Normatividad y regulaciones
Sala Vivé: la primera vinícola mexicana con Certificación ISO 14001
Sala Vivé se convierte en la primera vinícola de México con ISO 14001. Así impulsa la sostenibilidad y gestión ambiental.

Editora de Contenidos en The Food Tech®️
Última actualización:

En un mercado vinícola mexicano que crece con más fuerza cada año, apostar por la sustentabilidad ya no es un extra: es un imperativo competitivo.
Con ello en mente, Sala Vivé (antes Freixenet México) marca un hito al convertirse en la primera vinícola mexicana en contar con la Certificación ISO 14001, un estándar internacional de gestión ambiental que valida la adopción de prácticas responsables y sistemáticas:
“No solo elaboramos vino de la más alta calidad; también cultivamos historias y conciencia con lo que nos rodea. La Tierra nos da mucho y en cada cosecha nos recuerda lo importante que es cuidarla; en cada proceso, desde la vida hasta la copa, se trabaja con prácticas sustentables, en cuidado y reutilización del agua, energías más limpias y concientización entre los colaboradores y visitantes. En Sala Vivé el vino no solo se disfruta, también se honra”, expresa la marca.
ISO 14001: ¿por qué importa en el vino?
La norma ISO 14001 constituye un marco internacional que delimita los requisitos para un sistema de gestión ambiental (SGA) efectivo. No basta con reciclar o reducir emisiones; exige que las organizaciones identifiquen, gestionen y reduzcan su impacto ambiental, priorizando y controlando los riesgos ambientales asociados a todas sus operaciones como parte de la responsabilidad que corresponde a su gestión estratégica.
Naturalmente, es auditada y cuando se demuestra que alguna compañía cumple con su compromiso sustentable y de mejora continua desde un enfoque ambiental, se puede obtener una certificación que avala acciones desde tres enfoques:
Compromiso ambiental, tanto con el entorno como con la sostenibilidad.
Cumplimiento legal, debido a que impulsa otras regulaciones y a su vez, minimiza el riesgo de sanciones.
Mejora continua, proyectando cómo se pueden superar las metas en cuanto a reducción de residuos y ahorro de energía, por mencionar un par de ejemplos.
Para una bodega vinícola, esto significa la posibilidad de generar mayor confianza entre los consumidores. No obstante, también conlleva la revisión de operaciones desde el cultivo, pasando por el uso de agua y suelos, hasta los procesos de vinificación, embotellado, residuos y transporte.
En otras palabras, adoptar la ISO 14001 implica ir más allá del cumplimiento regulatorio: es asumir la sostenibilidad como parte del modelo de negocio.

Sala Vivé como pionera con compromiso ambiental
El 24 de abril de 2025, Sala Vivé recibió formalmente la certificación ISO 14001, otorgada por TÜV Austria, consolidando su visión de futuro enfocado en la sustentabilidad.
Robin G. Mitre, como representante de TÜV AUSTRIA Partner in México se unió a la ceremonia de entrega de la placa conmemorativa, en la que también estuvieron presentes Lluís Raventós, director y enólogo de Sala Vivé y Jacqueline Lagunes Hernández, directora de Sustentabilidad de Sala Vivé.
“A través del grupo Henkel Freixenet somos 18 vinícolas en todo el mundo y estamos en un programa de sustentabilidad guiados por el propio grupo; nosotros nos propusimos avanzar y certificarnos. De hecho, somos la primera bodega en México donde nos hemos enfocado 100% en la sustentabilidad y en certificarnos en la ISO 14001. Nos propusimos obtener la certificación en seis meses y lo conseguimos en cuatro”, expresó Raventós.
Profundizando en los tres pilares sobre los que basaron su enfoque, enlistó:
Al pilar social, reconociendo a su capital humano, a las personas y comunidades que los acompañan: “A las empresas las hacen las personas y las personas que nos rodean, nuestro entorno”, puntualizó.
El sistema económico: “Tenemos muy claro que, si somos responsables con el medio ambiente y con la sustentabilidad, es una inversión, pero a mediano-largo plazo será un ahorro, un ahorro de energía, en el agua y seguramente un ahorro económico también”.
“También nos hemos marcado objetivos ambientales muy claros para el sistema de gestión ambiental, entre ellos el uso de electricidad proveniente de energía limpia y renovable. El siguiente paso es enfocarnos en poner placas para generar nuestra propia energía; después, la reducción de consumo de agua”.
“En el proceso y para crecer el viñedo utilizamos agua, y ya que estamos en una región semiárida, desértica, más o menos se utilizan entre 3 y 4000 metros cúbicos por año por hectárea de viñedos… es una planta que de por sí consume poca agua, pero hay estudios en Europa que dicen que después, una vez ya tienes la uva y haces el proceso del vino, para cada litro de vino se llegan a consumir entre tres y cuatro litros de agua. Entonces, cuatro litros de agua en el proceso más el proceso de limpieza e higiene”.
“El vino es un producto alimentario y la higiene es fundamental; por eso nos hemos propuesto como objetivo reducir el consumo de agua mediante buenas prácticas. En algunos sitios donde el agua no toca directamente al producto que vamos a consumir porque es para limpiar suelos o líneas de producción, estamos en un proyecto de volver a utilizar el agua”.
“Uno de nuestros últimos objetivos es disminuir la basura e incrementar los residuos reciclables; tenemos todo un proceso que la propia ISO nos ha marcado. Cuando empezamos este proyecto teníamos muy claro que no es poner cubos de basura verde, azul y naranja, sino que va más allá, porque para nosotros reciclar a 360 grados, es decir de dónde generamos este residuo, si podemos reutilizar lo generado como bio composta para los viñedos o que vaya al lugar adecuado y que veamos que tarde o temprano se vuelve a incorporar a la industria, ya sea del vino o de la agronomía”.
“Y personalmente, vi desde el minuto cero, que para conseguir la ISO 14001, se necesitaba del compromiso de todos, tanto horizontal como vertical, empezando desde dirección, desde el equipo de sustentabilidad, pasando a cada uno de los 160 empleados que trabajamos en Sala Vivé”, compartió el experto.


TE PUEDE INTERESAR:
La industria de vinos y licores en México: retos, crecimiento y futuro
Contexto del vino mexicano: camino hacia la madurez
Para entender la magnitud de esta decisión, basta ver hacia los indicadores del sector:
A decir del Consejo Mexicano Vitivinícola, l consumo de vino mexicano ha crecido: en 2025, cerca del 39 % de las botellas consumidas en México provienen de viñedos nacionales, lo que habla de la aceptación creciente del producto local.
La misma fuente ha revelado que la superficie de cultivo de vid para vino nacional ha crecido un 40 % desde 2014, pasando a aproximadamente 9,430 hectáreas distribuidas en 17 estados del país.
A su vez, Vinetur informa que el mercado del vino en México alcanzó un valor cercano a USD 4,381.2 millones en 2024, con proyecciones ambiciosas hacia 2030.
Finalmente, Global Market Insights estima que el mercado mundial del vino y mosto de uva podría crecer con una tasa compuesta anual del 5.8 % entre 2025 y 2034.
En este contexto de expansión, las bodegas que integren criterios ambientales robustos no solo responden a una demanda del mercado, sino que se posicionan para liderar con credibilidad.
Ventajas estratégicas de ISO 14001 en el vino
Para una compañía dedicada al vino, sobre todo en un mercado como en el mexicano donde Sala Vivé está siendo precursora de la ISO 14001, la certificación se traduce en ventajas como:
Acceso preferente a mercados exigentes, debido a que muchas exportaciones requieren certificaciones ambientales para competir en plataformas internacionales.
Reducción de riesgos regulatorios y reputacionales, con mayor capacidad para anticipar normativas ambientales y resistir auditorías.
Mejora de eficiencia a partir de la optimización del uso de recursos, manejo de residuos y procesos internos puede traducirse en menores costos operativos.
Valor percibido ante el consumidor, pues siendo cada vez más consciente, busca compañías capaces de certificar su responsabilidad ambiental como una ventaja tangible en su decisión de compra.
Cultura organizacional sostenible que promueva una misma mentalidad en toda la cadena, desde campo hasta la botella.
La certificación ISO 14001 no debe verse como un lujo, sino como un valor estratégico para el futuro del sector.
Las vinícolas pequeñas y medianas pueden beneficiarse más aún, pues la percepción de “vinos sustentables” ayuda a abrir nichos premium.
Cabe mencionar que la colaboración sectorial es esencial para impulsar normativas, incentivos gubernamentales y estándares nacionales pueden acelerar adopciones.
Finalmente, es necesario recalcar que la sustentabilidad no compite con la calidad; sino que puede ser un camino que potencia la autenticidad del vino mexicano.
Sala Vivé demuestra que la vitivinicultura mexicana tiene la capacidad de combinar tradición, calidad y responsabilidad ambiental.

TE PUEDE INTERESAR:
El lugar del vino mexicano en el mundo: entrevista con Lluís Raventós
Newsletter

Editora de Contenidos en The Food Tech®️
Comunicóloga con más de 10 años como creadora de contenidos para medios impresos, digitales y audiovisuales sobre la industria de alimentos y bebidas. Sommelier de té, especialista en cata, maridaje, producción y calidad de Camellia Sinensis.






