de contingencia auditado y avalado por expertos en la materia.

Esperar lo inesperado

Estar preparados para reaccionar rápidamente. Dar confianza total entre los participantes en la cadena. Cambios en la demanda, ajustes al plan de producción, cambios de herramental, reducción de márgenes, regulaciones de cumplimiento, preferencias de los consumidores, trazabilidad y la constante búsqueda para incrementar el valor de la cadena de suministro mediante una mejor sincronización de la información y el flujo de productos serán desafíos de los jugadores de primera línea. ¿Quién se apunta para ser el titular del equipo?



CEO Fundador Las Netas. La verdad con fundamentos.

Trabajó como consultor de ERP. Se incorporó a QAD en 1998. Durante este tiempo lideró el desarrollo de QAD en la región de América Latina, apoyando a los clientes nacionales y multinacionales en su camino para convertirse en Empresas Efectivas. Se desempeñó como Consejero de QAD y Former SVP.

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