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Etiquetas de un vino: el caso Celler Bell Cros

 |   septiembre 14, 2020
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Diseño e innovación para empaque
Las etiquetas de un vino deben llamar la atención del consumidor y lograr que le apetezca probarlo. Celler Bell Cros destaca el minimalismo.


A la hora de diseñar las etiquetas de un vino es importante tener en cuenta los tres pasos principales para crear una marca: naming, branding y packaging. En el caso del vino Celler Bell Cros, cuya etiqueta fue diseñada por el estudio Grow, la característica es el minimalismo. En este vino se puede apreciar el alma de su Denominación de Origen (DO): el Montsant y sus magníficos paisajes, tanto en el contenido como en el continente. La DO Montsant ha recibido atención por sus jóvenes productores de vino comprometidos, su enfoque en la sostenibilidad, sus viñas viejas y su voluntad de desafío.

El origen del producto constituye una tendencia a la hora de diseñar las etiquetas de un vino. La diseñadora Eva Minguella, fundadora de Eva Estudi, asegura que al consumidor “le importa, cada vez más, el origen del producto” y las marcas, lícitamente, aprovechan los valores positivos de cada territorio y cultura. “Se trata de enriquecer el producto gracias a su entorno”, añade, “y detectar si la dimensión de la empresa o su origen pueden ser una diferencia competitiva”. En todas las botellas de los vinos se puede apreciar el isotipo de la bodega, que representa la peculiar orografía del Montsant: una zona montañosa con pendientes e inclinaciones.

“Nos gusta mucho el trabajo que hemos hecho con el branding. Hemos hecho evolucionar el isotipo, haciéndolo en este caso tangible, tocable, pasando a tener tres dimensiones”, explica Anna Serra, fundadora y directora creativa del estudio de diseño GROW .

En el caso del vino blanco se apostó por el color oro y con el tinto, por el cobre. La gama ONE OFF serie #1 es otro de los productos de la línea. Se trata de una edición limitada y numerada. Representa la intermitencia, porque es una acción que sólo se hace una vez, de forma irrepetible. Son vinos fruto de la búsqueda de diferentes estilos, en los que la bodega cree y que, si son bienvenidos por el público, podrán llegar a formar parte de la línea regular de vinos Bell Cros.

5 estilos para diseñar las etiquetas de un vino

En el arte del packaging no sólo influye el diseño, sino también el sentido del humor, el juego de palabras y los conceptos originales. Pero, por sobre todas las cosas, a un productor de vino le interesa destacarse para llamar la atención del consumidor y que le apetezca probar su vino.

Las etiquetas de un vino también transmite información que, en función del país de origen, incluso es obligatoria por motivos legales y normativos. Además de la información normativa, también es crucial la redacción, la descripción del vino, su región de origen y el productor. Este texto es donde la marca puede apelar a sus consumidores. A continuación enumeramos los estilos que se pueden utilizar a la hora de diseñar la etiqueta:

  1. Vintage: transmite la idea de un vino de alta calidad. Se usan fuentes que representan la caligrafía manual. Sugieren un producto añejo y, por tanto, tradición. Paleta de colores apagados. Se puede ilustrar con imágenes de la propia viña, con letras creadas mediante láminas doradas o estampación en caliente. Esto puede dar aspecto de producto caro.
  2. Moderno: utilizado para dar a conocer un nuevo vino o la renovación de imagen de uno ya existente. Se usan fuentes contemporáneas, formas abstractas y colores o figuras asimétricas. Se pueden contar historias modernas a través de las etiquetas.
  3. Minimalista: el mensaje que figura en la botella se reduce a su mínima expresión, mediante el uso de formas y elementos gráficos sencillos, muy poco color y fuentes simples y angulares. A veces, es posible que lo único visible sea el nombre del vino o del productor y el logotipo. Los pequeños detalles, como añadir el logotipo también al tapón de la botella, demuestran cómo el diseño sigue estando bien pensado. El método de impresión elegido también puede ser minimalista.
  4. Ilustrativo: se emplean imágenes, dibujos, grandes o pequeños, y colores estridentes. A veces se omite el logotipo y la información detallada y se limita a captar la atención del consumidor. Este diseño suele usarse para destacar una determinada especialidad vinícola o para introducir una nueva variedad de su producción.
  5. Tipográfico: las letras están en primer plano. Puede ser una fuente personalizada o incluso un logotipo con efecto escrito a mano. Algunas marcas combinan varias clases de tipografías, para crear imágenes gráficas sin dejar de incluir información. Otros productores usan la tipografía para crear una gama de vinos que mantengan una coherencia entre sí, pero también para que las propias botellas destaquen perfectamente.

Fuentes:

http://bodeshalom.org/

https://www.pixartprinting.es/

https://www.infopack.es/es




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