La creciente demanda de alternativas al azúcar en la industria de alimentos y bebidas ha impulsado el desarrollo y la utilización de endulzantes de bajo o nulo aporte calórico. Entre estos, el eritritol y la stevia destacan por sus propiedades funcionales y beneficios potenciales en la formulación de productos.
El eritritol es un poliol o alcohol de azúcar que se obtiene tanto por fermentación de fuentes vegetales (como maíz y trigo) como por síntesis biotecnológica. Su estructura química se compone de cuatro átomos de carbono y es un compuesto hidrosoluble.
La configuración molecular del eritritol le confiere un sabor dulce aproximado al 70 % de la intensidad del azúcar, sin embargo, su aporte calórico es casi nulo debido a que es absorbido en el intestino delgado y excretado inalterado en la orina.
Por otro lado, la stevia, se extrae de las hojas de la planta stevia rebaudiana. Los glicósidos de este extracto, principalmente el rebaudiósido A y el esteviósido, son responsables de su sabor intensamente dulce, que puede superar en hasta 300 veces la potencia del azúcar.
Su estructura química es compleja, compuesta por compuestos terpénicos modificados con grupos glucósidos. Esta composición le permite aportar dulzor sin calorías, aunque con ciertas diferencias en términos de percepción sensorial y sinergia con otros componentes en formulaciones alimentarias.

Propiedades fisicoquímicas y mecanismos de acción
En cuanto a solubilidad, el eritritol presenta una alta solubilidad en agua, lo que facilita su incorporación en bebidas y soluciones líquidas. Además, es estable a temperaturas elevadas, lo que lo hace adecuado para procesos de horneado y pasteurización.
Por su parte, los glicósidos de stevia también son solubles en agua, pero su estabilidad puede verse afectada por el pH y las condiciones extremas de procesamiento.
Esto implica que, en ciertas aplicaciones, es necesario optimizar las condiciones de formulación para evitar la degradación de los compuestos responsables del dulzor.
Una de las diferencias clave reside en el metabolismo de ambos compuestos. El eritritol, al ser absorbido en el intestino delgado sin sufrir metabolización significativa, se excreta rápidamente, minimizando su interacción con la microbiota intestinal y evitando efectos laxantes, comunes en otros polioles cuando se consume en exceso.
En contraste, los glicósidos de stevia no son absorbidos en su forma intacta; su efecto se basa en la activación de receptores dulces a nivel de la lengua y en la modulación de vías metabólicas, sin aportar energía significativa al organismo.
Esta diferencia en la biodisponibilidad y la vía de eliminación es fundamental para entender su impacto en la salud y su comportamiento en productos alimenticios.

Impacto en la salud y perfil nutricional de estos endulzantes
Desde el punto de vista nutricional, ambos edulcorantes se destacan por ser alternativas no calóricas. El eritritol ofrece cerca de 0,2 kcal/g, prácticamente despreciable en comparación con el azúcar convencional, mientras que la stevia no aporta energía.
Esto es especialmente relevante para la formulación de productos dirigidos a consumidores con diabetes o aquellos que buscan reducir la ingesta calórica sin renunciar al dulzor.
Además, estudios han demostrado que el eritritol no eleva la glucemia ni la insulina en niveles apreciables, y la stevia, además de no afectar los niveles de glucosa, puede contribuir a la regulación posprandial en ciertos contextos.
Diversas investigaciones han corroborado la seguridad de ambos compuestos. El eritritol ha sido evaluado en múltiples estudios clínicos y se ha constatado que su consumo, incluso en cantidades moderadas a elevadas, es bien tolerado.
La incidencia de efectos secundarios gastrointestinales es mínima si se respetan las dosis recomendadas.
En el caso de la stevia, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) han aprobado su uso en diversas formulaciones, calculando en estudios que avalan su no toxicidad y su ausencia de efectos adversos a largo plazo.
No obstante, la percepción de sabor residual y algunas variaciones en el perfil organoléptico requieren un manejo cuidadoso en el desarrollo de productos.
Aplicaciones en la industria de alimentos y bebidas
En la industria de alimentos, tanto el eritritol como la stevia se utilizan para formular productos bajos en calorías o sin azúcar añadido. El eritritol se comporta de manera similar al azúcar en términos de textura y estructura en productos horneados, contribuyendo a la retención de humedad y la formación de una miga adecuada.
Su estabilidad a altas temperaturas lo convierte en una opción viable para la panificación y repostería. Por otro lado, la stevia, al ser un edulcorante intensamente potente, se utiliza en concentraciones muy bajas, lo que reduce el aporte volumétrico al producto.
Esto puede implicar la necesidad de incorporar otros agentes de volumen o texturizantes para equilibrar la formulación.
El desarrollo de nuevos productos requiere una evaluación meticulosa de las interacciones entre edulcorantes y otros componentes de la matriz alimentaria.
El eritritol, por su perfil físico-químico, permite una formulación directa en sistemas acuosos y en emulsiones, sin alterar significativamente la viscosidad o estabilidad del producto final.
En cambio, la stevia puede interactuar con ciertos compuestos y modificar el perfil sensorial, especialmente en presencia de ácidos o en sistemas con alto contenido proteico.
Estas consideraciones son esenciales para optimizar la calidad sensorial y funcional de productos destinados a segmentos específicos del mercado, tales como alimentos funcionales y bebidas dietéticas.

Consideraciones sensoriales y de sabor
El perfil de sabor es uno de los aspectos más críticos en la elección de un edulcorante para aplicaciones comerciales. El eritritol se caracteriza por un dulzor suave y limpio, aunque en algunos casos se ha reportado una sensación de frescor en la boca. Este efecto puede ser deseable en bebidas y productos refrescantes.
Por otra parte, la stevia, a pesar de su alta capacidad endulzante, puede presentar un retrogusto amargo o metálico, especialmente cuando se utiliza en exceso. Para contrarrestar este efecto, se han desarrollado formulaciones que combinan stevia con otros edulcorantes o modificadores del sabor, logrando una sinergia que potencia su aceptación sensorial.
La percepción del consumidor es un factor determinante en el éxito comercial de productos edulcorados. Estudios de mercado indican que, aunque ambos edulcorantes son bien aceptados en términos de salud, el sabor residual de la stevia puede limitar su uso en ciertos segmentos premium.
En cambio, el eritritol, con su perfil más cercano al azúcar convencional, ofrece ventajas en términos de aceptación sensorial, lo que se traduce en una mayor versatilidad en productos dirigidos a una amplia gama de consumidores.
La correcta dosificación y el diseño de perfiles de sabor personalizados son, por tanto, aspectos fundamentales para maximizar el potencial de cada endulzante.
Finalmente, la integración de estos edulcorantes en productos innovadores, ya sean bebidas refrescantes, productos de panificación o alimentos funcionales, se fundamenta en la capacidad de combinar sus propiedades de forma complementaria, garantizando tanto la calidad técnica como la aceptación del mercado.
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