Resinas de polietileno para las nuevas tendencias en envases plásticos

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Resinas de polietileno para las nuevas tendencias en envases plásticos


Los últimos lanzamientos de resinas de polietileno combinan conveniencia, sustentabilidad y bajo costo para generar empaques con mayor valor agregado.

Las tendencias que definen cómo será el empaque del futuro están en constante evolución. Ellas son resultado de los cambios que ocurren en la sociedad, tales como nuevos hábitos de consumo, la inclusión de la mujer en el mercado de trabajo, el aumento de la población urbana, entre otros factores.

El correcto entendimiento de estas tendencias permite que la industria del empaque -es decir, todas las empresas comprendidas en esta cadena productiva- vaya más allá de la búsqueda por la reducción de costos como única forma de alcanzar una diferenciación en el mercado. Existen otras posibilidades para que el empaque genere y capte más valor.

Una nueva generación de resinas de polietileno nació para atender las nuevas tendencias, permitiendo que la industria del plástico se mantenga competitiva en las más diversas aplicaciones y mercados, hoy y en el futuro.

Entre las tendencias vigentes pueden destacarse:

I – Conveniencia & Funcionalidad: el tiempo es un bien escaso, por esto se diferencian los empaques (y productos) que facilitan la vida del consumidor por medio de funcionalidades como “abre fácil”, posibilidad de cierre y división en porciones, presentaciones adecuadas a los diversos momentos de consumo (por ejemplo, consumo en el automóvil).

II – Sustentabilidad: se exige del planeta 30% más de lo que es capaz de ofrecer. El empaque representa una herramienta para el desarrollo sustentable en la medida en que protege alimentos y bienes de consumo, evitando desperdicios. Existe espacio para más y mejores empaques que: (1) reduzcan el desperdicio y pérdida del contenido y (2) minimicen el impacto ambiental del propio empaque (por ejemplo, reducción del peso del empaque sin comprometer las características de protección).

III – Reducción de costo: la reducción de costo no puede ser confundida con pérdida de calidad. El consumidor no disocia el empaque de su contenido; por lo tanto, la percepción de una reducción en la calidad del empaque perjudica la percepción de valor del producto como un todo. Ello afecta su competitividad y no es deseable. La reducción de costo, manteniendo o incrementando la calidad percibida, puede ser obtenida por medio de nuevas tecnologías en materias primas, procesos o ambos (por ejemplo, resinas que aumentan la resistencia a la perforación al tiempo que permiten una reducción de espesor del empaque).

IV – Utilización del empaque como herramienta de marketing: vivimos una época de medios de comunicación fragmentados. Atraer la atención del consumidor, ya sea por televisión, artículos impresos o Internet, representa un desafío e inversiones de grandes proporciones. En este contexto, el empaque puede servir como elemento de conexión del consumidor con la marca. El mismo puede permanecer en la casa del cliente durante todo el proceso de consumo. Esta exposición crea oportunidades para transmitir mensajes, incorporar acciones promocionales que conecten el consumidor al website de la marca, por ejemplo, o inclusive promover otros productos.

 

Nueva generación de resinas de polietileno

 

La industria de empaque rígida trabaja en tres grandes frentes para lograr los objetivos de reducir los costos y el impacto medioambiental en la industria de los empaques: reducción de peso, aumento de la incorporación de reciclado posconsumo y la utilización de un mismo material en todo el conjunto del empaque para facilitar su reciclado. Sin embargo, estos cambios no son triviales; no siempre es fácil reducir el peso de los empaques plásticos -que ya son muy livianos- sin dañar otras propiedades.

Hoy en día existen tecnologías de polimerización que permiten producir polietilenos con una arquitectura molecular diseñada para optimizar el rendimiento en las aplicaciones más exigentes. Por ejemplo, la reducción de peso de los empaques soplados ya no necesita ser sinónimo de problemas de baja resistencia a la carga vertical.

Al mismo tiempo, una resina de alta rigidez no tiene por qué implicar problemas de baja resistencia al resquebrajamiento por estrés ambiental (ESCR). Esto es gracias a que se han creado resinas que tienen una distribución bimodal de pesos moleculares, que combinan una gran rigidez con excelente ESCR; propiedades que se comportan en forma inversa en los polietilenos convencionales.

Gracias a este balance de propiedades, es posible la incorporación de mayores cantidades de material reciclado posconsumo sin pérdida de propiedades mecánicas de los empaques. Además de los potenciales beneficios para el medio ambiente, estas características permiten reducir el costo de las unidades producidas y fomentan la industria del reciclaje. Es decir, con una sola acción se trabajan las 3 Rs: reducir, reutilizar y reciclar.

 

Impacto ambiental

 

Un equilibrio óptimo de propiedades también permite otras acciones para reducir costos, como: el impacto ambiental y la transformación de componentes de los empaques que tradicionalmente son hechos en más de una pieza en monomaterial. Por ejemplo, las tapas de bebidas carbonatadas son en su mayoría compuestas por dos partes: una parte externa de polipropileno (shell) y un disco de sello en EVA.

Polietilenos con arquitectura molecular diferenciada como el bimodal permiten la producción de tapas con igual o mejor desempeño en una sola pieza, dado que la combinación de diseño y el material elimina la necesidad del disco sello.

Las tapas de una sola pieza son diseñadas para garantizar un buen cierre con la botella. Combinando diseño con un material adecuado, se logra una retención de la carbonatación más eficaz que en la tapa de dos piezas, incluso a temperaturas más elevadas. El material ideal para este tipo de aplicaciones es el polietileno de alta densidad (PEAD). Por ser más flexible que el polipropileno puede acomodar mejor las diferencias en la presión interna, lo que garantiza una mayor retención de gas. El PEAD bimodal también aporta el beneficio de contar con alto ESCR, aumentando la resistencia a la deformación y propagación de grietas, incluso en bebidas con alta carbonatación.

Cuando se trata de bebidas, no se puede olvidar que las resinas deben tener grado organoléptico para garantizar que haya una mínima  transferencia de sabor y olor del plástico en el producto. Este requisito es crítico al seleccionar las resinas a utilizar.

La transformación de las tapas en dos piezas a una sola, es un movimiento que se ha iniciado en América Latina con agua mineral y ahora la migración se está evidenciando en bebidas carbonatadas. Esto ocurrió cuando la industria de bebidas redujo la altura del cuello en preformas de PET como alternativa para reducir el peso de la botella, lo que obliga al fabricante de tapas al cambio de los moldes y herramientas, haciendo que esto sea un momento oportuno para promover el cambio de tapas de dos piezas por tapas de una sola.

Teniendo en cuenta que las tapas de una sola pieza son más livianas, requieren menos energía, procesos, control de inventario y facilitan el reciclaje, ya que se componen de un solo material, es fácil concluir que ellas llegaron para quedarse. Ellas son alineadas con la propuesta iniciada por el cambio del cuello de las botellas de PET, reducción del costo y peso de los empaques como un todo.

 

Nueva generación de resinas de polietileno

 

Las resinas de polietileno destinadas a la industria de los empaques flexibles están continuamente siendo mejoradas. Nuevos catalizadores y tecnologías buscan un control más efectivo sobre la arquitectura molecular del polímero. Como consecuencia, nuevas resinas de polietileno llegan al mercado y permiten un procesamiento más optimizado, además de incrementar propiedades mecánicas, ópticas y de barreras.

Una de las características de la nueva generación  es la optimización del proceso de extrusión resultando en una mayor productividad (Kg/h) aliada a un menor consumo de energía.

Otro frente de desarrollo son las resinas que ofrecen mayor resistencia a la perforación, una propiedad importante para los empaques flexibles, pues en su gran mayoría sufren durante el proceso de empaque, transporte y almacenaje. Los productos con formato irregular, puntiagudos, aristas pronunciadas y otros tipos de protuberancia pueden perforar la película durante el empaque, acondicionamiento o transporte. Consecuentemente, la integridad del empaque puede ser violada y el producto es expuesto perdiendo su atractivo en los puntos de venta.

La resistencia a la perforación del empaque se deriva de las resinas utilizadas en la presencia y grado de orientación de la película y su espesor. Como regla, cuanto mayor es el espesor de la película, mayor es la fuerza y energía necesarias para perforarlo. Hoy en día existen resinas de Polietileno Lineal de Ultra Baja Densidad (PELUBD**) que aumentan la resistencia a la perforación sin aumentar el espesor final del empaque.

Las nuevas resinas para la industria de empaques flexibles ofrecen mejor sello en ambientes contaminados, reducción en la temperatura del sello, mayor barrera contra la humedad y nuevas combinaciones de rigidez con propiedades mecánicas posibilitando una nueva reducción en la espesura y peso de los empaques.

 

El Empaque del Futuro

 

El empaque del futuro no será el más barato o el más bonito, sino aquel que mejor atienda las necesidades del consumidor. Dada una categoría del producto, tales necesidades pueden ser igualmente atendidas por diferentes proposiciones del empaque, además de diversos materiales, procesos productivos y formatos. El éxito depende por lo tanto de la correcta interpretación de las tendencias como de las capacidades para trabajar en conjunto con clientes y evaluar la combinación de otros materiales.

Por Dolores Brizuela



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