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México plantea modernizar el IEPS para gravar el contenido de alcohol y no el precio

La modernización del IEPS en México promueve la fiscalidad del alcohol, con impactos en competencia, innovación y desarrollo de la industria

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Guillermina García

Periodista especializada Senior

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La modernización del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para bebidas alcohólicas se ha convertido en un tema central de la agenda legislativa y económica de México. En marzo de 2026, diversos sectores se reunieron en la Cámara de Diputados para proponer un cambio radical: dejar de gravar el precio de las bebidas para pasar a gravar su contenido real de alcohol.

¿Cómo funciona hoy el IEPS?

Actualmente, el sistema mexicano opera bajo un esquema ad valorem, lo que significa que el impuesto se calcula como un porcentaje sobre el valor de enajenación del producto. Este modelo establece tasas diferenciadas que aumentan según la graduación alcohólica:

  • Bebidas con hasta 14° G.L.

  • Bebidas de más de 14° y hasta 20° G.L.

  • Bebidas de más de 20° G.L.

Sin embargo, al aplicarse sobre el precio de venta, el impuesto ignora si el valor del producto proviene de un proceso artesanal, una denominación de origen o una marca premium, concentrándose únicamente en el costo comercial.

Limitaciones estructurales del modelo actual

El sistema vigente ha mostrado serias deficiencias en el cumplimiento de sus objetivos de salud pública y equidad. Entre sus principales limitaciones se encuentran:

  • Distorsión de precios relativos: Al depender del precio, las bebidas más baratas y de baja calidad pagan muy pocos pesos de impuesto, aunque tengan una alta graduación alcohólica, lo que incentiva el consumo de alcohol de bajo costo.

  • Penalización de productos premium: Los productores formales que invierten en calidad, procesos artesanales y botellas de mayor valor agregado enfrentan una carga fiscal desproporcionadamente alta simplemente porque su producto es más caro, no porque contenga más alcohol.

  • Complejidad administrativa: La fiscalización basada en valores de factura abre espacios para la subdeclaración y la evasión fiscal, complicando la labor de las autoridades recaudatorias.

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Modelo ad quantum: fundamentos y lógica regulatoria

La propuesta central de los expertos y el movimiento "Moderniza IEPS" es transitar hacia un modelo ad quantum.Este sistema consiste en aplicar una cuota fija en pesos por cada litro de alcohol puro (alcohol absoluto) que contenga la bebida. Por ejemplo, si se determina una cuota de $150 pesos por litro de alcohol puro, una botella con mayor contenido alcohólico pagará proporcionalmente más que una de menor graduación, independientemente de si la botella cuesta $200 o $2,000 pesos.

La lógica detrás de este modelo es la alineación con el riesgo sanitario. Desde una perspectiva de salud pública, el daño potencial no reside en el precio de la bebida, sino en la cantidad de alcohol que se consume. Al gravar el contenido alcohólico, el impuesto cumple de mejor manera su función extrafiscal de inhibir el consumo nocivo, especialmente de aquellas bebidas de alta graduación y muy bajo precio que son más accesibles para poblaciones vulnerables.

Aunque en México el modelo ha sido predominantemente ad valorem, a nivel internacional muchos países utilizan modelos ad quantum puros o híbridos (combinando una cuota fija con un porcentaje sobre el valor). Las ventajas técnicas de un modelo puro para México incluirían:

  • Simplificación fiscal: Facilitaría el cálculo tanto para el contribuyente como para el SAT.

  • Mayor trazabilidad: Es más sencillo fiscalizar volúmenes de alcohol producidos o importados que valores de mercado volátiles.

  • Reducción de la evasión: Al no depender del valor de factura, se eliminan incentivos para declarar precios artificialmente bajos.

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La reforma del IEPS abre oportunidades para bebidas low & no alcohol y nuevas estrategias de formulación. Foto: Freepik

Impacto en la estructura competitiva del mercado

El cambio de modelo alteraría significativamente las reglas del juego entre las diferentes categorías del sector (cerveza, vinos y destilados).

  • Equidad entre categorías: Bajo el esquema actual, productos como el mezcal o el vino, que tienen procesos de producción costosos, cargan con un IEPS muy elevado en comparación con bebidas industriales de bajo costo. El modelo ad quantum establecería condiciones más equitativas, ya que la competencia se basaría en la eficiencia y la calidad, no en quién puede pagar menos impuestos por unidad de alcohol vendida.

  • Productos premium vs. Bajo costo: Los productos de alta gama verían una reducción relativa en su carga fiscal total, lo que podría fomentar la formalidad en el sector de lujo. Por el contrario, las bebidas denominadas "populares" pero con alta graduación alcohólica tendrían que ajustar sus precios al alza, eliminando su ventaja competitiva basada únicamente en el bajo precio del alcohol puro.

Esto tendría implicaciones relevantes:

  • Cerveza: podría mantener una carga fiscal relativamente baja debido a su menor graduación alcohólica.

  • Vinos: podrían experimentar ajustes dependiendo de su grado alcohólico promedio.

  • Destilados: enfrentarían una carga más homogénea, favoreciendo la competencia basada en calidad y no en precio.

Asimismo, el cambio impactaría la configuración de portafolios. Las empresas podrían reequilibrar su oferta hacia productos con mayor valor agregado, sin temor a una penalización fiscal desproporcionada.

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Efectos en la formulación y desarrollo de productos

La implementación de un modelo ad quantum transformaría significativamente la estructura competitiva del mercado de bebidas alcohólicas en México.

En el esquema actual, los productos premium —como whisky, tequila añejo o mezcal artesanal— enfrentan una carga fiscal mayor debido a su precio elevado, incluso si su contenido alcohólico es comparable al de productos de menor costo.

Bajo un modelo ad quantum, esta distorsión se corrige, ya que todos los productos tributan en función de su contenido de alcohol, no de su posicionamiento de mercado.

Una reforma de esta naturaleza obligaría a la industria a innovar en sus portafolios.

  • Reformulación (ABV): Los productores tendrían un incentivo económico directo para reducir ligeramente el grado alcohólico (ABV) de sus bebidas para optimizar su carga fiscal.

  • Innovación en categorías intermedias: Podría haber un auge en bebidas "low & no alcohol" o bebidas con graduaciones moderadas que resulten más atractivas en precio para el consumidor final bajo el nuevo esquema.

  • Estrategias de portafolio: Las empresas buscarían un equilibrio fiscalmente eficiente, promoviendo productos que, aun siendo de alta calidad, mantengan niveles de alcohol moderados.

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El modelo ad quantum podría alinear la carga fiscal con el contenido real de alcohol, reduciendo distorsiones del sistema actual. Foto: Freepik

Consecuencias para productores tradicionales y denominaciones de origen

Uno de los puntos más sensibles del foro fue la situación de los destilados nacionales. Productos como el mezcal, sotol, bacanora, raicilla y charanda representan una parte vital de la cultura y economía rural de México.

Actualmente, estos sectores enfrentan una carga fiscal que se percibe como desproporcionada: aunque tienen una participación pequeña en el volumen total del mercado, su alto valor artesanal los sitúa en las tasas de IEPS más altas.

El modelo ad quantum representa una oportunidad histórica para estos productores:

  1. Mayor equidad fiscal: Al gravar el alcohol y no el esfuerzo artesanal o la escasez del agave, estos destilados podrían competir en mejores condiciones frente a alcoholes industriales.

  2. Sustento social: Se estima que más de 200 mil familias en comunidades rurales dependen de esta industria. Un esquema justo facilitaría la supervivencia de pequeños productores y su tránsito hacia la formalidad mediante apoyos fiscales y simplificación administrativa.

  3. Denominaciones de origen: El fortalecimiento de estos sectores permitiría una mejor protección y promoción de las denominaciones de origen mexicanas tanto a nivel nacional como internacional.

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Perspectiva de la industria y actores clave

La construcción de esta reforma requiere de un enfoque integral que incluya a asociaciones industriales, cámaras empresariales como CANACINTRA, y organizaciones de productores tradicionales como Mujeres del Mezcal y Maguey.

Las tensiones típicas en este tipo de reformas suelen ser:

  • Recaudación vs. Competitividad: El gobierno busca no perder ingresos fiscales, mientras que la industria necesita un entorno que permita el crecimiento.

  • Salud pública vs. Desarrollo económico: Es necesario equilibrar la reducción del consumo nocivo con la protección de una cadena productiva que genera miles de empleos.

Legisladores de diversas fuerzas políticas, incluyendo al PT, han reconocido que la revisión del marco vigente es necesaria para construir un sistema que garantice eficiencia, equidad y protección al sector productivo nacional.

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La transición del IEPS impactaría la competencia entre cerveza, vino y destilados en el mercado mexicano. Foto: Freepik

Efecto a largo plazo para la industria de bebidas

La transición hacia impuestos basados en la composición del producto y no solo en su valor comercial parece ser una tendencia global imparable. Para México, esto significa:

  • Evolución hacia la transparencia: Un mercado donde el impuesto es claro y difícil de evadir fomenta la transparencia y la legalidad.

  • El IEPS como herramienta de política industrial: Más allá de recaudar, el impuesto se convertiría en un mecanismo para corregir distorsiones de mercado, impulsar la formalidad y fomentar la innovación en productos más responsables.

En conclusión, la modernización del IEPS hacia un modelo ad quantum no es solo un cambio técnico en la forma de cobrar un impuesto; es una propuesta de transformación estructural.

Busca beneficiar a México mediante un esquema justo que proteja a los productores tradicionales, combata el mercado informal y atienda de manera efectiva las preocupaciones de salud pública vinculadas al consumo de alcohol de alta graduación a precios irrisorios. El diálogo en el Congreso continuará para evaluar cómo integrar estas propuestas en un proyecto legislativo sólido y consensuado.

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Periodista especializada con más de 15 años en medios de comunicación. En los últimos 8 años ha enfocado sus conocimientos y competencias en la industria de alimentos y bebidas, y en el sector de packaging para alimentos.

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